La GS300 representa la opción intermedia de las nuevas cámaras miniDV con tecnología de triple sensor para 2006 de Panasonic. Completan la renovada hornada el modelo de gama baja GS180 y el de mayores prestaciones, el GS500.
A pesar de que guarda una especial similitud -precisamente- con la GS180, la GS300 mejora ampliamente sus prestaciones y es, en esencia, la actualización del modelo GS250, presentado a principios del año pasado.
Diseño elegante, botones adecuados
La GS300 se presenta a primera vista como una videocámara elegante, de cuidado diseño y bien acabada. Transmite también en seguida la sensación de que se trata de una cámara sencilla se usar y práctica, sobre todo debido a la escasez de mandos y botones que salpican su carcasa.
Ligeramente más compacta y ligera que la NV-GS25, su antecesora inmediata, la GS300 conserva los mismos mandos y botones. Como viene siendo habitual en los últimos modelos de la marca, Panasonic ha vuelto a incorporar en su nuevo aparato el control mediante "joystick".
Gracias a este mando y a la buena disposición de los botones, la GS300 puede manejarse prácticamente en su totalidad con una sola mano. Únicamente el selector entre el foco manual y el automático, alojado en el recoveco que ocupa el monitor LCD cuando está plegado, se aleja de los mandos principales.
A través del "joystick" y de los intuitivos menús de la pantalla, podemos configurar todas las características de la cámara y de la captura de vídeo y foto con relativa facilidad, incluso mientras grabamos secuencias.
El único punto negativo de este controlador, que ya aparecía en la GS250, es la imposibilidad de conseguir un aumento progresivo de algunas características, como el diafragma o la velocidad de obturación, manteniendo el "joystick" pulsado hacia alguna dirección. Es decir, cada cambio de valor requiere un nuevo movimiento del controlador, lo cual se traduce en inevitables movimientos de la cámara al modificar alguna opción durante las capturas de vídeo.
La videocámara incorpora una pantalla LCD de 2,7 pulgadas de formato panorámico, incrementando ligeramente la diagonal del monitor de su predecesora, de 2,5 pulgadas.
Sencillez de uso
Más allá de alguna pequeña pega, la NV-GS300 se impone como una videocámara de muy fácil uso.
A la practicidad de sus mandos se une un menú claramente intuitivo y en el que el recorrido para llegar a cualquier opción es corto y claro. Además, el monitor TFT informa en todo momento al usuario de las opciones escogidas y del estado general de la videocámara a través de representativos iconos en pantalla.
Un elemento destacable de la manejabilidad de esta cámara es el dial que circunda el "joystick", claramente inspirado en los equipos fotográficos, que permite acceder rápidamente -y, una vez más, con una sola mano- a todos los modos de la cámara: grabación de vídeo y foto; reproducción de vídeo y visualización de fotos, y conexión al PC.
Óptica Leica
Presidiendo el frontal de la cámara, asoma resplandeciente un objetivo de la reputada marca Leica Dicomar, con un diámetro de rosca de 37 milímetros. Bajo la óptica están localizados el micrófono de la cámara y la luz del flash.
El objetivo incorpora una tapa automática para su protección, que se abre y cierra automáticamente al encender o apagar la videocámara. El conjunto óptico proporciona una distancia focal equivalente a 46,1-461 milímetros, esto es, un zoom de 10 aumentos. También permite realizar un ajuste de diafragma, que va de f1.8 a 16.
Cabe advertir a quien decida adquirir la GS300 para renovar la GS250 que los modificadores de lente de la cámara predecesora no sirven para la recién llegada. El diámetro de la rosca, en efecto, ha pasado de los 43 milímetros de la segunda a 37.
Mención aparte merece el estabilizador óptico de la imagen, que brinda excelentes resultados. Panasonic, por otro lado, ha dotado a la GS300 de un nuevo sistema que detecta cuándo el usuario ha olvidado detener la grabación a partir de la ausencia prolongada de movimiento en la captura o de movimientos demasiado bruscos. La finalidad: evitar el derroche de cinta y batería.
Amplio control manual
Si en algo han conseguido destacar las videocámaras de Panasonic en los últimos tiempos, es en el amplio control manual de la exposición que ofrecen a sus usuarios. Fácilmente podemos controlar la abertura del diafragma, la velocidad de obturación y el foco con resultados más que satisfactorios.
Por otro lado, el control automático de la cámara es bastante decente, si bien es cierto que peca de cierta lentitud de reacción.
En el modo manual podemos configurar la abertura del diafragma en un rango de f1.8 a 16, y el nivel de ganancia de 0 a 18 decibelios. Cuando el diafragma alcanza su máxima abertura, pasamos a controlar el nivel de ganancia, lo que impide combinar ambos parámetros con fines -digamos- estéticos.
La velocidad de obturación es configurable en valores que van desde 1/60 a 1/8000 de segundo. Este rango, que es más que aceptable para una videocámara, se queda muy corto en el modo de toma de imágenes fotográficas, ya que no permite realizar largas exposiciones para tomas nocturnas o con poca luz.
Los ajustes de balance de blancos son los clásicos de la marca: automático, luz de día, tungsteno, fluorescente y manual. El balance manual da unos buenos resultados y, en general, los colores capturados son bastante fidedignos.
Una gran e incomprensible pérdida de este modelo respecto a su predecesor es la ausencia de un anillo de enfoque, del que sí presume la cámara de la hornada de esta temporada con más prestaciones, la GS500. La GS300 permite realizar manualmente el enfoque, pero a través del control de "joystick", con lo que no es muy recomendable utilizarlo durante la captura de vídeo.
El foco automático es razonablemente rápido y responde bien en condiciones de escasa luminosidad.
Buen rendimiento
Gracias a sus tres sensores CCD de 800.000 píxeles, la GS300 exhibe un excelente rendimiento en condiciones de luz óptimas, léase en exteriores con mucha luz y poca nubosidad. La calidad de imagen es muy buena, y los colores son brillantes y disfrutan de una elevada saturación, sin perder por ello realismo.
La cámara responde razonablemente bien a los contrastes de claroscuro. Se resiente un poco, sin embargo, en contraluces muy acentuados, donde la opción de compensación del contraluz no es de mucha ayuda.
Cuando la luz escasea, la cosa cambia. Los CCD son de tamaño reducido (1/6 de pulgada) y la cámara se ve forzada en seguida a subir el nivel de ganancia, con el consecuente aumento de ruido en la imagen que ello conlleva.
La videocámara incorpora un modo de grabación en condiciones de baja luminosidad y otro para situaciones de oscuridad total, que se sirve del monitor LCD orientado hacia el frontal de la cámara a modo de linterna. En ambos casos, la velocidad de captura decae hasta los 8 fotogramas por segundo, con la consiguiente distorsión del movimiento.
La nueva GS300 captura vídeo en formato normal y anamórfico de 16:9. El formato panorámico aprovecha todo el ancho de los tres CCD en formato 4:3 para después apretar la imagen hasta adquirir un aspecto 16:9, explotando así toda la calidad y la resolución horizontal de los sensores.
A nivel de sonido, la GS300 también ofrece un rendimiento aceptable gracias al micrófono incorporado bajo la óptica, en la parte delantera de la cámara. Cuenta con un sistema de protección contra el viento y ofrece la opción de acompañar al zoom del objetivo. El sonido, por cierto, puede capturarse a 12 y 16 bits de profundidad.
Fotografía
Como tantas videocámaras, la GS300 nunca sustituirá a una cámara de fotos de gama media. La calidad de las instantáneas capturadas no es destacable y los ajustes manuales y automáticos disponibles, heredados del modo de grabación de vídeo, no son los más apropiados para la toma de fotografías.
Aun así, podemos capturar imágenes con un tamaño de hasta 2048 x 1512 píxeles en el modo de captura fotográfica, y de 1280 x 960 píxeles durante la toma de secuencias de vídeo. Una peculiaridad interesante es la posibilidad de tomar fotografías en formato panorámico.
La GS300 incorpora asimismo una unidad de flash para realizar tomas con luminosidad escasa. Las imágenes las almacena en tarjetas de memoria SD Card y MMC.
Entradas, salidas y otras prestaciones
La GS300 dispone de un amplio abanico de posibilidades de conexión. A través de un 'multi-jack' -cuyo conector es específico y no es compatible con otras cámaras- disponemos de salidas para audio, vídeo compuesto y S-Video. También contamos con conexiones de entrada y salida para vídeo digital DV y un puerto USB 2.0.
La cámara incorpora asimismo la posibilidad de conectar un micrófono de baja impedancia mediante un soporte eléctrico para micros de condensador.
Sin embargo, sorprende negativamente que la GS300 no disponga de ninguna opción para monitorizar la entrada de audio adicional en la cámara, cuando la GS180 tiene entrada para auriculares y la GS500 permite visualizar los niveles en la pantalla. La GS300, así pues, es virtualmente sorda en este aspecto, lo que supone un impedimento importante.
La búsqueda del equilibrio
A pesar de la ausencia -precisamente- de un sistema de monitorización de audio y de la pérdida del anillo de enfoque manual respecto a su predecesora, la GS250, la Panasonic NV-GS300 es en términos generales una buena cámara.
Sin superar en precio la barrera psicológica de los 1.000 euros, ofrece un diseño compacto y robusto, además de prestaciones tan reseñables como el sistema de triple sensor o el estabilizador óptico. La calidad de imagen, en condiciones de luz favorables, es ciertamente excelente.
Independientemente de la acogida que pueda tener en el mercado el modelo de gama superior GS500, la GS300 no decepcionará a los usuarios a los que va dirigida. Su gran facilidad de uso y su notable rendimiento se encargarán de ello.
TEXTO: Álvaro Méndez
FOTOS: Iker Morán