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noticias relacionadas últimas noticias lunes, 19 de enero de 2009 CINE EN LA INTIMIDAD DEL HOGAR Videoproyectores: una sabia elecciónDecidirse por un videoproyector u otro es una ardua tarea, en especial para el neófito. La postura más acertada es considerar la solvencia tecnológica del aparato, su ergonomía, las posibilidades de conectividad y por supuesto las prestaciones. El potencial comprador debe guiarse también por las dimensiones de la sala de proyección, la fiabilidad a largo plazo del modelo y -cómo no- el factor presupuestario.Miquel Riera.- Como sucede en cualquier otro ámbito, la elección de un videoproyector DLP o LCD depende -obviamente- de las preferencias de cada usuario. Aun así, nunca está de más conocer las características de estos dispositivos o las virtudes y los defectos de cada una de estas tecnologías.
Tras el profundo análisis sobre el mundo de los videoproyectores publicado recientemente en QUESABESDE.COM, llega el momento de fijarnos en aspectos más prácticos y mundanos para tratar de despejar las dudas de quienes se estén planteando convertir su salón en una auténtica sala de cine. La evolución del cine en casa Los más recientes videoproyectores, basados tanto en la tecnología DLP como LCD, comparten tamaño compacto y ligereza, lo que les confiere una gran flexibilidad de colocación y facilidad para ser transportados. Los modelos de nivel medio aúnan a un precio atractivo unas prestaciones muy apetecibles, incluso aquéllos que cumplen con el estándar HD Ready de alta definición. No sucede lo mismo con los dispositivos Full HD, si bien ante el paulatino auge de formatos como el Blu-ray tienden a generalizarse los aparatos con resolución de 1920 x 1080 píxeles.
Más puntos interesantes son su consumo comedido, una adecuada fiabilidad y un bajo ruido de funcionamiento (otro de los problemas de los videoproyectores de las primeras generaciones, que adolecían de ser bastante ruidosos). Las posibilidades de ajuste que incluyen los modelos de las marcas de primera línea son razonablemente completas. Buena parte de ellos dispone de un zoom automático motorizado, que es de gran utilidad cuando el videoproyector está instalado, por ejemplo, en el techo de la sala y resulta engorroso accionar este dispositivo manualmente.
Aun así, muchos aficionados prefieren el zoom manual, ya que proporciona un ajuste más preciso y rápido sin encarecer el producto. También suelen permitir la corrección del llamado efecto trapezoidal ("keystone effect"), con lo que se evita la distorsión geométrica de la imagen que se origina cuando el aparato está ubicado fuera del eje perpendicular del centro de la pantalla.
A su vez, el usuario ha de tener en cuenta a la hora de comprar el videoproyector la calidad de los chips DMD en el caso de los dispositivos DLP y de la matriz de cristal líquido en el de los LCD, así como la competencia de la circuitería digital que incorporan. La importancia del conjunto óptico También hay que tener presente las cualidades de la lámpara de proyección, que es uno de los elementos más costosos del aparato, y la vida útil del bloque óptico, ya que determinan en gran medida la uniformidad de las prestaciones a largo plazo. En concreto, la vida útil de la lámpara se sitúa en torno a las 1.500 ó 2.000 horas, si bien la gran mayoría de los modelos cuenta con la posibilidad de trabajar en la modalidad de bajo consumo (o económica), que permite prolongarla hasta las 3.000 ó 4.000.
De todas maneras, este último modo de funcionamiento es poco recomendable, ya que comporta una sensible pérdida de la luminosidad.
El videoproyector también debe disponer de una completa conectividad, con una o varias entradas HDMI, preferentemente de tipo 1.3a, al objeto de garantizar su plena compatibilidad tanto con los reproductores Blu-ray como con el nuevo estándar Deep Color, que proporciona un espacio de color más amplio que el de los habituales estándares RGB y sRGB. Virtudes y desventajas Otra cuestión que el aficionado ha de valorar es que, aun cuando tal como se ha resaltado, los actuales videoproyectores DLP y LCD comparten unas prestaciones convincentes, no es menos cierto que cada tecnología sigue presentando sus respectivas ventajas y desventajas. En este sentido, los DLP tienen todavía las de ganar en cuanto a precisión geométrica y naturalidad de la imagen, y sobre todo en la relación de contraste, ya que ofrecen unos negros más densos que sus homólogos LCD. Esta superior gradación de grises tiene una gran importancia para ver con la debida nitidez las escenas oscuras o con poca luz ambiental de las películas.
Otras ventajas de los videoproyectores DLP consisten en una mayor facilidad para cambiar los objetivos de proyección y un rendimiento más homogéneo durante toda la vida útil del dispositivo, por cuanto utilizan una tecnología totalmente digital. Sin embargo, son más propensos -en concreto los que incorporan un solo chip DMD- a perturbar los colores, esto es, a padecer el efecto arco iris comentado anteriormente. Por su parte, los aparatos LCD tienen a su favor una gama cromática muy rica y una alta luminosidad. Un videoproyector con esta tecnología suele proporcionar una mayor luminosidad que uno DLP, aunque ambos tengan sobre el papel el mismo nivel de brillo. En contrapartida, tienen la desventaja de su mayor tendencia a la pixelización y la incapacidad de proyectar negros realmente profundos.
Como ya se mencionaba en el artículo anterior, los videoproyectores LCoS, en las versiones SXRD y D-ILA de esta sofisticada tecnología, han sido concebidos para congregar las bondades de los aparatos LCD y DLP soslayando sus respectivos puntos débiles.
No obstante, los productos de primera generación basados en dicha tecnología tenían el serio inconveniente de que su elevado precio los alejaba de las posibilidades económicas de la mayoría de entusiastas del cine en casa, y en consecuencia, su penetración comercial era hasta hace poco muy limitada. Para sortear este obstáculo, Sony y JVC han lanzado al mercado modelos SXRD y D-ILA más abordables, que se benefician de las economías de escala derivadas del desarrollo de los videoproyectores.
A su vez, se han "pulido" satisfactoriamente sus ligeros inconvenientes tecnológicos, maximizando de paso la siempre fundamental relación calidad-precio. En este sentido, representan hoy una opción de incontestable interés, sobre todo para el aficionado exigente que quiere disfrutar de unas prestaciones de primer orden por un presupuesto notoriamente razonable. Una elección de cine Los videoproyectores son, sin la menor duda, la mejor fórmula para acceder a la verdadera Full HD en su máxima expresión. Actualmente está disponible, dentro de los diferentes segmentos de precio, un generoso abanico de aparatos muy avanzados con completísimas posibilidades. Ahora sólo falta atinar bien la puntería y dar con el que más se ajuste a nuestras necesidades. Más información acerca de esta noticia:
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