Actualidad
VISA POUR L'IMAGE 2012

Ahora que el fotoperiodismo es más necesario que nunca

 
5
SEP 2012
Ivan Sánchez   |  Perpiñán

El año en que Visa pour l'Image cumple 24 primaveras -o veranos, para ser más exactos- está siendo muy convulso para el periodismo internacional. A la muerte de Rémi Ochlik en Siria hay que añadir otros 19 profesionales de la información caídos en el mismo escenario. Y la cosa no acaba aquí. La crisis se lleva consigo multitud de puestos de trabajo en redacciones de todo el mundo. Cantidad y bajo coste por encima de calidad. Ante este panorama, el prestigioso festival de Perpiñán apuesta por fotoperiodistas que han producido reportajes de gran calidad.

Principios de septiembre. Visa pour l'Image. El recuento arroja 20 periodistas muertos. Y hablamos sólo de Siria. Hace ya mucho tiempo que quienes gestionan el terror se dieron cuenta de que permitir que otros cuenten la verdad no es un buen negocio. Y tampoco lo es para quienes gestionan los grandes medios de comunicación: experimentados directores de fotografía son sustituidos por noveles diseñadores gráficos con el único pretexto de que "no necesitan un experto que conozca toda la historia de la fotografía", en palabras de Jean-François Leroy, director del festival galo.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Leroy, director de Visa pour l'Image.

Y por si fuera poco, las redes sociales atacan. En un reciente editorial, Leroy comentaba un "tweet" que calificaba de muy acertado: "Twitter te hace creer que eres una eminencia, Instagram que eres un fotógrafo y Facebook que tienes amigos. ¡El despertar va a ser muy duro!" Y ya de paso, se quejaba de que en Visa pour l'Image siguen recibiendo propuestas fotográficas realizadas con Hipstamatic.

Leroy culminaba en tono irónico aquel editorial: "Como veis, estamos teniendo un año estupendo. Por suerte, no perdemos la fe y disfrutamos al recibir temas increíbles, testimonios extraordinarios, historias desgarradoras... El mundo tal y como es."

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Uno de los clásicos atractivos de Visa: la exposición de los World Press Photo.

Y como apuntábamos antes, el mundo está convulso. La crisis financiera y económica en Europa, el continuar de las revoluciones árabes -especialmente en Siria- o la crisis alimenticia en Corea del Norte. Si tenemos en cuenta que durante los últimos doce meses no ha habido grandes desastres naturales, Visa pour l'Image nos depara una de las ediciones más heterogéneas de los últimos años.

En efecto, la gran variedad de temas nos trasladan desde el Couvent des Minimes, donde se expone un colorido reportaje de Noël Quidu sobre el "rastafarismo" en Jamaica, Etiopía, Estados Unidos y Europa (includa la valenciana Benicasim, aunque parezca mentira), hasta el Couvent Sainte Claire para ver los monocromáticos paisajes de la tundra al norte de Suecia y Noruega, donde Erika Larsen retrató la vida de los saami, un pueblo semi nómada que vive en simbiosis con sus renos y su entorno.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Erika Larsen, de cuerpo presente en su exposición.

Sin olvidarnos de "Australia autóctona: tierra de orígenes" (expuesta en la Ancienne Université), un reportaje de Amy Toensing sobre las raíces de los aborígenes, su identidad, las dificultades que encuentran ante políticas nada beneficiosas y cómo salen adelante.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
El Couvent Sainte Claire acoge la obra de Doug Menuez.

Pero volvamos al Couvent des Minimes, donde la norteamericana Stephanie Sinclair expone una de las mejores muestras de esta edición: "Esas niñas a las que obligan a casarse". La fotoperiodista de VII Photo Agency lleva años retratando con su reconocido estilo y exquisito tratamiento del color la historia de niñas menores obligadas por sus familias a casarse (en ocasiones a la inocente edad de nueve años) con adultos que, a veces, sobrepasan los 50. Un reportaje para National Geographic que ha llevado a Sinclair a Afganistán, Nepal, Etiopía, India y Yemen.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
La exposición de Stephanie Sinclair en el Couvent des Minimes.

Nada más entrar en esta sede puede verse el reportaje "Sangre afrikaner / La generación que nació libre", que le valió a Ilvy Njiokiktjien el Premio Canon a la Mujer Fotoperiodista 2011. La fotoperodista holandesa narra los adiestramientos racistas que reciben los jóvenes blancos sudafricanos que acuden a los campamentos del Kommandokorps, un grupo de extrema derecha que pone en entredicho la lucha de Nelson Mandela contra el "apartheid".

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
"Sangre afrikaner", de Ilvy Njiokiktjien, puede verse en el Couvent des Minimes.

Continuando con África, Bénédicte Kurzen retrata la violencia salafista que asola Nigeria. Sumido en continuo conflicto bélico, el país africano más poblado (y uno de los que cuenta con mayores recursos petrolíferos, quizás una de las causas del caos que lo atormenta) ve mermada su cohesión social.

Corea del Norte es centro de atención de otras dos muestras en el Couvent des Minimes. Una firmada por Damir Sagolj, fotoperiodista bosnio de la agencia Reuters que, bajo un estricto control del gobierno local, visitó el país asiático junto a un equipo de Médicos Sin Fronteras durante la crisis de hambre del pasado mes de octubre.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
El Couvent des Minimes es la sede de dos interesantes exposiciones sobre la hermética Corea del Norte.

El chileno Pedro Ugarte y el británico Ed Jones, de Agence France-Presse (AFP), dan cuenta en otra exposición de su estancia en este mismo país con motivo del 100 aniversario del nacimiento de su fundador, Kim-Il-Sung, hito que el régimen norcoreano aprovechó para invitar a cientos de periodistas.

También de AFP son Louisa Gouliamaki, Angelos Tzortzinis y Aris Messinis, pero esta vez en la delegación griega de Atenas. Suyas son las imágenes que, todavía en el Couvent des Minimes, relatan la crudeza de las manifestaciones en la capital helena.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
La exposición de los premios World Press Photo, encabezada por la imagen ganadora de Aranda (arriba), fiel a su cita con Perpiñán.

No falta a su cita anual en la sede principal de Visa pour l'Image la exposición con las fotografías ganadoras de los premios World Press Photo, cuyo máximo galardón recayó este año en el catalán Samuel Aranda y que puede visitarse en el segundo piso. En el gran sótano del convento, un sentido homenaje a la labor del francés Rémi Ochlik, caído en Siria con sólo 28 años.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
En el sótano del Couvent des Minimes se homenajea al tristemente fallecido Ochlik.

A pocos metros del Couvent des Minimes se encuentra la enorme sala de la Église des Dominicains, que como cada año acoge tres exposiciones. Una de ellas de un veterano del festival: el neoyorquino Stanley Greene, que retrata en "Vertederos de chatarra electrónica" el destino en el Tercer Mundo de muchos aparatos electrónicos que se desechan en el Primer Mundo. Con su inconfundible estilo de orden caótico en blanco y negro, el fotoperiodista de Noor relata las condiciones inhumanas de estos vertederos en Nigeria, Pakistán, India y China.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
La obra de Stanley Greene cuelga también en el Couvent des Minimes.

Otra de las exposiciones que alberga esta sede es "Afganistán: una mirada desde dentro", del afgano Massoud Hossaini. Hace cinco años que este fotoperiodista documenta el horror de atentados y guerra que sufre su país, y siempre resulta interesante ver el punto de vista de un nativo sobre tales acontecimientos. De nuevo otra exposición para un corresponsal de Agence France-Presse.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
El último Pulitzer de fotografía, Massoud Hossaini, está presente en Visa.

Lo que no deja de ser paradójico es que Visa pour l'Image no haya prestado atención a las manifestaciones tan numerosas y con actuaciones policiales tan controvertidas que se han vivido últimamente en España. Quizás se eche en falta, este año más que nunca, un reportaje sobre este tema.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Las fotos del español Sebastián Liste pueden contemplarse en Chapelle du Tiers-Ordre.

Y, cómo no, el ingente proyecto de Hady Sy, expuesto en la Caserne Gallieni. Durante casi cuatro años, este francés de raíces africanas recorrió los lugares más remotos del mundo fotografiando a donantes de sangre hasta reunir un total de 366 retratos anónimos junto a una foto "incluso más simbólica" (como él mismo explica) de la sangre donada.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Hady Sy, en la Caserne Gallieni.

El montaje final recrea una suerte de semicírculo con los retratos mirando hacia fuera y las fotografías de la sangre donada hacia dentro. El trabajo de Sy es el más innovador de entre los que se exponen este año en el festival, y va sin duda un paso más allá, algo que el fotoperiodismo necesita ahora más que nunca.

Fuentes y más información
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