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![]() lunes, 25 de junio de 2007 últimas noticias El contraste: un dato esencial a poner en cuarentenaLa proporción entre "el blanco más blanco" y "el negro más negro" que un dispositivo puede reproducir recibe el nombre de contraste. Es éste un dato importante, ya que influye en la correcta percepción de la imagen: cuanto mayor sea la proporción, mejor. Sin embargo, no existe un criterio unificado de medición y los fabricantes, como reclamo publicitario, acaban ofreciendo datos irreales que deberían ser valorados con prudencia.Juanra S. Salamero.- Cada vez es más habitual encontrar dispositivos que presumen de unas impresionantes relaciones de contraste: 5.000:1, 10.000:1, 15.000:1… Incluso hay prototipos con más de 1.000.000:1. La batalla de cifras en este campo parece no tener límites. Pero, ¿es tan importante el contraste?
Entendemos por contraste la proporción de brillo entre las partes blancas y negras de una imagen. Si tomamos, por ejemplo, una cifra de 1.000:1, obtenemos que el color blanco que un dispositivo puede ofrecer es hasta mil veces más brillante que el negro.
Es un parámetro relevante, ya que cuanto mayor sea el contraste, mejor será nuestra percepción de las imágenes e incluso del color. Sin embargo, la falta de un criterio de medición unificado hace que los fabricantes ofrezcan cifras exageradas que no tienen después una aplicación real. El estándar ANSI Existe un estándar de medición universal dictado por la organización independiente ANSI que rara vez es usado, ya que aporta cifras menores que otros sistemas de medición. Por supuesto, los análisis que realizan las propias firmas se llevan a cabo en entornos ideales de oscuridad total -y con paredes que minimizan el efecto de la reflexión de la luz- que son imposibles de recrear en un hogar común.
Además, cada fabricante decide qué criterio usar para la medición, permitiéndose elegir entre contraste dinámico -en un periodo de tiempo- o estático -en un único cuadro-, llegando incluso a utilizar sistemas diferentes para medir los blancos y los negros. El resultado es una cifra comercialmente llamativa que siempre deberíamos poner en cuarentena, y que no puede compararse directamente con la de otras marcas sin caer en un importante error de objetividad. Plasma versus LCD En el hogar, el contraste dependerá sobremanera de la iluminación ambiente, además de otros factores, como la ubicación del televisor o la capacidad de reflexión de los materiales del entorno. Básicamente, el simple hecho de encender una bombilla ya reduce exponencialmente el nivel de contraste del televisor hasta hacer casi inapreciables las diferencias entre dispositivos similares con datos muy diferenciados. Entre las tecnologías, el CRT (el tradicional televisor "de tubo") y el plasma presentan un contraste muy superior al LCD y sus sistemas derivados.
La explicación es sencilla. La inmensa mayoría de los LCD del mercado funcionan con una retroiluminación fluorescente que permanece siempre encendida. Cuando un píxel ha de ser de color negro, éste intenta bloquear el paso de la luz. Sin embargo, la propia naturaleza de los cristales líquidos -a pesar de los filtros y otras mejoras- impide una total eficiencia del proceso. El resultado es que, en lugar de negro, se obtiene una tonalidad gris muy oscura. Últimamente comienzan a aparecer dispositivos LCD cuya retroiluminación se apaga o disminuye localmente cuando se han de recrear las tonalidades más apagadas, aunque aún tendrán que demostrar su eficiencia en la arena comercial. El plasma y el CRT, en cambio, generan su propia luz en los píxeles, por lo que para lucir el color negro no se encienden. En otras palabras, su negro lo es tanto como el de la propia pantalla apagada, y ello repercute en una notable mejora del contraste.
Los artículos de la serie "TVs dudas" aparecen publicados, normalmente, el cuarto lunes de cada mes. |
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