Parece que los principales fabricantes de videocámaras se han puesto de acuerdo este año para lanzar modelos realmente potentes, y siempre con la alta definición y la calidad de imagen como principales reclamos.Tal es el caso de la Canon LEGRIA HF S100, una contundente videocámara con un sensor de imagen de 8 megapíxeles y una óptica de gran tamaño y luminosidad.
58 milímetros de diámetro
Si algo destaca por encima de todo en el aspecto de esta videocámara esto es, sin duda, su prominente objetivo. El diámetro de rosca de 58 milímetros del que hace gala la óptica de la HF S100 iguala las cifras vistas en otras videocámaras de corte profesional, como la veterana Canon XM2.
Con una distancia focal de 43,5–435 milímetros y una abertura de diafragma de f1.8–3.0, este objetivo es uno de los artífices de la calidad de imagen que brinda la HF S100.
El objetivo luce por cierto un más que aceptable zoom de 10 aumentos que, sin embargo, es algo más escaso que el que ofrecen sus principales competidores esta temporada.
Canon ofrece además una curiosa función llamada Advanced Zoom que multiplica por 1,7 la focal del objetivo sin que ello incida -al menos aparentemente- en una pérdida de calidad.
A ambos lados del objetivo podemos encontrar los micrófonos responsables de la captura del sonido estereofónico. Esta nueva disposición –las videocámaras de la generación anterior los tenían bajo el barrilete de la óptica- facilita los roces involuntarios durante la grabación y la presencia, por tanto, de ruidos indeseados en la pista de audio.
La HF S100 incorpora además una entrada mini-jack para conectar un micrófono externo. Sorprendentemente, ésta no está protegida por ninguna tapa o pestaña y permanece siempre expuesta a la a suciedad y el polvo.
Terminal HDMI, puerto USB y salida de vídeo A/V y para auriculares configuran el resto de conexiones que ofrece la HF S100.
Diseño sin sorpresas
Pocas novedades en el diseño de la HF S100, que básicamente adapta el estilo visto en las HF100, HF10 y HF11 del pasado año a las exigencias de tamaño del nuevo objetivo. La cámara hace gala de una perfecta ergonomía y de un tamaño y un peso muy comedidos, sobre todo si tenemos en cuenta las dimensiones del citado objetivo.
Cabe destacar además el tacto sólido y resistente que ofrece esta HF S100, cualidad que brillaba por su ausencia en muchas de las últimas videocámaras de la compañía.
Los controles de la cámara están posicionados correctamente y son -en general- bastante cómodos de usar. Tal es el caso del joystick situado en el extremo del monitor, o del zoom, que en esta ocasión cuenta además con un segundo -y práctico- controlador en el marco del citado LCD.
El monitor, por cierto, tiene 2,7 pulgadas de diagonal y 211.000 puntos de resolución. Aunque en líneas generales ofrece una buena visibilidad, sufre demasiado cuando lo utilizamos a plena luz del sol, un auténtico hándicap si tenemos en cuenta que la HF S100 carece de visor electrónico.
Esta carencia es, sin duda, uno de los puntos más criticables de la HF S100. Y es que el usuario arquetipo interesado en este tipo de videocámaras agradece enormemente esta prestación, que sin embargo sí ofrecen otros modelos más económicos.
Del mismo modo, la inclusión de una zapata compatible –únicamente- con accesorios de la firma puede ahuyentar a los camarógrafos más exigentes.
Nitidez ante todo
La nitidez y el nivel de detalle son la seña de identidad de esta Canon. Equipada con un solitario sensor CMOS de 1/2,6 de pulgada y 8,59 megapíxeles de resolución total, la HF S100 realiza un trabajo sorprendente con el detalle fino de la imagen, tanto en los planos más estáticos como en las escenas con movimiento.
Así, la calidad de imagen es excelente en todos los sentidos. La reproducción del color también se muestra equilibrada y fiel a la realidad, especialmente en los tonos de piel y en las zonas azuladas de la escena.
Sin embargo, el alto nivel de nitidez no ayuda a enmascarar –como bien es sabido- el fino grano que producen estas videocámaras. Como ya ocurría con su predecesora, la HF11, la HF S100 muestra un nivel de ruido electrónico un tanto elevado que se manifiesta muy especialmente cuando las condiciones lumínicas no acompañan.
Aun así, la cámara atesora un rendimiento con poca luz muy destacable, aunque quizás algo por debajo de las expectativas que sus enormes objetivo y sensor podían generar.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la HF S100 cuenta con un modo de grabación progresivo a 25p que aumenta cuantiosamente su rendimiento en estas circunstancias, a costa -eso sí- de un movimiento menos fluido y natural en las imágenes capturadas que el que ofrece la grabación entrelazada.
La cámara dispone además de un modo de grabación con un flujo de 24 Mbps, el más elevado de los permitidos por el estándar AVCHD.
Ajustes profesionales
Otro de los hechos diferenciales de esta Canon es la presencia en su elenco de especificaciones de ajustes más bien propios de una videocámara de corte profesional.
Es el caso del patrón zebra, que resalta las zonas sobreexpuestas de la imagen, y de la posibilidad de emitir un tono plano de 1 kilohercio, ideal para calibrar equipos de audio.
De la misma manera, la cámara cuenta con un efectivo sistema manual de ayuda al enfoque, que consiste en resaltar con unas líneas de color –a escoger por el usuario– las zonas de la imagen que están dentro del plano focal. Así, el enfoque siempre es preciso y no depende de nuestra propia percepción.
Asimismo, Canon ofrece una vez más la posibilidad de ajustar manualmente el diafragma y la velocidad de obturación. Y por primera vez en un modelo canonista de este segmento, también puede controlarse la ganancia, con unos valores de 0, 6, 12 y 18 dB. Un detalle que, sin duda, agradecerán los usuarios más experimentados.
La HF S100 incorpora además un pequeño dial en el barrilete de la óptica –muy parecido al que arman algunas Sony– que facilita el manejo de estos ajustes. Con este mando podemos hacer prácticamente de todo, incluso regular el nivel de entrada del audio durante la grabación, prestación sumamente práctica en ciertas circunstancias.
También automática
Bajo el enigmático nombre de Dual Mode se esconde la opción de manejo totalmente automática de la HF S100, un modo que bloquea prácticamente cualquier interacción posible con la cámara más allá de hacer zoom y de iniciar o finalizar la grabación.
En el panorama de los automatismos destaca, una vez más, el denominado Instant Focus, que proporciona a la cámara un mecanismo de autofoco extremadamente rápido y preciso. La cámara también realiza un buen trabajo en general a la hora de medir la luz y escoger el balance de blancos adecuado para cada toma.
Hubiera sido deseable, sin embargo, que los tres modos de medición disponibles en la función fotográfica de esta HF S100 –matricial, central y puntual– estuvieran también activos durante la grabación de vídeo.
La HF S100 también dispone de una función de detección de rostros que identifica las caras que aparecen en la toma y ajusta la exposición y el foco a partir de las mismas.
El manejo se realiza mediante un sistema de tres menús, dos de ellos sobreimpresos en la pantalla. Con iconos algo crípticos y algunas reiteraciones un tanto desconcertantes, esta opción resulta algo complicada y requiere un tiempo de aprendizaje prolongado.
El estabilizador óptico de la imagen, por su parte, cumple correctamente su cometido, aunque su rendimiento está por debajo del nivel general del dispositivo.
Un poco más de fotografía
Las nuevas generaciones de videocámaras han traído consigo mejoras en la calidad de sus instantáneas, y poco a poco empiezan a competir en este terreno con las cámaras fotográficas compactas más asequibles. La HF S100 permite tomar fotografías con un tamaño máximo de 3264 x 2459.
Las fotografías obtenidas gozan de un buen nivel de detalle y de colores sólidos y saturados. Lamentablemente, el exceso de procesamiento y enfoque se deja ver en las zonas de detalle fino y en los bordes dentados de los contornos de los objetos.
Como ayuda para la captura de instantáneas contamos además con tres tipos de medición, una opción de ahorquillado de la exposición y una luz de flash.
Potencia con limitaciones
Calidad de imagen -con una extrema nitidez-, un potente objetivo y un amplio elenco de ajustes manuales son los principales valedores de la Canon LEGRIA HF S100, un dispositivo ciertamente indicado para el usuario más avanzado.
A pesar de tan buenas credenciales, Canon sigue empecinada en equipar sus videocámaras más completas desprovistas de un visor electrónico y un anillo de enfoque, prestaciones que sí ofrecen otras compañías y que suelen demandar los camarógrafos más exigentes.
Sea como sea, la magnífica calidad de esta HF S100 seducirá a quien busque un buen equipo compacto y sin demasiadas complicaciones.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez