Presentada en el salón CES de Las Vegas a principios de año, la DCR-DVD505 es la opción más avanzada del elenco de videocámaras DVDCam de Sony, quitándole este privilegio a la DVD403. Aglutina a partes iguales virtudes y defectos; las primeras ligadas principalmente a a la avanzada tecnología de la que hace gala, y los segundos, al propio soporte empleado.
Robusta
Uno de los aspectos que siempre se critica de las cámaras DVDCam son precisamente sus dimensiones. Y es que la necesidad de incluir en el cuerpo de la cámara un recoveco para introducir un disco DVD de 8 centímetros obliga a aumentar su volumen.
La DVD505 no es una excepción. De hecho, es grande y bastante pesada en comparación con otros modelos similares. Aun así, no deja de ser un instrumento con una buena ergonomía y un aspecto muy robusto que inspira confianza.
El diseño de la cámara sigue la estela de las últimas Handycam de Sony: formas redondeadas que combinan el color negro con el gris metalizado.
Su cuerpo se hace más grueso en la zona por donde se agarra, y esto puede resultar un tanto incómodo para personas con las manos un poco pequeñas. En cualquier caso, sólo encontrarán inconvenientes los usuarios con cierta -llamémosla- prominencia nasal que quieran usar el visor, ya que es muy corto y queda muy pegado al cuerpo del aparato.
Para introducir o extraer un disco DVD de la cámara tenemos que apartar ligeramente la correa de sujeción que gira en el enganche delantero. Aun así, la operación resulta un tanto engorrosa, problema que se solucionaría -por ejemplo- con un compartimento de carga superior.
La carcasa alberga muy pocos botones, ya que la mayoría de opciones disponibles se controlan a través de la pantalla táctil. Los escasos mandos, dispuestos con acierto, son fácilmente accesibles con la mano con la que sujetamos la cámara. Cerca del pulgar se sitúan precisamente el dial de encendido y selección de modo de la DVD505 y el botón para iniciar y detener la grabación.
El monitor LCD, por cierto, tiene un destacable tamaño de 3,5 pulgadas de diagonal en formato panorámico y una excelente calidad de imagen, gracias a sus 221.200 píxeles de resolución. Además, un segundo control de zoom y otro botón para iniciar y detener la grabación reposan en la parte interna de su marco.
Carl Zeiss, cómo no
Como manda la tradición, el fabricante de la óptica de la DVD505, es Carl Zeiss. En este caso, la cámara está equipada con un objetivo Vario-Sonnar T*, que es el que acostumbran a lucir los dispositivos de gama alta de Sony.
El objetivo tiene un diámetro de 30 milímetros y una distancia focal de 5,1 a 51 milímetros, equivalentes a 41,3-485 milímetros para la grabación de vídeo y a 37-370 milímetros para la captura fotográfica. Por tanto, proporciona un zoom óptico de 10 aumentos, marca un poco reducida comparada con la de modelos similares de otros fabricantes.
La palanca del zoom, por cierto, es de accionamiento suave y preciso, y puede funcionar a tres velocidades distintas. Además del zoom óptico, la DVD505 dispone de 12 aumentos de zoom digital.
Cuando apagamos la cámara o la ponemos en el modo de reproducción, una cortinilla metálica recubre la lente de forma automática para protegerla de golpes o polvo. Justo encima del objetivo se sitúa la unidad de flash para el modo de captura fotográfica.
Interior de lujo
Aunque no suele ser habitual en cámaras con soporte DVDCam, la DVD505 está equipada con la tecnología más avanzada del sector de videocámaras de consumo.
Una muestra de ello es la incorporación de un novedoso sensor CMOS de 1/3 de pulgada y tecnología ClearVid, que inclina 45 grados los píxeles para suavizar la imagen y acentúa la presencia de colores verdes, que son los que el ojo humano capta con más detalle.
La DVD505 también incorpora el filtro de color RGB, que emula el tratamiento de los colores que llevan a cabo las videocámaras con sistema de triple sensor.
Cabe destacar que toda esta tecnología de la DVD505 es prácticamente la misma que el reciente modelo de cámara de alta definición Sony HCR-HC3. Ahora bien, que compartan cualidades no quiere decir que den el mismo rendimiento.
Dónde está la nitidez
Cuando tuvimos la oportunidad de visionar las primeras secuencias grabadas con la DVD505, en seguida nos llamó la atención la ligera falta de nitidez de la imagen. Cuesta creer que con el chip tan potente que lleva incorporado esta cámara la imagen transmita esa sensación de suavidad.
Parte del problema se debe -suponemos- al proceso que realiza la cámara desde que la imagen entra por el sensor CMOS hasta que se almacena en el DVD de 8 centímetros.
