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Entrevista
ENEKO ETXEBARRIETA, FOTóGRAFO VIAJERO

"Nos casamos y se nos ocurrió una idea: dar la vuelta al mundo en tándem a lo largo de diez años"

 
26
NOV 2006

Recorrer el planeta durante diez años, cámara en ristre y a golpe de pedal en un tándem, con un seguimiento continuo a través de una página web. Éste es el proyecto en el que ya están embarcados Eneko Etxebarrieta y Miyuki Okabe desde hace casi dos años, y que han bautizado como "Acercando el mundo". Con la ayuda de numerosas instituciones públicas y privadas, y en colaboración con la ONU y UNICEF, las primeras etapas de este periplo -en el que la fotografía juega un papel fundamental- les han llevado hasta Brasil. Desde ahí, comentan con QUESABESDE.COM por teléfono los planes y objetivos de esta aventura vital.

¿De dónde surgió la idea de un proyecto como "Acercando el mundo"?

Después de estudiar en una escuela de cine y vídeo hice Magisterio. Pero con treinta y tantos ya tienes que convertirte en una persona seria y empezar a buscar trabajo. Entonces, una noche genial se me ocurrió hacer un viaje en bicicleta desde Vitoria hasta Estambul.

Partí con la idea de estar cuatro meses de recorrido por Europa y vivir una experiencia fotográfica. Cuando llegué a Estambul, habían pasado unos meses, pero me planteé que era mucho más interesante el viaje que volver y opositar. Continué viajando, y en lugar de cuatro meses volví a casa cuatro años más tarde, después de dar la vuelta al mundo en bicicleta.

Matrimonio y compañeros de proyecto, Eneko Etxebarrieta y Miyuki Okabe descansan en la Patagonia, 2015 kilómetros al sur de Buenos Aires. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

En Brasil tuve la suerte de conocer a Miyuki. Volvimos a Vitoria juntos, nos casamos y se nos ocurrió una buena idea: preparar un viaje en bicicleta que bautizamos como "Acercando al mundo".

La idea, básicamente, consiste en dar la vuelta al mundo en tándem a lo largo de diez años y aprovechar las experiencias que proporciona un viaje así. Aprovecharlas no sólo para disfrutar y aprender nosotros, sino también para comunicar otras cosas.

¿Y cuáles son los objetivos que os habéis marcado para esta nueva travesía de diez años?

Nos hemos planteado dos objetivos: por un lado, invitar a otras personas a viajar con nosotros virtualmente a través de la página web del proyecto. Aprovechando las fotografías que hacemos y la experiencia de Miyuki como ingeniera, podemos compartir este viaje con mucha gente.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Chavales de la Patagonia improvisan como modelos para supervisar luego la sesión fotográfica con Etxebarrieta. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Pero en el viaje vemos que hay mucha gente pasándolo mal, por lo que también queremos poner un granito de arena en mejorar las cosas. Por eso, se nos ocurrió unirnos a la Campaña del Milenio de Naciones Unidas, que pretende cumplir ocho objetivos para el año 2015, como reducir a la mitad el número de personas que están pasando hambre, mejorar la situación de muchísimas personas que padecen el SIDA o asegurar la educación primaria para todos los niños del mundo.

Así que la ONU también está presente en vuestro proyecto.

Sí. Presentamos el proyecto a Fernando Casado -representante en España de la Campaña del Milenio- y le gustó mucho la idea.

Por donde vamos viajando, aprovechando la curiosidad que el proyecto despierta, divulgamos los objetivos de esta campaña a través de los medios de comunicación. El título que nos han dado va precisamente en esta línea: promotores de la Campaña del Milenio.

Paisaje de la Patagonia. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Además, tenemos otra tarea vinculada a UNICEF. Consiste en visitar proyectos de esta organización por todo el mundo y darlos a conocer a través de nuestra web. Hacemos un reportaje y se lo entregamos tanto a los responsables del proyecto como a UNICEF.

Tiene que ser complicado subsistir económicamente a un viaje de diez años.

Por supuesto que no es fácil. La idea fue preparar un proyecto muy elaborado, y durante dos años buscamos financiación y ayuda, sobre todo de las instituciones públicas. Nuestra participación con la ONU y UNICEF no es económica.

Madres de la Plaza de Mayo, en Buenos Aires. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Además, conseguimos el material para el viaje de diferentes patrocinadores. Canon, por ejemplo, nos proporcionó todo el material necesario para cubrir la parte fotográfica.

En la capital argentina, la policía protege un McDonald's durante una manifestación. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Entiendo que hay gente a quien pueda parecerle que esto es un chollo, pero fueron dos años de preparativos y mucho trabajo, utilizando todo el material fotográfico que había hecho en el primer viaje. Así, logramos convencer a los patrocinadores de que si había hecho ese viaje sin ningún apoyo, un viaje organizado podría ser un gran éxito.

¿Tenéis pensada una ruta o hay cierto margen para improvisar?

Hay una ruta diseñada, pero luego hacemos pequeñas modificaciones. Salimos de Vitoria, y desde Lisboa fuimos en avión hasta Ushuaia, al sur de Argentina.

Niña indígena de los Andes argentinos. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Nuestra idea es recorrer todo el litoral Atlántico hasta Canadá, pasar hasta la costa del Pacífico y bajar otra vez para dar la vuelta a América. Luego, desde Santiago de Chile, a la Polinesia Francesa, a la isla de Pascua, a Nueva Zelanda y, desde allí, a Australia y por todo el Pacífico, hasta Japón.

Iglesia en la ciudad de Salta, en el noroeste argentino. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Después queremos entrar en Asia por Mongolia, bajar hasta la India e ir -dependiendo de las circunstancias políticas- por Pakistán o Irán. Subiremos hacia Rusia, haremos un recorrido por Europa y después daremos la vuelta a África, entrando desde Egipto. La idea es regresar en 2015.

De la primera vuelta al mundo que hiciste, ¿hay algún país al que tengas especiales ganas de volver?

Es difícil, porque son muchos sitios. Fotográficamente, la zona de la India y del sureste asiático es realmente muy atractiva. Sobre todo Tailandia, la India, Vietnam, Camboya y Laos, por la forma de ser de la gente y sus sonrisas. Es visualmente muy atractivo.

¿Y por qué en tándem?

Cuando nos planteamos el segundo viaje, no dudamos de que sería en bicicleta. El tandem nos permite ir juntos e ir charlando mientras pedaleamos. Además, es parte de la filosofía del proyecto: acercar el mundo es juntar gente, empezando por nosotros mismos.

¿Hablamos de un proyecto fotográfico, vital o de carácter solidario? ¿Qué porcentaje hay de cada uno de ellos en este viaje?

Es muy difícil separar cada cosa. El proyecto vital comenzó con aquella locura de Estambul. Era también lo más difícil: romper con la forma de vida que tienes y, de repente, coger una bicicleta para salir a la aventura. Así que, como proyecto vital, lo es al cien por cien.

Puesto de "acarajé" en Salvador de Bahía, Brasil. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

En mi caso, es una filosofía de aprendizaje vital. Todavía me siento un niño que tiene que seguir aprendiendo, que no quiere resignarse a dejar de hacerlo, a entrar en una vida que no me aporte cosas.

Demostración de "capoeira" en Salvador de Bahía. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Y están también los reportajes con los que intentamos comunicar a la gente otras cosas que existen en el mundo y de las que, muchas veces, los medios de comunicación no se hacen eco. La fotografía es nuestro vehículo para contar estas historias.

¿Cuál es vuestra rutina de trabajo a la hora de preparar las imágenes y transmitirlas?

Creo que lo tenemos bastante bien sistematizado. Disparamos con una réflex simultáneamente en RAW y en la calidad más pequeña de JPEG. Volcamos las imágenes al ordenador y las seleccionamos, y las fotos en pequeña calidad las utilizamos para Internet. Así, tenemos la seguridad de que luego tenemos los RAW guardados para cuando necesitamos copias en papel.

Okabe trata de inmortalizar una mariposa que posa en una barandilla de las cataratas de Iguazú, en Brasil. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Más complicado es el tema del almacenaje. En lo que llevamos de viaje, creo que tenemos ya unas 35.000 fotos en RAW y otras tantas en JPEG. Grabamos los archivos en DVD y cada cierto tiempo mandamos ese material a casa. Así, no sólo liberamos espacio en el disco duro del ordenador, sino que tenemos la seguridad de tener una copia.

Okabe y Etxebarrieta en Paratí, pueblo de estilo colonial del estado de Río de Janeiro. | Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

De todas formas, siempre nos quedamos con las imágenes pequeñas, para disponer de ellas si alguien necesita fotos en algún momento.

¿Y cómo organizáis esa información? Dentro de nueve años o diez, cuando queráis encontrar una foto que sacasteis en un lugar o momento concreto, ¿será posible localizarla?

