La HDR-HC5 es, a día de hoy y junto con la HV10 de Canon, la videocámara HDV más asequible del mercado. Para hacerse con este honor, Sony se ha llevado por delante ciertas prestaciones que a algunos les parecerán imprescindibles, mientras que otros las considerarán simples lujos.
Así pues, la HC5 carece de estabilizador óptico, prescinde de dial o anillo de ajuste manual, no tiene una entrada para micrófono y se olvida del sonido Dolby. A pesar de todo ello, no renuncia a una notable calidad de imagen y a un cuerpo robusto y bien diseñado.
Buen agarre
Un punto destacable de la HC5 es, sin duda, su estupenda y equilibrada ergonomía. La cámara se adapta francamente bien a la mano gracias a su correa de sujeción, que es especialmente ancha y cómoda, y a la forma ligeramente curva de la zona de agarre.
Así pues, y pese a no ser una cámara especialmente pequeña y ligera, la HC5 es cómoda y confortable, incluso para usos muy prolongados.
Pocos son los controles que salpican la carcasa de esta videocámara, puesto que prácticamente todos los ajustes se realizan a través de la pantalla táctil. Así pues, disponemos de controles básicos como el dial de encendido, el selector de modos, el botón para activar la grabación y el control del zoom (que presume, por cierto, de un tacto suave y preciso).
La pantalla LCD es de formato panorámico y hace gala de 2,7 pulgadas de diagonal y 211.200 píxeles de resolución. Disfruta de una buena calidad de imagen y una ajustada visibilidad desde varios ángulos.
Únicamente las huellas dactilares en la pantalla, ineludible consecuencia de su naturaleza táctil, o los reflejos producidos por una fuente de luz muy potente pueden dificultar su visibilidad. Para estos casos, la HC5 dispone de un visor electrónico extensible.
En el marco del monitor, por cierto, se encuentra un mando secundario para el zoom y otro botón para iniciar o detener la grabación.
Óptica más grande
Una de las pocas diferencias que encontramos entre la precedente HC3 y esta Handycam está en el diámetro de la óptica. Ambas cámaras comparten un objetivo de gama alta Carl Zeiss Vario-Sonnar T* con un zoom de 10 aumentos, pero la HC5 aumenta el diámetro de la lente hasta los 37 milímetros, abandonando los 30 milímetros de la HC3.
Este aumento de diámetro no afecta -sobre el papel- a la luminosidad del objetivo, que conserva un diafragma de f1.8.

 |  |  |
|
| En estos fotogramas capturados a contraluz se observa la presencia -en los bordes de las hojas- de pequeñas aberraciones cromáticas en forma de halo violeta. |
Hemos constatado, eso sí, evidentes aberraciones cromáticas en las zonas de alto contraste y los contraluces, que se manifiestan en forma de halo violeta en las grabaciones.
Sin sorpresas
Las entrañas de la HC5 son un calco de las de la HC3, por lo que cabe augurar que el rendimiento de ambas será similar.
Así las cosas, la HC5 está equipada con un sensor CMOS ClearVid de 1/3 de pulgada y 2,1 megapíxeles brutos, de los cuales emplea 1,43 para generar vídeo de alta definición con 1080 líneas y formato panorámico 16:9.
Como ocurre con otras videocámaras de alta definición, la imagen generada por la HC5 destaca -a priori- por su gran nivel de detalle y nitidez, y se presenta limpia y bien definida.
Por otro lado, los colores producidos por la HC5, al igual que en otras videocámaras de la firma nipona, muestran una ligera tendencia la sobresaturación. Aunque, a fin de cuentas, esto es lo que gusta a la gran mayoría de usuarios.
Ciertamente, la gama de colores con que nos sorprende esta cámara es espectacular, con tonalidades brillantes y bien definidas que, en ocasiones, se alejan sutilmente de la realidad.

 |  |  |  |  |
|
| Fotogramas obtenidos con los ajustes de la HDR-HC5 en el modo automático. |
Cabe recordar que la HC5 disfruta de una nueva tecnología del color conocida con el nombre de x.v.Colour, capaz de generar -asegura Sony- una tableta de colores un 180% más rica que el estándar sRGB.
Lamentablemente, en QUESABESDE.COM no hemos podido constatar la efectividad de esta característica, y es que actualmente existen muy pocos televisores compatibles con el espacio de color xvYCC, en el que está basada esta nueva tecnología.
Para los usuarios más exigentes, la HC5 ofrece una opción que permite aumentar y disminuir ligeramente la saturación de los colores. Con este control al máximo, los colores adquieren un tono totalmente irreal y sobresaturado; configurándolo al mínimo, la tonalidad se asemeja más a la realidad. El punto medio será, probablemente, el que más convenza a la mayoría de usuarios.

 |  |  |  |  |
|
| La HDR-HC5 dispone de un ajuste para la saturación del color. De izquierda a derecha, fotogramas capturados con la saturación al mínimo, la seleccionada por defecto y al máximo. |
Hemos observado asimismo que, en tomas interiores con luces mixtas, el balance de blancos automático es proclive a amarillear la imagen. Ello se traduce en una sensación de envejecimiento que, aunque no es excesivamente molesta, se puede corregir usando el balance de blancos manual.

