A estas alturas de la partida, mucho se ha hablado ya sobre las bondades e inconvenientes del formato DVDCam. Antes de entrar de lleno en el desarrollo de nuevas cámaras basadas en el compresor AVCHD, capaces de grabar vídeo de alta definición en discos DVD, los fabricantes se esmeran en añadir alguna novedad destacable a este tipo de videocámaras.
Éste es el caso de la Panasonic VDR-D250, que sin destacar demasiado sobre otros modelos de similar precio, ofrece tres captadores y compatibilidad con discos DVD-RAM. Un detalle, este último, que contribuye a hacer más cómodos los procesos de grabación y visualización con las DVDCam.
Tamaño condicionado
Panasonic sigue fiel a su filosofía de diseño en la D250. Pero mientras sus modelos miniDV destacaban por su aspecto extremadamente compacto, este dispositivo sufre el imperativo de tener que albergar un disco DVD de 8 centímetros, detalle que incide considerablemente en sus dimensiones.
Como viene siendo habitual en todas las DVDCam, esta Panasonic es especialmente grande en la zona de agarre, donde se localiza el receptáculo para los discos. Su uso prolongado, especialmente para aquellos usuarios de manos pequeñas, puede llegar a ser ciertamente incómodo.
Aun así, la cámara ofrece un agarre firme y su aspecto se antoja sólido y resistente.
La disposición y el número de botones son los habituales de otros modelos de uso doméstico de la marca nipona. Pocos son los mandos que salpican la carcasa de esta videocámara, contribuyendo al aspecto sólido y macizo antes citado. Los controles se sitúan, además, cerca del dedo pulgar, facilitando su total operatividad con una sola mano.
La pantalla, por cierto, es de formato panorámico y tiene 2,7 pulgadas de diagonal. La resolución, de 123.000 píxeles, es un poco escasa, y su visibilidad mengua cuando se contempla desde determinados ángulos, algo imperdonable en una cámara de este precio.
La D250 también dispone de un visor electrónico que, además, puede extenderse para facilitar su uso a personas con la nariz -digamos- prominente.
Óptica sencilla
Si normalmente identificamos las videocámaras Panasonic con los objetivos Leica, la D250 nos recuerda que esta asociación sólo se produce en los modelos más avanzados -y caros- de la marca.
Esta videocámara se conforma con una sencilla óptica de fabricación propia, a diferencia de su hermana mayor, la VDR-D300, que está equipada con una afamado objetivo Leica Dicomar.
El conjunto óptico tiene una distancia focal equivalente de 44,7-447 milímetros, lo que corresponde a un zoom óptico de 10 aumentos, y su rendimiento es aceptable, ni más ni menos. No se detectan en las imágenes registradas aberraciones cromáticas exageradas, aunque sí se observan los típicos halos de color púrpura en las zonas de alto contraste y algún reflejo molesto.
Control manual y joystick
Panasonic ha seguido en los últimos años una fácilmente identificable hoja de ruta a la hora de diseñar sus camascopios para usuarios aficionados. Sus rasgos más característicos son, sin duda, el amplio control manual del que gozan estas videocámaras y la incorporación de un joystick que permite acceder con el dedo pulgar a todas las opciones y ajustes.
La D250, así es, nos permite ajustar parámetros tales como el balance de blancos, el enfoque, la velocidad de obturación, el diafragma o el control de ganancia ofreciendo unas posibilidades de control manual inexistentes en otras cámaras de similar precio y prestaciones.
Todas estas opciones se manejan con comodidad a través del citado joystick. El único problema de este control radica en la imposibilidad de aplicar un aumento progresivo de algunos valores, como el diafragma o la velocidad de obturación, manteniendo el joystick pulsado hacia alguna dirección. Es decir, cada cambio de valor requiere de un nuevo movimiento, traduciéndose ello en inevitables sacudidas de la cámara durante la grabación.
Se trata, en cualquier caso, de un handicap que comparten todas las videocámaras de Panasonic que llevan integrado este mando.
En el modo automático de captura, la cámara controla la exposición y el enfoque con resultados dispares. Así, si bien es bastante rápida y precisa adaptándose a los cambios de luz, la lentitud y la imprecisión hacen acto de presencia en el enfoque, aunque sin llegar a ser verdaderamente molestas.
El balance de blancos, por su parte, funciona bastante bien en el modo automático, aunque es proclive a confundirse cuando se mezclan dominantes de luz muy diferentes. En todo caso, es la opción más recomendable junto con el ajuste manual, ya que los modos prefijados para exteriores e interiores son muy poco versátiles.
Rendimiento limitado
La D250 captura las secuencias de vídeo a través de tres sensores de 1/6 de pulgada y 440.000 píxeles de resolución cada uno, cifras propias de modelos de gama baja.
En condiciones de luz favorable, es decir, durante una mañana al aire libre y con el cielo despejado, la D250 ofrece en general una buena calidad de imagen.
Si dejamos de lado los reflejos producidos por el objetivo, los vídeos gozan de un color realmente vivo y saturado -producto, sin duda, del sistema de triple sensor- y de una nitidez y luminosidad más que aceptables.
La nitidez de la que goza la imagen, precisamente, es producto de un compresor MPEG2 que ofrece un gran rendimiento. (Ya constatamos que la DCR-DVD505 de Sony, por ejemplo, tiene tendencia a generar una imagen con aspecto borroso, especialmente cuando se dan movimientos bruscos en la escena.)
Cuando la luz empieza a escasear, sin embargo, la D250 se hunde sin remedio en las tinieblas. El pequeño tamaño de sus sensores y -posiblemente- un rendimiento general por debajo de lo deseado provocan que los vídeos registrados en interiores o durante el atardecer aparezcan plagados de ruido electrónico y con los colores apagados y tristes.
La aparición del ruido se debe al aumento de la ganancia, que en esta cámara se puede regular manualmente. Podemos escoger, de este modo, entre más luminosidad o menos ruido… ¡Difícil elección!
En este sentido, y volviendo a la DVD505, gana la partida la videocámara de Sony, con su CCD de 1/3 de pulgada. Modelos anteriores de Panasonic, como la VDR-M75 y su sensor de 1/4,5 pulgadas, también ofrecen un mejor rendimiento con poca luz.
Por cierto, el formato de grabación en 16:9 se consigue en esta cámara -como sucede en la mayoría de modelos de gama media y baja- con la magnificación y posterior recorte del cuadro de imagen, repercutiendo ello en una pérdida de resolución horizontal efectiva. Huelga decir que se trata de un falso modo de captura panorámica.
Multiformato
La D250, al igual que su hermana mayor, la D300, acepta tres tipos de discos DVD, DVD-R, DVD-RW y DVD-RAM. Cada formato tiene sus propios puntos a favor e inconvenientes, y nunca es demasiado tarde para comentarlos.
Los discos DVD-R, para empezar, tienen el principal inconveniente de que solamente pueden grabarse una única vez. Cuando llegamos al límite de su capacidad, que corresponde a unos 25 minutos en la máxima calidad, debemos finalizar el disco para poder reproducirlo. El problema es que si queremos visionar el material grabado antes de llenar el disco, tenemos que finalizarlo, renunciando entonces a la posibilidad de completarlo.
Los DVD-RW, por su parte, funcionan igual que los -R, pero pueden usarse varias veces. Una vez finalizados, así pues, es posible borrar su contenido para grabar en ellos de nuevo. Los dos tipos de disco son reproducibles en la mayoría de lectores DVD de sobremesa.
El formato DVD-RAM es, a primera vista, el más versátil de todos. Es más resistente, tiene un ciclo de vida de unos 10.000 usos y, lo más importante de todo, no es necesario finalizarlo para su reproducción. Eso sí, esta lista de bondades tiene su reverso negativo, pues este formato todavía no goza de mucha popularidad y la mayoría de reproductores (excepto los más nuevos) son incapaces de reproducirlo.
Un problema común a todos los tipos de disco -y a todas las DVDCam- es el dilatado tiempo que tardan en estar listas para grabar. Cuando encendemos la D250, por ejemplo, debemos esperar un buen puñado de segundos a que la cámara posicione el láser en el lugar adecuado del disco para continuar la grabación.
Asimismo, cuando detenemos la grabación de una secuencia, la cámara se toma un rato para escribir la información en el disco, imposibilitando de esta manera el inicio inmediato de otra toma.
Un hecho que nos ha sorprendido es que la D250 requiere estar conectada a la red eléctrica para poder finalizar los discos. Esto obliga en cierto modo a tener siempre a mano el cargador y el par de cables de rigor.
Instantáneas
Con el soporte de un ranura para tarjetas SD Card y heredando todas las características del modo de grabación de vídeo, la D250 permite capturar instantáneas de calidad bastante escasa.
Las tomas presentan ciertos problemas de nitidez y los ajustes manuales de la exposición que son efectivas para la toma de vídeo se quedan francamente cortas para la captura de fotos. El problema del ruido electrónico y la luminosidad están también presentes en esta prestación.
Aun así, con buenas condiciones de luz, las fotos que captura la D250 nos pueden sacar de algún que otro apuro, gracias sobre todo a la buena reproducción de color de que presume esta cámara. Las fotografías, por cierto, pueden tener un tamaño de hasta 1760 x 1320 píxeles.
La captura de sonido, por su parte, es de buena calidad y goza de prestaciones interesantes, como el zoom en el micrófono o la reducción del ruido producido por el viento. La D250 permite también conectar un micrófono adicional en su puerto "minijack ". El audio captado a través del micro adicional, sin embargo, no puede monitorizarse de ninguna manera.
Una salida conjunta de audio, vídeo compuesto y S-Video y un puerto USB 2.0 son las dos únicas conexiones de esta videocámara.
Dura competencia
La Panasonic VDR-D250 sólo es recomendable para aquellos usuarios aficionados que esperan beneficiarse de la pretendida comodidad del formato DVDCam, y ello la sitúa en un segmento en el que tiene que plantar cara a una acusada competencia.
La lucha empieza con su propia hermana, la D300, equipada con estabilizador óptico, objetivo Leica y captura en formato 16:9 verdadero… y todo ello por unos pocos euros más. Aun así, la tecnología de triple sensor de la D250 y la posibilidad de usar discos DVD-RAM pueden ser buenos argumentos para su compra.
TEXTO: Álvaro Méndez
FOTOS: Iker Morán