Después de prácticamente todas sus competidoras, Canon ya ha lanzado por fin su primera videocámara con soporte de disco duro: la HG10. Para ello, la firma ha tomado las entrañas y la óptica de la HV20 y ha sustituido la cinta MiniDV por un disco de 40 GB de capacidad.
La HG10 aporta además unas cuantas novedades en el diseño -aunque no todas afortunadas- y vuelve a demostrar que el formato AVCHD aún está lejos de la calidad del HDV.
Diseño tan pronto mejorado como empeorado
Aunque la HG10 comparte un gran número de prestaciones con la HV20, presenta una construcción y un diseño muy diferentes, mucho más compactos y con una ergonomía francamente mejorada y equilibrada.
La cámara se agarra con mucha facilidad y es bastante ligera, si bien cuenta con el peso justo para poder mantenerse estable y equilibrada en la mano.
Esta agradecida reducción de las dimensiones respecto a otros modelos de similares características -como la HV20 y la HV10- ha motivado también una reestructuración de algunos controles de la cámara, con resultados dispares.
El control principal recae en esta ocasión sobre un mando de cruceta situado en el marco del monitor LCD. Esto supone que, a diferencia de la HV20, que contaba con un joystick en la parte trasera del dispositivo, la HG10 requiere el uso de las dos manos para la gran mayoría de las operaciones importantes. Además, si decidimos plegar la pantalla para hacer uso del visor electrónico, este mando queda totalmente inutilizado.
Por otro lado, está circundado por una rueda deslizante que permite desplazarse con velocidad por las opciones del menú y ajustar algunos parámetros como el enfoque manual.
Si bien generalmente se agradecen este tipo de soluciones, en esta ocasión la proximidad entre la cruceta y la rueda de ajuste hace que el uso simultáneo de ambas sea por momentos un tanto incómodo.
En cambio, la HG10 presume de la que es posiblemente la mejor palanca de zoom del actual catálogo de videocámaras para aficionados. Es grande y goza de un tacto que roza la perfección, permitiendo usar con precisión las tres velocidades distintas de desplazamiento de focal de las que hace gala esta cámara.
Canon también ha mejorado en este modelo el visor óptico, que a diferencia del de la HV20, es extraíble. Con todo, vuelve a adolecer de un tamaño excesivamente pequeño y de un recubrimiento de plástico duro que lo hace bastante incómodo en usos prolongados.
Mala nota también para la tapa que protege la zapata para accesorios, que incomprensiblemente no está sujeta de ninguna manera a la cámara y es muy fácil que se extravíe.
Atractivas prestaciones
Por algo menos de 900 euros, la HG10 ofrece un buen puñado de prestaciones. La cámara está equipada con un sensor CMOS de 1/2,5 de pulgada y 2,9 megapíxeles de resolución, de los cuales usa 2,07 para registrar vídeo de alta definición.
La cámara cuenta además con el procesador de imagen DiGIC DV II y un estabilizador óptico, que en las pruebas realizadas se ha mostrado muy solvente.
El objetivo que arma la HG10 es igualmente de excelente calidad. Cuenta con un zoom óptico de 10 aumentos, una focal equivalente de 43,6-436 milímetros y una luminosidad máxima de f1.8.
La óptica muestra generalmente un buen rendimiento, aunque en determinadas circunstancias hemos detectado la aparición de halos violeta en torno a algunas áreas de alto contraste.
Valoramos también muy positivamente la incorporación de una conexión mini-jack para un micrófono externo, prestación que algunas firmas parecen haber olvidado y que Canon ofrece en cambio hasta en sus modelos más sencillos.
Buen rendimiento
Ya que la HG10 comparte con la HV20 el mismo modelo de sensor, objetivo y procesador, cabría esperar un rendimiento equivalente en ambos camascopios, pero desgraciadamente no es así. La HG10 utiliza un disco duro como soporte para almacenar vídeo HD, y esto implica el uso del formato de compresión AVCHD.
Si bien en esta cámara hemos notado cierta mejoría en el funcionamiento de este códec, que presenta flujos de 15 Mbps, aún no alcanza la nitidez y el nivel de detalle ofrecido por el formato HDV y su soporte de cintas MiniDV.
Aun así, se muestra mucho más eficiente de lo que pudimos ver en algunos modelos pioneros, con pocos artefactos de compresión, un control del movimiento mejorado y unos bordes mucho más suaves.
En otros aspectos, la HG10 iguala la excelente calidad de imagen de la HV20, con una reproducción de color que roza la perfección, un rango dinámico muy aceptable y un rendimiento con poca luz excelente para una cámara de estas características.
Precisamente en grabaciones donde escasea la luz, la ligera falta de nitidez del formato AVCHD provoca un efecto en este caso positivo, al enmascarar sutilmente el ruido electrónico generado por el sensor.
Canon vuelve a incorporar en la HG10 el modo de grabación progresiva a 25 fotogramas por segundo.
Sin embargo, mientras que en la HV20 este modo ofrecía una peculiar estética y un mejor rendimiento con poca luz, desgraciadamente en la HG10 parece que el formato progresivo entra en conflicto con la compresión AVCHD y hace que el vídeo se vea a trompicones, arruinando por completo cualquier secuencia en la que haya un poco de movimiento.
Manual y automática
La HG10 reedita sin ninguna variación el funcionamiento y manejo de la HV20, y al igual que ésta, cuenta con un modo totalmente automático y otro semiautomático.
Esta última modalidad alberga a su vez modos de escena predeterminados y modos de prioridad a la obturación y al diafragma, pero la cámara no permite desafortunadamente en ningún caso manipular de forma independiente la velocidad de disparo y la abertura del iris, una carencia que resulta un poco molesta.
Los ajustes automáticos, por su parte, muestran todos un excelente rendimiento, tanto el balance de blancos y la exposición como el enfoque, uno de los más rápidos y precisos que podemos encontrar en un cámara de este precio y estas características.
La HG10 puede presumir de un manejo sumamente efectivo e intuitivo gracias -en parte- al menú de opciones sobreimpreso en la pantalla, que recuerda mucho al que presentan algunas cámaras fotográficas de la firma.
Así mismo, a través del control de cruceta situado en el marco del LCD, podemos acceder con rapidez a ajustes tales como la compensación de la exposición en pasos EV, el enfoque manual y el encendido y apagado de la antorcha de tipo LED.
La HG10 dispone además de un buen número de ajustes preestablecidos del balance de blancos y permite modificar algunos parámetros de la imagen, como la saturación, la nitidez y el contraste.
Mención aparte merece el conocido como Modo Cine, que sencillamente varía la curva de gama de la imagen para acercarla, de alguna manera, al rango tonal y aspecto de las grabaciones cinematográficas.
Así, al activar este modo ganamos información en las zonas medias de la imagen a costa de perderla en luces y sombras. Tenemos que tener en cuenta, en cualquier caso, que cuando activamos este modo no podemos controlar manualmente los ajustes de exposición.
Instantáneas de calidad
Una vez más -y como venimos repitiendo un análisis tras otro-, hemos de dejar claro que a día de hoy ninguna cámara de vídeo supera la calidad fotográfica que puede ofrecer una cámara dedicada íntegramente a la toma de instantáneas.
Aun cuando la HG10 no es ninguna excepción, sí es capaz de tomar fotografías bastante decentes con un tamaño máximo de 2048 x 1536 píxeles.
Más allá del tamaño, la HG10 presume de unas instantáneas llenas de colorido y con buena nitidez, además de contar con numerosas opciones destinadas únicamente a su función fotográfica, como la unidad de flash, el ahorquillado de exposición, los distintitos tipos de medición y la ráfaga de 3 fotogramas por segundo.
La cámara puede almacenar las tomas en el disco duro o en tarjetas de memoria MiniSD Card. Incompresiblemente, Canon ha adoptado este formato para todas sus últimas videocámaras, lo cual ocasiona no poder intercambiar tarjetas entre nuestra videocámara y -por ejemplo- la mayoría de las cámaras fotográficas del mercado, que usan SD Card.
Una opción recomendable
La Canon HG10 combina de manera muy acertada la calidad de imagen y las prestaciones de la afamada HV20 con las bondades del soporte de disco duro, y todo ello concentrado en un cuerpo con una buena ergonomía y algunos detalles -como la palanca del zoom- muy bien resueltos.
Como contrapartida, el usuario que se decante por la HG10 tendrá que lidiar con las limitaciones que impone el formato AVCHD, que presenta en este caso su peor actuación con el uso del modo de grabación a 25 fotogramas progresivos y una ligera merma de nitidez respecto al formato de cinta HDV.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez