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Agenda fotográfica

Vivian Maier: pura calle

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Foto: Vivian Maier
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JUL 2016
Texto y fotos: Ivan Sánchez   |  Barcelona

Las imágenes de Vivian Maier, muchas de ellas inéditas, llegan por fin a Barcelona de la mano de la fundación Foto Colectania. La sorprendente historia de esta niñera que escondió celosamente su pasión por la fotografía se ve superada solo por la belleza de sus instantáneas, descubiertas por John Maloof, quien desde entonces se entregó a la tarea de reunir y dar a conocer una obra que supera con creces los 100.000 negativos.

A estas alturas la historia de Vivian Maier y su particular incursión en el imaginario común de los aficionados a la fotografía es de sobra conocida, pero no está de más refrescarla antes de dejarse caer por la vieja sede de Foto Colectania (la fundación está a pocos meses de mudarse al paseo Picaso de Barcelona). Es la primera vez que la obra de la fotógrafa estadounidense llega a la capital catalana, donde “Vivian Maier. In Her Own Hands” podrá visitarse hasta el próximo 10 de septiembre.

Nacida en Nueva York en 1926, Maier comenzó a fotografiar en la década de los 50 en un viaje que la llevó a Francia por asuntos familiares. Su obsesión por la fotografía corrió de la mano de su trabajo como niñera, que ejerció principalmente en Chicago y Nueva York a lo largo de 40 años. Durante ese tiempo Maier impresionó la friolera de más de 120.000 negativos, muchos de los cuales no llegó a revelar.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Eso sí, las fotografías que procesó las mantuvo en el más absoluto secreto, así como su actividad. Incluso daba nombres falsos cuando llevaba a revelar las fotografías a un laboratorio.

Su obra se hubiera visto condenada al ostracismo de no ser por una de esas bonitas casualidades que depara el destino: en 2007 el joven cineasta John Maloof se dejó caer por una subasta pública buscando imágenes del Northwest Side, un barrio de Chicago, para ilustrar un libro. Lo que encontró iba a sacudir la historia de la fotografía, poniendo sobre el tablero una nueva pieza de capital importancia.

Por unos 300 euros Maloof se hizo con un lote que contenía parte del archivo de Maier, descubriendo así a una fotógrafa totalmente desconocida hasta la fecha. Durante los siguientes años fue recuperando gran parte de ese archivo, y una pequeña -pero importante y muy significativa- muestra cuelga ahora en las paredes de Foto Colectania.

Foto: Vivian Maier
Foto: Vivian Maier

Las 80 fotografías, muchas de ellas inéditas hasta el momento, nos enseñan a la que sin duda es una de las fotógrafas documentales más destacables de la segunda mitad del pasado siglo, alguien que muy bien habría podido engrosar la lista de firmas de Magnum Photos.

Pero, ¿cómo es la obra de Vivian Maier? Ante todo conviene entender que, si jamás enseñó una sola imagen, posiblemente sea porque fotografió por el puro placer de fotografiar, para su propio deleite. No sabemos si alguna vez tuvo pretensiones profesionales, quizás frustradas por miedo a ser rechazada.

Lo que sí es cierto es que desarrolló un estilo propio que, aunque discurre paralelo al de grandes nombres como los de Lisette Model, Helen Levitt, Diane Arbus o Lee Friedlander, está cargado de una inocencia y una curiosidad únicas.

Foto: Vivian Maier
Foto: Vivian Maier

Las semejanzas con los dos últimos son clarísimas en sus retratos y autorretratos, respectivamente, pero al fijarnos en las fechas de esos complejos autorretratos en los que Maier aparece reflejada en algún cristal y con varios planos porque se ve a través de él, descubrimos que son anteriores los de Friedlander.

Y algo parecido ocurre con algunos de sus retratos más destacados: es fácil relacionarla con Arbus, pero muchos de ellos también son previos. Vivian Maier había alcanzado un lenguaje fotográfico propio al que unos años más tarde llegarían dos pesos pesados y compatriotas suyos.

La mayoría de escenas callejeras reúnen elementos propios del género, como la espontaneidad, la conjugación de planos, el ritmo, el trabajo con las líneas, las luces y las sombras, el sentido de la oportunidad… todo ello para captar el alma de las calles de Chicago y Nueva York.

Foto: Vivian Maier
Foto: Vivian Maier

Lo único malo de que John Maloof descubriera en 2007 a Vivian Maier es que nadie lo hizo antes

Pero es sobre todo en sus retratos donde mejor se percibe su forma de relacionarse con el entorno y los sujetos: armada con una Rolleiflex de formato medio, Maier logra acercarse a ellos a una distancia íntima, sin perder en ningún momento el contacto con el contexto urbano.

La muestra también recoge parte de su obra en color, con la que se adentra en la década de los 70 usando una Leica y por tanto mirando ya a la altura de los ojos y no de la cintura. Vuelve a llamar la atención la inocencia con la que observa al mundo. La composición se vuelve más minimalista, y parece que Maier disfruta jugando con las concordancias de color y el sentido del humor.

Foto: Vivian Maier
Foto: Vivian Maier

La comisaria de la muestra, Anne Morin, acierta con la incorporación de varias hojas de contacto de su época en blanco y negro. En ellas descubrimos a una fotógrafa segura de sí misma, pues salvo en situaciones muy contadas en las que llega a disparar casi un rollo entero, no suele haber segundas tomas: cada fotografía es única y es habitual que los 12 negativos nos cuenten una historia distinta.

Lo único malo de que John Maloof descubriera en 2007 a Vivian Maier es que nadie lo hizo antes. La niñera habría podido inspirar con unos años de margen más a toda una generación de fotógrafos.

Foto: Vivian Maier

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