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OpiniónModo dual

El primero, el mimado y el oficial

 
26
SEP 2012

Las grandes bazas de Windows Phone 8 ya están puestas sobre la mesa. Samsung inauguró el pabellón desde Berlín a finales de agosto con su ATIV S. Luego Nokia protagonizó el evento más sonado y esperado al destapar sus Lumia 920 y 820. Por último, HTC se sumó a la fiesta con los dos únicos modelos que usan el sistema operativo de Microsoft como reclamo en sus propios nombres oficiales: los Windows Phone 8X y 8S.

Son los teléfonos con los que esta plataforma intentará confirmarse durante los próximos meses como la tercera vía, la alternativa al iPhone y a Android. Si nos centramos en los tres buques insignia, comparten un núcleo común de especificaciones impuestas desde Redmond y al mismo tiempo se diferencian en los detalles. Pero además de las habituales comparaciones entre las distintas opciones de cada fabricante, también han dado que hablar algunas cuestiones de la estrategia de Microsoft.

Algunos, incluido el que esto firma, se preguntaban la semana pasada si a Nokia, la socia "mimada" de Windows Phone, le hará mucha gracia no haber sido ni la "primera" ni la "oficial" con la última versión de este sistema operativo. Pero luego uno mira las cosas con perspectiva y se da cuenta de que quizás no haya hecho más que dejarse llevar por la influencia mercadotécnica de unos y otros.

Seamos sinceros y vayamos por partes. Que el ATIV S fuese el primer Windows Phone 8 desvelado no le otorga mucha ventaja competitiva. Y menos cuando se presentó en una feria que también sirvió como telón de fondo para nuevos terminales tanto de Samsung como de otras firmas. Además, dicho honor no implica que vaya a ser el primero en aterrizar en el mercado, y lo más probable es que todos los modelos citados lo hagan casi al mismo tiempo.

De izquierda a derecha, el HTC Windows Phone 8X, el Nokia Lumia 920 y el Samsung ATIV S.

También es bastante relativo afirmar que los de HTC sean los Windows Phone 8 oficiales. Por mucho que la plataforma figure con todas sus letras en los nombres de ambos, todos sabemos cómo los llama el usuario interesado en el mundillo de los smartphones: el 8X y el 8S. Simple y llanamente, y en buena lógica.

Considerar a Nokia el fabricante mimado de Windows Phone sí que tiene más base. La millonada que le soltó Microsoft para confiar en su plataforma fue y sigue siendo un argumento de bastante peso. Pero hay que tener memoria. Ahora nos preguntamos si Nokia verá o no con buenos ojos estos movimientos de Samsung y HTC; hace poco más de un año la pregunta era si firmas como Samsung o HTC veían o no con buenos ojos la alianza entre Microsoft y Nokia. Es lo que tiene jugar a varias bandas. Microsoft quiere tener contentos a todos. Y si eso implica dejar que Samsung sea la que "abra fuego", conceder a Nokia algunas licencias con sus aplicaciones exclusivas o que Steve Ballmer también se deje caer por los eventos de HTC, pues se hace.

En el fondo, no son más que cuestiones mercadotécnicas para lograr lo que de verdad quieren todos los actores implicados: que Windows Phone no sólo guste a periodistas y gurús, sino también al gran público. Hasta el momento, son muchos los estudios que vaticinan un claro aumento en su cuota de mercado de aquí a unos años, pero son pocos (léase ninguno) los que aseguran que ya ha logrado algo más que unos escasos puntos porcentuales. Microsoft hará todos los esfuerzos necesarios por anticipar ese hipotético futuro. Otra cosa es que lo consiga, claro.

La columna de opinión "Modo dual" se publica sin periodicidad fija.

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