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World Press Photo estrena código ético y detalla los límites entre edición y manipulación

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Además de revisar las normas para la edición de 2016, también se anuncia la creación de una plataforma on-line

Esta foto ganadora de la edición de 2013, obra de Paul Hansen, es una de las que más polémica han desatado -por exceso de retoque, concretamente- a lo largo de la historia de los World Press Photo.. Foto: Paul Hansen (Dagens Nyheter)
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NOV 2015

Las continuas polémicas en las últimas ediciones habían dejado claro que la fundación World Press Photo necesitaba revisar en profundidad las normas de sus premios homónimos de fotoperiodismo y responder a esa pregunta que, año tras año, quedaba en el aire: ¿dónde está el límite entre la edición y la manipulación?

Sospechas de retoque excesivo –el ya famoso RAW de la edición de 2013- e incluso la sonada descalificación de uno de los ganadores en este último certamen eran la prueba de que referirse a las “prácticas habitualmente aceptadas en el sector” para delimitar lo que se podía y no podía hacer con una imagen era una idea demasiado vaga.

Se admite el recorte de la imagen –siempre sin descontextualizar-, variar el contraste y la saturación, oscurecer las esquinas o pasar una foto a blanco y negro elevando la intensidad de los negros

Tratar de poner luz a esa vaguedad es precisamente lo que acaba de hacer la organización de estos prestigiosos premios internacionales de fotoperiodismo, que tras 60 años de historia cuentan por fin con un código ético y cuyos organizadores han revisado y concretado algunas de las normas de participación.

“Todos los recursos creativos de la imagen pueden ser usados, pero tienen que estar al servicio del fotoperiodismo veraz. Queremos que la audiencia crea en la veracidad de las imágenes ganadoras, así que por primera vez el certamen cuenta con un código ético que detalla lo que esperamos de los participantes”, explica Lars Boering, máximo responsable de la fundación World Press Photo.

Fruto del trabajo con agencias y fotógrafos, este código ético se resume en media docena de puntos que desarrollan esta idea de la veracidad. Influir en la escena, prepararla, cambiar elementos antes o después de hacer la foto o descontextualizarla son algunas de las prácticas que este código prohíbe explícitamente.

Las reglas de participación ya existentes también se han puesto al día con información mucho más detallada sobre lo que se puede hacer y lo que no a la hora de editar la foto. Desde World Press Photo incluso se aportan varios ejemplos con los procesos autorizados y lo que haría que una foto fuera eliminada.

El fotógrafo italiano Giovanni Troilo protagonizó hace unos meses uno de los episodios de descalificaciones más sonados del World Press Photo tras reconocer que algunas de sus fotos habían sido preparadas (como esta) o hechas en otro lugar del que indicó el propio autor. | Foto: Giovanni Troilo (Luz Photo)

Así, por ejemplo, se admite el recorte y reencuadre de la imagen dejando fuera de ella elementos –siempre sin descontextualizar-, variar el contraste y la saturación incluso de forma puntual o en colores determinados, oscurecer las esquinas o pasar una foto a blanco y negro elevando considerablemente la intensidad de los negros. Sin embargo, no es admisible cambiar un color determinado u oscurecer una zona hasta hacer desaparecer el fondo.

Sin obviar una buena dosis de autocrítica por los fallos en anteriores ediciones, para asegurarse del cumplimiento de estas normas –que más que ser nuevas simplemente ahora se presentan de forma mucho más concreta-, la organización World Press Photo también ha indicado que aumentará los controles y la selección previa de las imágenes.

Por otro lado, en las normas también se especifica que se pedirá a los fotógrafos que aporten más información en el pie de foto que debe acompañar a cada instantánea. No hay que olvidar que en la última edición un 20% de las imágenes presentadas y preseleccionadas fueron posteriormente rechazadas.

Paralelamente a este histórico anuncio, World Press Photo también ha informado acerca de la creación a lo largo del próximo año de una nueva plataforma on-line que, con nombre y dominio propio, se ocupará de dar visibilidad no solo a los ganadores, sino también a los trabajos presentados y que merezcan ser seleccionados aunque no lleguen a la fase final. Un estreno que Boering ha calificado como la medida más importante de cara a la edición 2016 y a la labor de la organización en el fomento del fotoperiodismo.

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