Heredera del diseño de la HDC-SD9 y con un precio de salida muy competitivo, la HDC-SD20 acoge algunas novedades nunca vistas en el catálogo de alta definición de Panasonic. La primera de ellas es el abandono del característico trío de sensores; la segunda, y la más importante, la inclusión de un monitor táctil de 2,7 pulgadas.
Al margen de estas peculiaridades, la SD20 apuesta una vez más por esa fórmula de éxito consistente en combinar facilidad de uso y portabilidad.
Éstas son las principales bazas de una videocámara que, sin embargo, peca de una ajustada resolución, y ello repercute en la calidad final de la imagen. Una calidad correcta, pero poco acorde a las expectativas de aquellos usuarios más exigentes.
Diseño sin sorpresas
La SD20 repite casi en su totalidad el mismo diseño que ya vimos en la SD9, su predecesora.
Nos encontramos, por tanto, ante la conocida receta que aúna dimensiones muy comedidas y peso ligero, además de una ergonomía –y esto ya sorprende más- digna de alabanza. En su camino hacia la miniaturización, la SD20 prescinde de visor electrónico, prestación que sí hemos visto en las recientes HDC-SD100 y HS100.
Como ya ocurría en la SD9, la SD20 es parca en botones y conexiones. Además, Panasonic ha prescindido por primera vez en muchos años de su característico joystick de control y lo ha sustituido por una pantalla táctil de la que ya hablaremos en profundidad.
Los principales botones que luce la cámara están acertadamente ubicados y ofrecen, en general, un tacto agradable.
El control del zoom es un buen ejemplo. Tiene un tamaño adecuado, es suave y preciso y está colocado justo a la altura del dedo índice, por lo que resulta cómodo de accionar.
Panasonic, por cierto, vuelve a hacer válida su colaboración con Leica y arma la SD20 con un objetivo de la firma germana. En esta ocasión, su longitud focal se extiende hasta los 16 aumentos, una cifra muy considerable en este segmento.
En la parte superior se halla el micrófono integrado, cuya ubicación lo hace -una vez más- demasiado propenso a recibir roces accidentales que provoquen ruidos indeseados durante la grabación.
Todas las conexiones de la SD20 –entre ellas, la ranura para tarjetas SD Card- están situadas en el lateral de la cámara, tras el monitor LCD. Bajo su correspondiente tapa protectora se encuentran sendas salidas de vídeo compuesto y por componentes, un puerto USB y una conexión HDMI.
Cabe recordar que en la SD9 el puerto HDMI estaba absurdamente localizado tras la batería de la cámara, por lo que para acceder a esta conexión debíamos conectar la cámara a la red eléctrica. Es reconfortante observar que Panasonic ha corregido este terrible error en sus nuevas videocámaras.
Control táctil
Aunque, sin duda, una de las novedades más sonadas del nuevo catálogo de Panasonic para 2009 es la incorporación de una pantalla de control táctil en la SD20. La firma sigue de esta manera la estela de marcas como Sony o Samsung y renuncia a su característico control de tipo joystick que tanto nos gustaba.
Afortunadamente, el control táctil de la SD20 resulta ser bastante práctico e intuitivo, y además trae consigo prestaciones como el llamado AF/AE Tracking.
Esta funcionalidad permite al usuario escoger el elemento de la escena a partir del cual la cámara realizará los ajustes de foco y exposición con sólo tocarlo en la pantalla, con la peculiaridad de que se mantendrá seleccionado aunque éste se mueva o salga momentáneamente del encuadre.
Lamentablemente, la pantalla táctil no es el medio más adecuado para ajustar los controles manuales que brinda la cámara. El ya desparecido joystick resultaba, sin lugar a dudas, mucho más práctico.
A pesar de ello, la SD20 vuelve a destacar en el catálogo de videocámaras por su amplio elenco de ajustes manuales, que nos permite jugar con la velocidad de obturación, el diafragma y la ganancia. Rebuscando en el menú de opciones encontramos –además- la posibilidad de actuar sobre la nitidez, la profundidad de color y el brillo de la imagen.
En cuanto a su funcionamiento automático, la SD20 tampoco plantea ninguna objeción. El enfoque es rápido cuando la luz acompaña y la exposición es, en la mayoría de los casos, muy precisa y con transiciones suaves y estéticas.
La cámara ofrece además los ya habituales ajustes inteligentes de Panasonic. De entre todos ellos, merece la pena destacar el denominado contraste inteligente, que suaviza las luces y sombras de la imagen para crear una ilusión de aumento del rango dinámico.
Faltan píxeles
Hasta ahora, las videocámaras HD de Panasonic llegaban siempre equipadas con un trío de sensores. Con la intención de abaratar precios, la SD20 cuenta en esta ocasión con un solitario y sencillo MOS de 1/6 de pulgada y 1.470.000 píxeles.
La escasa resolución del captor es lo primero que llama la atención en las especificaciones de la SD20, ya que el recuento de píxeles de la cámara resulta -sobre el papel- insuficiente para generar las secuencias Full HD que promete, secuencias que requieren al menos de 2 millones de puntos.
Esto nos obliga a pensar que la SD20 recurre a algún tipo de proceso de interpolación para generar un tamaño de cuadro de 1920 x 1080 píxeles, ardid que lamentablemente repercute en la calidad de imagen.
Así, la ausencia de nitidez y detalle es sin duda uno de los puntos más negativos de esta SD20. Aunque presenta una calidad de imagen aceptable, ésta queda por debajo de lo que cabría esperar en una cámara HD.
La reproducción de color, sin embargo, sí saca buena nota y presenta unas tonalidades equilibradas, profundas y ajustadas a la realidad.
El pequeño tamaño del sensor tampoco ayuda a la hora de grabar secuencias con poca luz, y la cámara pierde rápidamente gran parte de la información sobre el color y el brillo de la imagen. Afortunadamente, la falta de detalle que hemos mencionado contribuye, en estas circunstancias, a enmascarar el ruido electrónico y mantener la imagen más o menos “limpia”.
La SD20 también permite hacer fotografías de 1920 x 1080 píxeles. Igual que ocurre con el vídeo, las instantáneas muestran unos colores convincentes, pero sufren de una excesiva ausencia de nitidez.
Panasonic vuelve a demostrar una vez más su liderato a la hora de estabilizar las cámaras. Así, la tecnología Mega O.I.S. de la SD20 exhibe su solvencia evitando la aparición de trepidaciones en una videocámara que, debido a sus dimensiones, cuesta sujetar con firmeza.
HD a buen precio
Hasta hace bien poco, si queríamos comprar una videocámara HD teníamos que recurrir -forzosamente- a modelos de elevado precio o demasiado complejos. La Panasonic HDC-SD20 es el paradigma de esa nueva hornada de videocámaras que, con un manejo sumamente sencillo y un precio comedido, permite a los usuarios menos exigentes completar su hogar digital.
Quienes no sean unos sibaritas de la calidad de imagen y anden buscando una cámara pequeña, ligera y sumamente fácil de usar, hallarán en la Panasonic HDC-SD20 una opción interesante.
Los usuarios más exigentes, sin embargo, pueden verse algo decepcionados por la calidad de imagen y su acusada falta de nitidez, aunque valorarán positivamente la variedad de controles manuales y algunas prestaciones avanzadas, como el control inteligente del contraste o el AF/AE Tracking.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez