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CINE EN LA INTIMIDAD DEL HOGAR

Videoproyectores: alta definición a tamaño natural

 
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DIC 2008

Los videoproyectores reúnen todas las credenciales para poder disfrutar en un espacio residencial de las mismas sensaciones que experimentamos al ver una película en el cine. Los de tecnología DLP y LCD, que son los que hoy predominan en el mercado, han democratizado el auténtico cine en casa, combinando una calidad de imagen y una versatilidad que hasta hace poco tiempo eran impensables. Otras tecnologías, como la LCoS y sus versiones mejoradas D-ILA y SXRD, despuntan en el horizonte.

El concepto cine en casa alcanza su máxima expresión con un videoproyector. Y es que este dispositivo permite visualizar películas con un realismo y una espectacularidad equiparables -incluso a veces superiores- a los de una sala cinematográfica.

Esta experiencia de ver los filmes en "tamaño natural" está todavía vedada a los televisores de plasma y LCD, aun cuando han experimentado una incontrovertible mejora de las prestaciones en correspondencia con el aumento del tamaño de la diagonal de la pantalla.

Las impresionantes innovaciones, más en concreto en el ámbito de la tecnología digital, han hecho posible incrementar progresivamente la calidad de imagen de los videoproyectores, lo que ha ido paralelo tanto a una mayor facilidad de uso como a la reducción de su tamaño y precio.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Al igual que sucede con los televisores, no todos los proyectores funcionan con las mismas tecnologías.

En este sentido, actualmente está disponible en el mercado un amplio repertorio de marcas y modelos que se ajustan a las exigencias y necesidades de los más variados entusiastas del cine en casa, así como a los recursos económicos de cada comprador.

En realidad, hace tan sólo algunos años los videoproyectores con tres tubos de rayos catódicos (para los colores primarios rojo, azul y verde), que ofrecían la imagen final por medio de la superposición de las tres iniciales (síntesis aditiva), eran los únicos que estaban capacitados para ofrecer unos resultados convincentes.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La experiencia de ver una película con un proyector doméstico puede llegar a superar lo vivido en un cine de verdad.

Sin embargo, debido a su complicación tanto en la faceta electrónica como en la mecánica, la dificultad de calibración y un alto coste, han tenido habitualmente una muy limitada penetración comercial y en este momento se encuentran en franco desuso.

En la actualidad, son los videoproyectores DLP (siglas de Digital Light Processing, o procesamiento digital de la luz) y LCD (Liquid Crystal Display, o pantalla de cristal líquido) los que dominan claramente en el mercado.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
La tecnología DLP es una de las más conocidas y utilizadas en el terreno de los videoproyectores.

Así, han desbancado tanto a los referidos dispositivos de tres tubos como a los retroproyectores, cuyo sistema de proyección está implantado en el interior del aparato de televisión CRT, como consecuencia de sus engorrosas dimensiones y sus prestaciones restringidas.

A su vez, el auge de las tecnologías DLP y LCD se ha materializado en un despegue espectacular de los videoproyectores, como demuestra el hecho de que en los cinco últimos años las ventas se han cuadriplicado hasta superar de largo los 15.000 millones de euros.

DLP, o el procesamiento digital de la luz
Desarrollada en la década de los ochenta por la multinacional estadounidense Texas Instruments (aunque no estuvo disponible comercialmente hasta finales de los años 90), la tecnología DLP nació con la finalidad de ofrecer al mercado aparatos que combinaran tamaño compacto, versatilidad y notables prestaciones.

Otro de sus objetivos era corregir los puntos débiles de la tecnología LCD, que fue adoptada con anterioridad, los cuales se plasmaban en una imagen algo borrosa (sobre todo en su contorno), una pobre relación de contraste y la exigua vida útil de las primeras generaciones de sus dispositivos.

Para más detalles, la tecnología DLP se basa en un chip de procesamiento digital consistente en una matriz DMD (Digital Micromirror Device, o dispositivo digital de microespejos) formada por entre uno y dos millones de espejos de tamaño microscópico que constituyen una representación de cada uno de los píxeles que componen la imagen.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Diagrama sobre el funcionamiento de la tecnología DLP elaborado por QUESABESDE.COM y basado en los diseños de Texas Instruments.

La resolución de la misma está determinada por el número de microespejos que integran la matriz, y que a su vez están dispuestos según una estudiada inclinación entre ellos para conseguir una satisfactoria relación de contraste.

En este tipo de videoproyectores, la fuente de luz que recibe cada microespejo atraviesa previamente una rueda de color que gira a alta velocidad y está sincronizada electromecánicamente con el color de cada píxel representado.

Este dispositivo se divide en cuatro segmentos: tres que corresponden a cada uno de los colores básicos y un cuarto segmento blanco para mejorar el nivel de brillo y la optimización del balance de color.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
El BenQ W5000 es uno de los proyectores que se sirve de los chips digitales de la tecnología DLP.

Muchos modelos DLP modernos utilizan una rueda de color de seis segmentos que gira a una velocidad de rotación todavía superior, lo que además de realzar la resolución y la riqueza de la gama cromática permite combatir con mayor eficacia el denominado efecto arco iris.

Este artefacto -léase defecto- produce una ligera pero perceptible alteración de los colores, patente sobre todo en aquellas imágenes con una rápida alternancia de movimientos.

De todos modos, la solución drástica a este problema pasa por un videoproyector DLP con tres matrices DMD, que además permite mejorar sustancialmente la nitidez y el nivel de detalle de la imagen, con una absoluta ausencia del molesto parpadeo ("flicker").

En los aparatos de esta naturaleza, un prisma óptico subdivide la fuente de luz y la dirige separadamente al chip que corresponde a cada color primario. Esto les faculta para proyectar hasta 35 trillones de colores, frente a los 16,7 millones que como máximo pueden ofrecer los dispositivos DLP de un solo chip.

Si bien gracias a su alta sofisticación los videoproyectores de tres chips son idóneos para aprovechar al máximo la excelente definición de las imágenes Full HD (es decir, con una resolución nativa de 1920 x 1080 píxeles), tienen el inconveniente de su elevado precio. Por eso, únicamente los aficionados más exigentes y acaudalados pueden permitirse el lujo de adquirir uno de estos avanzados aparatos.

En cualquier caso, la tecnología DLP ha alcanzado ya un alto grado de madurez como resultado de los continuos perfeccionamientos y mejoras que ha experimentado. De ahí que pueda afirmarse que las prestaciones de los modelos de última generación, incluso las de aquéllos de precio comedido, son totalmente satisfactorias para un sistema de cine en casa de gran calidad.

En este sentido, el desarrollo de los avanzados chips Mustang H2 y H2+, y con posterioridad los más evolucionados DarkChip de Texas Instruments (sobre todo en las versiones 3 y 4), ha hecho factible una mejora sustancial de la resolución de la imagen.

Todas estas innovaciones han ido a la zaga de la aparición de las nuevas fuentes de lectura audiovisual preparadas para la Full HD, como el Blu-ray y el desaparecido HD DVD, y del software grabado en estos formatos de alta definición.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Juntar un videoproyector con un lector de discos Blu-ray es apostar sobre seguro en términos de calidad de imagen.

Al mismo tiempo, los modernos modelos DLP incorporan sofisticados chips y algoritmos de procesamiento digital (entre ellos el célebre DCDi de desentrelazado y escalado de la imagen, y el BrilliantColor inventado por Texas Instruments), además de filtros digitales Y/C de tipo peine para optimizar la separación entre las señales de luminancia y las de crominancia, y circuitos que reducen el ruido digital de la imagen.

A todo ello se suman los desarrollos tecnológicos propios de cada fabricante, que concede una atención preferente a maximizar tanto la relación calidad-precio como la versatilidad de los aparatos.

Bastantes modelos de gama alta son incluso compatibles con la modalidad llamada 24p, que permite proyectar la imagen con la misma cadencia de una película cinematográfica, es decir, a 24 fotogramas por segundo.

Esta posibilidad hace innecesaria la función de relleno de la imagen (o "pull-down" 2:3 en el sistema televisivo NTSC y 2:2 en el PAL) para transferir la película a vídeo (30 imágenes por segundo) mediante el proceso de telecine. De hecho, por más depurada que sea dicha función, siempre suele producirse una ligera brusquedad en la transición de las imágenes.

LCD, una alternativa de gran atractivo
Concebidos en la primera mitad de los años 80, los videoproyectores LCD son los más directos rivales de los de tipo DLP para ganarse los favores de los entusiastas del cine en casa.

Utilizan en la actualidad tres matrices activas (paneles) de cristal líquido polarizado correspondiente cada una de ellas a un color primario. En el pasado había aparatos que empleaban una única matriz, pero con unas prestaciones muy pobres.

En esta tecnología, una fuente luminosa proyecta luz blanca sobre una combinación de espejos que separan la luz en sus colores primarios, que se transmiten luego a través de su propio panel de cristal líquido. Se forma entonces una sola imagen en color y con el debido contraste, la cual es modulada por la señal procedente de la fuente de lectura (reproductor de DVD o Blu-ray).

Las tres imágenes de colores individuales se combinan por medio de un prisma y forman una imagen a todo color, que finalmente pasa a través de una lente y es proyectada en una pantalla o superficie de visualización.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Diagrama sobre el funcionamiento básico de la tecnología LCD.

Si bien los puntos fuertes de los videoproyectores LCD son el alto nivel de brillo y la notable resolución de color, su talón de Aquiles ha sido tradicionalmente una pobre relación de contraste unida a una mayor visibilidad de los píxeles en comparación con sus homólogos DLP.

Así, los dispositivos basados en esta segunda tecnología eran considerados hasta hace pocos años más indicados para aplicaciones de cine en casa por ofrecer unas imágenes más contrastadas, más profundas y de mayor realismo.

Los aparatos LCD también han experimentado destacadas mejoras que han sido resultado del desarrollo de paneles de cristal líquido tecnológicamente más avanzados y de menor tamaño, así como de la incorporación de sofisticados circuitos digitales.

Todos estos avances han permitido corregir de modo satisfactorio la pixelización de la imagen (el efecto rejilla), al tiempo que evitan que se originen zonas ligeramente opacas y desvanecidas en la misma como consecuencia de píxeles "quemados" o débiles. En paralelo, la relación de contraste proporcionada por este tipo de videoproyectores ha mejorado significativamente.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
El Sanyo PLV-Z700 es uno de los proyectores con tecnología LCD que ha pasado por el laboratorio de QUESABESDE.COM.

De ahí que, si bien antes se destinaban casi exclusivamente a conferencias y presentaciones, hoy representan una alternativa sugerente a los dispositivos DLP para instalaciones de cine en casa.

En todo caso, hay que diferenciar dos tipos de aparatos LCD. Unos proporcionan un alto nivel de brillo (hasta 15.000 o más lúmenes ANSI en valor de pico) en detrimento de la relación de contraste (entre 500:1 y 2000:1), por lo que son adecuados para presentaciones públicas.

Por el contrario, otros dispositivos han sido diseñados para realzar el contraste aun cuando su nivel de brillo es inferior, al objeto de acomodarse a los requerimientos de la proyección de películas en el ámbito doméstico.

Los nuevos videoproyectores LCD con matrices de cristal líquido D7 de séptima generación, que ha desarrollado Epson y se basan en la tecnología D2 Fine, utilizan paneles formados por moléculas alineadas verticalmente con capas inorgánicas.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Es harto complicado distinguir entre una imagen procesada por un proyector LCD y otra proveniente de un DLP.

Esta tecnología ofrece la gran ventaja de que la vida útil de dichas matrices es claramente superior a las que equipan los aparatos LCD convencionales. A ello se suma un apreciable realce de la naturalidad y suavidad de las imágenes, una notable mejora de la relación de contraste y la minimización del ruido digital.

