Caracterizada por un fácil e intuitivo manejo absolutamente dependiente de su pantalla táctil con menús 3D, la PC330 es un digno relevo de la veterana PC120 -probada también en QUESABESDE.COM-, que llega dispuesta a convertirse en un éxito de ventas.Aparente austeridad
Perteneciente a la familia de videocámaras compactas verticales de la marca, el cuerpo negro de la DCR-PC330 destaca principalmente -al verla por primera vez- por su prominente y vistoso objetivo dotado de anillo de enfoque manual. Por lo demás, es una cámara notablemente discreta, de aspecto plástico -engañosamente endeble-, de peso medio y con buenos acabados.
A la hora de introducir la mano en la Sony PC330 -momento íntimo, decisivo e indispensable para conocer nuestra máquina- no existen diferencias respecto a la PC120. La sujeción de la máquina se efectúa con una pieza giratoria insertada en el extremo delantero de la correa. Con el dedo índice podemos manipular la botonera situada en el lateral del barril de la óptica; con el dedo corazón asimos la cámara por la parte frontal -evitando tapar el emisor de infrarrojos-, y con el pulgar pulsamos el botón de grabación y el de encender y apagar la cámara. Los dos dedos restantes se ciñen a la pieza giratoria en cuestión para ayudar a sostener con precisión la videocámara.
Si al grabar una secuencia no es necesario introducir ajustes del zoom u otros cambios de configuración, la pieza basculante de la correa también admite la sujeción de la cámara con los cuatro dedos mayores por su extremo superior, apoyando así su base sobre la palma de la mano.
Poco para apretar, mucho por tocar
Con la pantalla plegada, esta Sony resulta realmente austera. Salta a la vista para los más observadores, al compararla con la PC120, la ausencia total de botones de tipo cursor, controles dedicados a la navegación por los menús y otros para el acceso al ajuste de los parámetros de grabación. Está todo ello estudiado, probablemente, para ofrecer una imagen de sencillez y facilidad de uso, ideal para encandilar a los usuarios menos expertos que no se acaben de atrever con ella.
Precisamente, de esta distribución se desprende el protagonismo principal que toma la pantalla TFT de 2,5 pulgadas en la Sony PC330. Y es que todos los ajustes importantes se realizan desde los menús internos accesibles desde ella. Es el caso del tipo de balance de blancos, el nivel de ganancia o exposición, la velocidad de obturación, o la activación de todos los efectos y otros tipos de funciones especiales.
Su utilización es práctica y fácil, ya que tanto el tamaño de los botones virtuales como su sensibilidad es destacable. Además, con el nuevo sistema de gráficos en 3 dimensiones -esto es, que algunos objetos tienen sombra y se sobreponen a otros- resulta vistoso e intuitivo. Para acabar de convencer a los menos entusiastas de las pantallas táctiles, cabe destacar la interesantísima posibilidad de configurar el menú básico con las opciones que más utilicemos, agilizando así su empleo al máximo.
Por otro lado, cabe señalar que la pantalla TFT de la Sony ofrece la posibilidad de desconectar el sistema de retroiluminación de que dispone -de ahí su denominación de híbrida- para mejorar su visibilidad bajo condiciones de iluminación muy intensas.
El visor en color incorporado destaca igualmente por su excelente resolución y definición. Como en el caso de la DCR-PC120, solamente ofrece la posibilidad de expandirse hacia fuera, pero no de bascular en ángulo.
Lo que se puede apretar
Fuera del mundo virtual del monitor, la PC330 es todo un ejemplo de simplicidad. Los pocos botones restantes se reparten entre el lateral superior del lado por el que se coge la cámara y su parte trasera.
Empezando por esta última, justo debajo del ocular del visor en color se encuentran el citado botón de la alimentación y selección de la modalidad de funcionamiento, el disparador y un diminuto botón circular destinado a la activación del flash. Les acompañan 6 lucecitas: 3 para indicar el modo de uso (almacenamiento en cinta, tarjeta de memoria o visualización de imágenes), una para advertir sobre el acceso a la tarjeta de memoria, otra para encender y seleccionar el modo de funcionamiento del flash, y una última para informar que se procede a la carga de la batería en la propia cámara.
Un sistema que, como sucedía con su predecesora, impide grabar con la máquina y recargarla simultáneamente. Una "hábil" estrategia de Sony que plantea a los potenciales compradores de la PC330 la adquisición -casi forzosa- de una segunda batería o, incluso, de un cargador alternativo.
En la parte superior del costado de sujeción de la PC330 se sitúan el resto de botones. Allí se encuentra el control deslizante del zoom, de buen tacto, cuya manipulación puede efectuarse a bajas velocidades, aunque requiere -como en la PC120- algo de práctica. Esto es así porque la posición de la mano obliga al camarógrafo a usar el dedo que lo manipula también como punto de apoyo sobre la máquina.
Otro control destacable es el selector de los modos NightShot (grabación a 0 lux mediante luz infrarroja), SuperNightShot (igual que el anterior, pero con la adición de velocidades de obturación lentas) y NightFraming (toma de instantáneas incluso en la más absoluta oscuridad, mediante la asistencia del flash incorporado)
Los otros botones ubicados en esta zona son los siguientes: el disparador para la toma de imágenes estáticas; el botón para seleccionar la modalidad de enfoque (automático o manual); un control para activar la compensación para sujetos grabados a contraluz y, finalmente, un diminuto pulsador titulado "RESET" que permite restablecer los ajustes originales de la cámara.
Calidad de imagen superior
Tras la lente Zeiss de 10 aumentos, que luce la conocida denominación T* por el revestimiento antirreflejos de todos los elementos que la componen, se esconde el verdadero secreto que hace especial a esta videocámara. Y es que al margen de disponer de una elevada cantidad de píxeles y de la tecnología Advanced HAD con el proceso de conversión A/D de alta resolución DXP de 14 bits, el sensor de la PC330 cuenta con un filtro de color RGB, esto es, rojo, verde y azul.
Según la información facilitada por el fabricante, con este sistema de filtros se consigue un rendimiento equivalente al obtenido por las videocámaras que equipan tres CCD. Y lo cierto, en base a las pruebas efectuadas, es que la PC330 ofrece una reproducción de los colores excelente, con unas óptimas definición -sin desbordamientos en los contornos- y saturación -natural y equilibrada.
Por otra parte, el gran tamaño -comparado con el de otras videocámaras domésticas- del CCD de PC330 se hace notar en otros aspectos. Afinando la exposición manualmente para exprimir al máximo las posibilidades de la máquina, pueden comprobarse los notables resultados que ésta ofrece al enfrentarse a grandes contrastes de luz, así como el bajo nivel de ruido en condiciones de iluminación reducida.
El único aspecto en el que no destaca especialmente la PC330 es en su rendimiento bajo condiciones de mínima iluminación. La cámara no goza de una especial sensibilidad, por lo que, para aprovechar todo su potencial en esos casos, lo más recomendable es utilizar un accesorio de iluminación auxiliar.
Un balance de blancos problemático
A pesar de tan buena calidad de imagen, resulta imperdonable -y muy criticable- que, haciendo gala de toda esta tecnología, Sony no haya incluido en la PC330 una herramienta tan básica como el balance de blancos manual. No sólo por el hecho que técnicamente es, por ahora, la mejor manera de obtener un óptimo resultado, sino también porque el sistema automático incorporado ofrece una respuesta algo impredecible y variable en algunas ocasiones.
El caso es que, en alguna de las pruebas realizadas, ha sido necesario empezar a grabar una panorámica para esperar que el sistema automático del balance de blancos se ajustase correctamente. En otros casos, a medida que se va modificando el encuadre y cambia la posición de la cámara respecto a la fuente de luz, se hace demasiado notable y brusco el cambio de la tonalidad. Y no hay que olvidar un grave problema: incluso produciéndose variaciones del ajuste, puede no llegarse a lograr un resultado adecuado.
Una solución, así las cosas, consiste en seleccionar la posición "HOLD" del sistema de balance de blancos cuando el ajuste se aproxime a lo más deseado, bloqueándolo y procediendo de nuevo a la captura de las imágenes. Algo así como una "caza" del balance de blancos automático, a la que los más exigentes se verán lanzados.
De no optar por este remedio, la única alternativa posible la conforman los dos presets disponibles para las grabaciones con la luz del sol o la procedente de fuentes incandescentes.
