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VISA POUR L'IMAGE 2007

De Atwood a Maximishin, pasando por Masood: exposiciones que brillan con luz propia en Perpiñán

 
13
SEP 2007
Ivan Sánchez   |  Perpiñán

La catedral del fotoperiodismo internacional. No hay mejor definición para una ciudad, Perpiñán, que anualmente acoge las imágenes de los mejores fotógrafos en Visa pour l'Image. Jane Evelyn Atwood, Ahmad Masood y Sergey Maximishin han presentado en esta edición tres de las exposiciones más interesantes, tratando con un estilo propio uno de los registros más destacados en el festival: el retrato de un país. Haití, Afganistán y Rusia son, respectivamente, los lugares que sus increíbles fotografías nos desvelan.

Destacar alguna exposición por encima de las demás en Visa pour l'Image resultaría injusto, ya que el propio festival avala con su prestigio todas las muestras. Aun así, en QUESABESDE.COM hemos seleccionado las imágenes de Jane Evelyn Atwood, Ahmad Masood y Sergey Maximishin no sólo por la calidad de las fotografías, sino también por la unidad temática que proponen al hablar de países que conocen a la perfección.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Se trata, además, de tres fotógrafos con un bagaje muy diferente. Maximishin y Masood ofrecen una visión de su país natal. El primero, desde la experiencia de su dilatada carrera; el segundo, con la mirada de un joven reportero de agencia que vive los cambios de su propia patria.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Por su parte, la estadounidense Atwood relata la vida más desconocida de un país, Haití, que ha visitado durante los últimos tres años.

El último imperio, 20 años después

Maximishin es ya un reputado profesional que en sus inicios tuvo que hacer fotografías para el ejército soviético. Ha producido decenas de reportajes, la mayoría en su país natal, y en los últimos años ha sido galardonado con diversos premios de fotoperiodismo, entre ellos dos World Press Photo en 2004 y 2006.

Foto: Sergey Maximishin

Las imágenes que podemos disfrutar en el Couvent des Minimes de Perpiñán repasan la historia reciente de Rusia, desde el final de la perestroika hasta la actualidad. Las capturas de Maximishin son una estupenda combinación de lo mejor y lo peor del país soviético.

Foto: Sergey Maximishin

Lo mejor, sin duda alguna, es la capacidad que exhibe el autor de aceptar la visión que Occidente tiene de Rusia y de modificarla, ofreciéndonos unas imágenes a veces duras, otras controvertidas y otras incluso desconcertantemente divertidas.

Los escalones afganos

La forma en que Masood llegó al fotoperiodismo conforma una anécdota sin desperdicio.

En 2001 ejerció de intérprete para un cámara de Reuters en pleno conflicto afgano con los talibanes. Sobre el terreno, se reveló como un excelente guía y negociador, y pronto comenzó su andadura como periodista. Un día, al no poder acompañarlo ningún fotógrafo, tomó una pequeña compacta digital y se descubrió como fotógrafo.

Foto: Ahmad Masood

Las imágenes de Masood se publican casi a diario en las noticias sobre Afganistán, pero la exposición en las dos salas del Castillet ofrece una visión muy diferente de lo que recoge la prensa diaria.

Foto: Ahmad Masood

Un estupendo trabajo que revela el quehacer cotidiano de un país convulso, aún hoy atenazado por los talibanes, con un largo camino por recorrer hacia la estabilidad política y social.

La esencia haitiana

Atwood, una estadounidense afincada en París desde 1971, compró cinco años después de trasladarse su primera cámara. Comenzó su andadura fotográfica con una serie de fotografías de prostitutas que le ayudaron, en parte, a conseguir la primera Beca Eugene W. Smith en 1980.

Foto: Jane Evelyn Atwood

Además, su exhaustivo trabajo de diez años sobre mujeres encarceladas es, sin duda, la mejor aproximación fotoperiodística sobre este tema realizada hasta la fecha.

Foto: Jane Evelyn Atwood

Al entrar en la sala del Couvent des Minimes que expone su reportaje sobre Haití, uno jamás imaginaría que Atwood sea una clásica del blanco y negro.

La espectacular forma en que la estadounidense conjuga luces y sombras y los contrastes entre colores azules y dorados son la perfecta interpretación de la visión que nos brinda de uno de los países más pobres de la Tierra.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

La vida en el país caribeño, lejos de la capital Puerto Príncipe y Cité Soleil, transcurre pausada, ajena a la violencia y la corrupción. Esta estupenda fotoperiodista ha trabajado los tres últimos años para dar a conocer aquello que la prensa no enseña de Haití: su verdadera esencia.

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