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Entrevista
YANNIS KONTOS, FOTOPERIODISTA

"El 80% de mis fotografías en Corea del Norte las tomé a escondidas"

 
18
NOV 2007

Reputado fotoperiodista, a Yannis Kontos le avala -entre otros- un primer premio del prestigioso World Press Photo en la categoría de historias contemporáneas individuales. Aprovechando la exposición "Utopía Roja. Corea del Norte" que acogió hace dos meses el festival Visa pour l'Image, QUESABESDE.COM departió con el fotógrafo helénico de la agencia Polaris, que se autodefine como free-lance. Kontos nos relató su atrevida aventura fotográfica en el país más aislado del mundo, donde obtuvo unas instantáneas únicas.

Cuando eras joven iniciaste una carrera deportiva que parecía prometedora. ¿Qué hizo que te decantaras finalmente por la que está siendo una extraordinaria carrera como fotógrafo?

Tenía cierta motivación que me venía de mi padre. Él era un gran apasionado de la fotografía, y cuando murió me dejó una Yashica de 6 x 6. Al dejar el deporte del remo, yo era un joven con muchísima energía y con ganas de expresarme de alguna manera. Y en la fotografía encontré un modo creativo de hacerlo.

La fotografía -en general- y el fotoperiodismo -en particular- me han motivado siempre. Incluso hoy en día encuentro en el fotoperiodismo la motivación para viajar alrededor del mundo contando historias humanas, dramas o investigando como periodista.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Kontos habló con QUESABESDE.COM a principios de septiembre en Perpiñán, donde se exponía su obra "Utopía Roja. Corea del Norte".

Aunque trabajas para agencias, los temas que tocas en tus reportajes suelen reflejar un marcado punto de vista personal.

Porque siempre he sido un fotógrafo free-lance, incluso trabajando para una agencia. Primero trabajé para Sygma, luego para Gamma y en los últimos cinco años con Polaris.

Como free-lance, puedo permitirme el lujo de decidir dónde voy, qué temas realizo y qué historias quiero contar. Casi siempre lo hago, por supuesto, en colaboración con la agencia; es una especie de cooperación.

Así que, si voy a una guerra, es una decisión mía, no de la agencia. Por tanto, se trata de qué quiero hacer yo allí o con qué tema me siento cómodo trabajando.

Foto: Yannis Kontos

¿Qué es lo que hace que las guerras resulten tan atractivas para los fotógrafos y los periodistas?

Se trata de una cuestión de pasión y de querer explicar una historia. Cada fotografía tiene una historia que contar, y eso es exactamente lo que yo busco: comunicar un mensaje a la gente, contar una historia a través de mis fotografías.

En una guerra quiero conocer la historia en persona, no que me la cuenten. Eso es muy importante, porque así tengo mi propia opinión y puedo contar la historia de primera mano.

Foto: Yannis Kontos
Foto: Yannis Kontos

Cierta fotógrafa comentaba una vez que los fotoperiodistas seremos los historiadores del futuro.

Sí, es exactamente así. Ahora todo el mundo tiene acceso a fuentes de información, como los libros o Internet. Ahora ya no es el ganador [de una guerra] quien escribe la historia, sino que cualquiera puede hacerlo.

Cualquiera tiene acceso, por ejemplo a las fotografías que tomé en Iraq o Kosovo, así que puede conocer con exactitud lo que ocurrió en aquellas guerras. Nos hemos convertido en testigos imparciales que recogen la realidad de los hechos.

Foto: Yannis Kontos
Foto: Yannis Kontos

En 2004 cubriste las Olimpiadas en Atenas, pero no hiciste un reportaje convencional.

No hice fotografías de deporte propiamente dichas, sino escenas relacionadas con el deporte. No tengo mucho interés en la fotografía de deportes; considero que no tiene mucho que decir y es una tarea que otros compañeros hacen mejor que yo.

Me interesa más una buena imagen que pueda expresar una situación bonita de lo que conlleva el deporte, algo paralelo al hecho deportivo en sí. Para mí, la fotografía de deporte es una mera repetición de acontecimientos programados, en la que sólo cambian el evento, el escenario y los protagonistas.

Foto: Yannis Kontos
Foto: Yannis Kontos

Has sido premiado con algunos de los premios más prestigiosos de fotoperiodismo. ¿Con cuál de ellos te quedarías?

Con el primer premio del World Press Photo del año pasado, en la categoría de historias contemporáneas individuales, por supuesto. Se trata de una fotografía en la que un niño ayuda a vestirse a su padre, amputado de las dos manos en Sierra Leona.

Foto: Yannis Kontos

La imagen la tomé en 2005, cuando todos los medios internacionales miraban hacia Iraq y el conflicto de Sierra Leona estaba cayendo en el olvido. Fue una apuesta personal realizar ese trabajo, que se llamó "La vida de un amputado" y trataba sobre un hombre que había sufrido la amputación de las dos manos por los rebeldes en la guerra civil del país africano, que dura ya más de diez años.

Foto: Yannis Kontos

Sólo necesitas una buena fotografía que resuma la noticia y sea capaz de ganar varios premios internacionales para llamar la atención de la gente hacia un conflicto olvidado en un lugar como Sierra Leona, que es el segundo país más pobre de la tierra. Así se toma conciencia y hay una reacción.

Tu trabajo "Utopía Roja. Corea del Norte" ha tenido como sujeto el país más cerrado del mundo. ¿Con qué dificultades, restricciones y censuras te encontraste?

Visité Corea del Norte dos veces, en 2005 y 2006. Durante tres años intenté conseguir un permiso como periodista para entrar en el país y jamás lo conseguí. Finalmente, obtuve un permiso como miembro de un grupo internacional de turistas; ésa fue la única forma de entrar en Corea del Norte.

Estuve 17 días en total, trabajando bajo restricciones muy severas, sin la posibilidad de tener mi propio horario o la libertad de viajar donde me apeteciese, con tres guías que estaban conmigo todo el tiempo.

Foto: Yannis Kontos
Foto: Yannis Kontos

Así que estoy muy contento de haber evitado el filtro de la censura del régimen y de poder dar a la gente una idea real de cómo es la vida en ese país, porque Occidente no sabe qué ocurre en Corea del Norte, y tampoco los norcoreanos tienen una idea de qué es lo que pasa en Occidente.

Con tanto control, ¿cómo conseguiste tomar las fotografías?

El 80% de las fotografías las tomé a escondidas y con cámaras pequeñas para aficionados, porque en Corea del Norte las cámaras profesionales no están permitidas.

Tampoco los ordenadores, las videocámaras ni los teléfonos móviles... ni siquiera los objetivos de más de 150 milímetros están permitidos. Se trata del país más aislado del mundo, donde las restricciones son casi totales.

Foto: Yannis Kontos
Foto: Yannis Kontos

Utilicé diferentes métodos, como dejar la cámara colgando del cuello y usar un control remoto escondido en el bolsillo.

Tuve que disimular continuamente, pretendiendo ser un simple aficionado, sin actuar como lo haría un profesional. Hubo muchas fotografías que no pude tomar y me lamento por ello, pero fue imposible. Además, muchas imágenes estaban movidas o desenfocadas.

¿Qué cámaras te llevaste?

En mi primera visita llevé una pequeña cámara analógica que sólo utilizaba cuando estaba totalmente seguro de que no levantaría sospechas.

Además, llevaba una Canon PowerShot G5, que es muy discreta y silenciosa, y que me permitía disparar desde dentro del autobús mientras los guías dormían, o incluso cuando estaban sentados detrás de mí.

Foto: Yannis Kontos
Foto: Yannis Kontos

Para mi segundo viaje me llevé una Canon EOS 5D, una cámara semiprofesional con apariencia de cámara "amateur", a la que le quitaba el objetivo para que pareciera más pequeña y luego se lo ponía cuando viajábamos. En todo momento había que actuar con normalidad y no esconder nada para que no sospechasen.

¿Y cómo conseguiste pasar las imágenes sin que las censuraran?

Ése fue uno de los mayores problemas: guardar las imágenes. No podía confiar en nadie del grupo, así que cada noche las descargaba a escondidas en un iPod, bajo las sábanas de la cama. Eran largos ratos descargando imágenes en RAW que no podían ser visionadas en el reproductor, y luego cargando las baterías.

Foto: Yannis Kontos
Foto: Yannis Kontos

Al abandonar el país en tren me pararon y me preguntaron qué era aquello, así que tuve que decir que era solamente un reproductor de imágenes. Temía que, si me pillaban, podría ser acusado de espionaje y encarcelado.

Muchos fotoperiodistas dedican años a retratar un país. A ti, en cambio, ten han bastado 17 días para mostrarnos Corea del Norte. ¿Se han quedado muchas fotografías en el tintero?

Faltan muchas imágenes, por supuesto. Lo que mostré en Visa Pour l'Image era tan sólo una parte de las imágenes que pueden verse en el libro [titulado también "Utopía Roja. Corea del Norte"]. Pero, aun así, reflejan sólo una parte muy pequeña de lo que es la vida en ese país asiático.

Foto: Yannis Kontos

Hay muchas cosas [en Corea del Norte] que no se pueden fotografiar, como la pobreza o la violación de los derechos humanos. Es absolutamente imposible.

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