La evolución de los soportes de memoria en formato tarjeta empieza a ofrecer soluciones a la
altura de las exigencias del campo del vídeo digital. Y es que, tanto las cotas de capacidad de
almacenamiento como las velocidades de transferencia de datos mediante estos sistemas
evolucionan a una velocidad vertiginosa. Superada ya con creces la barrera del Giga, es
posible imaginar que, en un plazo de tiempo no demasiado largo, llegue el día en que ninguna videocámara
dependa ya de cintas. Un día en que las videocámaras almacenen sus imágenes en tarjetas.Un buen avance de lo que podrían ser estas máquinas es la nueva Panasonic SV-AV100. La
cámara, que captura vídeo MPEG2 a 3 ó 6 Mbps, sustituye el compartimiento de cintas MiniDV
por una ranura compatible con las tarjetas de memoria flash SD Card, del tamaño de un sello y
sin partes móviles en su interior.
Las ventajas del uso exclusivo de tarjeta de memoria como sistema de almacenamiento son
claras y se exponen más adelante. No obstante, ¿está el usuario medio preparado para esta
cámara? Y es que no debe olvidarse que, si bien las tarjetas de memoria SD Card ya
satisfacen los requisitos técnicos para su uso en videocámaras domésticas, su precio es
todavía relativamente elevado.
La SV-AV100, concretamente, incluye de serie una tarjeta SD Card de 512 MB, en la que
pueden almacenarse hasta 10 minutos de vídeo MPEG2 en la máxima calidad, denominada
"Fine". Si optamos por una mayor compresión del vídeo, esto es, por la calidad "Standard", la
capacidad de almacenamiento alcanza los 20 minutos.
Obviamente, hasta que el coste por MB de las SD Card no baje lo suficiente –que sí lo hará-, la
adquisición de varias tarjetas de alta capacidad para utilizarlas con la AV-SV100 es un capricho
al alcance de pocos.
Compacta, ligera y silenciosa
Con estos tres adjetivos puede describirse -externamente- la Panasonic SV-AV100. Algo
lógico, por otra parte, teniendo en cuenta que esta máquina prescinde de todo tipo de
mecanismos de arrastre, cabezales, compartimentos con sistema eléctrico de abertura o casete
para cinta de ninguna clase.
Vestida de un elegante -y delicado- color plata metalizado, la AV100 tiene un cuerpo de
refinado diseño, con pocos botones y controles a la vista. Un detalle acorde con la facilidad de
manejo que también la caracteriza. Una muestra, por ejemplo, es la rápida velocidad de
arranque, que deja la AV100 lista en el mismo instante en que se pulsa el botón On.
Una pantalla preponderante
La máquina no dispone de visor y, por tanto, es obligado desplegar el vistoso monitor TFT de
2,5 pulgadas -grande y delgado, respecto al volumen total de la cámara- para controlar la
visualización de los ajustes y la composición del encuadre. Otra característica de la pantalla es
su capacidad de bascular completamente. Así, puede utilizarse tanto de manera convencional -
grabación con la cámara en mano- como de expositor de imágenes mientras la cámara reposa
sobre su plataforma para la recarga de baterías.
Debajo del monitor TFT, se hallan tres botones que permiten, respectivamente, acceder al
menú principal, a la selección del modo de captura -MPEG2, MPEG4 o foto- y a las distintas
modalidades de captura o visualización. A su lado, se encuentra un botón de cuatro direcciones
con pulsador central, ideado para controlar el transporte de la visualización y la navegación por
el menú.
Con ajustes manuales
A la hora de iniciar la grabación de las secuencias de vídeo, se puede optar por utilizar la
configuración automática o la manual. En la primera, la AV100 se encarga de ajustar el nivel de
exposición y el balance de blancos de forma completamente autónoma. El autoenfoque, en
este caso, es también el único medio disponible para el ajuste de la nitidez del encuadre.
Por el contrario, si el usuario selecciona la configuración manual, puede regular los parámetros
anteriores mediante el empleo de un selector situado al lado del interruptor de encendido. En el
caso de la exposición, la variación se realiza mediante el empleo del botón de tipo cursor y una
indicación en forma de barra que aparece en la pantalla. Así, es posible solventar los
contrastes difíciles o corregir las exigencias de iluminación dependiendo de las necesidades.
El balance de blancos, al margen de la siempre útil regulación manual, dispone de los clásicos
presets para luz interior y exterior, así como de una posición para iluminación en días nublados.
Finalmente, existe la opción de descartar el sistema de enfoque automático para poder efectuar
la regulación manualmente. No existe, en este caso, ninguna indicación, pero gracias a la
buena definición de la pantalla TFT, es posible apreciar con suficiente claridad la nitidez de los
sujetos.
Acceso aleatorio
Una de las inminentes ventajas de sustituir la cinta por una tarjeta de memoria como soporte de
grabación, es la instantaneidad del acceso a muchas de las funciones. En primer lugar, es
destacable la inmediatez del inicio de la grabación tras pulsar el botón del disparador. A
diferencia de muchas cámaras domésticas convencionales -e incluso semiprofesionales- no
hay lapso de tiempo entre las dos acciones.
De igual manera, la gestión de los archivos almacenados no tiene ningún parecido con las
máquinas MiniDV. El almacenamiento en memoria de estado sólido permite el acceso aleatorio
a los datos, posibilitando que la SV-AV100 organice los archivos en forma de prácticos
catálogos de imágenes. De ese modo, basta con activar el modo de visualización para acceder
a ese listado y elegir después el archivo deseado. A partir de ahí, el visionado, el borrado o la
edición, son sólo un juego de niños.
