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EL ARMA SECRETA DE LA NIKON 1 V1

Grabando vídeo 4K con una cámara de 300 euros

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16
ABR 2013

Encontrar cámaras capaces de registrar vídeo en 4K o televisores que puedan reproducirlo es cada vez más sencillo. Sólo es cuestión de desembolsar unos cuantos miles de euros para poder disfrutar de una definición cuatro veces mayor que el Full HD. Al menos eso creíamos hasta que alguien se paró a pensar y descubrió que en las ráfagas fotográficas de la sencilla y asequible Nikon V1 también se escondía la posibilidad de realizar tomas de vídeo 4K y en RAW. El cántabro Javier Sobremazas fue el responsable de este hallazgo, que rápidamente ha llamado la atención del mundo del vídeo.

Un rápido vistazo al escaparate ayuda a entender que el vídeo 4K no es por ahora un tema pensado para los aficionados o el llamado mercado de consumo. Con el permiso del reciente anuncio por parte de Blackmagic de un dispositivo 4K que rondará los 4.000 dólares -y que ha generado gran expectación en el sector-, lo más parecido a una cámara fotográfica capaz de filmar con semejante resolución (3840 x 2160 píxeles) es la Canon EOS-1D C y su exorbitado precio de 10.000 euros.

Al menos eso creíamos hasta ahora. Y es que la pequeña Nikon 1 V1, que puede encontrarse por 300 euros (óptica incluida), también es capaz de registrar este tipo de archivos. Javier Sobremazas, dedicado al mundo del vídeo desde hace tres años, nos explica cómo descubrió esta sorprendente prestación y cómo grabó y montó el vídeo del que todo el mundo ha hablado las últimas semanas. No es para menos: 4K y en RAW por un precio más que asequible.

El vídeo 4K de Javier Sobremazas.

Especializado en vídeos musicales y con un proyecto de documental sobre un viaje en coche desde España hasta Mongolia entre las manos, Sobremazas nos cuenta que se compró la Nikon 1 V1 después de ver sus especificaciones y comprobar que era capaz de hacer ráfagas a 10, 30 y 60 imágenes por segundo y en RAW. Una de las pocas -si no la única- capaz de ello.

Esa misma tarde compró la cámara para comprobar si sus cálculos eran ciertos. "Hice una pequeña prueba grabando a dos amigos y lo envié a EOSHD.com. La verdad es que no me esperaba la reacción de sorpresa masiva de todo el mundo."

El flujo de trabajo

Parece mentira que nadie más lo hubiese probado en el año y pico que lleva esta cámara en el mercado, nos comenta. En realidad no hay truco. Simplemente hay que aprovechar cada una de las imágenes de esa ráfaga y usarlas como si fueran un fotograma de una secuencia de un segundo de duración. Tampoco era un secreto, porque los propios ingenieros de la firma habían dejado entrever que ésta era una prestación posible con el sensor fabricado por Aptima que monta dicha cámara.

Hay que aprovechar cada una de las imágenes de una ráfaga y usarlas como si fueran un fotograma de una secuencia de un segundo de duración

Y es que la limitación no está en la resolución (cualquier cámara ofrece hoy día bastante más que los 8 megapíxeles que tiene un cuadro 4K), sino en la velocidad de disparo y el procesador que sea capaz de mover ese volumen de datos. Cada "frame" son unos 10 MB, así que en un vídeo a 30 fotogramas por segundo, cada segundo de esa película supone 300 MB.

El precio es irresistible, pero el flujo de trabajo usado por este videógrafo para crear vídeo 4K no parece muy sencillo: organizar los archivos RAW por carpetas para diferenciar los clips; abrir cada clip con Adobe Camera Raw y revelar conjuntamente cada grupo de 30 imágenes; convertir estos archivos a JPEG o TIFF con Photoshop y abrirlos después en Adobe Premiere, que detecta la cadena de imágenes como una secuencia de vídeo. Después sólo queda hacer el "grading" y exportar el archivo de vídeo final. "Sé que me puedo ahorrar algún paso trabajando desde After Effects, pero prefiero hacerlo a mano", matiza.

El formato RAW complica las cosas, pero marca la diferencia. "El rango dinámico y la calidad de colores no tienen nada que ver con trabajar con archivos de vídeo comprimidos", destaca Sobremazas.

Tanto es así que aunque en la V1 el rango dinámico no es ninguna maravilla, pues emplea un sensor relativamente pequeño en comparación con el de la mayoría de modelos de óptica intercambiable, "es mucho mayor que el de los vídeos que salen de cualquier Canon EOS 5D Mark II, Panasonic GH2 o Nikon D5200", nos explica. En el metraje de la prueba intentó aprovechar al máximo el margen que ofrece el formato RAW en este sentido y está convencido de que a eso se debe gran parte del interés suscitado.

Las ventajas y las limitaciones

Acostumbrado a trabajar con una EOS 550D ("con el firmware [no oficial] Magic Lantern se le puede sacar mucho partido"), diversos objetivos manuales mediante adaptadores y un par de ópticas anamórficas para dar "un toque cinematográfico" al resultado, esta experimentación con la V1 tiene sus limitaciones.

"En el mundo de la videocreación hay mucha experimentación, y seguro que hay gente que le sacará utilidad a esto"

Empezando por la fundamental: la duración de las ráfagas -y por tanto de las secuencias de vídeo- queda limitada a un segundo. "Muchos vídeos y anuncios funcionan con cortes de un segundo o menos, aunque normalmente son escogidos de fragmentos mucho más largos. Pero en el mundo de la videocreación hay mucha experimentación, y seguro que hay gente que le sacará utilidad a esto."

Tras consumir la ráfaga de un segundo, la cámara necesita grabar los archivos en la tarjeta para recuperar el "buffer". Durante este proceso es posible hacer otra ráfaga, pero sólo de 15 "frames". Solo después de un minuto de espera es posible volver a disparar otra secuencia completa.

La buena noticia es la ausencia de artefactos en la imagen. El flujo de trabajo usado evita tener que realizar un submuestreo -es decir, usar menos resolución de la que ofrece el sensor-, con lo que desaparecen potenciales problemas como el muaré o el "aliasing". Así lo confirma Sobremazas, que incluso compara la nitidez de los resultados con lo que se obtiene con modelos Red One, de gama profesional.

"La resolución siempre ha ido subiendo de forma gradual. Es el vídeo en RAW lo que veo más como una revolución"

¿Y el "rolling shutter"? Tampoco es un problema. "Es la velocidad de lectura del sensor lo que hace que el efecto sea mayor o menor, y el CMOS de las Nikon 1 es muy rápido haciendo esta lectura."

Aunque es de suponer que el vídeo 4K acabará llegando a cámaras más sencillas ("ahora sólo tiene sentido en las salas de cine y televisores de gama muy alta", comenta Sobremazas), la Nikon 1 V1 supone un interesante atajo para quien no quiera esperar.

De todos modos, no es sólo cuestión de tamaño de cuadro. "La resolución siempre ha ido subiendo de forma gradual. Es el vídeo en RAW lo que veo más como una revolución", sentencia el primero que se ha atrevido a experimentar con el potencial de esta sencilla Nikon.

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