Nos sorprende, pero tal vez por la viveza del viaje, entre los dos nos acordamos muy bien del material que tenemos. Por ahora, siempre que hemos necesitado una imagen nos acordamos de dónde la hicimos.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

De todos modos, las fotos se organizan en carpetas por orden temporal y geográfico. Normalmente localizamos, más o menos, por día, edición, fecha de la foto y lugar.

¿Qué ópticas lleváis para la réflex? En un viaje de estas características el peso es un factor determinante.

Llevamos tres objetivos: un 10-22 milímetros, que tiene un angular muy pronunciado; un 17-85 milímetros, que es el que solemos llevar montado, y un 70-300 milímetros, que nos va muy bien para retratos. Además, también tenemos una compacta que es perfecta para llevarla en el bolsillo y utilizarla cuando no quieres llamar la atención.

¿Os imagináis un proyecto como éste sin la fotografía digital?

No, o al menos no como lo hemos concebido. En el primer viaje me llevé diapositivas e hice muchísimas fotos. Mi familia me enviaba los carretes y yo se los devolvía para revelar, con lo cual estuve dos años haciendo fotos sin ver el resultado. Menos mal que a mitad del viaje, en Hong Kong, me pude comprar una cámara digital.

Hablando ya del contenido de esas fotos, ¿qué tipo de imágenes estáis buscando?

Depende del lugar. Cuando pasamos por la Patagonia no había más que avestruces y campo, así que hacíamos mucha foto de naturaleza. Últimamente, sobre todo en Salvador de Bahía, nos decantamos más por el retrato.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
[Salvador de Bahía] es un lugar muy especial. Fuera de África, es la ciudad más negra del mundo. Tiene esa mezcla entre aquel continente y los indígenas de aquí. La gente, además, es muy simpática... tiene algo especial. Por eso, creemos que también es una investigación. El retrato es investigar en el alma humana, y Salvador, en ese sentido, nos está dando mucho.

En uno de vuestros reportajes hicisteis interesantes retratos de los niños de esa ciudad.

Sí, este reportaje fue un momento muy especial. Al llegar a una sala donde estaban reunidos ocho críos con grandes problemas, sientes la necesidad de interactuar, de colaborar con ellos y darles una explicación de lo que nosotros estamos haciendo.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

No sé si a nivel fotográfico se ve reflejado, pero ver a esos niños a través de la lente e intentar reflejar lo que dicen sus miradas fue muy intenso.

Hay quienes piensan que cierto tipo de imágenes son sólo un acercamiento frío en el que el fotógrafo se aprovecha de la situación.

Nuestra idea es aportar algo, pero resulta complejo. Llegas donde hay alguien que lo está pasando muy mal, y aunque fotográficamente sabes que tiene un atractivo, te preguntas cuál debe ser tu planteamiento para respetar al máximo a esa persona.

Dentro de nuestro trabajo con UNICEF, hemos visitado un proyecto que se llama CIPÓ. Trabajan con los medios de comunicación que tienen que tratar el tema de la infancia para ver cómo se puede hacer con la mayor dignidad posible, evitando caer en una mirada un tanto frívola e incluso peyorativa.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

Hablamos con ellos para buscar un enfoque que sea humanamente justo. Hacer un retrato, pero ir un poco más allá para poder hacer una labor positiva. Hablando de Salvador, por ejemplo, si muestras sólo algunas fotografías, puede parecer que esto es un desastre. Sería una generalización muy injusta, que es lo que ocurre muchas veces con las imágenes.

¿Aporta más una visión optimista que la típica postal trágica?

Por lo que hemos visto, siempre es mejor una visión optimista, que además es la que normalmente falta. Las noticias siempre tienden a mostrar lo trágico, en lugar de los proyectos que están trabajando para ayudar a otra gente, por lo que estos, aunque existan, quedan invisibles.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe

La organización que antes citábamos también aborda esta cuestión. Ellos, por ejemplo, trabajan mucho con las favelas, con las asociaciones y el trabajo de la comunidad. Sin embargo, [en los medios] sólo se menciona las favelas para hablar de violencia y drogas. Las cosas positivas que se están construyendo ni se mencionan.

Dicen los reporteros de guerra que cuesta mucho desengancharse de esa dinámica nómada de trabajo. ¿Vosotros creéis que después de diez años vais a ser capaces de quedaros a vivir en un sitio?

Aunque parezca una contradicción, la verdad es que los dos somos bastante caseros. Pero sí que es cierto que será imposible poder volver a una vida rutinaria.

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