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      quesabesde   Videocámaras digitales   Panasonic HDC-SD1   Reseña
   
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  Características    
       Precio: 498,68 €
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Formato: SD Card / SDHC Card
Sensor: 3 de 1680000 píxeles
Lente: 3 - 30 mm
Zoom: 12x (óptico) / 10x (digital)
S.Adc.: SD Card y SDHC Card
En dos palabras
La SD1 brinda excelentes imágenes en alta definición, aunque sufre los males inherentes al AVCHD y al uso de tarjetas
  Opiniones    
Puntuación usuarios:   4,5 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios de quesabesde.com)Ver opiniones

  Análisis    
22 de mayo, 2007

La alta definición más portátil

Con permiso de la recién nacida Sony HDR-CX6, la HDC-SD1 de Panasonic es probablemente la videocámara más original de esta temporada. Y es que este dispositivo de atractivo y compacto diseño pasará a la historia como la primera cámara para aficionados que se atrevió con la grabación de secuencias de alta definición de 1080 líneas en tarjetas de memoria. Junto a las ventajas y los inconvenientes de este soporte, la SD1 ofrece prestaciones tan interesantes como un trío de sensores o el objetivo firmado por Leica.
Presentada en diciembre de 2006 y disponible en el mercado europeo desde hace poco más de un mes, la HDC-SD1 ha llegado acompañada de la HDC-DX1, otra cámara AVCHD que emplea -en este caso- discos DVD de 8 centímetros. Sin embargo, y a diferencia de esta última, la SD1 ha supuesto un auténtico paso adelante en la evolución del vídeo digital para el público aficionado.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Con la SD1, Panasonic ha decidido apostar firmemente por las tarjetas de memoria SD Card como soporte para la grabación de vídeo de alta definición, y ha embutido en uno de los cuerpos más pequeños del escaparate una considerable cantidad de atractivas prestaciones.

El cuerpo del deseo

No vamos a extendernos mucho examinando el aspecto de la SD1, sobre el que ya dilucidamos profundamente en un primer artículo de toma de contacto.

Sí ahondaremos en el porqué de sus reducidas dimensiones. Como ya se ha señalado, la SD1 emplea tarjetas SD Card (y SDHC, evolución de las primeras con mayor capacidad) como soporte de almacenamiento, por lo que no alberga complejos lectores láser, ni mecanismos de arrastre de cinta, ni amplios habitáculos para discos duros o DVD.

Todo ello, sumado a la ausencia de un visor óptico y una zapata para accesorios, permitió a los diseñadores de la SD1 reducir el cuerpo de la cámara hasta el punto que parece una pequeña prolongación del objetivo Leica Dicomar que incorpora.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Y es que este modelo de Panasonic sorprende por su configuración tubular, que, a pesar de todo, proporciona un excelente agarre.

Distribuidos por la carcasa, se encuentran unos pocos y concisos mandos, todos de cómodo acceso. No falta entre ellos el clásico joystick de Panasonic, que en esta ocasión no está en el centro del dial de modos, sino ligeramente desplazado a la derecha, aún más cerca del pulgar.

Precisamente a través del joystick controlamos todos los ajustes manuales de la cámara y navegamos por los menús de su pantalla.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

En uno de los laterales destaca el monitor LCD panorámico de 3 pulgadas y 250.000 píxeles de resolución, que goza -en general- de una buena calidad y visibilidad. Cuando desplegamos la pantalla, asoma el zócalo para las tarjetas de memoria, que se encuentra perfectamente protegido por una compuerta. Al abrirla, el modo de grabación queda inhabilitado.

La batería, por otro lado, permanece impecablemente integrada en el cuerpo de la cámara, en perfecta armonía con su contorno. El único problema que presenta esta solución es que la SD1 no puede incorporar acumuladores de mayor tamaño, lo que imposibilita disfrutar de una mayor capacidad de carga y autonomía.

Óptica y estabilización

El imponente objetivo Leica que incorpora la SD1 luce el apellido Dicomar y tiene un diámetro de filtro de 43 milímetros. El zoom óptico alcanza los 12 aumentos, y su abertura en la focal más corta viene definida por un nada desdeñable diafragma de f1.8.