De todos es sabido que uno de los principales problemas de las DVDCam es precisamente la capacidad limitada de los discos DVD. Para solucionar este inconveniente, la cámara comprime la imagen con el estándar MPEG-2 antes de almacenarla, proceso que merma su calidad. Lo peor de todo es que, a pesar de esta compresión y del consecuente deterioro de la imagen, con suerte podremos grabar 30 minutos de vídeo a la máxima calidad permitida.
En este terreno las cámaras MiniDV tienen claramente ganada la partida, ofreciendo más capacidad de almacenaje y, sobre todo, permitiendo disfrutar de una mayor calidad de imagen. Los vídeos comprimidos de las DVDCam tienen un techo de 9 Mbps en cuanto a la tasa de transferencia de datos, mientras que el MiniDV se sitúa en los 25 Mbps.
Como contrapartida, el DVD ofrece esa supuesta inmediatez de uso y la posibilidad de buscar las secuencias del vídeo con mayor rapidez.
A pesar del citado problema de falta de nitidez, la DVD505 ofrece en general un excelente rendimiento, especialmente en cuanto a registro de color se refiere.
Su sofisticado sensor CMOS proporciona unos colores vivos y equilibrados, incluso en situaciones en las que escasea levemente la luz. Las tonalidades gozan de la saturación justa, superando así el problema del modelo tope de gama de la temporada pasada, la DVD403, que presentaba unos colores claramente sobresaturados.
Y es precisamente gracias al tamaño de este sensor que obtenemos también un rendimiento destacable con poca luz. La DVD505 es capaz de mantener los blancos brillantes y los colores equilibrados, con una presencia aceptable de ruido.
Demasiado fácil de usar
A pesar de disponer de tecnologías y prestaciones propias de modelos de gama alta, la DVD505 es una cámara claramente orientada a usuarios que no buscan muchas complicaciones a la hora de grabar.
La cámara permite operar en dos modos de funcionamiento distintos: en el automático, llamado Easy Handycam y que se activa desde un botón situado en el hueco donde se aloja el monitor LCD, no podemos configurar ni variar ninguno de los parámetros de exposición; un segundo modo ofrece la posibilidad de modificar alguna que otra opción, que más adelante detallaremos.
El rendimiento de los controles automáticos de la DVD505 es realmente destacable. La cámara reacciona con mucha velocidad y precisión a los cambios de luz, y el foco es fiable incluso en condiciones lumínicas extremas.
Esto último, sumado a la practicidad del formato DVDCam, hace de esta videocámara la opción perfecta para aquellos consumidores que no quieran complicarse la vida ni editar posteriormente sus vídeos. Eso sí, deben estar dispuestos a pagar los cerca de 1.000 euros que cuesta actualmente este modelo.
Con el segundo modo citado más arriba, el que brinda un mayor control manual, podemos ajustar el balance de blancos, la exposición y el enfoque.
El sistema de balance de blancos permite escoger entre cuatro opciones: automático, exteriores, interiores y manual. El automático ofrece un buen rendimiento, como ocurre con el resto de controles automáticos, y recomendamos especialmente su uso.
Los balances prefijados para luz de exteriores e interiores tienden a fallar cuando la escena contiene combinaciones de ambas o, por ejemplo, cuando nos encontramos en un interior iluminado con luz fluorescente. El balance manual también funciona correctamente.
En cuanto a la exposición, la DVD505 no ofrece un verdadero control manual. Y lo cierto es que resulta bastante decepcionante que una cámara de este precio no permita actuar manualmente sobre el obturador y el diafragma.
Aparte de poder escoger entre algunos programas prefijados del tipo día soleado, retrato o toma nocturna, la cámara dispone de una opción de exposición manual que permite aclarar u oscurecer la imagen mediante la pulsación de un signo positivo o negativo, respectivamente, en la pantalla. Eso sí, sin ninguna referencia numérica sobre lo que estamos haciendo.
La cámara también ofrece un modo llamado de exposición puntual, con el que podemos determinar el punto exacto de la imagen a partir del cual deseamos establecer la medición de la luz. Basta con señalar la zona con un leve toque en la pantalla. Esta opción, que ofrecen otras videocámaras de Sony, se ve en este caso beneficiada por las grandes dimensiones del LCD.
Parecido es el control manual del enfoque. La pulsación sobre dos iconos que aparecen en la pantalla permite alejamos o acercarnos a la zona enfocada (con bastante lentitud y poca precisión, por cierto). También disponemos de un enfoque puntual que, al igual que en el caso de la exposición, nos permite pulsar en el LCD la zona sobre la que queremos fijar el foco. Esta opción resulta bastante útil en el modo de captura fotográfica o cuando hacemos macros.
A todas estas opciones se accede desde la pantalla táctil, que dispone de unos cuantos accesos directos y de un menú bastante desorganizado y lioso. Algunos de los parámetros más importantes, como el balance de blancos, no se encuentran en la zona de accesos directos y deben localizarse a través del laberíntico y extenso menú.
A todo esto hay que añadir otro handicap inherente a las pantallas táctiles: la suciedad. Tras unos días de uso, la pantalla está llena de huellas digitales, muy emborronada, lo que dificulta el desempeño de alguna de las acciones citadas anteriormente, como el enfoque manual.
Fotografía
La DVD505 permite tomar fotografías sin interrumpir la grabación de vídeo, y éstas pueden almacenarse en la tarjeta de memoria o grabarse directamente en el disco DVD.
A nivel fotográfico, esta cámara hereda los principales inconvenientes de la inmensa mayoría de cámaras de vídeo: la falta de nitidez y la ausencia de controles manuales. Aun así, podemos hacer fotos de hasta 4 megapíxeles (2304 x 1728 píxeles) con resultados más o menos decentes, aunque con cierta tendencia a la sobresaturación del rojo.
Sonido y conectividad
Uno de los argumentos más utilizados por Sony en la promoción de esta videocámara es la captura de sonido con el formato Dolby Surround 5.1.
Para ello, la cámara incorpora en la parte superior un espacio donde se alojan cuatro pequeños micrófonos orientados 45 grados hacia delante y atrás, en forma de cruceta. Efectivamente, este sistema proporciona una salida de sonido por cinco canales que podemos disfrutar en nuestro home cinema.
Sin embargo, que nadie espere un sonido envolvente como en las últimas producciones de Hollywood. Tenemos que tener en cuenta que el quinto canal de sonido se obtiene de la mezcla de los dos traseros, y que los micros están demasiado juntos como para crear una verdadera ilusión de espacio.
El sistema responde mucho mejor con sonidos que van de lado a lado, donde el efecto es destacable, que cuando van de atrás hacia delante, o viceversa. En estos casos, el efecto apenas se aprecia.
Sin embargo, el principal problema de la disposición de los micrófonos es la cercanía con la palanca del zoom: en ocasiones, cuando los movimientos de este mando son bruscos, puede llegar a registrarse el sonido resultante de su manipulación.
La DVD505 no tiene entrada de audio. Sí dispone de una zapata para accesorios inteligentes, en la que podemos acoplar un micrófono que tendrá que ir firmado necesariamente por Sony. Se agradece, por otro lado, la posibilidad de monitorizar el audio y de modificar el nivel de entrada del mismo.
Picture Package
Es durante la edición de las escenas de vídeo en el ordenador cuando nos topamos con otro de los grandes "problemas" del formato DVDCam: la ausencia de un puerto i-Link conlleva que la única posibilidad de volcar las secuencias en un ordenador pase necesariamente por el software Picture Package de Sony, incluido con la cámara.
Esto se debe a que el vídeo se comprime con protocolos desconocidos para la mayoría de los editores de vídeo habituales, por lo que debemos reconvertir las secuencias a un formato más estándar. La citada aplicación, además, no ofrece opciones sobre la calidad del vídeo y es, en general, muy poco versátil.
La DVD505, por cierto, cuenta con las siguientes conexiones: un puerto USB 2.0 para la transmisión al ordenador de las fotografías almacenadas en la tarjeta de memoria MemoryStick, y entrada y salida de vídeo compuesto y de audio, concentradas en un único conector específico.
Otras prestaciones
Aparte de todo lo comentado, la DVD505 hace gala de dos prestaciones que merecen ser reseñadas.
La primera y más importante es, sin duda, el estabilizador electrónico de imagen SteadyShot, que ofrece un buen rendimiento.
La otra opción destacable es la llamada Smooth Show Record, que permite grabar 3 segundos de vídeo cuadruplicando la velocidad de captura. El resultado de esta operación es una secuencia de 12 segundos a cámara lenta, con una definición de movimientos bastante espectacular.
Posición difícil
No cabe duda de que la Sony DCR-DVD505 es, en principio, una muy buena videocámara. No en vano, está equipada con un sensor muy potente y una buena óptica que firma Carl Zeiss. Además, su extremada facilidad de uso hará las delicias de la mayoría de consumidores, que lo que buscan es -fundamentalmente- encuadrar y grabar sin más complicaciones.
A pesar de tan buenas perspectivas, es evidente que la relación prestaciones-precio que ofrece es un poco excesiva. En este sentido, los usuarios más exigentes podrían echarse atrás por la ausencia de controles manuales y los inconvenientes del soporte DVD.
TEXTO: Álvaro Méndez
FOTOS: Iker Morán