Vídeo digital y videocámaras quesabesde.com
 Fotografía digital   |   Audio portátil   |   PDA   |   Vídeo digital   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:






      quesabesde   Videocámaras digitales   JVC GZ-MC100   Reseña
   
principal    análisis    veredicto    opiniones    especificaciones      
precios    ofertas    muestras    imágenes
  Características    
       
Formato: Microdrive/SD Card/Compact Flash
Sensor: 1 de 2120000 píxeles
Lente: 4.5 - 45 mm
Zoom: 10x (óptico) / 200x (digital)
S.Adc.: Microdrive/SD Card/Compact Flash
En dos palabras
Una polivalente videocámara ultracompacta de disco duro removible, muy adecuada para llevar siempre encima
  Opiniones    
Puntuación usuarios:   3,4 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios de quesabesde.com)Ver opiniones

  Análisis    
22 de junio, 2005

Adiós a las cintas

Que la grabación de vídeo digital en cinta magnética tiene los días contados no es ninguna novedad. Pese a ello, debemos vivir todavía cierto período de transición -corto, aunque indefinido- para que las diferentes alternativas tecnológicas a este histórico -y ya desfasado- mecanismo se asienten técnica y comercialmente. Un período de tiempo que resultará propicio para el desarrollo y la búsqueda de nuevas soluciones, como las que aglutina la protagonista de esta prueba: la primera grabadora JVC de vídeo MPEG-2 sobre discos duros removibles y con un cuadro de imagen PAL completo. Una apuesta interesante en muchos aspectos, sin duda, que marca algunas de las pautas de futuro a seguir.
Sin haberla visto antes, es lógico que lo primero que a uno le viene a la cabeza cuando le hablan de una videocámara que no utiliza cintas para grabar es que es pequeña. Y la JVC GZ-MC100 lo es. Quizás no tanto como algunos puedan llegar a pensar (comparándola, por ejemplo, con la diminuta Sony DCR-PC53 de tecnología MiniDV), pero sí lo suficiente como para clasificarla dentro de la categoría de cámara ultracompacta. Lo que no es ni mucho menos poco.

En fin, más allá de comparaciones sobre el grado de miniaturización, lo verdaderamente interesante es que la GZ-MC100 es todo lo grande que hace falta como para que unas manos de tamaño normal no tengan demasiados problemas para manejarla.

© , QUESABESDE.COM© , QUESABESDE.COM

En términos estéticos, el diseño externo de la GZ-MC100 es simple y discreto, llegando incluso a la austeridad. Está dotado de unos buenos acabados y posee unos acabos bitonales en negro y aluminio pulido.

Con la pantalla TFT replegada, el cuerpo posee una forma completamente simétrica que refuerza la sensación de clasicismo y sencillez inicial, y a la vez, de una elegancia alejada de todo tipo de modas pasajeras.

Cuestión de ranuras

Lógicamente, al no existir compartimiento para la cinta, todo lo que se puede hallar en esta máquina son tapas. Es el caso de la que esconde la batería plana -al estilo de las de los teléfonos móviles- en uno de los laterales, o las destinadas a los diversos conectores de la cámara y ranuras.

Así, el panel posterior de la MC100, allí donde se concentran todos los botones y mandos de la cámara, dispone de un resorte que lo hace abatible para permitir el acceso al corazón de la "bestia". Un espacio, este último, en el que se alojan las dos ranuras dispuestas para el almacenamiento de datos: una compatible con tarjetas CompactFlash de Tipo I y II, en la que se inserta el Microdrive de 4 GB incluido, y otra que admite tarjetas SD Card.

Es importante señalar, tal y como informa el propio fabricante en el manual de la MC100, las especificaciones técnicas que deben cumplir los soportes de almacenamiento para un correcto funcionamiento: los Microdrives deben ser de más de 1 GB, mientras que las memorias sólidas deben soportar una velocidad de transferencia de un mínimo de 10 Mbps, en el caso de las tarjetas SD Card, o de 40x, en el de las CompactFlash.

Hasta cuatro niveles de compresión MPEG-2

La GZ-MC100 captura vídeo MPEG-2, que como muchos ya sabrán, es el mismo sistema empleado para la grabación de los populares DVD. El nivel de compresión -y, en consecuencia, la tasa de transferencia de datos- oscila entre los 8,5 Mbps del nivel "Ultra Fine" (basados en la tasa de transferencia de bits constante, la CBR) y los 4,5 Mbps del nivel "Normal" (acorde con la tasa de transferencia de bits variable, VBR). El término medio lo conforma la opción "Fine", con sus 5,5 Mbps en CBR.

En cada uno de estos tres ajustes el cuadro de imagen mantiene el estándar PAL (720 x 576 píxeles) y su autonomía de almacenamiento -con el Microdrive de 4 GB- alcanza unas cifras totales de 60, 120 y 90 minutos, respectivamente.

© , QUESABESDE.COM© , QUESABESDE.COM

Asimismo, existe un cuarto nivel de calidad denominado "Economy" (352 x 288 píxeles, a 1,5 Mbps en VBR), pensado especialmente para su empleo en Internet. Esta configuración dispara la autonomía hasta los 300 minutos.

Por su lado, la compresión del audio capturado con las secuencias de vídeo MPEG-2 utiliza el sistema AC-3 (Dolby Digital) estéreo.

Con una sola mano

Para la operación de esta pequeña JVC basta una sola mano; o mejor dicho, un solo dedo: el pulgar. Y es que la totalidad de los mandos quedan a su entera disposición, facilitando considerablemente el uso de la máquina en todo tipo de situaciones.

El listado de controles no es demasiado extenso, dependiendo la mayoría de ajustes principales de un mando -léase cursor- de cuatro direcciones con pulsador.

Los controles en cuestión son los que siguen: un interruptor de alimentación, que también hace las veces de conmutador entre la modalidad de captura y visualización; un selector entre los modos de captura de vídeo, foto y audio; tres pulsadores para el acceso directo al menú principal, a la función de borrado y a la visualización de los datos en la pantalla; una palanca para el mando del zoom, cuyo reducido tamaño limita excesivamente la precisión en su empleo, y finalmente, el consabido disparador.

TFT pequeña

Uno de los pocos detalles que sorprende negativamente de la GZ-MC100 es el tamaño de su monitor TFT, con el añadido de un cierto "seudoengaño" visual: resulta que, de entrada, la cara externa del panel en el que se encuentra éste instalado tiene un tamaño que, una vez abatido, no coincide exactamente con la diagonal de la pantalla. De manera que, además de ser verdaderamente pequeño -mide sólo 1,8 pulgadas-, el excesivo marco de espacio a su alrededor contribuye todavía más a alimentar esa percepción.

Al margen de sus verdaderas dimensiones, no todo son inconvenientes. Y es que además de su buena definición y visibilidad bajo todo tipo de condiciones de luz, el monitor de la GZ-MC100 supone un buen compromiso en cuanto a consumo energético; sobre todo teniendo en cuenta que la cámara carece de un visor adicional y que, en consecuencia, no existen alternativas para aumentar la autonomía de la batería.

Facilidad de configuración y uso

El manejo de la GZ-MC100 es sumamente sencillo, tanto en el caso de su ajuste general como en el de su uso. En el primero de los casos, todo se gestiona mediante un menú muy simple y claro, y con la colaboración del ya comentado botón con pulsador.

© , QUESABESDE.COM© , QUESABESDE.COM

Y todo sería así, perfecto, si no fuese por la molesta imprecisión de ese mando. No se trata de un fallo grave, pero sí es cierto que obliga a repetir algún que otro movimiento para obtener el ajuste deseado.

En el caso de la grabación en la modalidad automática, basta con no preocuparse más que del propio encuadre y del nivel de calidad de imagen deseado, ya que la máquina se encarga del resto -balance, exposición, enfoque- con suma eficiencia.

Ágil y rápida

En el caso concreto de la exposición, la variación del nivel automático de la GZ-MC100 es incluso sorprendente, llegando a rozar la brusquedad, en algunos casos. Asimismo, para evitar la ligera tendencia a la sobreexposición de la máquina, existe la posibilidad de seleccionar una de las tres zonas de medición -izquierda, centro o derecha- de la luz, e incluso la opción de bloquear la medición para evitar que ésta cambie.

El enfoque, por su lado, ofrece una respuesta ágil y bastante precisa, sin molestas vibraciones de medición que empañen la calidad de imagen. Algo parecido a lo que puede decirse del balance de blancos automático, estable y suficientemente fiel a la temperatura de color del encuadre.

Manualidades

Como buena máquina JVC, en el apartado del control manual la GZ-MC100 comprende todos los ajustes deseables en una videocámara convencional: la exposición (+/- 6 puntos de regulación); la obturación (de 1/2 a 1/4000 segundos), el balance de blancos (con presets para luz solar, día nublado y luz halógena), y el enfoque.

El acceso y manejo de esta modalidad discurre a través del mando multioperación, que además de los lógicos movimientos para la navegación, tiene asignadas diversas funciones: el control del flash, la compensación de la exposición, los puntos de medición, etc.

Al mismo tiempo, y dada su condición de máquina inminentemente automática, conviene matizar que la mayoría de las opciones manuales de la GZ-MC100 sólo toman sentido si se modifican antes de empezar a grabar. Y es que tanto por la naturaleza de los mandos -su tacto y arquitectura de menú- como por las dimensiones y peso de la grabadora, no resultan prácticas durante el registro.

Buenos resultados

Con el ajuste de compresión "Ultra Fine", que es el mejor y el que brinda una calidad más parecida a la que ofrecería sin compresión la cámara, la valoración es más que positiva. La definición de imagen resulta muy destacable, al igual que sucede con la equilibrada reproducción de toda la gama de colores.

En el caso de los espacios interiores con menos luz, la GZ-MC100 sigue ofreciendo resultados interesantes; gracias, en parte, a la combinación del efectivo sistema de reducción de ruido 3D de la marca y a la posibilidad de desactivar -a voluntad- la aplicación de ganancia automática que hace la cámara.

© , QUESABESDE.COM© , QUESABESDE.COM

Con la ayuda de este último ajuste, el usuario puede evitar que la videocámara aumente por defecto el nivel de exposición más allá del nivel de abertura máxima. Una manera efectiva de reducir el ruido y el exceso de grano.

Por otro lado, la posibilidad de seleccionar los ajustes manuales a la carta permite obtener mejoras sustanciales en los resultados generales. El cómo y el cuándo hacerlo siempre dependen de la experiencia y la habilidad de cada camarógrafo.

El registro de audio merece también elogios… y un pero: los primeros, por su limpieza y magnífica sensibilidad a todas las frecuencias (en la reproducción se restauran muchos detalles de la escena original); sin embargo, esta última cualidad se convierte en molestia cuando se graba en exteriores con viento.

Y es que a pesar de incorporar un sistema de pantalla antiviento que atenúa bastante la pista de audio en general, el ruido se apodera inevitablemente de la banda sonora.

Otros detalles

El estabilizador electrónico de imagen es el único elemento que recibe una nota -curiosamente- variable. Y no porque introduzca ninguna clase artefactos en la imagen, sino porque la ayuda que aporta -más necesaria que nunca en una cámara de estas dimensiones y peso- es más bien escasa, sobre todo cuando se activa la modalidad de filmación 16:9.

En esas condiciones, resulta algo más difícil mantener planos completamente estables al utilizar el tele, en comparación con los resultados ligeramente mejores obtenidos en el modo 4:3. Una posible explicación para ello puede tener relación con la gestión que hace la cámara de la resolución total de su CCD, que en función de las opciones activadas, debe administrar su margen de píxeles entre la estabilización de imagen y el importante aumento de cobertura panorámica en el modo 16:9.

Fotos -relativamente- buenas

Otro de los buenos argumentos de la GZ-MC100 es su rendimiento fotográfico. Y es que sin poder presumir de una resolución elevada, la buena calidad de las instantáneas sí merece mención. Empezando por su nitidez, más que aceptable, y terminando por la correcta exposición. Unos parámetros que cuentan con la siempre inestimable ayuda de un nivel de control manual (sensibilidad, compensación de la exposición, enfoque y velocidad de obturación) perfectamente dosificable.