 |  |  |  |  |
|
| En este caso, la grabación se ha realizado con la única iluminación de una bombilla de tungsteno de 50 vatios. De izquierda a derecha, fotogramas obtenidos con el balance de blancos automático, para luz de interior y manual. |
La cámara, por cierto, dispone también de un ajuste para matizar el balance de blancos seleccionado, pudiendo virarlo ligeramente hacia tonalidades más frías o cálidas.

 |  |  |  |  |
|
| De izquierda a derecha, fotogramas capturados con el balance automático con matiz de color frío, por defecto y con matiz de color cálido. |
Siguiendo con este repaso a la lista de opciones de configuración de la imagen, cabe destacar que la HC5 ofrece también un ajuste de la nitidez del vídeo. Situándolo en su valor mínimo, la pérdida de nitidez es evidente; fijándolo al máximo, el exceso de detalle hace especialmente visible el ruido, los artefactos de compresión y las aberraciones en los bordes de las zonas de alto contraste.

 |  |  |  |  |
|
| Varios ejemplos de cómo afecta a la grabación el ajuste de nitidez de la HDR-HC5. A la izquierda, con el ajuste de nitidez al mínimo; a la derecha, con el ajuste al máximo, y en el centro, con la nitidez seleccionada por defecto. |
Con poca luz, la HC5 reacciona como cabría esperar de una cámara con un sensor de 1/3 de pulgada: resiste razonablemente la ausencia de luminosidad, aunque también es cierto que la combinación del sensor CMOS y la compresión HDV favorece la aparición de ruido electrónico.
Aun así, es capaz de mantener los colores y la luminosidad de la toma hasta las últimas luces del día y con luz artificial tenue.
Apunta y dispara
A pesar de sus prestaciones más o menos avanzadas, la HC5 es una cámara -como todas las Handycam- muy sencilla de usar.
En uno de sus laterales, oculto cuando el monitor está plegado, se encuentra el clásico botón "Easy", azul y de considerable tamaño para que no pase desapercibido. Cuando accionamos este pulsador, la cámara activa el piloto automático, decide todos los ajustes y deja solamente el zoom y el botón de inicio y parada de la grabación en manos del camarógrafo.
Más allá del modo Easy, la HC5 no destaca precisamente por sus controles manuales. Aunque incorpora varios ajustes de la imagen, la cámara no permite controlar solventemente parámetros tan básicos como el diafragma, la obturación o la ganancia.
Sí que dispone, sin embargo, de un sencillo control de exposición, además de las opciones de enfoque manual y puntual y el balance de blancos automático.
Con respecto a la HC3, la HC5 pierde además el dial de ajuste. El usuario, por tanto, está obligado a realizar todas las operaciones a través de la pantalla táctil y sus farragosos menús.
Cabe insistir, sin embargo, en la probada calidad de los ajustes automáticos de las Handycam de Sony. La HC5, así es, presume de un control automático sorprendentemente rápido y preciso, que responde con celeridad a los cambios bruscos de luz y foco.
Conexiones y otras prestaciones
La HC5 cuenta con el típico set de conexiones propio de una cámara de sus características. Junto con los típicos puertos A/V y USB, reposa también un terminal HDMI y una conexión iLink.
Este último conector, por cierto, se beneficia de la función "downconvert", que permite transformar las tomas originales en HDV a definición estándar mientras las volcamos al ordenador.
La cámara dispone también de una zapata para accesorios, aunque, fiel a la política de Sony, sólo es compatible con los dispositivos de la propia casa.
Al igual que la HC3, la HC5 dispone de un estabilizador electrónico de la imagen Super SteadyShot, que cumple su función compensando el pulso del camarógrafo, si bien con temblores más bruscos se muestra poco efectivo. El estabilizador Mega O.I.S. de la Panasonic HDC-SD1 es, sin duda, mucho más efectivo.
En el plano fotográfico, la HC5 es capaz de tomar instantáneas de hasta 4 megapíxeles interpolados, esto es, con un tamaño de 2304 x 1728 píxeles. La calidad de las imágenes fijas es similar a la que nos daría una cámara fotográfica de gama baja, con colores bastante saturados y una leve ausencia de nitidez.
Las posibilidades fotográficas se complementan con un pequeño flash de tipo pop-up y formato vertical que se despliega a un lado del objetivo.
Difícil posición
Sin lugar a dudas, el principal argumento de la Sony HDR-HC5 es su ajustado precio. Y es precisamente este detalle el que la posiciona en el mercado frente a las más completas HDR-HC3 y HC7.
Por menos de 900 euros podemos adquirir una cámara HDV, de sólida construcción y con una notable calidad de imagen, cargada de matices de color y con un nivel de detalle sorprendente.
La HC5, así las cosas, se presenta como una opción muy interesante para aquellos camarógrafos que quieran hacer sus primeros pinitos en el incipiente mundo de la alta definición.
Aun así, no deben obviarse sus evidentes carencias. Los escasos ajustes manuales, la excesiva dependencia de la pantalla táctil o la inexistencia de una entrada para un micrófono externo harán que algunos usuarios se decanten por modelos algo más completos -aunque ello suponga el desembolso de unos cuantos euros más.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez