Acertado diseño
Pequeña, robusta, bien acabada y con un diseño algo clásico pero atractivo. La mano se encuentra cómoda en posición de trabajo y todos los controles presumen de una buena colocación y un acertado tacto. En definitiva, a primera vista y tras el primer contacto, la MVX250i suele caer bien.
Continuando la exploración rápida, saltan a la vista otras virtudes. Es el caso del visor basculante que se proyecta hacia el exterior, de buena visibilidad y suficiente resolución como para poderlo utilizar en lo que sea menester. O el de la zapata para accesorios inteligentes, apta para instalar en ella desde antorchas hasta micrófonos de mejores prestaciones que el incluido de serie.
La pantalla TFT de 2,5 pulgadas es lo suficientemente grande como para que su visibilidad sea buena, aunque, como sucede con otras muchas videocámaras de la marca, carece de una solución eficiente para mejorar su empleo bajo condiciones de intensa iluminación.
Para todos los públicos
El repaso a la configuración y disposición de los controles arroja pocas dudas: la MVX250i es una cámara fácil de usar, accesible a toda clase de usuarios, con un número de botones poco apabullante.
Estos se distribuyen entre el espacio escondido bajo la pantalla TFT, en el que se emplazan la mayoría de mandos relacionados con el transporte de la cinta y el acceso a la exposición y enfoque manuales, y la zona reservada al dedo índice de la mano derecha.
Un dedo al que, además de otorgársele la dirección del mando del zoom, de buen tacto, tiene a su alcance el disparador para foto y el botón para la gestión de la impresión directa de instantáneas mediante impresoras compatibles.
Un poco más lejos le quedan a este dedo los dos conmutadores para la activación de la modalidad completamente automática y la selección entre los modos de grabación en la cinta o la tarjeta. Y no tanto por una cuestión de distancia como por su diminuto tamaño y accesibilidad. Algo comprensible, en todo caso, por el interés del fabricante en evitar accidentes con mandos que podrían provocar sorpresas desagradables, como la detención momentánea de la grabación o el bloqueo involuntario de algunos ajustes manuales.
Ruedecilla con pulsador
Tanto la navegación por el menú, como el ajuste de los parámetros manuales de la grabación de la MVX250i dependen de una ruedecilla giratoria -con botón de confirmación- empotrada en la parte frontal del cuerpo de la cámara.
Un sistema práctico que, fiel a la tónica imperante entre los modelos de la marca, cabe aplaudir por su simplicidad e intuitivo manejo. No obstante, no escapa a una crítica constructiva: el excesivo juego libre de su movimiento provoca una ligera imprecisión cuando lo que se desea es pulsar y no girar.
Aspectos criticables al margen, lo verdaderamente importante es que la operación final de la MVX250i, como la de tantas otras videocámaras Canon, admite una regulación manual directa y accesible. Como todo aquello nuevo a lo que no se está acostumbrado, requiere de cierta curva de aprendizaje.
Control manual
Visto el modo de control, basta conocer cuáles son los ajustes a los que se tiene acceso. O mejor simplificar empezando por aquel sobre el que no existe control: el nivel de grabación de audio. Una auténtica lástima, pero también una carencia lógica considerando con detenimiento el rango de precio en el que se sitúa la MVX250i.
Así las cosas, el control manual abarca los parámetros deseables por el usuario medio: el nivel de exposición, que funciona a modo de compensación de exposición (sin valores de diafragma o ganancia); el enfoque manual, de excelente precisión, aunque esa misma cualidad lo convierte en demasiado lento como para ajustarlo durante la grabación, y la velocidad de obturación (entre 1/2 y 1/2000 segundos) y el balance de blancos, que no disponen de un botón exclusivo para ellos como los que tienen los dos ajustes anteriores.
Como alternativa a esta tipología de uso, la MVX250i dispone de los dos consabidos automatismos de otras cámaras Canon: un "todo automático" para salir del paso en las situaciones más apuradas (ese niño o niña que inicia inesperadamente el primer gateo), y varios programas de exposición para escenas específicas.
Excelente rendimiento
La buena sensación cosechada en la primera toma de contacto con la MVX250i es un acertado preámbulo de lo que acontece cuando la cámara se pone a trabajar. Y es que desde la respuesta de sus automatismos básicos a la calidad de la imagen capturada, la máquina merece una buena nota.
El autofoco responde con premura, la respuesta a los cambios de exposición es ágil y el balance de blancos se adapta correctamente a los cambios de temperatura de la luz. No se puede pedir mucho más.
En exteriores con luz suficiente, la imagen es "redonda": la nitidez y la precisa reproducción tonal son sus argumentos. Los más exigentes, como de costumbre, siempre pueden dar un par de retoques en la modalidad manual y afinar así un poco más ese vistoso vídeo doméstico.
También con menos luz
La MVX250i se desmarca de otras videograbadoras de su categoría cuando las condiciones de iluminación cambian. Porque la verdad es que su rendimiento en este sentido es superior a la media.
Si se enfrenta a escenas interiores en automático, la MVX250i recurre a la clásica trampa de conectar el obturador lento -si éste ha sido activado previamente por el usuario- para aumentar el nivel de exposición. La operación incide -claro está- en la nitidez de la imagen capturada: los sujetos en movimientos aparecen como estelas borrosas.
Si se desactiva el obturador lento, la cámara aumenta la ganancia y abre el diafragma todo lo posible, pese a lo cual logra contener muy razonablemente el nivel de ruido.
Quienes opten por el ajuste manual, pueden seleccionar una velocidad de obturación menor (1/25 segundos pueden ser aceptables para secuencias sin excesivo movimiento), compensar la exposición al mínimo necesario (respetando la penumbra natural de los interiores) y ajustar el balance de blancos a la carta. Así las cosas, la MVX250i sorprende gratamente a más de uno por su nitidez y limpieza de imagen.
Como curiosidad, cabe mencionar que el funcionamiento del sistema de estabilización electrónica influye de manera notable sobre el nivel de exposición de la imagen. Basta con desconectarlo para comprobar cómo la luminosidad del encuadre aumenta sensiblemente. Dada la resolución del sensor y la inclusión de un chip DiGIC DV, ello hace suponer que la cámara es capaz de aprovechar el excedente de píxeles de la estabilización para procesar un mayor volumen de datos de vídeo.
Otros puntos de vista
Del mismo modo que en su versión de aspecto 4:3, el rendimiento del CCD de 1/4,5 de pulgada y 1,33 megapíxeles es muy destacable en la captura panorámica 16:9. Y es que como en otros modelos recientes de la marca, la MVX250i invierte una mayor área del captador -léase más píxeles- en el registro de esas imágenes.
Este detalle incide asimismo en el campo de cobertura del angular de la cámara, que mejora bastante las justas prestaciones del objetivo de 18 aumentos.
Por otro lado, y como sucedía con el nivel de exposición, la conmutación del sistema de estabilización electrónica vuelve aquí a desempeñar un papel importante en el reparto de píxeles útiles. Porque es curioso observar cómo aumenta o disminuye la abertura de cobertura en angular con la máquina funcionando en el modo 16:9. Y ello lleva a preguntarnos: ¿podrían exprimirse más los 1,33 megapíxeles de la MVX250i?.
Desde luego, la faceta fotográfica de la videocámara no nos da una respuesta. Sencillamente porque con esa resolución no pueden esperarse milagros en su vertiente de máquina fotográfica digital. Y con eso está todo dicho.
Audio a la altura de la imagen
El audio de la MVX250i tampoco esconde secretos. La calidad general es más que aceptable, con una respuesta en frecuencias sin recortes -ni en los agudos ni tampoco en los graves- y un buen aislamiento de posibles ruidos de operación.
La noticia más destacable en este apartado es la inclusión de una clásica pantalla electrónica contra el viento. Se trata, en realidad, de un filtro que reduce la intensidad sonora del zumbido provocado por el aire al incidir en el micro y que permite que se oiga algo más que ruido.
Completan el equipo de audio de la MVX250i una toma para un micrófono externo y una salida para auriculares de volumen regulable. Esta última comparte el mismo puerto que el destinado a la salida A/V.
Buena elección
Canon ya ha anunciado sucesora, este 2005, para la MVX250i: la MVX350i. Una máquina que comparte la totalidad de su equipo de captación e incluye ligeras mejoras (su objetivo pasa de los 18 a los 20 aumentos y añade un flash para las capturas fotográficas), así como un remozado diseño.
Pero los hechos hablan por sí solos: con la Canon MVX250i (a falta de poder probar la nueva MVX350i, que ya se encuentra disponible en algunos establecimientos especializados) los enemigos de las pantallas táctiles disponen de una buena alternativa en la franja de precios más ajustada.
Los argumentos más importantes son de los "buenos": alta calidad de imagen y audio, notables prestaciones, acceso al control manual y un nivel de conectividad dispuesto a hacer palidecer a otras videocámaras de mayor rango. Un conjunto, en definitiva, que constituye una excelente relación calidad-precio.
TEXTO: Xavier Tomàs
FOTOS: Iker Morán