Aunque a primera vista el diseño de la HC96 es bastante dispar que el de su precursora, la DCR-HC90, ambas cámaras son prácticamente iguales. De hecho, están condenadas a competir frontalmente hasta que la más antigua de ellas, la HC90, desaparezca definitivamente del mercado.
La HC96 representa una opción muy factible para aquellos usuarios aficionados que son exigentes con la calidad de imagen. Y aquí entra en escena el excelente sensor de la cámara y su avanzada configuración electrónica.
Un poco más grande
La HC96 es ligeramente más grande y pesada que la HC90, y cambia el gris oscuro –tirando a negro- del fuselaje por una combinación de gris claro metalizado y gris oscuro mate, más acorde con los últimos modelos de la firma.
Aun así, la HC96 sigue siendo una cámara razonablemente compacta y ligera. No en vano, Sony ya anunció en su momento que reduciría el tamaño de sus nuevas videocámaras de consumo.
Llamará la atención a quienes conozcan la HC90 la incorporación de una batería externa en la parte trasera de la cámara. (En el modelo anterior, la batería permanecía oculta en el interior del cuerpo.) La nueva ubicación es una buena noticia, pues permite colocar acumuladores de mayor tamaño y, por tanto, mayor capacidad.
La HC96, como no podía ser de otro modo, se beneficia de la tecnología de infolitio de Sony y ofrece una autonomía que oscila entre los 70 y los 90 minutos de uso.
En el exterior de la cámara también destaca el monitor LCD panorámico de 2,7 pulgadas, que brinda una excelente visualización desde casi todos los ángulos. Su resolución, de 123.200 píxeles, es un tanto escasa.
Handycam Station
Otra de las novedades aportadas por la HC96 es la incorporación de la denominada Handycam Station, un soporte que alberga la mayoría de las conexiones disponibles para esta videocámara.
Así, nos encontramos que el cuerpo del dispositivo sólo dispone de una salida de audio y vídeo analógico, una conexión LANC para el control remoto y otra para la red eléctrica. Esta última sirve tanto para cargar la batería como para alimentar la videocámara. Las conexiones A/V, S-Video, DV-In y DV-Out y un puerto USB 2.0 también quedan relegadas al mencionado soporte.
El objetivo inicial de esta plataforma de conexión es mantener la red de cables permanentemente conectada a nuestro ordenador. A la hora de la verdad, sin embargo, el accesorio acaba suponiendo un engorro.
Y es que la Handycam Station es, en suma, una sencilla pieza de plástico que nos obliga a cargar con un trasto más si queremos editar nuestros vídeos en un ordenador diferente al que usamos habitualmente. La HC90, con todas las conexiones integradas en su propio cuerpo, es sin duda una opción mucho más práctica en este sentido.
La HC96 dispone, por cierto, de conversor analógico-digital y carece de entradas para el uso de micrófonos o auriculares. Por el contrario, podemos incorporar un micrófono en la zapata inteligente, siempre y cuando lleve la insignia de Sony.
Alto rendimiento
El punto fuerte de este modelo MiniDV es, sin duda, su excelente rendimiento en todo tipo de condiciones lumínicas, probablemente de lo mejor que hemos visto en este segmento.
La cámara está equipada con un sensor CCD de 1/3 de pulgada y 3,3 millones de píxeles brutos, que deja constancia de la apuesta de Sony por incluir un único CCD de generosas dimensiones en sus videocámaras para aficionados. Marcas como Panasonic, en cambio, parecen más interesadas en la tecnología de triple sensor.
Es precisamente el gran tamaño del sensor lo que convierte a la HC96 en uno de los mejores modelos de ámbito doméstico para grabar en ambientes con poca luz. La cámara aguanta muy bien la ausencia de luz, conservando la luminosidad de los colores y presumiendo de una casi imperceptible presencia de ruido electrónico.
La HC96 muestra, en líneas generales, una excelente calidad de imagen, bien balanceada y con un sorprendente nivel de detalle y nitidez, consecuencia sin duda del elevado número de píxeles del sensor.
En cuanto a la reproducción del color, hay quien prefiere unos tonos más saturados y vivos, como los que ofrecen otras cámaras de JVC o Panasonic equipadas con un trío de sensores. Los colores registrados por la HC96 son, quizás, más apagados que los de sus competidoras, pero aun así presumen de una gran fidelidad y equilibrio.
En la excelente calidad de imagen también participan el procesador DPX de 14 bits, la tecnología Advanced HAD y -cómo no- el renombrado objetivo Carl Zeiss Vario-Tessar T*, con 30 milímetros de diámetro y una distancia focal equivalente de 40,6-406 milímetros que se traduce en un zoom de 10 aumentos.
La cámara ofrece, por cierto, la posibilidad de capturar tomas de vídeo en formato 16:9. Cuando activamos esta opción, ganamos algunos ángulos de visión por los lados del cuadro, pero perdemos parte de la información inferior y superior con el consiguiente desaprovechamiento de la resolución vertical.
Vocación automática
Como ocurre con todos los modelos de Sony coronados con el distintivo Handycam, la HC96 es una cámara con una clara vocación automática.
Son precisamente los ajustes automáticos los que se llevan una mejor nota en este análisis. La exposición y el enfoque son rápidos y precisos en casi todas las circunstancias. El balance de blancos automático, por su parte, suele ofrecer buenos resultados, aunque siempre es más seguro optar por el modo manual.
La HC96 dispone del típico botón para activar el conocido modo Easy, con el que la cámara funciona de forma absolutamente automática y el usuario no tiene que hacer ningún tipo de ajuste.
Tan buenos son los ajustes automáticos como escasos lo son los manuales. Como ya hemos constatado en otros análisis –véase los de las Sony DCR-DVD505 y SR90-, las opciones de control manual de la HC96 son pocas. Además, en ocasiones son difícilmente localizables y únicamente pueden accionarse desde la pantalla táctil, con el engorro que todo ello supone.
Fotografía, sonido y otras prestaciones
La toma de instantáneas de hasta 3 megapíxeles de resolución es otra de las prestaciones de esta videocámara. La elevada resolución del sensor nos permite tomar fotografías con tamaños que van desde los 2016 x 1512 hasta los 640 x 480 píxeles.
La calidad de las fotografías no pasa de ser aceptable, con una buena nitidez, aunque también con una apreciable falta de contraste y luminosidad. La poca versatibilidad de los controles manuales hace de esta función un mero entretenimiento que jamás llegará a sustituir la eficiencia y eficacia de una cámara fotográfica. Las instantáneas se almacenan -cómo no- en tarjetas MemoryStick.
Para el cometido fotográfico, la cámara dispone además de una pequeña luz de flash en el lateral del objetivo. Aunque nos puede ayudar a salir del paso, su rendimiento es bastante limitado.
Por otro lado, el sonido que ofrece el vídeo capturado por la HC96 es todo lo bueno que cabría esperar en un modelo de estas características. Un micrófono estéreo situado en el frontal de la cámara se encarga de registrar las ondas sonoras, y a través de los menús podemos escoger entre una profundidad de sonido de 12 ó 16 bits.
Una prestación de la HC96 que merece ser destacada es la posibilidad de activar el llamado “patrón zebra”, una función característica de los dispositivos de gama profesional que nos indica las zonas sobreexpuestas de la imagen, superponiendo sobre la misma unas rayas diagonales de color negro. Se trata, sin duda, de una herramienta realmente útil para dar con la exposición correcta.
Un acierto casi asegurado
El aficionado que se decida a adquirir esta videocámara difícilmente se sentirá decepcionado por su elección.
La HC96 ofrece al camarógrafo primerizo facilidad de uso, con unos ajustes automáticos precisos y eficientes. El usuario un poco más avanzado y exigente puede encontrar también en esta cámara una excelente calidad de imagen, con colores realistas y un gran nivel de detalle, y un buen registro del sonido. Y es que la HC96 es, en general, una cámara sólida y compacta.
Quizás los únicos reparos los pondrán –con razón- los amantes de los controles manuales. La posibilidad de operar cómodamente sobre los diferentes parámetros de la grabación sigue siendo, sin duda, una de las asignaturas pendientes de la saga Handycam. Otras videocámaras del mismo segmento, como la Panasonic NV-GS300, ofrecen un amplio control manual sin renunciar a la funcionalidad.
En todo caso, y a pesar de ciertas carencias evidentes, la Sony DCR-HC96 es una excelente cámara con un precio realmente competitivo.
TEXTO Y FOTOS: Álvaro Méndez