© , QUESABESDE.COM© , QUESABESDE.COM

El complemento del flash -regulable en potencia, con mitigación del efecto de ojos rojos y apto para sincronizarse a baja velocidad- pone la guinda al pastel fotográfico, siempre teniendo en cuenta las limitaciones del aparato.

El equipo fotográfico se completa con un modo de disparo continuo, un autodisparador y los efectos de rigor para la captura de imágenes en blanco y negro y sepia.

Grabadora de audio

La práctica GZ-MC100 no se limita a la polivalencia del vídeo y la fotografía digitales. Como buen gadget de última generación, aprovecha la versatilidad del registro en el disco duro y la memoria sólida para añadir una interesante herramienta de grabación de audio.

Y no sólo eso. Lo mejor del caso es que, además de la más que razonable calidad de sonido (archivos PCM de 48 Khz y 16 bits, a 1536 Kbps para el mejor nivel de ajuste) que ya se aprovecha para las secuencias de vídeo, la autonomía de almacenamiento se dispara: 320 minutos, o lo que es lo mismo, más de 5 horas de audio en calidad algo superior al CD, con el Microdrive de 4 GB incluido.

Mejor de lo esperado

De entrada, cabe felicitar a JVC por la andadura iniciada con la GZ-MC100 -y su compañera de formato horizontal, la GZ-MC200- en el camino hacia el futuro del vídeo digital sin cintas.

Porque muchos son los puntos positivos de esta pequeña videocámara considerando el tipo de uso al que está destinada (el registro de recuerdos y otros asuntos más bien ociosos), el tipo de dispositivo que es (puede llevarse encima casi siempre) y, cómo no, un razonable precio para tanta sofisticación.

Cabe romper, además, otra lanza a su favor: la de acometer frontalmente el handicap de la autonomía de grabación -en cuanto a capacidad de almacenamiento se refiere- respecto a sus hasta ahora superiores parientas basadas en cinta MiniDV. Una diferencia que desaparece, pues la GZ-MC100 ofrece 1 hora de vídeo de alta calidad, y que deja atrás a las videocámaras basadas en discos DVD de 8 centímetros.

Teniendo en cuenta, asimismo, las innumerables ventajas derivadas del almacenamiento en disco duro (acceso directo, transferencia al ordenador, fin de la dependencia de soportes vírgenes, etc.) el veredicto final sólo puede ser positivo. La prueba más sencilla está en la mera descripción del proceso de descarga de los vídeos: bastan un ordenador con puerto USB, el cable USB suministrado con la máquina y una sesión del Explorador de Windows para un intercambio de datos idéntico al que se da entre dos discos duros internos de un mismo PC.

© , QUESABESDE.COM© , QUESABESDE.COM

Los puntos negativos más destacables (el pequeño tamaño de la pantalla TFT, la reducida autonomía con la batería de serie o el rendimiento variable del estabilizador de imagen) no son despreciables, pero sería injusto considerarlos con excesiva gravedad. Máxime cuando el segundo de ellos, el del consumo, es el "pan nuestro de cada día" entre las videocámaras domésticas.

A modo de apunte final, los usuarios más exigentes deben recordar que el pasado mes de febrero JVC presentó la GZ-MC500, un modelo de similares características a la GZ-MC100, pero equipado con un trío de sensores CCD de 1/4,5 de pulgada y 1,33 megapíxeles de resolución.

TEXTO: Xavier Tomàs
FOTOS: Iker Morán


Comenta este análisis en el foro



suscripciones
boletines
Para suscribirte a los
boletines debes registrarte antes.
Si ya eres usuario de
QUESABESDE.COM,
haz clic aquí.
RSS
 Imprimir
 Enviar a un amigo

¿Alguna duda sobre vídeo digital?
Consulta nuestro glosario
Comparte tus dudas en el foro


Resolución mínima de 1024 x 768 © Copyright 2001-2009, Exartia Media SL