El espíritu innovador de Sony se hace patente de nuevo en la HDR-SR1, la primera videocámara para aficionados que aúna dos conceptos hasta ahora inéditos en el universo del vídeo para aficionados: la imagen de alta definición y su grabación en un disco duro integrado.
La SR1 supone también el primer uso de un nuevo estándar de compresión, el AVCHD, que está especialmente diseñado -al igual que el formato HDV- para la compresión de los flujos de vídeo de alta definición.
Todos estos conceptos convergen en una videocámara que, salvo con ciertas reservas, sorprende por su extenso listado de prestaciones, su gran calidad de imagen y su atractivo y sólido diseño.
Imponente aspecto
Lo primero que llama la atención de la SR1 son, sin duda, sus contundentes dimensiones. Y es que comparada con otros modelos para aficionados, la SR1 es una cámara grande y pesada.
Todo es grande, de hecho, en esta videocámara. Desde su excelente óptica Carl Zeiss hasta su gran monitor LCD panorámico de 3,5 pulgadas -de gran calidad, por cierto.
Así pues, para el usuario acostumbrado a los dispositivos pequeños, la SR1 puede parecer un tanto excesiva, ya que su tamaño supera con creces el de otros modelos de definición estándar de Sony, como el DCR-SR80, también de disco duro.
A pesar de todo, esta cámara goza de una excelente ergonomía. Y son precisamente sus generosas dimensiones las que le confieren un aspecto robusto y fiable.
El peso está perfectamente distribuido y el agarre es firme y cómodo. Asimismo, los principales controles de la cámara son perfectamente accesibles y tienen el tamaño adecuado para su manipulación.
Mención especial merece la incorporación de un anillo configurable en la óptica que permite ajustar manualmente el foco y algunos parámetros, como la exposición o el matiz del balance de blancos. Desde la HDR-HC1 que no teníamos noticias de un botón como éste en una cámara para aficionados de Sony.
El anillo, por cierto, tiene un tacto exquisito, cercano al de algunas cámaras de gama más alta, y permite hacer ajustes con gran precisión y mucha facilidad.
El color negro domina la práctica totalidad del fuselaje de la SR1, contribuyendo notablemente al aspecto semiprofesional del que hace gala. Únicamente el objetivo y una franja de color gris metalizado en la parte superior escapan al negro predominante.
Carl Zeiss
Como viene siendo habitual en los modelos más avanzados - y caros - del elenco de videocámaras domésticas de Sony, la SR1 está equipada con un objetivo de factura Carl Zeiss Vario-Sonnar T*.
Con un rango focal equivalente a 41,3-485 mm, dispone de un zoom óptico de 10 aumentos y presenta un diámetro de lente de 3 centímetros. Como en otras cámaras, el objetivo queda automáticamente protegido por una cortinilla metálica cuando apagamos el dispositivo.
En la parte superior de la óptica, en posición horizontal, se encuentra una pequeña luz de flash para la captura de fotografías.
Gran calidad, aunque con reservas
Antes de hablar detenidamente sobre la calidad de imagen que brinda la SR1, merece la pena hacer un repaso de sus principales componentes electrónicos.
Al igual que ocurre con otras cámaras baluarte de la compañía nipona, como la HDR-HC3 o la DCR-DVD505, la SR1 equipa un sensor CMOS ClearVID de 1/3 de pulgada. En este caso, la resolución total se sitúa en 2,1 megapíxeles.
Haciendo uso de este captor, la SR1 graba vídeo de alta definición con un tamaño de cuadro de 1440 x 1080 píxeles, que posteriormente comprime según el estándar AVCHD para almacenarlo en su disco duro de 30 GB.
Recordemos que el AVCHD es un sistema de compresión de vídeo basado en el código MPEG4/H.264. Sobre el papel, este método es dos veces más efectivo que el MPEG2, en el que está basado el formato HDV que emplea, por ejemplo, la HC3 de Sony.
Teniendo en cuenta que la HC3 y la SR1 comparten la misma configuración electrónica y considerando que el código empleado en la segunda es más eficiente -y nuevo- que el empleado en la primera, podríamos deducir que la SR1 ofrece una calidad de imagen superior. Aunque, llegados a este punto, cabe matizar un par de detalles.
La SR1 brinda, sin duda, una gran calidad de imagen. Las secuencias de vídeo despliegan una imponente nitidez y un nivel de detalle muy acusado. Los colores, por su parte, se muestran brillantes y muy equilibrados, aunque con una ligera sobresaturación en todo el espectro que, en ningún caso, resulta molesta.
El punto negativo del rendimiento de la SR1 estriba en el ruido electrónico de las capturas. La combinación entre el sensor CMOS -de por sí más ruidoso que los de tipo CCD- y la potente compresión del formato AVCHD se traducen en la presencia casi constante de un fino grano a lo largo de toda la grabación.
Esta circunstancia no se da en la HC3. Esta última cuenta también con un sensor CMOS, sí, pero también con un formato de compresión menos agresivo, como es el HDV.
El ruido se hace especialmente patente cuando reproducimos las secuencias de vídeo en televisores de gran tamaño y cuando las capturas se han realizado en condiciones de escasa luminosidad.
Es precisamente en esta última circunstancia cuando el "handicap" del ruido se muestra en todo su esplendor. La cámara resiste bien la escasez de luz, conservando los colores y la luminosidad de la toma, pero el ruido electrónico danza a sus anchas, especialmente en las zonas sombreadas de la imagen, llegando a resultar francamente molesto.
Ello no es óbice para afirmar que la SR1 goza de una estupenda calidad de imagen, y que, en general, la comentada tenacidad del ruido electrónico no arruinará ninguna de nuestras grabaciones. Aun así, sería injusto decir que esta cámara presume de una imagen más nítida y menos ruidosa que la generada por la HC3.
Seguramente, la diferencia entre los flujos de transmisión de datos de las dos cámaras influye en este aspecto. La HC3, con su soporte de cinta MiniDV, posibilita flujos continuos de 25 Mbps, mientras que la SR1, en su ajuste de máxima calidad, se queda en 15 Mbps.
Hoy por hoy, esta pequeña diferencia numérica que afecta a la calidad final del vídeo es el precio que hay que pagar por prescindir de la clásica cinta y optar por la comodidad del disco duro.
Por otro lado, no es menos cierto que las especificaciones y la arquitectura del formato AVCHD permiten alcanzar potencialmente flujos de 24 Mbps, por lo que podemos augurar un mejor rendimiento de este estándar en el futuro.
Como cámara fotográfica, por otro lado, la SR1 cumple sus funciones, aunque sin resultados espectaculares. Las fotos heredan la excelente nitidez del vídeo, y al evitar la compresión AVCHD atenúan sensiblemente la presencia de ruido. Las tomas, sin embargo, adolecen de una ligera falta de brillo y luminosidad.
La SR1 puede tomar fotos de hasta 4 megapíxeles, esto es, con un tamaño de 2304 x 1736 píxeles.
Automática
Hace ya bastante tiempo que las videocámaras para aficionados de Sony destacan por sus excelentes controles automáticos y obtienen mala nota por sus escasas posibilidades manuales. La nueva SR1 no es una excepción, aunque su control manual haya mejorado ligeramente respecto a modelos anteriores.
Efectivamente, los controles manuales de la SR1 han sido rediseñados para que las funciones principales sean más accesibles. La gran mayoría de ellas siguen estando concentradas en la pantalla táctil, pero los menús han mejorado sensiblemente y la navegación a través de ellos es más intuitiva.
Así pues, Sony ha sustituido el largo y tedioso menú de desplazamiento vertical presente en modelos anteriores por un sistema de pestañas orientado horizontalmente, dispuesto a lo largo de toda la pantalla. Estas pestañas albergan, presididas por iconos representativos, los distintos grupos de ajustes.
Están disponibles, además, dos menús diferentes: los llamados Camera Menu y Home Menu. En el primero encontramos ajustes como la exposición, el balance de blancos, la calidad del flujo de vídeo y otros ajustes referentes a la imagen; en el segundo se localizan características propias de la cámara, como el estabilizador o los controles de edición de vídeo.
A pesar de las sensibles mejoras para el usuario, las pruebas realizadas con la SR1 revelan una cierta dificultad a la hora de familiarizarse con los menús, debido en parte a que los iconos no son suficientemente representativos.
Aun así, los nuevos menús -y muy especialmente el anillo configurable de la óptica- ofrecen una correcta experiencia manual al usuario de esta cámara.
En cuanto al funcionamiento automático, cabe recalcar su rapidez y precisión. El control del enfoque, eso sí, presenta ciertos inconvenientes en condiciones de baja luminosidad, mientras que la exposición automática muestra una acusada tendencia a subexponer en tomas de alto contraste lumínico.
Sonido y conexiones
El mini-jack que permite conectar un micrófono externo es, sin duda, una de las prestaciones a destacar de la SR1. La conexión la encontramos en uno de los laterales del barrilete del objetivo, cubierta cuidadosamente con una tapa de goma.
Además del micro auxiliar, disponemos evidentemente del micrófono integrado de la cámara. Aunque en este caso sería más exacto hablar de micrófonos, en plural. Y es que la SR1 incorpora un sistema de captación que, gracias a cuatro diminutos micrófonos dispuestos en forma de cruceta, registra sonido compatible con el estándar Dolby Digital 5.1.
Eso sí, que nadie se espere que este sistema obsequie sus oídos con un espectacular sonido envolvente. Aunque el registro del audio es francamente bueno, los micrófonos están demasiado juntos para crear una sensación espacial acusada.
El resto de la carcasa de la cámara está salpicada de varias conexiones, todas ellas cuidadosamente tapadas y aisladas de la suciedad. Así pues, disponemos en la SR1 de un puerto USB 2.0, de una salida A/V y otra de vídeo por componentes, de un terminal HDMI, de una conexión LANC y de una entrada para auriculares.
Reproducir y editar AVCHD
Que la tecnología corre demasiado es una evidencia palmaria, y la reciente irrupción del formato AVCHD no ha hecho sino reforzar esta idea.
Hace ya unos cuantos meses que podemos encontrar cámaras AVCHD en el mercado. Aun así, es prácticamente imposible hacerse con un software que nos permita editar y reproducir este formato.
Provisionalmente, con la SR1 podemos utilizar el set de utilidades que Sony incluye con sus cámaras, muy a pesar de las limitaciones que presenta. Los principales desarrolladores informáticos tienen previsto habilitar la compatibilidad de sus programas con este formato, aunque este proceso de adaptación está resultando lento.
Dejando a un lado el ordenador, nos encontramos con un problema similar: nuestra única fuente de reproducción es la propia cámara conectada al televisor.
A no ser, claro está, que seamos uno de los flamantes -y todavía escasos en Europa- poseedores de un reproductor Blu-ray, en cuyo caso podremos grabar nuestros vídeos en un DVD y reproducirlos luego en el codiciado aparato.
Un gran paso adelante
Sin lugar a dudas, la Sony HDR-SR1 es un producto muy innovador en el ámbito del vídeo doméstico. Por vez primera, una cámara aúna dos conceptos tan actuales -y de tanta aceptación comercial- como el vídeo de alta definición y el soporte de disco duro.
La SR1 representa, además, un nuevo paso adelante -aunque no el definitivo- en la senda hacia la desaparición del soporte de cinta magnética. Aunque, eso sí, como suele ocurrir con toda novedad más o menos revolucionaria que se precie, la SR1 aún puede -y debe- mejorar mucho.
Si valoramos la calidad de imagen por encima de cualquier otra prestación, la SR1 no es una buena opción. Aunque su rendimiento es francamente bueno, se ve claramente superada por los modelos de formato HDV, como la HDR-HC3 de la propia Sony, que brindan una imagen más limpia y con menos artefactos de compresión, y todo ello en un formato -a día de hoy- más estándar.
Si lo que primamos es la alta definición y la comodidad que ofrece el disco duro como soporte para nuestras grabaciones, la extensa lista de prestaciones y la sólida construcción de la SR1 no defraudarán en absoluto.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez