Micrograbadora de alta tecnología
La primera impresión que surge al observar la Panasonic SDR-S100 puede expresarse sucintamente: el pequeño tamaño de su cuerpo vertical no aparenta contener en su interior el arsenal de equipamiento que la marca publicita.
Y es que vale la pena insistir en que, con unas medidas poco mayores a las de un -ahora tan denostado- paquete de cigarrillos, resulta impresionante que en el interior de la SDR-S100 encaje un trío de CCD de 1/6 de pulgada, un estabilizador de imagen óptico y un objetivo Leica de 10 aumentos.
Claro que el motivo tampoco es demasiado difícil de comprender: todo el espacio que suele ocupar el compartimento para las cintas y su correspondiente sistema de mecanismos en las habituales grabadoras MiniDV está ahora a disposición de los circuitos electrónicos.
De manera similar, la máquina también destaca por su ligereza. Y es que su peso la convierte de inmediato en una solución práctica -además de atractiva- para llevar siempre encima, en alguno de los bolsillos libres de la chaqueta. Ello hace posible registrar en vídeo y fotografiar casi de inmediato -y de una manera notablemente discreta- todo tipo de situaciones cotidianas.
El diseño general sobresale por su simplicidad y sobriedad, así como por el acabado metalizado de la mayor parte de piezas visibles. La calidad de los acabados también es notable, y es sólo en el campo de la ergonomía donde aparece una de las pocas pegas de esta Panasonic.
Un mando incómodo
Básicamente, el problema reside en el mando del zoom. A diferencia de la clásica palanca de control lateral de muchas otras videocámaras, ésta se sustituye en la SDR-S100 por un dial circular colocado en el lomo trasero y de operación menos cómoda.
Y, sobre todo, porque dadas las reducidas dimensiones del cuerpo de la grabadora el usuario se ve obligado a sujetar la máquina de una manera menos firme mientras emplea dicho mando. Algo debido, en gran medida, a que el uso del dedo pulgar en esa regulación impide optimizar el apoyo de la cámara con la mano.
La práctica suavizará bastante la maniobra. Al principio, sin embargo, será muy fácil que ésta repercuta en la calidad final de los resultados obtenidos, tanto a nivel de variaciones de zoom (a pesar de que el mando cuenta con una buena regulación de velocidad lenta), como a nivel de suavidad en los movimientos de la cámara.
De todos modos, una solución práctica para mejorar la estabilidad de la sujeción de la cámara consiste en apoyar la vistosa pantalla TFT panorámica de 2,8 pulgadas en la mano derecha. Una acción lógica -casi intuitiva- para muchos, a pesar del excelente y eficiente rendimiento del estabilizador de imagen incorporado.
A pesar de esta subjetiva -si se quiere- apreciación, la ergonomía general de la SDR-S100 no se ve empañada en absoluto, pues el manejo de la grabadora resulta cómodo, práctico y sencillo.
Fácil operación
Más allá del zoom, el resto de escasos mandos de control se distribuyen por el cuerpo de la máquina de una manera lógica y sin complicaciones.
Además, el diagrama de control sigue la línea habitual del fabricante dentro de su gama de videocámaras MiniDV de 3 CCD, consistente en un conjunto formado por un dial general de modos de funcionamiento -similar al de las máquinas fotográficas- y un mando cursor de cuatro direcciones con botón central de confirmación para la navegación y el ajuste de los parámetros manuales de exposición.
Configuración intuitiva
La operación general de la cámara se gestiona mediante un simple e intuitivo menú formado por tres pestañas principales.
La primera de ellas se encarga de los ajustes básicos: la selección de uno de los programas para escenas predefinidas (retratos, deportes, interiores poco iluminados, escenas con luz puntual intensa y escenas de playa o nieve); la activación de la pantalla electrónica anti-viento para el micrófono incorporado; la conmutación entre uno de los tres niveles de calidad de grabación (XP, SP y LP); la selección entre los modos 4:3 y panorámico, y, finalmente, el ajuste horario.
La segunda pestaña se dirige a otros cambios menos frecuentes, como es el caso de la activación del zoom digital, del sistema de estabilización de imagen, del Night View (basado en velocidades de obturación lenta), del zoom de audio para el micrófono (sincronizado con el mando del objetivo) y del Tally (el led rojo que indica que la grabación está activa).
Finalmente, el tercer apartado está centrado en la selección de ajustes de configuración general, como el idioma, los efectos de audio de la operación de la máquina o el ya conocido sistema QuickStart de Panasonic, entre otros.
Gracias a este último, y como sucede en otros modelos MiniDV del fabricante equipados con esta opción, se acelera al máximo el inicio de la grabación con el arranque de la cámara desde cero.
Alta calidad de imagen
La Panasonic SDR-S100 almacena secuencias de vídeo MPEG2 (la misma que la empleada en los discos DVD) de 704 x 480 píxeles, a 25 fps y con 3 ratios de transferencia variable (VBR) diferentes: 10, 5 y 2,5 Mbps (modos XP, SP y LP, respectivamente).
A pesar del recorte del cuadro de imagen (el cuadro PAL completo es de 720 x 576 píxeles), los resultados generales que brinda el modo XP son sobresalientes en condiciones de buena iluminación. La reproducción del color destaca por su viveza y limpieza, y el nivel de resolución y detalle es magnífico.
La SDR-S100, sin embargo, presenta un inconveniente crucial: sólo acepta tarjetas SD Card de un máximo de 2 GB. Con esta capacidad, la cámara disfruta de una autonomía de grabación en el modo XP de máxima calidad de hasta 25 minutos, escasa a todas luces.
El empleo del modo SP supone duplicar la autonomía del tiempo de grabación hasta los 50 minutos cuando se utiliza una tarjeta de 2 GB, como la que viene de serie con la cámara. Los resultados, en este caso, siguen siendo buenos, a pesar de que los efectos de la compresión MPEG2 se hacen notar en la textura de algunos fondos de las secuencias.
Lógicamente, la calidad se resiente bastante en el tercer y último modo, el LP, puesto que para llegar a los 100 minutos de grabación el volumen de datos se reduce a una cuarta parte del utilizado en el modo XP. Basta decir que vale la pena reservar esta modalidad para casos muy concretos, puesto que la calidad original de imagen se degrada de forma notable.
Por otro lado, la modalidad de captura 16:9 no puede considerarse "real", porque no emplea una mayor área de los sensores para la grabación de las secuencias. Así mismo, y a pesar de la preferencia por el registro panorámico de la SDR-S100 (la pantalla TFT incluida es panorámica y la cámara arranca en la modalidad 16:9 por defecto), la máquina emplea un mayor número de píxeles por CCD para el modo 4:3 (640.000, concretamente, a diferencia de los 540.000 del modo 16:9).
A pesar de este detalle, el nivel general de calidad es notable tanto en una modalidad como en otra.
No tanto cuando la luz escasea
Los milagros, en algo tan lógico como la electrónica, no suelen existir. Así que cuando el nivel de iluminación desciende, como en el caso de los escenarios de interior o exterior cuando la luz escasea, el rendimiento de la SDR-S100 deja de ser brillante para quedar en algo más discreto.
Y es que el nivel de ruido de imagen se hace patente en el encuadre de una manera progresiva, pero visible. Un resultado para nada sorprendente, eso sí, teniendo en cuenta las escuetas dimensiones en pulgadas de su trío de captadores.
Los resultados, en general, recuerdan mucho al de otros modelos MiniDV de la marca japonesa (NV-GS250, NV-GS150, etc.) dotados con el mismo equipo de captación.
Sonido sin interferencias
El apartado del audio es, en la SDR-S100, uno de los más beneficiados por la adopción de un sistema de almacenamiento de datos basado en tarjetas SD Card. La desaparición de los mecanismos supone un nuevo nivel de limpieza sonora, libre de interferencias, que mejora de por sí la mediocre calidad habitual de los micrófonos incluidos en la mayoría de videocámaras domésticas.
A pesar de ello, las limitaciones existen en otros sentidos: la SDR-S100 no cuenta con ningún tipo de regulación del nivel grabación de audio, ni de entrada para un micrófono externo.
El único detalle cuidado es la inclusión, en el kit de serie, de un cable especial que permite aprovechar la salida A/V "multipin" como puerto para la conexión de auriculares.
Buenas instantáneas
La Panasonic SDR-S100 sorprende por la interesante calidad de sus capturas fotográficas y, sobre todo, por su capacidad para jugar con las cifras de la resolución de sus captadores.
Y es que con una resolución real de 2.1 megapíxeles (710.000 píxeles por CCD), la máquina es capaz de obtener instantáneas de hasta 3,1 millones de puntos, gracias a un curioso sistema de interpolación construido sobre la tecnología Quad-Density Píxel Distribution de la propia Panasonic.
El resultado final destaca por la representación de los colores, muy vivos y naturales, y por una buena definición. Más aún teniendo en cuenta el proceso de interpolación de imagen que, a pesar de no poder evitar un cierto nivel de ruido electrónico, sí logra elevar el exiguo nivel de resolución original de 2,1 megapíxeles de la SDR-S100.
Una apuesta sólida que sólo necesita más tiempo
Es una realidad. Ya es posible adquirir una videocámara que graba en tarjetas de memoria sólida con la misma calidad que ofrecen las videocámaras MiniDV.
Las diferencias en equipamiento son escasas, puesto que la tecnología empleada (un trío de captadores y un estabilizador de imagen óptico) supera con creces las expectativas generadas por este tipo de dispositivos en el comienzo de su andadura.
Por otro lado, siguen existiendo algunos aspectos que continúan alejando las videocámaras de grabación sobre soporte sólido de los aficionados más exigentes.
Y es que no deja de ser engorroso el hecho de que los archivos capturados por la SDR-S100 dispongan por defecto de la extensión .mod, lo que obliga -a aquellos interesados en la edición de vídeo- a cambiarla por .mpg para poder importarla en programas como Adobe Premiere o Apple Final Cut Pro sin demasiados problemas.
Pero el inconveniente sigue siendo, principalmente, el mismo de los modelos precedentes: la autonomía de grabación. A falta de un firmware que amplíe la máxima capacidad, situada en los 2 GB de las tarjetas que esta Panasonic permite usar, los 25 minutos de grabación en el modo de mayor calidad siguen siendo pocos y pueden hacer decantar la balanza a favor de las videocámaras que emplean cintas.
Quizás otro gallo cantará cuando el precio de las tarjetas de alta capacidad -y alta velocidad- sea algo más asequible. Dado que dos tarjetas de 2 GB equivalen -casi- a una cinta MiniDV de 60 minutos, más le valdrá al propietario de la SDR-S100 tener a mano un ordenador portátil u otro dispositivo de almacenamiento para ir descargando sus vídeos en calidad XP.
Tiempo al tiempo, y tiempo para más tiempo.
TEXTO: Xavier Tomàs
FOTOS: Iker Morán