Los videoproyectores LCD más recientes también se benefician, al igual que los DLP, de los últimos refinamientos e innovaciones en materia de procesamiento digital.

Incluyen a su vez diversas calibraciones de precisión para corregir la crítica curva gamma y optimizar la temperatura de color y la escala de grises, así como de innovadores circuitos que suprimen con eficacia los artefactos derivados de la digitalización de la imagen.

Otras tecnologías en liza: LCoS, SXRD y D-ILA
Los videoproyectores LCoS (Liquid Crystal on Silicon, o cristal líquido sobre silicio) han sido diseñados para combinar las ventajas de las tecnologías DLP y LCD superando sus defectos, aunque son todavía poco conocidos por el gran público.

En estos aparatos el panel LCD está implantado en un dispositivo de silicio, de manera que éste aplica una corriente eléctrica sobre las moléculas de cristal líquido y cambia su polarización para que éstas dejen pasar o no la luz de la lámpara. Dicho dispositivo de silicio posee además una superficie reflectante, de forma que la luz que atraviesa el panel incide sobre su superficie y es reflejada.

Al aplicar diferentes niveles de voltaje sobre las partículas de cristal líquido se consiguen variadas gradaciones de brillo intermedias entre luz y no luz, y la cantidad de luz reflejada conforma la imagen.

Así, puede decirse que la tecnología LCoS combina la técnica de transmisión, ya que las moléculas de cristal líquido dejan pasar o no la luz, y la técnica de reflexión, puesto que la superficie reflectante del dispositivo de silicio devuelve el haz de luz.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
El Sony Bravia VPL-VW80 es un videproyector doméstico de gama alta que funciona bajo las órdenes del sistema SXRD.

Existen videoproyectores LCoS que equipan una sola matriz, y en consecuencia requieren una rueda de color, y otros con tres. Los de este último tipo son los que proporcionan una mejor resolución de color y un balance cromático más preciso, puesto que los colores se muestran de forma simultánea y no secuencial.

Esta sofisticada tecnología brinda una soberbia resolución al tiempo que los bordes de los píxeles son más suaves en comparación con los píxeles generados por los microespejos de los aparatos DLP, lo cual se traduce en unas imágenes de una asombrosa naturalidad y una textura realmente cinematográfica.

Sin embargo, los videoproyectores LCoS tampoco son ajenos a las desventajas, que se materializan, aparte de en su alto precio, en una modesta relación de contraste (1000:1) y en una vida útil de la lámpara limitada a 1.000 ó 1.500 horas.

Con el objetivo de superar estos inconvenientes y a la vez reducir los altos costes de fabricación inherentes a la tecnología LCoS, las multinacionales Sony y JVC han desarrollado sus propias versiones de este procedimiento.

Se denominan, respectivamente, SXRD (Silicon X-tal Reflective Display, o pantalla reflectante de cristal de silicio) y D-ILA (Digital Direct Drive Image Light Amplifier, o amplificador de luz para la transmisión directa de imagen digital).

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
Los proyectores dejaron de ser un lujo inalcanzable hace ya tiempo y hoy en día podemos encontrar buenos dispositivos a precios asequibles.

De forma resumida, ambas tecnologías hacen posible incrementar significativamente la densidad molecular de las matrices LCD, y en consecuencia los píxeles que son capaces de mostrar, a la vez que están compuestas por elementos inorgánicos para evitar la degradación del panel.

A lo que hay que añadir el tamaño extremadamente reducido y la ligereza de las matrices, que igualan en este aspecto a los chips DMD más avanzados de los videoproyectores DLP. Los aparatos SXRD y D-ILA también disponen de circuitos de procesamiento digital altamente sofisticados al objeto de enaltecer la resolución y combatir artefactos de la más variada índole.

Algunos modelos de élite de Sony y JVC basados en dichas tecnologías están preparados para mostrar imágenes Full HD con una definición y una relación de contraste (que puede alcanzar hasta 35.000:1 en valor de pico) verdaderamente impresionantes.

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