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      quesabesde   Videocámaras digitales   Sony HDR-TG3   Reseña
   
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  Características    
       Precio: 579 €
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Formato: AVCHD (MemoryStick)
Sensor: 1 CMOS de 2360000 píxeles
Lente: 3.2 - 32 mm
Zoom: 10x (óptico) / 12x (digital)
S.Adc.: MemoryStick DUO
En dos palabras
Aunque en ella prima la estética (y esto se hace pagar en todos los sentidos), la TG3 no renuncia a la calidad
  Opiniones    
Puntuación usuarios:   4,5 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios de quesabesde.com)Ver opiniones

  Análisis    
19 de mayo, 2008

La importancia de lo pequeño

Etiquetada como la enésima "videocámara Full HD más pequeña del mercado", la HDR-TG3 es la nueva propuesta de Sony en el segmento ultraportátil. Dotada de unas reducidas dimensiones y un peso sorprendentemente ligero, apuesta por la grabación en formato AVCHD y tarjetas MemoryStick y se decanta -emulando a la saga Xacti de Sanyo- por una configuración vertical de tipo pistola. La TG3 ofrece una notable calidad de imagen, aun cuando prima el diseño y la estética por encima de ésta.
La HDR-TG3 es la primera videocámara de la firma con diseño en forma de pistola desde que abandonara el formato MicroMV y lanzara, en enero de 2005, la DCR-PC1000. Hasta ahora, las Panasonic SDR-S100 y S150 y las Xacti de Sanyo parecían ostentar el monopolio de las videocámaras ultracompactas.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Gracias a la conjunción de las tarjetas de memoria y el formato AVCHD, Sony vuelve a competir en este segmento con una cámara que, a pesar de sus muchas carencias, presume de una excelente construcción y una buena calidad de imagen.

Diseño ante todo

A juzgar por las imágenes promocionales y la estrategia de venta de la TG3, queda manifiesto que ésta es, en definitiva, una cámara orientada a un público enamorado de los "gadgets" compactos y de diseño. El primer contacto con ella deja claro que Sony ha primado el diseño sobre la ergonomía, que es francamente muy mejorable.

Con unas reducidas dimensiones de 63 x 32 x 132 milímetros y un ajustadísimo peso de 300 gramos, la TG3 presenta un atractivo diseño de formas sobrias y austeras, coronado por el muy loable -y original- empleo de titanio en gran parte de la carcasa. De hecho, la utilización de este material es uno de los aspectos más destacados de la cámara, que a pesar de sus reducidas dimensiones, ofrece una sensación de solidez y dureza admirables.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Una vez más, Sony confía a la pantalla táctil la mayor parte del control del dispositivo, gracias a lo cual la TG3 carece prácticamente de botones en su cuerpo. A su vez, ello contribuye a la sobriedad del diseño.

La lástima es que su agradable y robusta construcción no va acompañada de una buena ergonomía: la TG3 no es una cámara precisamente cómoda de usar. Su reducido tamaño, su diseño rectilíneo y la ausencia de protuberancias hacen que el agarre de la misma sea bastante dificultoso e inestable, lo que obliga en muchos casos a usar la otra mano para sujetar la pantalla LCD y lograr un mejor equilibrio.

Los mandos principales quedan a la altura del dedo pulgar. Se trata del selector de modos -vídeo y fotografía- y del control del zoom, todos ellos concentrados en la parte trasera del objetivo.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

La TG3 dispone de un peculiar ajuste del zoom que consiste en un anillo deslizante circundado por el dial de modos, de idéntica forma. La disposición concéntrica de estos controles resulta algo confusa y se convierte en especialmente problemática cuando queremos hacer zoom y lo que realmente sucede es que cambiamos el modo de captura de la cámara.

Aun así, el control del zoom es bastante cómodo y permite usar con facilidad las distintas velocidades de desplazamiento de foco de que dispone.

Poco angular y falta de nitidez

La TG3 está equipada con un objetivo Vario-Tessar firmado por Carl Zeiss, habitual aliado de Sony, que cuenta con unas focales equivalentes de 43-507 milímetros y un zoom de 10 aumentos.

Como de costumbre, la TG3 parece pagar el precio de su diminuto tamaño en la configuración óptica, que exhibe un diámetro de lente muy reducido y un angular extremadamente escaso.

Nos encontramos además con que la nitidez de la imagen se resiente, sobre todo en la toma de fotografías, a medida que nos acercamos a la focal del teleobjetivo, debido -suponemos- al desafío físico que implica meter un objetivo de 10 aumentos en un espacio tan limitado.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Aun así, la óptica se muestra bastante resistente en cuanto a aberraciones cromáticas se refiere, y la aparición de halos violeta en zonas de alto contraste es, en la mayoría de los casos, aceptable.

Ahora bien, es de recibo señalar que otras videocámaras de Sony de similar e incluso menor precio que la TG3 cuentan con un objetivo Carl Zeiss Vario-Tessar T*, de gama más alta y mejor rendimiento.

Buen vídeo con suficiente luz

La TG3 está equipada con un pequeño sensor CMOS de 1/5 de pulgada y 2,3 megapíxeles de resolución que es capaz de generar, tal y como proclama una flamante pegatina en la cámara, vídeo HD con un tamaño de cuadro de 1920 x 1080 píxeles a 50 fotogramas entrelazados por segundo.

La cámara utiliza el estándar de compresión AVCHD para grabar las secuencias de vídeo en tarjetas MemoryStick Duo o Pro Duo, con un flujo de datos máximo de 16 Mbps. En el ajuste de máxima calidad, es capaz de almacenar unos 30 minutos de vídeo en la tarjeta de 4 GB que lleva incluida de serie.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Con suficiente luz, la TG3 consigue capturar vídeos con una buena calidad de imagen, cargada de detalle y de brillantes colores. Como suele ser habitual en las videocámaras de la firma, muestra cierta tendencia a sobresaturar los colores, especialmente las tonalidades verdes y rojas, algo que agrada a muchos usuarios.

La compresión AVCHD se deja ver -como era de esperar- en las tomas con detalle fino, en que pueden aparecer algunos artefactos, así como en movimientos muy rápidos de la escena, donde se observan ciertos trompicones.

A medida que la luz empieza a escasear, el pequeño sensor de la TG3 se hace notar inundando toda la escena de molesto ruido electrónico y echando a perder paulatinamente el color y el brillo de la imagen.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

La cámara también permite grabar secuencias en definición estándar con una calidad aceptable.

Suspenso fotográfico

Evidentemente, no podemos exigirle a una cámara de vídeo instantáneas de gran calidad, ya que ése no es su principal cometido. Aun así, la calidad fotográfica de la TG3 ha resultado estar muy por debajo de nuestras expectativas.

Según declaran las especificaciones, la TG3 puede tomar fotografías de hasta 4 megapíxeles, algo sorprendente si tenemos en cuenta que el sensor de la cámara ofrece sólo 2,3 millones de píxeles. Efectivamente, la TG3 alcanza semejantes tamaños de imagen mediante la interpolación, con la consiguiente pérdida de calidad que ésta comporta.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

De hecho, en el tamaño máximo permitido, las fotografías son bastante deficientes, con un nivel de nitidez y detalle escaso y una fuerte sensación de desenfoque en los bordes de los objetos.

Si reducimos el tamaño de la fotografía, las imágenes mejoran ligeramente, aunque tampoco son para tirar cohetes. Incluso podría parecer que, en general, disfrutan de una mejor calidad los fotogramas extraídos de las tomas de vídeo en HD.

Ágil

Gracias a la utilización de tarjetas de memoria como soporte y gracias -por consiguiente- a la ausencia de complicados mecanismos y partes móviles, la TG3 se postula como una cámara ágil y veloz.

Si bien dispone de un botón de encendido y apagado -que no tiene por cierto mucha utilidad-, la cámara se pone en marcha siempre que desplegamos el monitor LCD, y en apenas 3 segundos está lista para empezar a grabar. De la misma manera, al plegar de nuevo la pantalla, entra en modo de reposo a la espera de un nuevo encendido.

En cuanto al manejo, la TG3 repite el mismo patrón que el resto de las cámaras de formato AVCHD de Sony. Todo el control del dispositivo recae sobre la pantalla táctil, que con 2,7 pulgadas de diagonal, se nos antoja un poco pequeña para un manejo realmente cómodo.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Una vez más, la estructura que ha planteado Sony para los menús nos parece un tanto engorrosa, con demasiados caminos para llegar a un mismo sitio y con muchas opciones que no encontramos sino consultando el manual de instrucciones.

La cámara dispone de pocos ajustes manuales y destaca fundamentalmente por su funcionamiento automático, donde se muestra fiable y precisa. El enfoque, la exposición y el balance de blancos funcionan con agilidad y ofrecen -por regla general- resultados satisfactorios.

La TG3 cuenta además con tecnología de detección facial, a la orden del día en cámaras fotográficas pero aún novedosa en el mundo del vídeo. Cuando esta función está activa, la TG3 detecta los rostros que aparecen en la escena y realiza los ajustes de la toma a partir de éstos, es decir, garantiza que las caras salgan siempre enfocadas y correctamente expuestas.

Conexiones en el cuerpo

Suele ocurrir en este tipo de cámaras que, por razones de espacio, se condensen todas las conexiones del aparato en una base aparte, lo cual nos obliga a cargar con ella para tenerlas siempre disponibles.

La TG3 también está provista de una base de este género, pero puede presumir de albergar en su pequeño cuerpo todas y cada una de las opciones de conexión que podemos encontrar en la citada base.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Recurriendo a distintos tipos de cables y adaptadores (todos ellos suministrados de serie), la TG3 cuenta con un terminal miniHDMI, una conexión USB, una salida de audio y vídeo compuesto y una salida de vídeo por componentes.

Se echa de menos, eso sí, una conexión para micrófonos, algo que cabría esperar en una cámara de este precio y que sí encontramos, por ejemplo, en la Sanyo Xacti VPC-HD1000.

Relación calidad-tamaño

Como ya hemos comentado, la HDR-TG3 destaca fundamentalmente por su diseño compacto, y esto tiene evidentemente consecuencias en muchas otras de sus características.

Y es que quizás Sony se ha centrado demasiado en el aspecto de la cámara y ha dejado de lado algunos factores importantes, como la ergonomía, una solvente función fotográfica o la posibilidad de conectar micrófonos externos.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Aun así, es justo valorarla en relación a sus dimensiones, que son en definitiva su razón de ser. En este sentido, la TG3 supone una ingeniosa y equilibrada convergencia entre portabilidad, diseño y calidad de imagen. Aunque para todo ello deba pagarse un precio notablemente abultado.

TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez
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