En aspectos como la disposición de los menús y la configuración del acceso a los archivos
capturados, el funcionamiento de la SV-AV100 recuerda muchísimo -por no decir que es el
mismo- al de la Panasonic VDR-M30 de formato DVDCam, probada con anterioridad por
QUESABESDE.COM.
Soluciones efectivas
Si se tienen en cuenta las características técnicas -limitadas en algunos aspectos- de la SV-
AV100 y su condición de pionera, es posible determinar un veredicto favorable en las
cuestiones referentes a calidad de imagen y audio. Las imágenes capturadas en formato
MPEG2 de calidad "Fine" -la mejor de las dos disponibles- superan las expectativas iniciales
que la Panasonic AV-SV100 pudiera crear.
Y tiene mérito, porque partiendo de un sencillo CCD de 1/6 de pulgada con 800.000 píxeles y
una pequeña óptica f1.8 de 10 aumentos, la máquina consigue una calidad de imagen
equiparable a la de otras videocámaras de gama baja. En condiciones de luz normales -día
soleado- la definición es buena y la reproducción del color no plantea problemas. Si por el
contrario, la luz no abunda y es necesario tirar del CCD aumentando la ganancia, el grano y el
ruido de la imagen se hacen presentes con gran rapidez. Por tanto, vale la pena recomendar la
SV-AV100 para grabar sólo en lugares bien iluminados.
El audio merece una muy buena calificación. El motivo es muy simple: tiene la misma calidad –
debida a su formato- que la de cualquier otra videocámara digital, con la ventaja que no existe
ninguna sola interferencia de los mecanismos del motor de arrastre de la cinta. Brillante.
Al margen de las imágenes almacenadas en MPEG2, tanto las secuencias MPEG4 como las
instantáneas capturadas por la SV-AV100 no merecen ninguna valoración especial. Mientras
que las primeras son perfectas para enviar por correo electrónico a nuestros y nuestras
colegas, las segundas serán sólo suficientes para los poco exigentes. Nada del otro mundo,
pues.
Consideraciones sobre el MPEG2
Otro trabajo destacable que Panasonic ha desarrollado en esta pequeña cámara se refiere a la
transmisión de datos entre la máquina y el soporte de almacenamiento. Y es que es importante
entender que el flujo de datos de vídeo del formato MPEG2 que utiliza la SV-AV100 requiere
unas tasas de transferencia sostenidas de 6 Mbps. Conseguir mantener a raya esta cifra para
no exceder el rendimiento de la tarjeta SD Card supone aplicar un nivel importante de
compresión a las imágenes. Algo que, obviamente, afecta al resultado final.
¿En qué medida? Pues bien, uno de los inconvenientes inevitables es la aparición de
artefactos sobre las zonas de texturas o fondos de imagen que no se mueven. Estos son,
precisamente, los lugares del encuadre que el formato MPEG2 escoge para comprimir, pues al
presentar pocos cambios entre fotograma y fotograma, permiten simplificar su representación
matemática.
Al mismo tiempo, Panasonic ha optado por reducir el tamaño final de la imagen, desde los 720
x 576 píxeles –la señal de vídeo PAL estándar- a los 704 x 480 píxeles. Con ello, se consigue
disminuir la cantidad de información que ocupan las imágenes, pero también se reduce
ligeramente su resolución final al visualizarlas en una pantalla de TV. En términos
comparativos, por tanto, este detalle supone que la SV-AV100 graba un cuadro de imagen más
pequeño que el de una videocámara convencional de formato MiniDV.
Dependencia del software
La compatibilidad entre formatos para la reproducción de los archivos almacenados con la SV-
AV100 es una cuestión mejorable. Y es que, aun tratándose de vídeo MPEG2, Panasonic ha
querido que el visionado de las imágenes dependa de la aplicación informática que acompaña,
de serie, a la máquina.
Denominada Media Stage, sólo esta aplicación nos ha permitido, en las pruebas realizadas,
abrir los clips de vídeo. Mediante su cuidado -pero también algo complicado, al principio-
interfaz, puede gestionarse la transferencia y clasificación de los archivos a las carpetas
contenedoras en el disco del ordenador, así como crear librerías personalizadas de imágenes.
También cabe destacar que es recomendable copiar, a través del puerto USB, las imágenes de
la tarjeta al disco duro para poder reproducirlas sin saltos ni cortes. Otra solución es conectar la
cámara a un televisor mediante una de las dos salidas A/V: la de la plataforma o la de la propia
cámara.
Futuro prometedor
Dejando de lado los tecnicismos, hay algo que está claro: Panasonic se merece una felicitación
por la iniciativa de desarrollar una cámara de tan especiales características como la SV-AV100.
Probablemente sea una cuestión de tiempo, pero lo cierto es que la grabación de vídeo en
soporte de memoria sólida dará mucho que hablar a medio plazo.
La Panasonic SV-AV100 incorpora de serie una tarjeta de memoria SD Card de 512 MB; una
batería de litio recargable, de correcta autonomía; una plataforma para la recarga de la batería
y la conexión de la salida de vídeo; un cable USB y otro A/V; una tapa para el objetivo; un CD-
ROM con drivers y software; un mando a distancia; una correa para la muñeca, y una funda
blanda para la máquina.
Xavier Tomàs