Además, como ocurre con cada vez más videocámaras de Panasonic, la SD1 se beneficia de la tecnología de estabilización de imagen Mega O.I.S. En este caso, podemos decir que la estabilización óptica de la cámara es -muy probablemente- la más efectiva que hemos visto últimamente.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

El estabilizador, así es, anula con una elevadísima eficacia las consecuencias que tiene el temblor de nuestro pulso en las secuencias capturadas. Consecuencias que, en el caso de cámaras tan pequeñas y ligeras, suelen ser más acentuadas. El estabilizador es incluso capaz de mitigar los traqueteos provocados, por ejemplo, al realizar la captura desde un coche.

Espectacular (a pesar de la compresión)

Al igual que la anteriormente citada DX1, la SD1 cuenta con tres sensores CCD de 1/4 de pulgada y 520.000 píxeles efectivos cada uno.

La imagen, a nivel general, presume de un excelente nivel de detalle y nitidez. Los colores son sencillamente espectaculares, equilibrados y con una ligera tendencia a la saturación que, sin duda, agradará a la gran mayoría de sus potenciales usuarios.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM
La SD1 presume de una excelente nitidez y una acertada reproducción del color. Haz clic en la imagen para ver un fotograma de 1920 x 1080 píxeles capturado con la cámara y exportado con Pinnacle Studio 11 Plus.

Sí es cierto que la imagen muestra en ocasiones una discreta desviación hacia la zona verde del espectro de color, que posiblemente sea fruto de una calibración errónea del balance de blancos automático.

Ahora bien, cabe tener en cuenta que la SD1 comprime -como ya hemos señalado reiteradamente- las secuencias de vídeo según el estándar AVCHD para que puedan almacenarse sin problemas en tarjetas SD Card. Y esta potente compresión, como no podía ser de otro modo, tiene sus consecuencias sobre la imagen.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Un visionado exhaustivo de las secuencias de vídeo capturadas con la SD1 revela que la compresión AVCHD genera un fino ruido en todas las circunstancias de grabación. Aunque posiblemente éste no llegue nunca a ser molesto para la mayoría de usuarios, puede hacerse muy evidente ante unos ojos exigentes o muy experimentados.

Cabe decir que el ruido electrónico producido por la SD1 es, en cualquier caso, menos molesto que el generado por la Sony HDR-SR1, basada también en la tecnología AVCHD, y en la que la combinación del compresor con el sensor CMOS ofrece peores resultados.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM
Secuencias grabadas con luz natural -izquierda- y luz artificial. Haz clic en la imagen para ver un fotograma de 1920 x 1080 píxeles capturado con la cámara y exportado con Pinnacle Studio 11 Plus.

La compresión AVCHD también se deja notar especialmente cuando grabamos una escena en la que el detalle es muy fino, hay movimiento o contiene muchas oscilaciones de color.

Un ejemplo claro lo tenemos al grabar las pequeñas hojas de un arbusto mecidas por el viento. En este tipo de circunstancias, el proceso de compresión se ve superado por la complejidad de la toma y genera errores en la imagen claramente visibles.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Asimismo, cuando grabamos objetos que se mueven a gran velocidad, queda plasmada en la grabación una pequeña estela del movimiento, similar al efecto que podemos observar en algunos televisores LCD y que se conoce con el nombre de "ghosting".

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM
Las consecuencias de la compresión AVCHD se observan en estas secuencias con objetos en movimiento y detalles muy sutiles. Haz clic en la imagen para ver un fotograma de 1920 x 1080 píxeles capturado con la cámara y exportado con Pinnacle Studio 11 Plus.

En todo caso, y sin obviar todo lo dicho, la SD1 ofrece una imagen tirando a espectacular. Los visionados, por cierto, se han realizado en un televisor Sony Bravia KDL-46W2000, y la calidad de imagen nos ha dejado con la boca abierta en más de una ocasión.

Buen control manual

Que las videocámaras Panasonic gozan, en general, de un amplio control manual no es ya nada nuevo, y la SD1 vuelve a demostrarlo.

Siguiendo la estela de los últimos modelos de la marca nipona, en la SD1 podemos ajustar manualmente el foco, el diafragma, la ganancia y la obturación con suma facilidad a través del citado control de joystick, situado en la parte posterior del aparato.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

La navegación por los menús de la pantalla también es sencilla y práctica, gracias a su filosofía concisa y a la buena estructuración de la que hacen gala.

El modo automático también funciona con solvencia. Únicamente hemos detectado una ligera tendencia a la subexposición, que se puede corregir fácilmente operando el dispositivo en el modo manual.

Tarjetas

Como en cualquier otra videocámara digital que se precie, el soporte para las grabaciones condiciona drásticamente el uso general de la cámara. La SD1 sigue la senda iniciada -con titubeos- no hace mucho que parece indicar que las tarjetas de memoria serán habituales en este tipo de dispositivos. Analicemos los pros y los contras de este soporte.

A priori, la ventaja más evidente de las tarjetas es su diminuto tamaño y su extrema liviandad, y ello repercute directamente en la concepción compacta de la videocámara.

A diferencia de lo que ocurre con las cintas, los discos duros o los DVD, para leer o escribir datos en una tarjeta de memoria prácticamente no necesitamos elementos mecánicos o partes móviles. Gracias a ello, la SD1 presume de ser una de las cámaras más rápidas del mercado: apenas pasan 4 segundos desde que la encendemos hasta que podemos empezar a grabar con ella. Y lo mismo ocurre a la hora de buscar una escena para reproducirla.

Esta ausencia de partes móviles o mecánicas también garantiza una mayor durabilidad del aparato, en claro contraste con la conocida fragilidad de los láseres o los cabezales de lectura.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Pero, evidentemente, no todo son ventajas. Cuando la SD1 está configurada para grabar en la máxima calidad (el denominado modo HF), tan sólo es capaz de almacenar 40 minutos de vídeo en una tarjeta SDHC de 4 GB. Y en el momento de escribir estas líneas, una tarjeta de semejante capacidad tiene un coste medio de 65 ó 70 euros.

Esta limitación es, sin duda, uno de los puntos débiles de la SD1. Pongamos, por ejemplo, que vamos de viaje con esta cámara. Hoy por hoy, nuestras únicas opciones son, o bien llevar encima una decena de tarjetas (no olvidemos el coste de cada unidad) o bien ir descargando las grabaciones a un ordenador portátil o un dispositivo de almacenamiento similar.

Si bien la tendencia es la de ofrecer cada vez más capacidad por menos precio, todavía queda un trecho para que la grabación sobre las tarjetas de memoria flash sea realmente rentable.

Y a todo ello debe sumarse el formato de grabación utilizado, el AVCHD, que tampoco facilita precisamente la tarea. Los archivos generados por la SD1 en este formato sólo pueden ser reproducidos desde la propia cámara o desde un reproductor Blu-ray (habiendo pasado previamente los vídeos a un disco DVD o BD).

Fotografía, sonido y conexiones

La SD1 es capaz de tomar fotografías con un tamaño de 1920 x 1080 píxeles. Las instantáneas disfrutan más o menos de la misma calidad de imagen que un fotograma cualquiera del vídeo que graba la cámara, aunque quizás con un poco menos de nitidez. Así las cosas, las fotos sirven para poco más que para visionarlas en el ordenador o en un televisor.

En cuanto al sonido, la SD1 cuenta con un sistema de cinco micrófonos dispuestos en forma de estrella en su parte superior. A través de este quinteto de captadores, la cámara registra sonido compatible con el estándar Dolby Digital 5.1.

© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM© Álvaro Méndez, QUESABESDE.COM

Como característica destacable, la toma de audio puede coordinarse con el zoom de la cámara para, de alguna manera, acercar también los sonidos a la vez que cerramos el plano sobre un sujeto lejano.

En el apartado de conexiones, la SD1 presenta salidas de vídeo compuesto y por componentes, un puerto USB 2.0, un terminal HDMI y una conexión mini-jack para un micrófono externo.

Un atractivo capricho

La Panasonic HDC-SD1 es realmente un dispositivo atractivo, tanto por su elegante y refinado diseño, como por su excelente calidad de imagen o su arriesgada apuesta por las tarjetas de memoria.

Ahora bien, antes de desembolsar los 1.000 euros que -a día de hoy- cuesta la SD1, hay que tener en cuenta que aún le queda mucho camino por recorrer. Las tarjetas SD Card y SDHC aún tienen que aumentar su capacidad y bajar sus precios para convertirse en un soporte realmente práctico para el vídeo de alta definición.

Algo parecido ocurre con el compresor AVCHD, que apenas lleva un año en el mercado y que, con el tiempo, mejorará sensiblemente su rendimiento.

En todo caso, y salvo algunas reservas, la SD1 difícilmente decepcionará. Su estupenda calidad de imagen y su atractivo y práctico diseño la avalan.

TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez
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