Canon ha sido el último de los grandes fabricantes de videocámaras en comenzar a usar tarjetas de memoria como soporte, y se ha estrenado en este segmento con cinco nuevos modelos, dos de alta definición AVCHD y tres de definición estándar y modestas prestaciones.
La FS10 pertenece a este segundo grupo, y a pesar de su discreta hoja de especificaciones, ofrece una calidad de imagen más que aceptable, una excelente ergonomía y algunas opciones avanzadas, como una conexión para micrófonos externos.
Ergonomía en el mínimo espacio
El uso de soportes de almacenamiento sin partes móviles ha acentuado la tendencia a miniaturizar las videocámaras. En muchos modelos, esta drástica reducción de las dimensiones ha ido en total detrimento de la ergonomía del dispositivo.
La FS10, en cambio, puede presumir de un cuerpo sumamente compacto sin renunciar ni un ápice a la comodidad. Y es que está francamente bien construida, se agarra con facilidad, queda muy equilibrada en la mano y la distribución de sus principales controles está hecha de forma práctica e inteligente.
Toda la operabilidad de la cámara se sustenta en el elegante -y grande- dial de modos de la parte trasera y en el joystick multidireccional situado en el extremo izquierdo del monitor LCD. Este mando, por cierto, tiene un tacto un tanto torpe y resulta impreciso, especialmente cuando tenemos que pulsar en el centro del mismo.
La FS10 arma una pantalla panorámica de 2,7 pulgadas de diagonal y 300.000 píxeles, y francamente, presenta un pequeño problema de nitidez.
La palanca del zoom, por su parte, es bastante cómoda y precisa; su tamaño y recorrido permiten usar con facilidad las tres velocidades de desplazamiento de foco que ofrece la cámara. Hemos observado, eso sí, que está un poco adelantada, por lo que queda más cerca del dedo corazón que del índice, que es el que suele usarse para manipular este control.
Zoom Avanzado
Todos los modelos de gama baja presentados por Canon esta temporada están equipados con una prestación conocida con el nombre de Zoom Avanzado, tecnología que permite a cámaras como la FS10 presumir de un zoom de 45 aumentos cuando la óptica no tiene, en realidad, más que 37.
Aunque todo esto suena sospechosamente al consabido zoom digital, estamos hablando, en realidad, de cosas muy diferentes. Y es que el llamado Zoom Avanzado no degrada la imagen, o al menos no lo hace en mayor medida que el propio zoom óptico de 37x.
En realidad, el procesador de imagen utiliza los píxeles que el sensor no utiliza en la captura de vídeo para magnificar un poco más la imagen.
El caso es que el uso del Zoom Avanzado y la posibilidad de alternar entre formato panorámico y cuadrado genera una amplia variedad de focales que merece la pena referir.
Así, de la combinación del formato 16:9 con el Zoom Avanzado resultan unas focales de 42-1877 milímetros, que se convierten en 47-1743 usando sólo los aumentos ópticos. Es decir, perdemos angular y teleobjetivo.
Si pasamos al formato 4:3, tenemos un angular fijo de 45 milímetros y un teleobjetivo que varía entre los 2052 y los 1650, con y sin Zoom Avanzado, respectivamente.
Como ocurre siempre en las videocámaras de este rango de precios, el angular suele ser bastante escaso, mientras que el teleobjetivo resulta absolutamente excesivo. Nuestra experiencia nos demuestra que a partir de 15 aumentos es imposible mantener la cámara estable sin recurrir a un trípode.
Además, estos objetivos tan extremos requieren el uso de muchas lentes, que en el caso de la FS10 provocan una pérdida de nitidez evidente y la aparición de halos violeta y aberraciones cromáticas en las zonas de alto contraste.
De la misma manera, el sencillo estabilizador electrónico que integra esta cámara se muestra totalmente incapaz de atenuar las sacudidas derivadas del uso de las focales más largas, si bien es cierto que trabaja con solvencia cuando usamos el angular o las focales más moderadas.
Calidad de imagen por encima de lo esperado
La FS10 luce unas características técnicas acordes con su gama, esto es, un pequeño sensor CCD de 1/6 de pulgada, 1,07 megapíxeles de resolución y un procesador de imagen DiGIC DV.
A pesar de estas sencillas cifras, la cámara presenta una notable calidad de imagen; se podría decir que incluso por encima de lo habitual en este segmento. Y es que aun con la sencilla óptica y el pequeño sensor que incorpora esta FS10, parece que el procesador DiGIC DV II hace un buen trabajo.
Con buenas condiciones de luz, la FS10 reproduce los colores con una exactitud sorprendente, aunque como es habitual en Canon, con una ligera sobresaturación de los tonos verdosos.
Si bien es cierto que la imagen muestra una sutil falta de nitidez, ésta es igualmente agradable y la compresión MPEG-2 se deja notar menos que en otros modelos de similares características. Esta falta de nitidez se acentúa a medida que nos acercamos a las focales más largas del objetivo.
La ausencia de luz es el peor enemigo de esta cámara, que presenta con relativa facilidad un fino grano multicolor que invade la totalidad de la toma, si bien logra conservar la tonalidad de los colores con mucha dignidad aun cuando la luminosidad de la escena escasea.
Afortunadamente, la FS10 permite variar manualmente la velocidad de obturación, lo que nos brinda un cierto control en la penumbra. De la misma manera, cuenta con una pequeña antorcha de LED que, a pesar de su discreta potencia, puede ser de ayuda en determinadas circunstancias.
Amplia manejabilidad
Canon, junto con Panasonic y JVC, siempre se ha caracterizado por dotar a sus videocámaras de un amplio rango de controles manuales, incluso en sus modelos más sencillos. La FS10 cumple a medias esta premisa, y a la par de sus excelentes automatismos, ofrece algunas opciones manuales que merece la pena comentar.
Un botón situado en un flanco de la cámara y rotulado con el nombre de "Easy" activa el modo totalmente automático, que muestra la excelente precisión y rapidez de la FS10 al ajustar la exposición y el foco. La cámara responde a la perfección a los cambios drásticos de luz y el balance de blancos es uno de los mejores que hemos visto en esta gama.
A través del menú sobreimpreso en pantalla accedemos a los otros dos modos de funcionamiento disponibles. El denominado modo "P" permite, con un simple toque de joystick, compensar la exposición, regular -con cierta dificultad- el enfoque y encender la antorcha.
Si queremos avanzar un poco en el control manual, disponemos -por último- de un modo de prioridad a la velocidad que simplemente suma a lo referido hasta ahora la posibilidad de variar la obturación.
Además, la FS10 ofrece algunos efectos digitales, filtros de imagen y un sinfín de modos de escena preestablecidos.
Canon acierta de lleno con el manejo de está cámara, que presume de ser muy práctico e intuitivo. Las opciones más utilizadas se encuentran todas a un golpe de joystick, y los menús son muy claros y ordenados.
Fotografía, conexiones y autonomía
Como cualquier videocámara de este siglo, la FS10 permite hacer fotografías. Y como sucede con sus coetáneas, la toma de instantáneas no es precisamente su mejor cualidad.
Las fotografías capturadas alcanzan en esta cámara un tamaño máximo de 1152 x 864 píxeles y se pueden guardar en tres calidades de compresión JPEG distintas.
Aunque no destacan precisamente por su calidad, cabe reseñar que la FS10 cuenta con unos cuantos ajustes interesantes en este campo, como diferentes tipos de ráfaga y ahorquillado de la exposición.
En todo un alarde de sencillez -que valoramos muy positivamente-, la FS10 presenta sólo tres conexiones: un puerto USB, una salida conjunta para audio y vídeo compuesto y una conexión mini-jack para micrófono externo.
Canon demuestra un gran respeto por sus usuarios al incluir una entrada para micrófono en una cámara de esta gama. Lamentablemente, la FS10 no dispone de ningún sistema de monitorización, lo que dificulta el uso de esta prestación.
Pero si realmente hay algo destacable en esta cámara -y para bien-, es la extremada autonomía de la que hace gala. Sin lugar a dudas, estamos ante una de las baterías más duraderas que hemos visto en los últimos años. Y es que la FS10 proporciona tranquilamente más de 150 minutos de uso continuado, una cifra francamente espectacular.
Gran elección, aunque algo cara
Visto lo visto, no cabe duda de que la Canon FS10 es una opción a tener en cuenta. Su notable calidad de imagen, su facilidad de uso y su tamaño compacto, combinados con la versatilidad que ofrece la memoria flash, tanto la de tarjetas como la de la propia cámara, hacen de este dispositivo un serio competidor en su gama.
Quizás el único inconveniente real de esta cámara es su precio, un tanto elevado para lo que finalmente ofrece. De hecho, por unos 150 euros más podemos encontrar ya modelos de alta definición, algunos de ellos también con soporte de tarjetas de memoria.
De la misma manera, por 100 euros menos podemos hacernos con una FS100, calcada a la FS10, pero sin memoria interna, e invertir la diferencia en una tarjeta SDHC de elevada capacidad.
Sea como fuere, no hay que olvidar que en tecnología los precios fluctúan con facilidad, y al margen del mercado, la FS10 es una cámara perfecta para videógrafos aficionados.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez