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TVs dudas

xvYCC y Deep Color: ¿el futuro del color?

 
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JUN 2009

Una de las especificaciones de la versión 1.3 del formato de conexión digital HDMI es la posibilidad de transmitir señales de vídeo en los nuevos estándares xvYCC y Deep Color. Si bien a priori son conceptos atractivos, no es menos cierto que crean una cierta desorientación entre los entusiastas del cine en casa, que se preguntan sobre su interés y sobre cómo incidirán en la evolución de los televisores y videoproyectores.

Con el fin de despejar algo las incógnitas y la confusión suscitadas por las tecnologías xvYCC y Deep Color, hay que señalar para empezar que son distintas -muchos aficionados están convencidos de que son la misma cosa- y que incluso se complementan.

Además de denotar los incesantes perfeccionamientos e innovaciones en el ámbito del vídeo, también constituyen en buena medida -al menos en el momento presente- un argumento de ventas para atraer el interés de aquellos usuarios que quieren estar siempre a la última.

A pesar de que el xvYCC y el Deep Color prometen una gama de colores sin precedentes (en el caso de este segundo supera incluso la capacidad de percepción del ojo humano), en realidad tan sólo un restringido número de televisores y videoproyectores de última generación que incorpora la preceptiva toma HDMI 1.3 y se sitúa en el segmento alto del mercado es compatible con estos estándares. De ahí que la mayor parte de aparatos no pueda beneficiarse de las incontestables mejoras que aportan.

La imagen en color (arriba) que proyecta un televisor en modo xvYCC aporta una sustancial extensión del espacio cromático que permite el estándar RGB, compuesto por los elementos Y, Cb y Cr (tres primeras capturas).

De forma sintética, el xvYCC (la multinacional Sony emplea el término xvColor, que significa lo mismo) hace referencia a la especificación IEC 61966-2-4 de la International Electrotechnical Commission, que permite aprovechar el rango completo (0 a 255) de colores del estándar RGB (o YCbCr) utilizando la habitual codificación de 8 bits para cada color primario (24 bits en total), frente al rango de 16 a 235 establecido por la precedente especificación ITU-R-BT.709.

Esta ampliación del espacio de color o "gamut" se materializa en una presentación de colores 1,8 veces superior, con la correlativa mejora de su viveza y naturalidad y una mayor riqueza de matices.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Los dispositivos de gama alta suelen incluir entre sus ajustes de calibración la opción de activar el modo xvYCC.

Ciertos ordenadores personales dotados de sofisticadas tarjetas gráficas y algunas videocámaras que emplean el flamante formato de grabación MPEG-4 AVC/H.264 y con compatibilidad xvYCC están preparadas asimismo para dicho espacio colorimétrico extendido.

Ello garantiza que el dispositivo de visualización de imágenes y las fuentes de vídeo asociadas exhiben además unas prestaciones homogéneas, y en consecuencia, una excelente sinergia, siempre y cuando se emplee una interfaz de conexión HDMI 1.3 para todos los componentes.

En cuanto al Deep Color, consiste en un algoritmo de cuantificación de 24, 30, 36 e incluso 48 bits de cada color primario, lo que permite reproducir miles de millones de colores frente a los millones que alcanza el sRGB.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Para disfrutar de las virtudes de las tecnologías xcYCC y Deep Color es necesaria una conexión HDMI 1.3.

Otra relevante ventaja de este nuevo estándar de codificación que requiere para su implementación el amplio espectro de color proporcionado por el xvYCC es la eliminación de artefactos como el "banding" (susceptible de producir bruscas transiciones entre franjas adyacentes del mismo color).

Ello se traduce en unos óptimos degradados y en un incremento de la escala de grises contenida en la gama cromática que contribuye a realzar tanto la paleta de tonalidades como el contraste dinámico de la imagen. La cuestión es que todavía se está debatiendo la cuantificación de bits que utilizará finalmente el Deep Color.

Así las cosas, para aprovechar el espectacular avance que representan estas tecnologías es necesario, además de que el televisor y el videoproyector estén preparados para ellas, que toda la cadena de producción de contenidos de vídeo (grabación, masterización y edición del software y transmisión de las señales) cumpla los requisitos estipulados por el xvYCC y el Deep Color. Todo ello puede ser una realidad dentro de algunos años, pero habrá que esperar, especialmente en el campo de las aplicaciones domésticas.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Los televisores que incluyen la tecnología Deep Color pueden ofrecer imágenes con una cifra de colores superior a la que pueda captar el ojo humano.

En cualquier caso, los dispositivos de visualización que tienen todos los papeles en regla para la alta definición (HD Ready y Full HD) y que comercializan actualmente marcas de primera línea ofrecen unos soberbios colores gracias a los circuitos de posprocesamiento digital que incorporan y a los avanzados ajustes y funciones para minimizar los artefactos y las limitaciones inherentes al estándar RGB de 8 bits.

A su vez, sus prestaciones son totalmente satisfactorias para la gran mayoría de entusiastas del cine en casa, a partir obviamente de fuentes de vídeo de primera calidad, como emisiones televisivas de alta definición y discos Blu-ray con contenidos audiovisuales libres de defectos de compresión.

El xvYCC y el Deep Color son -en definitiva- sugerentes conceptos que merecen ser tenidos en cuenta, si bien lo más juicioso es contemplarlos desde la perspectiva de un próximo futuro.

Los artículos de la serie "TVs dudas" aparecen publicados, normalmente, el cuarto lunes de cada mes.

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