La Panasonic NV-GS180 es una versión austera de la NV-GS300. Ambas comparten una carcasa muy similar, el mismo sistema de imagen, el mismo tipo de mandos y la misma capacidad de control manual. La GS180, sin embargo, no tiene óptica Leica, no tiene flash, no tiene entrada de vídeo compuesto, no tiene estabilizador óptico, ni control remoto, ni -para acabar- pantalla panorámica.
Éste es quizás el mayor problema de esta cámara: su extremada sencillez, que no la hace competitiva aun siendo una de las cámaras con tecnología de triple sensor más económicas del momento.
Compacta y ligera
Al igual que su hermana, la GS180 es una cámara muy compacta y ligera, de estupenda ergonomía. Su diseño es prácticamente igual que el de la GS300, aunque es quizás un poco más reducida en sus dimensiones.
Una vez más, Panasonic incorpora en su dispositivo el ya habitual control por joystick. Situado en la parte trasera de la videocámara y perfectamente accesible con el pulgar, este mando permite al usuario configurar casi todas las características de la cámara y navegar por los menús de pantalla con extremada sencillez y de forma muy intuitiva.
Gracias al citado joystick y a los escasos botones que salpican su carcasa, la GS180 se presenta como un aparato muy fácil de usar. Al poco rato de manipularlo, uno se familiariza con su funcionamiento y aprende a navegar rápidamente por los ordenados menús de configuración.
El único punto negativo en cuanto a usabilidad, que también aparece en otros modelos, es la imposibilidad de aplicar el aumento progresivo de algunos valores, como el diafragma o la velocidad de obturación, manteniendo el joystick pulsado hacia alguna dirección. Es decir, cada cambio de valor requiere un nuevo movimiento del controlador, lo cual se traduce en inevitables sacudidas de la cámara durante las capturas de vídeo.
A nivel superficial, la pantalla LCD destaca como el primer agravio comparativo con su hermana mayor, la GS300. Mientras en esta última disfrutamos de un monitor de 2,7 pulgadas en formato panorámico, la GS180 se conforma con un LCD de 2,5 pulgas y de formato 4:3.
Sin Leica
Ello no obstante, es en el objetivo donde nos encontramos con la diferencia más plausible entre la GS180 y sus compañeras superiores de gama.
Mientras que la parte frontal de la GS300 y la GS500 - esta última, la más alta de la gama- está presidida por una flamante óptica Leica Dicomar que en seguida salta a la vista, la GS180 equipa una óptica Panasonic. Y como no podía ser de otra manera, ello repercute visiblemente en la calidad de las tomas de vídeo.
El objetivo, con un diámetro de filtro de 37 milímetros, ofrece un zoom de 10 aumentos, equivalente a los 44,7-447 milímetros de zoom de una cámara fotográfica.
Control manual garantizado
A pesar de la evidente sencillez del aparato, Panasonic no ha descuidado en la GS180 la vertiente del control manual que caracteriza a sus más recientes videocámaras. A través de sus prácticos mandos podemos variar la velocidad de obturación, la abertura del diafragma -y la ganancia-, el balance de blancos y el foco.
Los rangos de variación de los factores son idénticos a los de su compañera GS300. El diafragma admite valores de f1.8 a f16, y el obturador oscila entre 1/60 y 1/8000 de segundo en vídeo y entre 1/30 y 1/2000 en fotografía.
Esta última cifra resulta bastante insuficiente para la toma de imágenes fijas, ya que no permite realizar largas exposiciones para tomas con poca luz. Cuando el diafragma ha llegado a su máxima abertura, podemos controlar la ganancia de vídeo, que va de 0 hasta 18 Db, añadiendo el consecuente ruido a la imagen.
El sistema de balance de blancos ofrece un rendimiento bastante aceptable, aunque lo más recomendable es fiarse del balance automático o configurar el manual para la ocasión, ya que los ajustes predefinidos no son muy versátiles.
El foco también puede manejarse de forma manual, pero siempre con la limitación del joystick reseñada anteriormente. Es difícil poder buscar el foco adecuado durante una toma de vídeo sin que ésta se resienta de los pequeños movimientos producidos por el uso del mando.
El foco automático, por cierto, responde convincentemente con buena luminosidad, pero en tomas oscuras padece una cierta e lentitud e imprecisión.
Rendimiento variable
La GS180 captura las tomas de vídeo a través de tres sensores CCD de 800.000 píxeles de resolución y 1/6 de pulgada, cifras que coinciden con las de la GS300. En situaciones con buena luminosidad, la cámara brinda una gran calidad de imagen, repleta de colores brillantes y contrastados.
Los problemas empiezan cuando la luz brilla por su ausencia. En estas situaciones, la GS180 se resiente demasiado rápido de la falta de claridad.
En interiores con abundante luz entrando -por ejemplo- a través de una ventana, es muy posible que, en modo automático, se dispare la ganancia de vídeo y empiece a aparecer ruido. Lo mismo ocurre en días de mucha nubosidad, en los que se aprecia una sutil degradación de los colores que se apagan y desaturan. La GS300, con su óptica Leica, tarda un poco más en echar de menos la luz y tiene un rendimiento ligeramente más uniforme.
Otra prestación que se echa de menos en la GS180 -y que sí tiene la GS300- es un buen estabilizador óptico. Este modelo está equipado con un estabilizador electrónico que, en la mayoría de los casos, cumple su propósito con buenos resultados, prácticamente sin deteriorar la calidad de imagen final. El problema es que el estabilizador no funciona con luz escasa -la cámara sube automáticamente la ganancia y desactiva el estabilizador- ni en el modo de captura en 16:9 simulado.
La videocámara incorpora un modo de grabación en condiciones de baja luminosidad y otro para situaciones de oscuridad total, que se sirve del monitor LCD orientado hacia el frontal de la cámara a modo de linterna. En ambos casos, la velocidad de captura decae hasta los 8 fotogramas por segundo, con la consiguiente distorsión del movimiento en las tomas.
A nivel de audio, la GS180 no decepciona y ofrece la calidad esperada de una cámara de estas características y precio. El sonido se registra en estéreo a través del micrófono ubicado en el frontal, con una profundidad de 12 ó 16 bits. Incorpora asimismo una entrada de jack de 3,5 milímetros para conectar un micro externo, y -afortunadamente- una salida de auriculares para monitorizar el audio, detalle funestamente olvidado en la GS300.
Soporte para fotografía
La toma de instantáneas y su almacenamiento posterior en tarjetas SD Card es otra de las posibilidades que ofrece la GS180. Al igual que ocurría con la GS300, esta opción no ofrece grandes resultados.
El escaso rango de velocidades de obturación, la ausencia de flash y, en general, las escasas opciones del modo de toma de imágenes fijas hacen de la práctica fotográfica una actividad que reporta pocas satisfacciones en este modelo.
En cualquier caso, podemos captar imágenes de hasta 1760 x 1320 píxeles de resolución. Los resultados son más positivos cuando se trata de tomas en condiciones de luz muy favorables o de objetos pequeños, aprovechando el modo de enfoque macro del objetivo.
A nivel de conexiones, la NV-GS180 dispone de puertos de entrada y salida de vídeo digital DV y de un puerto de salida para vídeo compuesto y S-Video combinado. También cuenta con un puerto USB 2.0.
Cabe señalar en este capítulo que su compañera de gama GS300 dispone además de entrada de vídeo compuesto y S-Vídeo.
Una difícil papeleta
La Panasonic NV-GS180 se planta en el mercado con una dura competencia: su propia hermana y compañera, la GS300. A pesar de la leve diferencia de precio que las sitúa en segmentos distintos, la GS300 brinda importantes prestaciones al usuario.
Es difícil imaginar qué hueco se hará en el mercado este modelo, cuál será su posicionamiento. Quizás acabe siendo una buena opción como segunda videocámara, complementando a otra de gama más alta. Quizás llegue a contentar a usuarios menos exigentes por su buena calidad de imagen y bajo precio. El tiempo lo dirá.
TEXTO: Álvaro Méndez
FOTOS: Iker Morán