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OpiniónContando píxeles

¡Vota Canon! ¡Vota Nikon! ¡Vota Sony! ¡Vota…!

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MAY 2015

Como los más perspicaces habrán notado, ya estamos en campaña electoral. Casi dos semanas por delante con pistas tan sutiles como las ciudades inundadas de carteles con rostros sonrientes y una buena dosis de Photoshop, espacios electorales milimétricamente medidos en televisión, paseos de candidatos por mercados en busca de retoños a los que besar ante la cámara, discursos de “yo a ese Gürtel no le conocía de nada”, banderas de aquí y de allá bien grandes para tapar la mugre, marquesas que en lugar de cambiar de acera o llamar a la policía ahora les da por abrazar a simpáticas señoras negras, simulacros de enfrentamiento ideológico entre los que responden a ese popular dicho de “la misma mierda con distinto nombre”, promesas de revolución que se moderan según se acerca la fecha…

El circo de siempre, vaya. Mientras algunos ya estarán gruñendo porque aquí se viene a hablar de fotografía y no de política, el inevitable espasmo electoral y los picores que produce ver ciertos carteles suele venir acompañado de unas irrefrenables ganas de buscar comparaciones entre ese espectáculo político y nuestro particular mundillo de cámaras, marcas, modas y demás.

Si los espejos son la casta, en ese caso a Sony, Fujifilm y al Micro Cuatro Tercios les toca repartirse el papel de esos partidos que se postulan como alternativa a lo de siempre

Seguro que se puede jugar a los paralelismos en casi cualquier otro campo, y ahora mismo, por ejemplo, posiblemente habrá decenas de blogueras de moda analizando programas políticos para ver si esos zapatos de la candidata de turno o la camisa con logo pijo de dos por dos metros de ese político liberal esconde algún tipo de mensaje ideológico.

Pero esta vez, en lugar de jugar a los retratos retocados de los carteles o a esa manía de colocar tras el candidato una cuidada selección de personas de todas las edades y razas –que una cosa es querer cargarse la sanidad pública y otra que no podamos estar diez minutos cerca de los pobres-, podría ser divertido ligar marcas y partidos.

No en plan ideológico o a ver quién dona a quien –dudo que queden fondos ni para eso entre las principales compañías de este malogrado sector-, sino según su papel y discurso. Vaya, que si aquí tuviéramos una campaña electoral para ver quién maneja el cotarro los cuatro próximos años, todos tenemos muy claro que Canon y Nikon ejercerían el papel de los grandes partidos en este sistema bipartidista que –insisten algunos con bastante fe- se desmorona.

Sería casi tan divertido como complicado -y estupendo para hacer amigos- decir quiénes son los de la gaviota y quienes los de la rosa. Si alguien tiene la respuesta, se agradecería cualquier pista, porque tras más de una década siguiendo sus pasos, yo sigo sin tenerlo muy claro. Igual es que se parecen demasiado, y como en todo bipartidismo que se precie el truco está precisamente ahí y en la alternancia de poder. Cambiarlo todo para que nada cambie.

Bastante más fácil es trazar parecidos entre esa supuesta crisis bipartidista y los aires de cambio que algunos insisten en reclamar para el sector fotográfico. Si los espejos son la casta, en ese caso a Sony, Fujifilm y los chicos del Micro Cuatro Tercios les toca repartirse el papel de esos partidos que se postulan como alternativa a lo de siempre.

Algo me dice que de entrada ninguno de ellos se animaría a teñir de morado su logotipo, y que en realidad ese gen tan liberal de las grandes les empresas les haría sentir más cómodos cerca del discurso de los de naranja. Pero, pensándolo bien, serían Fujifilm y Olympus los que tendrían más argumentos para querer posar con Rivera.

Después de todo proclaman el cambio y un futuro sin réflex, pero en realidad todos sabemos que hasta antes de ayer estaban afiliados a eso de los espejos encantados de la vida. “¡Y además las cámaras de Fujifilm son casi tan grandes como esas SLR a las que critican!”, seguro que apuntaría alguno del bipartidisimo en pleno debate televisado.

Tampoco faltan en este simulacro electoral fotográfico los votantes incondicionales que no se pierden un mitin, que saben mirar para otro lado cuando se destapa algún chanchullo y para los que la marca o el partido de sus amores lo hace todo bien. Así que cuidado con olvidarse de Pentax, que por lo visto también tiene una buena legión de seguidores.

Su papel -ya lo siento por los pentaxeros de extremo centro que nos lean- me recuerda al de Izquierda Unida. Minoritarios, eterna alternativa con un discurso coherente pero con pocas opciones de triunfar y considerados por algunos como ejemplo viviente de la vieja política. Réflex buenas, bonitas y baratas. Pero réflex al fin y al cabo. Casta de esa.

Más complicado sería asignar los papeles de los partidos nacionalistas o las agrupaciones electorales que en las municipales se organizan en muchas localidades. Tal vez los instagrammers son los que mejor encajarían aquí. Después de todo ellos, con su teléfono y sus quedadas aquí y allá, son felices, sin preocuparse de los grandes partidos o marcas.

Pero si hay algo que está claro en este improvisado y absurdo reparto de papeles es que nadie quiere ser UPyD. Con lo que fue Rosa en su momento, oye. Como Kodak.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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