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Prueba de producto

¿Merece la pena pasarse a Windows 7 para trabajar con fotos?

 
6
OCT 2009

Windows 7 sale a la venta este mes de octubre, y más de un fotógrafo escarmentado con el fiasco de Windows Vista se pregunta si es buena idea o no poner patas arriba su entorno de trabajo para pasarse al nuevo sistema. En QUESABESDE.COM lo hemos probado desde la perspectiva de los que lo usarán en sus -digamos- laboratorios digitales.

Instalar Windows 7 es bastante sencillo, y no da los quebraderos de cabeza de versiones anteriores. Para cargar Windows 7 Ultimate 32 bits, la más avanzada de las cuatro versiones disponibles, hemos usado un iMac Core 2 Duo de 2 GHz con 1 GB de memoria RAM. No hemos tenido que hacer gran cosa, aparte de poner el disco y esperar a que se instalara.

Tras unos 45 minutos, Windows 7 estaba plenamente operativo. También es posible actualizar Windows Vista a esta nueva versión, aunque lo más recomendable es guardar todos nuestros datos haciendo una copia de seguridad y empezar de cero. Ganaremos en rendimiento.

Un escritorio más eficiente
Al ejecutarlo por vez primera, llama la atención lo limpio que se presenta el escritorio. El sistema no es sólo más sencillo de usar que Vista, sino que además lo parece. Y esto es importante.

Lo más llamativo de la nueva interfaz gráfica es la forma en que se muestran los programas que vamos abriendo en la barra inferior. Cada una de las ventanas que se están ejecutando aparece como una miniatura. Si situamos el ratón sobre una de estas miniaturas, la ventana en cuestión se abre en el escritorio y todas las demás se hacen transparentes.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)
Ahora es posible tener acceso directo a los últimos documentos abiertos con un programa desde la barra de herramientas.

Esto es especialmente útil si estamos trabajando con varios programas a la vez o si tenemos abierta más de una ventana de un mismo programa. Y también es algo clave para los programas de tratamiento fotográfico cuando estamos editando muchas fotos. Otra opción que simplifica la gestión de las ventanas que tenemos abiertas es que, si las desplazamos hasta los bordes de la pantalla, cambian de tamaño.

Es asimismo posible cerrar las aplicaciones con mucha más rapidez que en versiones anteriores. Para ello basta con pulsar el botón derecho del ratón en las miniaturas de cada programa y escoger la opción de cierre, algo que viene muy bien cuando ejecutamos aplicaciones muy pesadas que saturan el sistema (como suele ocurrir con las de fotografía).

Además, la función Jump Lits nos permite seleccionar desde la propia barra los últimos documentos que hemos abierto con un programa, y esto aumenta la velocidad con la que podemos reanudar la edición de una foto.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)
La nueva función Lupa permite ampliar cualquier cosa que tengamos en pantalla, algo muy útil para examinar fotos.

Otra cualidad del nuevo Windows es que cuenta con una función que nos permite ampliar un 200% cualquier zona de la pantalla. Ni que decir tiene el interés que esto conlleva a la hora de trabajar con fotos, pues sin recurrir a ninguna otra aplicación podemos examinar con detalle cualquier imagen.

Los widgets de Vista vuelven a estar presentes, aunque ahora podemos ubicarlos en cualquier zona del escritorio. Puede ser una buena idea para los que trabajen con aplicaciones fotográficas muy pesadas tener a mano el widget que nos indica el tanto por ciento del uso de la CPU. Evitaremos de este modo sobrecargar el ordenador más de la cuenta.

Catalogando fotos en el propio sistema
El explorador interno de Windows 7 trae funciones muy interesantes para los fotógrafos, pues ahora podemos etiquetar sobre el propio sistema fotos, añadirles una puntuación de una a cinco estrellas e introducir el nombre del autor y un título. Estos metadatos pueden ser leídos por cualquier programa de fotografía.

Además, podemos generar una proyección de imágenes desde cualquier carpeta de fotos del propio sistema para examinarlas mejor, grabarlas en un CD o DVD, montar un vídeo rápidamente con ellas o imprimirlas.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)
El nuevo explorador de Windows 7 permite organizar y etiquetar fotos, y además, mejora la forma de mostrarlas.

En lo que respecta a las búsquedas de documentos, hay que reconocer que han mejorado mucho en velocidad y funcionalidad.

La función de búsqueda de Windows 7 es muy similar al conocido Spotlight de Mac OSX. Así, para localizar cualquier fichero del ordenador o de la red local en la que éste se encuentre conectado, basta con introducir un término que aparezca en el documento, de forma similar a cómo funciona la barra de búsqueda de Google.

Por ejemplo, si tenemos una foto llamada "Plaza Mayor de Madrid", basta con que escribamos "Plaza" en la caja de búsqueda y el sistema nos devolverá con rapidez todos los documentos en los que aparezca esta palabra.

Pero lo que no tiene precio para los que catalogan fotos es que las búsquedas son capaces de identificar también las etiquetas que incluimos en cada imagen con el sistema.

También ha mejorado mucho la gestión de dispositivos, uno de los grandes problemas que padecía Vista. El hardware ahora es identificado de forma mucho más rápida, y en muchas ocasiones no tendremos que instalar ningún tipo de controladores.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)
El sistema permite realizar una amplia gestión del color de los dispositivos y calibrar la pantalla.

Nos ha llamado también la atención que, a pesar de que cargamos Windows 7 en un Mac, éste detectó inmediatamente la pantalla de 20 pulgadas del mismo y la resolución idónea.

La gestión del color es algo compleja, pero eficiente. Lo normal será que no tengamos que recurrir a programas de terceros para esto ni para calibrar el monitor por software.

Rendimiento mejorado
Aunque hemos ejecutado el sistema con sólo 1 GB de RAM y una tarjeta gráfica de 128 MB, todo ha ido bastante fluido. Hemos realizado pruebas trabajando con Photoshop Elements 8 de forma bastante intensiva, con varias ventanas abiertas de Internet Explorer y algunos otros programas menores ejecutándose.

Sólo hemos visto que el ordenador se ralentizaba verdaderamente cuando abríamos a la vez en Photoshop Elements varios archivos TIFF muy pesados. Esto nos lleva a pensar que lo idóneo para trabajar con fotos en este entorno es usar un mínimo de 4 GB de RAM.

Si traspasamos ese límite de memoria (cosa que será frecuente para los que trabajen intensivamente con sus fotos), lo más recomendable es usar una versión de 64 bits de Windows 7, con Photoshop CS4 (si es que usamos este programa) funcionando también a 64 bits. Aunque nosotros no hemos realizado esa prueba, no nos cabe duda de que los resultados pueden ser espectaculares.

Ahora sí
Windows 7 es lo que Vista debería haber sido, y gran parte de las críticas positivas que está recibiendo son debidas al alivio que ha causado que Microsoft haya sido capaz de enmendar el estropicio del sistema al que sucede.

Su gran competidor a día de hoy es, sin lugar a dudas, el recién llegado Snow Leopard, que con un rendimiento mejorado respecto a Leopard y muchas más aplicaciones nativas de 64 bits promete sembrar grandes dudas entre los que buscan renovar su sistema para trabajar con las siempre exigentes aplicaciones para fotografía.

Al menos Microsoft ha logrado que el sistema de la manzana tenga un verdadero competidor.

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