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      quesabesde   Videocámaras digitales   Canon MVX3i   Reseña
   
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Formato: MiniDV
Sensor: 1 CCD de 2230000 píxeles
Lente: 4.7 - 47 mm
Zoom: 10x (óptico) / 20x (digital)
S.Adc.: SD Card/MMC
  Opiniones    
Puntuación usuarios:   4,2 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios de quesabesde.com)Ver opiniones

  Análisis    
30 de marzo, 2004

Vídeo digital "a la antigua"

Buque insignia del segmento de las videocámaras domésticas de gama alta de Canon, la MVX3i hereda una multitud de detalles más propios de una época "anterior". Y es que su diseño y proporciones, sus amplios controles manuales y su filosofía de uso no son precisamente los más estándar de estos momentos. Mientras la mayoría de videocámaras domésticas que ahora se venden tienden a convertir la grabación de vídeo en un "apuntar y disparar", la MVX3i destaca precisamente por todo lo contrario. Por empezar, la cámara equipa un CCD de 1/3,4 de pulgada, así como una óptica con anillo de enfoque manual de generosos diámetro y luminosidad que contribuye, en buena medida, a su mayor bulto. Su resolución de 2 megapíxeles efectivos, un filtro de colores primarios (RGB) y un procesador de imagen dedicado hacen posible que la captura fotográfica alcance unas cotas de calidad más que interesantes.
El principal mérito de la Canon MVX3i es el de ofrecer una calidad de imagen y sonido a la altura de los aficionados más exigentes que, al mismo tiempo, puede ajustarse mediante una buena dosis de control manual. Una máquina clásica en sus planteamientos, poco preocupada por cuestiones estéticas y con las ventajas inherentes de la mejor tecnología digital actual.

Disposición horizontal

A primera vista, la MVX3i supera el volumen típico de las cámaras compactas o ultra-compactas a las que están habituados la mayoría de usuarios domésticos. Sin que tampoco sea exagerado, su peso, al empuñarla, resulta también ligeramente mayor que el de aquéllas. Dos características que -lógicamente- están muy relacionadas con la disposición horizontal de su cuerpo y que pueden condicionar su compra. Todo ello actúa como una especie de selección natural para distinguir a los que buscan una videocámara de las de "que sea pequeña, por favor", de los adictos a las prestaciones, operatividad manual y calidad de imagen al margen de las dimensiones.

La primera prueba de ello -y la más evidente- es la forma en que el camarógrafo debe coger y manipular la máquina para su operación. Dependiendo de la filosofía de uso, es decir, si se graba con la máquina ajustada en automático o utilizando los controles manuales, el modo de manejo y la cantidad de manos requeridas difiere notablemente.

En el primer caso, como en muchas otras videocámaras domésticas, basta con la mano derecha. A ésta no le falta espacio para nada, y además la postura resulta cómoda para grabar tranquilamente durante muchos minutos seguidos. Eso sí, no demasiados, porque la batería de serie -sobre todo si se tira de pantalla TFT- no goza de una gran autonomía.

El visor, a su vez, supone una alternativa aceptable para mantener el encuadre, aunque por su resolución y tamaño no es práctico para el enfoque. Además, presenta un inconveniente: es necesario extenderlo hacia fuera para la extracción y el cambio de la batería.

Ajustes manuales

La mano izquierda desempeña un importante papel cuando se utilizan los ajustes manuales de la MVX3i, puesto que es la encargada de manipular los controles situados en ese lado de la cámara. Éstos se hayan repartidos en tres lugares: el costado del barril del objetivo, la parte lateral de la pantalla y la parte posterior.

En el primer emplazamiento se hallan repartidos los cuatro pulsadores correspondientes a las siguientes funciones: la desactivación del sistema de autoenfoque, que permite ceder el control al preciso anillo de enfoque situado en el frontal de la óptica; un pulsador para el acceso directo a algunas funciones asignables por el usuario (la desconexión del estabilizador de imagen, el ajuste de contraluces, la activación del patrón zebra y el tipo de disparo en modo de captura fotográfica); dos botones para la selección y activación de los efectos digitales de imagen, y, finalmente, un dial empotrado con pulsador central para la variación de los parámetros de exposición.

En el lado derecho de la pantalla TFT, justo donde está situado el cierre para su apertura, se encuentran el botón destinado al ajuste del nivel de grabación de audio, un mando para las funciones relacionadas con la distribución de contenidos por Internet y el dial principal de modos de funcionamiento.

La parte posterior del cuerpo, en el lado izquierdo de la batería, sirve de ubicación para el control de acceso al menú principal, así como para el segundo dial empotrado con pulsador de confirmación de la cámara. En este caso, su función es la de seleccionar los parámetros de ajuste del amplio -pero intuitivo- árbol de configuraciones de la MVX3i.

Debajo de la gran pantalla TFT de 3,5 pulgadas, de estupenda definición y visibilidad, se encuentran los típicos botones relacionados con el transporte de la cinta, la manipulación y edición de las imágenes almacenadas en la tarjeta de memoria y la grabación de fuentes externas de audio y vídeo.

Mando del zoom poco preciso

Todos los botones y controles de la MVX3i están bien situados y son de fácil accionamiento. Todos, excepto dos: el del zoom y el dial principal. El primero dispone de un escalonamiento progresivo y suave de velocidades, pero su tacto no convence. Cuenta con una zona muerta demasiado grande -un tramo de recorrido del botón que no se corresponde con movimiento alguno del zoom-, que dificulta la localización del punto para empezar a accionar el motor del objetivo. De esta manera, es fácil -al menos al principio- pasarse de velocidad y grabar dando algún que otro brusco golpe de zoom.

Por otro lado, si bien su velocidad mínima de desplazamiento es especialmente reducida -perfecta para resaltar el dramatismo de algunas escenas-, la velocidad máxima se queda algo corta. Pese a ser un buen remedio para evitar los mareos provocados por el ir y venir del zoom en las secuencias de imágenes de los menos experimentados, a los más habilidosos les dará la sensación que les falta algo de "potencia".

Configuración a la carta

El funcionamiento de la MVX3i se gestiona, básicamente, desde el dial principal de la cámara. Con un tacto y dureza nada propios en una cámara de este precio -de juguete, para ser exactos-, admite hasta ocho modos generales: la opción "salvavidas" totalmente automática, sin ningún ajuste de exposición posible; un modo programado que sí permite realizar algunas intervenciones concretas, como la compensación de la exposición; las dos modalidades de prioridad selectiva, a la abertura y a la obturación, y las cuatro posiciones para escenas específicas.

Entre estas últimas se hallan, a saber: la modalidad para deportes (la cámara establece una velocidad de obturación alta), el modo para situaciones de luz puntual (se efectúa la compensación automática de la abertura para evitar la aparición de zonas quemadas en los sujetos iluminados por fuentes de luz directas e intensas), y las posiciones para los modos de grabación nocturna "Night Mode" y "Super Night Mode".

Estos últimos programas tienen en común el empleo de bajas velocidades de obturación, que en el caso del "Super Night Mode" se combinan con la iluminación adicional de una pequeña lámpara blanca situada en la parte frontal de la cámara. Esta lámpara se activa automáticamente cuando la cámara detecta un nivel de iluminación demasiado bajo, aunque siempre puede anularse.

Imagen de primera

La Canon MVX3i hace honor a las sugerentes prestaciones que muestra en su tabla de especificaciones. Ya sea en el campo de las secuencias de vídeo o en el de las instantáneas, parece confirmarse el buen rendimiento de la combinación entre el filtro de color RGB y el chip de imagen DiGIC DV que incorpora. Este último está dotado de dos líneas independientes de proceso de señal para optimizar la reproducción del color en función de sus dos destinos diferentes: la pantalla del televisor (en el caso de las secuencias de vídeo) y el monitor de ordenador o el papel fotográfico (para las instantáneas).

El vídeo capturado por la MVX3i destaca por la perfecta reproducción del color -tonos rojos de saturación equilibrada- y el correcto balance de la exposición en modo automático. El balance, además, responde a los cambios de intensidad de luz de forma ágil. El nivel de ruido es imperceptible y, con suficiente luz ambiente, las imágenes gozan de una definición y frescura encomiable. El mayor tamaño del CCD también se traduce en una mejor respuesta frente a los excesos de luz en las zonas de contraste más intenso.

Forzando la máquina en condiciones de iluminación pobre, tan sólo cabe achacar el perceptible nivel de "smear" (léase, las líneas verticales visibles en pantalla que se generan a partir de un punto luminoso de gran intensidad) frente a focos u otros puntos de luz intensa. Algo, por otro lado, común entre videocámaras domésticas. El nivel de ruido se mantiene siempre a niveles aceptables, con una respuesta bastante mejor que la de otras máquinas de la misma marca.

De todos modos, lo más razonable para los aficionados exigentes con la calidad es la adquisición de una antorcha. Teniendo en cuenta que esta Canon incluye una zapata para la conexión de accesorios, y considerando el desembolso inicial y la calidad final de la MVX3i, hay motivos suficientes para -como mínimo- planteárselo.

El excelente rendimiento del sistema de estabilización óptico de imagen contribuye, en buena medida, a grabar con suavidad buenos planos -con un mínimo de pulso-, aun con el zoom en su distancia focal más larga. Para comprobar su efectividad basta con desconectarlo y ver los resultados.

Finalmente, cabe hacer referencia al sistema 16:9 anamórfico incluido en la MVX3i. Éste hace uso de todos los píxeles del CCD para la grabación, comprimiendo las imágenes horizontalmente -sin barras negras arriba y abajo- para su encaje en la pantalla de un televisor panorámico. Se trata de un sistema de origen cinematográfico basado en propiedades ópticas que puede obtener buenos resultados sobre la imagen electrónica del vídeo. Su ventaja principal es que conserva toda la resolución vertical de la imagen original, a diferencia de los sistemas basados en el enmascarado mediante la inserción de barras en la zona superior e inferior del encuadre.

Trabajos manuales

Como suele suceder, los resultados en modo manual mejoran -con algo de tiento- las cosas. El rendimiento puede ajustarse, desde el modo automático, mediante la compensación de la exposición. Con el modo de prioridad a la abertura, designado "AV", pueden ajustarse los valores de f1,6 a f8. Cuando la prioridad la marca la velocidad de obturación, el rango va desde 1/2 a 1/2000 segundos.

Eso sí, la MVX3i no admite el ajuste manual conjunto de la velocidad de obturación y la abertura. Al seleccionar una de las dos, la otra queda regulada automáticamente por la máquina. Aun así, puede compensarse la combinación final calculada por la cámara total en +/-5 puntos, para equilibrar con precisión el resultado de la exposición.

Así mismo, también puede recurrirse al uso del sistema de patrón zebra, originario de las videocámaras profesionales, que incorpora la máquina. Gracias a él, el usuario puede visualizar en la pantalla mediante un patrón rayado las partes del encuadre que más se aproximan al límite de máxima intensidad de luz.

En lo referente al balance de blancos, la MVX3i está bien servida. Cuenta con un modo manual y los clásicos preconfigurados para exteriores e interiores. El rendimiento del sistema automático es también satisfactorio.

Fotos mejores de lo habitual

Las capturas estáticas cuentan con una buena definición -teniendo siempre presente su resolución máxima de 2 megapíxeles- y reproducción del color. El nivel de ruido en este apartado también se muestra dentro de unos límites correctos. Considerando, además, que la cámara permite ajustar manualmente la exposición, bien sea priorizando a la abertura o a la velocidad de obturación, puede decirse que no se le puede pedir más.

O puede que sí. Y es que, observando detenidamente algunas de las imágenes tomadas en las distancias focales más bajas, puede apreciarse la aparición de sombras en los extremos inferiores del encuadre. Se trata del denominado efecto de "viñeteo", provocado por la óptica de la videocámara, y que en la MVX3i se hace patente sólo en las capturas fotográficas.

Ello no obstante, la ventaja de disponer de una óptica con una elevada luminosidad y un rango focal elevado, las opciones para el ahorquillado de exposición e incluso la selección de la zona de autoenfoque -de un total de 3-, asemejan mucho su manejo y rendimiento al de las máquinas fotográficas convencionales. El disparo en ráfaga y la captura con flash -automático o de relleno, pero sin compensación de potencia- completan esta faceta de la MVX3i.

Audio de calidad

La calidad de sonido está a la altura de las expectativas generadas por la imagen. Basta con decir que no cabe el mínimo temor de que el resultado final incluya interferencias o ruido del mecanismo del motor de arrastre de la cinta. El sonido capturado destaca por su nitidez y por la estupenda respuesta en toda su gama de frecuencias. Como perfecto complemento de ello -desgraciadamente poco corriente en muchas videocámaras domésticas-, la cámara también incluye un control manual para la regulación del nivel de grabación de audio.

Por otro lado, la combinación de una toma adicional para un micrófono externo, junto con la disponibilidad de una conexión para auriculares con regulación de volumen, amplía la versatilidad de la Canon MVX3i en este terreno. Aquellos usuarios interesados en la vertiente del reportaje o los documentales que requieran incluir entrevistas o la captura de alguna fuente sonora específica podrán hacer sus pinitos sin limitaciones.

Exigente

Éste podría ser el calificativo común a los aficionados dispuestos a adquirir la MVX3i. Y es que la gracia de poseer una MVX3i requiere de su propietario un grado de exigencia proporcional al provecho que éste espera obtener de su calidad y prestaciones.

Si bien la operación automática satisfará en gran medida a una buena parte de sus futuros poseedores, los aficionados ávidos de control manual encontrarán en la MVX3i una buena aliada para obtener imágenes y audio aptos para sus mejores películas personales. Otros, incluso, podrán realizar las primeras incursiones en el mundo de los cortometrajes de bajo presupuesto. La MVX3i, además, puede hacer las veces de cámara fotográfica digital básica -y con una innegable dignidad.

Cabe decir, por último, que su elevado nivel de conectividad (dispone de entrada digital, entrada S-Video y conversor A/D) complementa a la perfección su alto nivel de prestaciones generales.

El kit de la Canon MVX3i incluye de serie los siguientes elementos: una tarjeta de memoria SD Card de 8 MB (tamaño válido para pruebas, pero insuficiente para el almacenamiento cotidiano de imágenes de alta resolución), una batería recargable (dada su autonomía, es recomendable plantearse la adquisición de baterías adicionales), un alimentador AC (obliga a cargar la batería en la propia cámara), un cable USB, un cable A/V, un cable S-Vídeo, un adaptador para euroconector, un control remoto inalámbrico, un CD-ROM con drivers y software (incluye el DV Messenger - Windows XP para la videoconferencia y el intercambio de archivos por Internet), una tapa para la lente y una correa para el cuello.

Xavier Tomàs


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