La HG20 y su hermana gemela, la HG21, constituyen la segunda incursión de Canon en el segmento de videocámaras de alta definición con soporte de disco duro. Ambas siguen la estela de la HG10, pero mejoran sensiblemente el diseño y aumentan la capacidad de almacenamiento.Canon vuelve a demostrar con la HG20 que sus videocámaras de alta definición lucen una calidad de imagen envidiable. Sin embargo, se echa de menos alguna aportación novedosa en este modelo, que no destaca por ningún rasgo innovador ni en su diseño ni en sus prestaciones.
Firme en la mano
La HG20 no es una de esas videocámaras que se distinguen por su tamaño compacto o su elegante y estilizado diseño. De hecho, es bastante grande y pesada, y presenta un aspecto más bien discreto.
En cambio, puede presumir de una ergonomía francamente excelente: la cámara se agarra con muchísima comodidad y queda muy equilibrada en la mano.
Esta ergonomía se logra en gran parte gracias a la protuberancia del lateral derecho, que alberga el disco duro de 60 GB que emplea esta HG20 como soporte de almacenamiento.
En el lateral izquierdo, encontramos un monitor LCD de 2,7 pulgadas y 211.000 píxeles de resolución, que es el único sistema de visualización que ofrece la cámara. Para los que gusten de un visor electrónico, Canon cuenta en su catálogo con la casi idéntica HG21, que además arma un disco duro de 120 GB.
Cabe recordar, por cierto, que tanto la HG20 como la HG21 permiten usar tarjetas SD Card y SDHC como soporte de grabación adicional.
A la izquierda del LCD, se encuentra un sencillo joystick multidireccional en que recae todo el control manual de la cámara. Aunque el mando es suficientemente grande y preciso, resulta un tanto limitado, y obviamente no alcanza la versatilidad del dial de otros modelos de Canon o del anillo en la óptica de las más recientes Panasonic.
No obstante, y a diferencia de la inadecuada ubicación del joystick en las últimas cámaras de Panasonic, el control de la HG20 está situado en una zona donde la mano izquierda tiende a asirse naturalmente.
Como es habitual entre las cámaras de Canon, especialmente en este segmento, la HG20 cuenta con un buen elenco de conexiones perfectamente distribuidas por todo su cuerpo.
Así, ofrece un puerto HDMI, otro de vídeo compuesto y por componentes, una entrada para micrófono externo, una salida de auriculares y una conexión USB. Curiosamente, esta última conexión, una de las más importantes, es la única que no está sellada y permanece totalmente expuesta a la suciedad.
La cámara dispone también de una zapata para accesorios que, lamentablemente, no es estándar. Canon ha decidido seguir la política de Sony, y sus últimas videocámaras incorporan una zapata que funciona sólo con accesorios de la firma.
Excelente imagen (una vez más)
Equipada con un sensor CMOS de 1/3,2 de pulgada y 3 millones de píxeles, la HG20 es capaz de registrar secuencias de vídeo en formato AVCHD con un tamaño de cuadro de 1920 x 1080 puntos.
Dotada de un gran nivel de detalle y colores vivos y equilibrados, pocas videocámaras en este segmento pueden competir en calidad de imagen con este modelo. Y lo cierto es que las últimas cámaras de alta definición de Canon están demostrando que son una garantía en este ámbito.
Además, la última generación de camascopios de la firma está provista de un nuevo ajuste de calidad con un flujo de datos de 24 Mbps, el más alto visto hasta ahora en formato AVCHD.
Esto contribuye sin duda a la excelente calidad de imagen que ofrece la HG20, aunque, de todos modos, las capturas siguen presentando algunos defectos y artefactos de compresión que parecen inherentes al AVCHD.
Cuando la luz empieza a escasear, esta cámara consigue retener los colores y la nitidez de forma bastante sorprendente. Eso sí, lo hace a costa de una mayor saturación y una presencia de ruido un tanto exagerada.
De hecho, aun teniendo un buen rendimiento en condiciones de poca luminosidad, la HG20 produce un nivel de ruido más visible y molesto que el de muchas de sus competidoras, si bien también es una de las videocámaras que mejor conservan el detalle de la imagen en este tipo de situaciones.
Instant Focus
En la parte frontal de la cámara destaca el objetivo, que luce un zoom de 12 aumentos con una distancia focal equivalente de 43 a 515 milímetros.
A juzgar por la calidad de imagen obtenida, cabe suponer que la óptica brinda un buen rendimiento en cuanto a nitidez y color, aunque hemos observado la notoria presencia de aberraciones cromáticas en forma de halo violeta en zonas de alto contraste.
Junto al objetivo, encontramos una luz de flash y un segundo sensor que sirve de ayuda para el denominado Instant Focus. Esta prestación, integrada desde hace algún tiempo en las videocámaras más avanzadas de Canon, presenta una velocidad y precisión de enfoque francamente extraordinarias.
El Instant Focus, en contrapartida, hace que los cambios de foco se realicen de una forma un tanto brusca. Por este motivo, la cámara permite desactivar esta función para los usuarios que gusten de unas transiciones en el enfoque más suaves y sutiles.
El objetivo viene complementado por un estabilizador óptico de amplio rango que, sin destacar especialmente por encima del de sus competidoras directas, proporciona un notable rendimiento.
Sea como sea, y como comentábamos al inicio del análisis, la mejor garantía de estabilidad en esta HG20 nos la brinda su excelente ergonomía.
El micrófono estéreo está situado debajo del objetivo, una ubicación que ha demostrado ser la idónea en este tipo de videocámaras, ya que queda lejos de las manos y permanece protegido de posibles ruidos ocasionados por el roce durante el manejo.
Para todos los gustos
Si un usuario neófito, de los que no quieren complicarse la vida, decide adquirir una HG20 seducido por su excepcional calidad de imagen, agradecerá sin duda la posibilidad de hacerla funcionar en un modo totalmente automático.
Camuflado bajo un botón rotulado con el texto “Easy”, se esconde este modo en que la propia cámara realiza todos los ajustes. Y lo hace, además, con gran agilidad y precisión.
Los amantes del control manual, por su parte, encontrarán también en esta Canon un buen número de opciones con las que entretenerse (aunque deberán familiarizarse con unos menús bastante crípticos y complejos).
La HG20 cuenta con dos modos manuales de exposición: uno de prioridad a la obturación, con valores de 1/6 a 1/2000 de segundo, y otro de prioridad al diafragma, con valores de f1.8 a f8.0.
Todo el control de la imagen recae en el joystick situado en el lateral izquierdo del marco del monitor LCD, que permite acceder mediante unos pocos toques a las opciones más importantes, como el enfoque manual, la compensación de la exposición, las distintas calidades de vídeo o el balance de blancos.
La HG20 dispone además de algunos ajustes de imagen predefinidos y la posibilidad de calibrar manualmente los valores de nitidez, saturación, brillo y contraste de la imagen.
Esta cámara faculta asimismo controlar con suma facilidad el audio entrante, y muestra en pantalla un medidor de nivel del mismo, algo de lo que carecen, desgraciadamente, muchísimas videocámaras con entrada de micrófono.
Como punto negativo, cabe señalar que la HG20 necesita estar conectada a la red eléctrica para poder descargar los archivos de vídeo al ordenador a través del puerto USB.
Según puede extraerse de las pruebas realizadas, la cámara disfruta de una autonomía de unos 90 minutos de grabación, una cifra correcta.
Fotos y más
Esta Canon permite -cómo no- realizar fotografías de hasta 2048 x 1536 píxeles de tamaño y almacenarlas en el disco duro o en tarjetas SD Card.
Como cabe suponer, las fotografías no son ninguna maravilla, si bien lucen un nivel de detalle aceptable y una buena reproducción del color, suficientes para salvarnos de un apuro y plasmar algún que otro recuerdo.
La HG20 está provista además de algunas prestaciones orientadas exclusivamente a la toma de instantáneas, como la luz de flash, tres métodos de medición de luz – matricial, central y puntual- e incluso una ráfaga con ahorquillado de la exposición.
A la hora de obturar, en contrapartida, sólo es posible bajar la velocidad hasta medio segundo, un valor definitivamente escaso en numerosas situaciones.
Imagen ante todo
La Canon HG20 es una videocámara sólida y potente, con una excepcional calidad de imagen y una ergonomía casi perfecta: éstos son sin duda sus dos grandes argumentos y sus principales armas de seducción.
Sin embargo, también es cierto que la cámara no aporta en realidad ninguna prestación revolucionaria, y que su diseño, bastante discreto, no es precisamente un reclamo.
Quien busque una cámara minúscula con un diseño innovador encontrará en el catálogo de la propia marca opciones más recomendables, como la Canon HF11.
De igual modo, aquellos incondicionales del control manual que no puedan prescindir de ciertas prestaciones –como, por ejemplo, un visor electrónico- disponen de alternativas más adecuadas entre sus competidoras.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez