Hasta la llegada de la HV20, Canon sólo disponía de una cámara HDV para aficionados en su catálogo, la HV10. Avalada por su imponente calidad de imagen, esta primera apuesta canonista fue denostada por su diseño vertical en forma de pistola, su pobre rendimiento con poca luz y ciertas ausencias inexplicables, como el conector HDMI.
La HV20 hereda las mejores cualidades de su predecesora y soluciona algunas de sus carencias, con la relevante inclusión del modo progresivo a 25p y un renovado diseño que, eso sí, todavía dista de ser perfecto.
Discutible construcción
La construcción y la ergonomía de la HV20 no están en consonancia, sin duda, con el buen rendimiento y la elevada calidad de imagen que atesora.
Estructuralmente muy similar a la HDR-HC5 de Sony, ambas tienen un tamaño y un peso parecidos, aunque sí es cierto que la cámara de Canon goza de unas formas algo más redondeadas y atractivas.
El primer fallo de construcción lo encontramos en la cinta de agarre. Un tanto estrecha, se encuentra demasiado cerca de la base del cuerpo, provocando que la sujeción de la cámara no sea todo lo estable que cabría esperar. De hecho, la HV20 presenta una pronunciada tendencia a bascular hacia la izquierda cuando la tenemos en las manos.
La palanca del zoom no se lleva mejor nota: es exageradamente pequeña, algo que no tiene sentido en una máquina de estas dimensiones. Esta incomprensible miniaturización provoca que sea prácticamente imposible hacer uso de las distintas velocidades de desplazamiento del zoom que ofrece el mando.
En la parte trasera encontramos el resto de controles principales: el dial de modos, los botones de grabación y de acceso a las funciones principales y un joystick para navegar por los menús y configurar el aparato. Este último control permite manejar la cámara con una sola mano y con relativa facilidad.
Coronando la retaguardia de la HV20 encontramos el visor óptico, otro de los inexplicables fracasos de Canon en el diseño de este cuerpo. De minúsculas proporciones y sin ningún tipo de movilidad, su uso es altamente incómodo.
Al igual que los últimos modelos HDV de Sony, la HV20 incorpora, en su parte delantera, un dial de ajuste cuya única función -en este caso- es la de controlar el enfoque manual.
Y como ya ocurría en las cámaras de Sony, este dial dista mucho de la funcionalidad que ofrece un buen anillo de enfoque. Tanto su escaso tamaño como su situación imposibilitan ajustes de enfoque realmente precisos.
Mención aparte merecen los controles situados en el marco del monitor LCD de 2,7 pulgadas. Canon acierta de lleno en este apartado, con botones de fácil acceso que comparten funciones tales como la reproducción de la cinta, un segundo control del zoom y una modalidad de ayuda al enfoque manual que amplía una parte de la imagen para facilitar la operación.
El monitor LCD, por cierto, goza de una estupenda calidad de imagen y muestra un nivel de detalle francamente fino. Sin embargo, cuando lo observamos desde ciertos ángulos, se convierte en un mar de solarización.
Nos ha llamado mucho la atención, por otro lado, la velocidad con la que se abre el compartimento de la cinta MiniDV, que recuerda a la consabida velocidad de respuesta que suelen ofrecer los camascopios profesionales. Celeridad que se agradece especialmente cuando tenemos que reemplazar una cinta en plena grabación.
Detalle y nitidez
Aunque este tipo de aseveraciones pueden resultar un tanto arriesgadas, la HV20 posiblemente sea la videocámara HD para aficionados que brinda la mejor calidad de imagen de las que han pasado hasta la fecha por QUESABESDE.COM.
Equipada con un sensor CMOS de 1/2,7 pulgadas y 2.070.000 píxeles de resolución efectiva cuando grabamos en formato 16:9, la HV20 ofrece un vídeo en formato HDV (1080i) que destaca, principalmente, por su sorprendente nitidez y la "pureza" de sus imágenes, libres de artefactos y otros defectos.
Aunque la imagen presenta una cierta cantidad de ruido electrónico, rasgo muy característico de las cámaras HDV para aficionados, sí es cierto que éste es menos molesto que el que pudimos observar en alguna de su competidoras directas, como la citada HDR-HC5 de Sony.
Así mismo, la cámara presenta una reproducción del color muy equilibrada y un rango dinámico más que bueno.
La HV20 permite, además, modificar levemente parámetros de la imagen, como la saturación del color, la nitidez, el contraste y la luminosidad. También ofrece la posibilidad de aplicar algunos ajustes preestablecidos, entre los que encontramos los modos intenso, neutro, de baja nitidez y de piel suave.
HDV 25p y modo Cine
Una de las características que hacen que la HV20 resulte especialmente sugerente es su modo HDV 25p de grabación progresiva.
Con esta configuración, la cámara sale de la habitual grabación de 50 frames entrelazados para ofrecer 25 cuadros progresivos reales. La imagen adquiere así un cierto aspecto cinematográfico, gracias a esa sensación de movimiento levemente entrecortado que recuerda a las proyecciones de película.
Aunque los beneficios del modo HDV 25p van más allá de la peculiar estética que confiere a las filmaciones.
En el caso de la HV20, el modo progresivo aumenta considerablemente la sensibilidad en las tomas con escasa iluminación. Así, mientras que la HV20 no muestra -en general- un gran rendimiento con poca luz, el modo HDV 25p la convierte en una auténtica plusmarquista de la sensibilidad en su segmento.
Eso sí, también es cierto que el HDV 25p, debido a su naturaleza, no es un ajuste indicado para grabar escenas en las que haya mucho movimiento. En estos casos, el clásico entrelazado responde bastante mejor.
Complementando esta prestación, la HV20 cuenta también con el llamado modo Cine, que configura la curva de gama de la cámara para acercarla a la tonalidad cromática y el rango dinámico propios de la película química. Este ajuste puede encontrase también en cámaras profesionales, como la Canon XH A1.
Automática y semiautomática
A través de un pequeño selector situado en uno de los laterales de la cámara, podemos alternar entre los modos automático y semiautomático.
Lo llamamos semiautomático porque, en realidad, la HV20 nunca llega a ser totalmente manual. Es ésta, precisamente, una de las carencias de esta videocámara, tan completa en otros apartados.
La HV20 funciona realmente bien en el modo automático. Los ajustes de exposición y balance de blancos son ágiles y muy precisos. Mención aparte merece el autofoco, especialmente veloz y acertado.
Hemos podido constatar, sin embargo, que la velocidad de respuesta de los ajustes automáticos de enfoque y exposición se reduce cuando activamos el modo HDV 25p. Ello se debe, suponemos, al mayor esfuerzo de procesamiento que realiza la cámara con esta configuración.
El balance de blancos automático, por su parte, se mantiene a la altura del resto de los ajustes, con un rendimiento bastante superior al de sus competidoras más directas. Dispone, además, de una amplia variedad de balances preestablecidos, a saber: luz diurna, sombra, cielo nublado, luz de tungsteno y dos tipos de luz fluorescente.
En cuanto al control manual, no se puede negar que la HV20 ofrece un buen número de opciones (aunque no sean precisamente las que se esperan de un dispositivo de estas características).
Así, dispone de dos modos semiautomáticos -prioridad a la obturación y al diafragma- y carece, desgraciadamente, de un modo íntegramente manual que permita manipular simultáneamente ambos parámetros.
Aun así, es de recibo recalcar que la cámara se maneja con suma efectividad a través del intuitivo menú sobreimpreso en la pantalla y el joystick multidireccional. A través de este mando, podemos controlar en todo momento la compensación de la exposición en pasos EV o el volumen de captación del micrófono.
Es de agradecer que tanto el control del volumen como el de la exposición y -sobre todo- el de la función de búsqueda final, que recorre la cinta para posicionarse al final de la última toma registrada, se encuentren a tan sólo un toque de joystick, y no perdidos en la inmensidad de los menús, como ocurre en otras videocámaras.
Óptica y estabilización
La HV20 incorpora un zoom de 10 aumentos de factura propia, con una distancia focal equivalente de 43,6-436 milímetros y unas máximas aberturas de f1.8 (para la grabación de vídeo) y f2.8 (para la captura de instantáneas).
En las pruebas realizadas, el objetivo ha mostrado un rendimiento realmente bueno, con una ausencia casi total de aberraciones cromáticas o luces parásitas en las tomas.
Lo mismo podemos decir del estabilizador óptico de amplio rango, el mismo que incorporan algunas de las últimas cámaras semiprofesionales de la firma, que consigue atenuar con solvencia las vibraciones producidas por la sujeción manual de la cámara.
Fotografía, audio y conexiones
La HV20 es capaz de capturar fotografías de 2048 x 1536 píxeles de resolución en formato 4:3, y de 1920 x 1080 píxeles en formato panorámico. Las instantáneas se almacenan en tarjetas de memoria miniSD, formato que parece haberse convertido en estándar entre las videocámaras de Canon.
Las fotografías conservan el colorido y la excelente exposición de las tomas de vídeo, aunque la nitidez y el detalle se ven un poco comprometidos.
Como en tantos otros casos, las imágenes fijas capturadas por la HV20 nos pueden salvar de algún apuro, aunque jamás podrán competir con las que pueda obtener cualquier cámara fotográfica mínimamente decente.
Como cualquier otro modelo HDV, la HV20 registra el audio de las grabaciones según el estándar MPEG-1 Layer 2 (MP2) a 16 bits de profundidad. En las pruebas realizadas no hemos detectado ningún problema relacionado con la captación del sonido, que cumple sobradamente con la calidad que cabría esperar de una cámara de estas características.
Mención aparte merecen unas cuantas prestaciones que sitúan la grabación de audio de la HV20 por encima de otras competidoras.
Para empezar, el nivel de entrada está permanentemente representado con un medidor en el monitor LCD que nos permite saber en todo momento si entra sonido en el dispositivo (y si éste entra correctamente).
Del mismo modo, con sólo un par de toques de joystick podemos controlar manualmente el volumen de entrada. También es posible activar un atenuador de micrófono que impide que el sonido entrante distorsione o produzca picos de nivel excesivos.
Aparte del micrófono estéreo integrado, la HV20 dispone de una entrada mini-jack para conectar otro micrófono y una salida de auriculares (compartida con la salida A/V), también con control de volumen configurable.
La zapata para accesorios, por otro lado, nos permite acoplar un micrófono de índole más profesional. A diferencia de las zapatas que encontramos en los camascopios de Sony, que sólo son compatibles con sus propios accesorios, la de Canon está abierta a dispositivos de cualquier fabricante.
Eso sí, debemos acordarnos bien de dónde dejamos la tapa de la zapata, ya que -incomprensiblemente- no está sujeta a la cámara.
Aparte de las conexiones ya mencionadas, la HV20 dispone de salidas de vídeo compuesto y por componentes, terminal HDMI, puerto firewire y USB 2.0.
Para contentar a todos
La HV20 es una cámara que dispone de todo lo necesario para contentar a prácticamente cualquier usuario. Y es que su estupenda calidad de imagen, combinada con el modo Cine y la grabación progresiva a 25p, la convierten en un objeto muy adecuado para realizar cortometrajes, documentales o vídeos artísticos en general.
Algunos creadores o directores "amateur", eso sí, se pueden sentir algo decepcionados por la deficiente ergonomía de la cámara y sus limitadas opciones de control manual. A pesar de ello, el funcionamiento automático de la HV20 es excelente, y su uso es realmente intuitivo y asequible.
Sea como sea, y analizando la evolución experimentada desde la precedente HV10, no cabe duda de que Canon sigue avanzando en el sector del vídeo con paso firme.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez