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OpiniónEnfoque diferencial

Yo, demonio

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JUN 2015

Me has sacado mal, y este pobre hombre parece corrupto. Que la culpa de fastidiar los sueños de la gente enseñándoles la realidad es nuestra es algo evidente y no voy a venir yo ahora a quitarme -quitarnos- el marrón de encima. ¡Menudos somos los fotógrafos!

No hay prometidas feas, eso es un hecho, y si sale mal la agraciada el día de su boda es porque hemos metido la pata. Ocultar en las sombras los defectos, potenciar con la luz las virtudes. Esa es la clave del fotógrafo, del artista, del genio. Una luz por aquí, y de barrigón cervecero pasamos a fofisano. Una sombra para allá, y el michelín se convierte en una sensual curva natural. Una enmienda por acá, y el corrupto desaparece de la escena. Es fácil si eres un artista en lo tuyo.

El gobierno español (pero no solo este, sino aquel y el otro, pues las voces en contra han sido pocas y con la boca pequeña) aboga por impedir, ley mediante, que los detenidos sean grabados o fotografiados. Hay que mantener la dignidad y la presunción de inocencia, dicen, obviando que los fotógrafos y camarógrafos, especialmente los que viven de registrar sucesos noticiables, han sido decenas de veces literalmente arrollados por las fuerzas policiales con argumentos tan contundentes como “lárgate de aquí, que te vas caliente” o el nunca suficientemente reconocido “aquí mando yo”. Pero eso no cuenta.

Los fotógrafos no han tardado en poner el grito en el cielo. Y con razón. Si ya ahora mismo resulta difícil trabajar con una policía que más que garantizar el derecho a la información de todos los españoles se dedica a proteger la imagen de sus jefes, con esta enmienda, que da autoridad jurídica -que no moral- a los muchachos de azul para decirte a ti cuándo y dónde puedes levantar tu objetivo, apaga y vámonos. Y nunca mejor dicho.

Los políticos miran para otro lado cuando se les llenan los cargos de corrupción, y luego la culpa es de la prensa por airearlos

Lo más triste de todo no es que se prohíba a los periodistas hacer su trabajo, una labor a la postre esencial para la salud de eso que dicen que tenemos y que llaman democracia, sino que se pretenda hacerlo solo cuando el presidente de gobierno de turno suelta que las imágenes de televisión han influido negativamente en sus resultados electorales.

Imágenes de la detención de nada menos que un exvicepresidente económico y exdirector gerente del FMI, no lo olvidemos. Y aquí no pasa nada, más allá de que la oposición dice que lo de la “pena de telediario” está feo y que mejor tener a los periodistas gráficos quietecitos. Muy lógico y democrático todo.

Porque que llevemos los últimos años viendo a familias ser expulsadas de su casa, a fotógrafos apaleados por la policía, a padres llorando delante de sus hijos tras ser timados por un banco, eso sus señorías no consideran que atente ni contra la ética ni contra la dignidad de las personas. Insisto, todo muy lógico.

Legislar a base de prohibiciones nunca ha sido una buena idea. Los médicos solo amputan cuando no queda más remedio: siempre es mejor saber por qué la extremidad corre peligro y ver si se puede parar la infección. Pero los políticos, no. Ellos miran para otro lado cuando se les llenan los cargos de corrupción, y luego la culpa es de la prensa por airearlos.

Yo, demonio. Soy el satanás de la información que solo busca carroña entre las miserias de ese señor del que usted me habla. Cuando vamos a las tradicionales ruedas de prensa de los lunes en las sedes políticas o los viernes en Moncloa nadie se queja de que vendamos gratuitamente su propaganda. Fotografiar la propaganda se ve que está bien.

Y al final no pasará nada. Como ocurrió en el Congreso con las fotografías y los vídeos a sus señorías haciendo cosas tan importantes como jugar al “Frozen Free Fall” o leer el Marca. Lo que harán no es censurar a los que hacen lo que no deben, sino a los que cumplen con su deber al señalarlos. Y luego se quejan de que pierdan apoyos en las elecciones. Lo raro es que “Justi & Cía” no haya saltado de la pantalla a la vida real.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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