Sonido impresionante
Otro de los aspectos sobresalientes de la PC330 es la grabación del sonido. Por dos motivos: primero, por su calidad, pues además de una buena sensibilidad -aun teniendo en cuenta que el micro está montado en la parte superior de la máquina, orientado hacia arriba- ofrece una magnífica respuesta en todas las frecuencias; por otro lado, es muy destacable lo bien que se han solventado los clásicos problemas de interferencias producidas por el ruido del mecanismo de la cinta, puesto que en la PC330 son inexistentes.
Equipo completísimo
El listado de funciones incluidas en la PC330 es muy amplio. Aun así, de entre todas ellas, dos de las más sugerentes e interesantes son el mejorado sistema de grabación de imágenes en 16:9 y la opción para la grabación de vídeo 25p.
La primera de ellas aprovecha la gran resolución del captador para ampliar el ángulo total de cobertura, ofreciendo una imagen que conserva toda la resolución original respecto al modo 4:3. Visualizando las imágenes en un moderno televisor panorámico, puede comprobarse el excelente resultado -por definición y calidad de imagen- y la diferencia respecto a los sistemas de grabación 16:9 de otras videocámaras domésticas de mucha menor resolución.
La grabación 25p (25 fotogramas progresivos) es una interesante alternativa de cara al aprovechamiento de las sofisticadas características de los nuevos dispositivos de visualización que se están introduciendo en el mercado, como las pantallas de plasma. Su funcionamiento se basa en el proceso de escaneado progresivo del CCD de la cámara -es decir, cuadro a cuadro, y no línea a línea como en el sistema entrelazado- para la obtención de unas imágenes de mayor nitidez. Por otro lado, los usuarios que dispongan de conocimientos y un software de edición adecuado, podrán disfrutar de este sistema de captura para crear interesantes efectos -entre otros- de estética cinematográfica.
Eso sí, algunos aficionados se verán decepcionados por la imposibilidad de hacer compatibles ambos sistemas al mismo tiempo. No es posible grabar en modo 16:9 a 25p. Otra vez será.
Excelente y recomendable videocámara digital
Al margen de las siempre espectaculares funciones para la grabación nocturna por infrarrojos o mediante el obturador de color a baja velocidad, los efectos de imagen incluidos, la fotografía a oscuras con flash apoyada por el sistema de enfoque mediante haz láser, y el arsenal de ajustes puntuales de medición de luz y enfoque mediante la pantalla táctil, la PC330 destaca sobre todo por algo realmente importante: su elevada calidad de imagen y sonido, su gran comodidad de uso, su elevada funcionalidad, y su buen nivel de conectividad.
Además, hace unas fotos medianamente aceptables -aptas para los poco exigentes, pues por su nivel de grano y definición no son como para dedicarles grandes alabanzas- y captura vídeo MPEG-EX, siempre práctico para su envío por la red. Hay que reconocer que no puede pedirse mucho más.
Más allá de las preferencias personales y el gusto por los controles manuales tradicionales, no puede obviarse la dependencia total del monitor TFT para efectuar cualquier cambio de configuración en la cámara. Algo que influye bastante en la autonomía final con la batería incluida de serie, y que la define claramente como una cámara pensada para ajustar poco y preocuparse, por encima de todo, a grabar.
Su gran punto flaco no es otro que el rendimiento del sistema de balance de blancos automático. O mejor dicho, la falta de un sistema manual para su ajuste, impensable en una cámara del nivel y las prestaciones de la PC330.
Aun así, la PC330 no merece perder el reconocimiento de ser de las mejores videocámaras domésticas existentes en el mercado actual.
El kit de la Sony DCR-PC330 incluye una batería recargable Infolithium NP-FM30 -la de menor capacidad de su gama, lo que se traduce en una autonomía no superior a los 45 minutos-, un cargador/adaptador AC, un cable A/V y S-Video, un cable USB, un adaptador para euroconector, un mando a distancia inalámbrico, una tarjeta MemoryStick de 16 MB (escasa para aprovechar la modalidad de captura de instantáneas a su mayor resolución y calidad), un pequeño parasol circular para la óptica, dos tapas para la lente (una convencional y otra para usar con el parasol montado) y una correa para el cuello.
Xavier Tomàs