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Con texto fotográfico

"Había más ladrillo que personas" Xavier Cervera

 
Foto: Xavier Cervera
28
JUN 2012
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Tras recorrer el Levante español en busca de la desmesura urbanística, Xavier Cervera se adentró en la Península. Corría el año 2006. El fotoperiodista catalán se topó ahí con aberrantes paisajes urbanos sin vida, síntoma inequívoco de la burbuja inmobiliaria cuyos devastadores efectos se empezaban a notar ya en la economía del país. Cervera plasmó con su cámara la soledad y el silencio de edificios vacíos y calles desiertas. Un panorama fantasmal con consecuencias muy reales.

Xavier Cervera

El Magazine de La Vanguardia me encargó en 2006 un reportaje sobre la fiebre constructora en la costa mediterránea, desde Puerto Banús [Málaga] hasta Marina d'Or [Castellón], una franja que iba camino de convertirse en el Florida de Europa. El texto ya estaba escrito. Era de José Martí Gómez y los editores del Magazine tenían clara la tesis: un país de sol y cemento.

Viajé solo durante cinco días. Mientras conducía observaba los lugares más apropiados para fotografiar. Era septiembre y aún hacía mucho calor. Hacía las fotos a primera hora de la mañana y al atardecer, cuando las condiciones de luz son mejores, con dominantes más cálidas y sombras más alargadas.

Me desplazaba siempre por carreteras secundarias, pegado al mar. Recorrí unos 800 kilómetros de costa y pude constatar el mal estado de lugares como Benidorm o la Manga del Mar Menor, con un estilo constructivo de los años sesenta, pero también de Marina d'Or, una macrourbanización moderna llena de apartamentos vacíos. Había más ladrillo que personas. Aquellos conjuntos no sólo significaban una notable contaminación visual, sino que eran un auténtico atentado contra la naturaleza.

Este trabajo me despertó el interés sobre el tema, y durante un tiempo seguí las noticias que hablaban de la crisis inmobiliaria en toda España, no sólo en la costa. Y propuse una segunda parte, que también escribió Martí Gómez. Se tituló 'Paisaje tras la burbuja' y se publicó en el Magazine en diciembre de 2008 como uno de los temas del año.

La atrocidad del ladrillo no se daba sólo en el Mediterráneo, sino también en segunda línea de mar, en el interior y en zonas de montaña. Eran lugares como Seseña [Toledo], emblema del pelotazo inmobiliario creado por constructores convertidos en nuevos ricos, o la Vall Fosca [Lleida], donde se pretendía construir una estación de esquí y los consiguientes apartamentos. O Yebes [Guadalajara], una ciudad nacida de la nada a partir de una sospechosa recalificación de terrenos que tenía mucho que ver con la estación del AVE.

Eran los lugares más comunes, los que aparecían en televisión, pero había otras realidades. Contacté con grupos ecologistas que me informaron de muchos más casos y fue así como llegué hasta La Serena Golf, en Los Alcázares [Murcia], donde tomé esta fotografía que abrió el reportaje del Magazine a doble página.

Una mañana circulaba en coche cuando observé estas calles que parecían recién asfaltadas, de un negro intenso que contrastaba con el rojo de los carriles bicis y las líneas blancas. No había nada más. Sólo calles, ninguna casa.

Las calles estaban al pie de una colina, y desde allí se veía una magnífica perspectiva. Al encuadrar me di cuenta de que el coche que alquilé estaba en la mitad de la composición, y en un primer momento pensé en retirarlo. Pero percibí que no 'desentonaba', porque compartía cromatismo con otras partes de la imagen y además servía como referencia para apreciar mejor las dimensiones del conjunto.

Hubiera preferido que se viera un elemento característico del Mediterráneo español, pero por el tipo de construcción y los arbustos se deduce que se trata de un lugar del sur de Europa.

En muchas ocasiones, si fotografías los espacios vacíos con muchos grados de amplitud, consigues más sensación de soledad y de abandono si aparece una persona o un coche. Y en esta foto me interesaba abrir el plano para dar más información y ayudar al observador con un encuadre simétrico, simple y directo.

Si hubiera tirado con teleobjetivo, la foto habría sido más 'limpia', con menor información, pero era importante la presencia de las líneas blancas de los tres pasos de cebra, el cemento y los contenedores casi abandonados a los lados de la imagen. En fotografía se dice que tienes que componer partiendo de una imagen con mucha información e ir ordenando los elementos; al revés que en la pintura, que se parte de un lienzo en blanco al que hay que añadir información. En ese sentido, admiro la forma de componer de Henri Cartier-Bresson y Alex Webb.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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