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Con texto fotográfico

"No pretendía ganar el World Press Photo sino ver con mis propios ojos lo que estaba ocurriendo" Warren Richardson

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Foto: Warren Richardson
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FEB 2016
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Abrumado por tanta atención mediática tras haber sido premiado con el World Press Photo hace justo una semana, Warren Richardson nos cuenta la historia de un profesor de fotoperiodismo australiano que imparte clases en Budapest. De cómo este conoció y ayudó a muchos refugiados sirios en la capital húngara. Nos explica por qué decidió pasar cinco días con ellos en la frontera con Serbia, y cómo tomó una imagen que resume la desesperación de los protagonistas de una de las mayores crisis humanitarias del momento.

Warren Richardson

Soy profesor de fotoperiodismo. De hecho la primera vez que me di cuenta de lo que estaba pasando [con los refugiados] iba con un par de estudiantes. Estábamos en Keleti [estación de tren de Budapest] y vimos a unos diez refugiados. Hablaban árabe, y me pareció que eran iraquíes o sirios.

Me sorprendió un poco porque no era algo que se viera cada día. Es cierto que es fácil ver muchos sintecho por los alrededores de Keleti. De hecho es un problema serio en este país, pero a estos se les veía exhaustos. Me interesé mucho por ellos, y comencé a fotografiarlos. Al día siguiente regresé para ver qué pasaba con ellos. Y así, día a día, fui viendo cómo crecían las columnas de refugiados que llegaban a la estación de Keleti.

Por suerte para mí, había hecho muchas fotografías y tenía suficiente material acumulado durante las seis semanas antes de que los medios se dieran cuenta de que aquello se iba a convertir en un problema más gordo. Cuando llegaron, en la estación ya había más de un millar de personas.

En la frontera entre Hungría y Serbia estuve unos cinco días completos. Día y noche, porque no me podía pagar un hotel, y además estaban en Serbia, a 45 kilómetros de distancia de la zona donde me encontraba. No fui allí con la idea de hacer un reportaje, sino más bien con la intención de capturar un momento histórico. Ahí se estaba escribiendo una página de nuestra historia. Algo global, uno de los grandes eventos de la actualidad.

"No tomé la fotografía mirando por el visor, sino que tenía la cámara pegada al pecho mientras aguantaba el equilibrio en una zanja"

Quería formar parte de la historia, acercarme al meollo. Y de hecho lo hice porque estuve codo con codo con ellos. Hice muchos amigos durante mis idas y venidas entre Hungría y Serbia. Casi podría decirse que me convertí en uno de ellos.

Una de las noches llegó a la valla un gran número de refugiados y pude unirme a ellos con facilidad. Al principio les costó aceptarme, pero al cabo de un rato me recibieron bien.

En el momento de la foto [ganadora del World Press Photo] casi no conocía a ninguno de ellos. Fue un poco como una estampida de ganado. Iban a la carrera y no se paraban por nadie. Estaban desesperados y nerviosos, querían llegar a Alemania lo antes posible. Al fin y al cabo [el protagonista de la foto] está cargando con un bebé, no un perro o un gato. Está desesperado por llegar a su destino, pensando en cómo va a alimentar a su familia, a vestirlos, a mantenerlos calientes y a salvo.

La valla estaba situada sobre el borde de una zanja algo profunda excavada 45 grados a lado y lado, así que tuve que correr por un campo, bajar y escalar la primera zanja, arrastrarme por debajo de la valla para atravesarla y colocarme al otro lado de la zanja. Así que en el momento de la foto estaba aguantando el equilibrio a 45 grados, con una pierna paralela al pecho y la otra extendida en el suelo para evitar caer en el barro.

"No fui con la idea de ganar el World Press Photo. Ni siquiera pensé en ganar dinero. Quería ver con mis propios ojos lo que estaba pasando"

No tomé la fotografía mirando por el visor, sino que tenía la cámara pegada al pecho. Como conozco muy bien su manejo sabía lo que podía obtener, y esta es la imagen que conseguí de esa escena. No fui con la idea de ganar el World Press Photo. Ni siquiera pensé en ganar dinero con estas fotos. Fui porque quería ver con mis propios ojos lo que estaba pasando en realidad.

Vivo a la vuelta de la esquina de la estación de Keleti y llevaba meses y meses viéndolos allí, yendo a fotografiarles, ayudándoles, invirtiendo tiempo en conocerles, invitándoles a mi casa para que pudieran ducharse y lavar su ropa… Procurando que se sintieran bienvenidos. No hay nada de gloria en todo eso. Algunos fotógrafos tienen esa idea en la cabeza y buscan ganar el World Press Photo. Yo soy más bien de los que quieren ser parte de esa historia.

Soy australiano y no puedo hablar por los europeos. Y tampoco quiero meterme en política, ya sabes. Pero hay un viejo dicho que reza: quiere a tu vecino igual que te quieres a ti mismo. Después de todo, esta gente va a seguir aquí, no se van a ir, así que enfadarse no arregla nada.

Es mejor aprender de ellos: son fascinantes y sorprendentes. Vienen de una cultura diferente, podemos aprender cosas de ellos y ofrecerles algo a cambio. Somos a la vez profesores y estudiantes. No importa lo viejo o joven que seas. A mí me enseñaron mucho de su cultura, de su sentido del humor, de su generosidad. Son gente muy abierta. No se puede generalizar. Cada cultura tiene cosas buenas y malas.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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