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Con texto fotográfico

"Las cárceles son un reflejo de la sociedad" Valerio Bispuri

 
Foto: Valerio Bispuri
27
JUN 2013
Declaraciones obtenidas por Calvin Dexter

Ha visitado más de 70 cárceles en Sudamérica durante toda una década. Tal perseverancia le ha permitido a Valerio Bispuri publicar sus fotos en conocidas cabeceras y llegar a la conclusión de que entre rejas se reproducen los esquemas de la calle: los reclusos con poder controlan al resto. El fotoperiodista italiano se encuentra ahora inmerso en un proyecto sobre los perniciosos efectos del "paco", una droga fabricada a partir de residuos de la cocaína mezclados con otros químicos, polvo y cristal.

Valerio Bispuri

Me he pasado diez años viajando por las cárceles de Sudamérica. Esta foto la hice en la Penitenciaría de Santiago de Chile en 2008 y representa todo el trabajo hecho hasta ahora. Habla de las emociones de los detenidos: rabia, desilusión, tristeza, desesperación... Es un mundo diferente y complejo. La violencia y los abusos son parte de la vida de un convicto.

Durante todo este tiempo he visto cómo los presos intentan encontrar un lugar parecido al que tenían más allá de las rejas. Intentan conservar su dignidad. Las cárceles son un reflejo de la sociedad, un espejo del país tanto para los problemas grandes como los pequeños, y también para las crisis económicas y sociales.

Los reclusos intentan conservar sus costumbres en un entorno superpoblado y unas condiciones que rozan los límites de lo humano. La violencia y la gestión del poder en el interior de las prisiones son consecuencia directa de estas condiciones.

En Brasil, pese a estar autorizado para hacer fotos en el interior de la prisión, su director tuvo que pedir luego permiso al grupo que 'controlaba' aquel lugar. Muchos reclusos muestran sus cuchillos con actitud desafiante y aquel que no va armado se convierte en una especie de esclavo.

En Santiago de Chile los convictos, cansados de vivir en malas condiciones, suelen enzarzarse en peleas durante sus horas libres. Allí las reglas son las mismas que en el exterior: aquel que tiene dinero y poder supervisa y tiene autoridad.

Aunque la vida en la prisión no sólo se reduce al juego de poder y las peleas. En el día a día también hay tiempo para jugar al fútbol, hablar, bromear? y las mujeres también tienen tiempo para la moda y el maquillaje.

La intención de mi trabajo no es denunciar la situación de las prisiones, sino descubrir y explicar qué es aquello que une y separa los países de Sudamérica. Visité alrededor de 74 cárceles de hombres y mujeres en Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Colombia y Venezuela. Entré en contacto con las prisiones y sus guardias, viví momentos de miedo y rabia, de esperanza y timidez. Algunos convictos me veían como una distracción, otros me observaban con envidia y algunos me miraban con desprecio porque pensaban que estaba allí para hacerles fotos y enriquecerme a costa de su vida confinada.

Cada prisión era una forma de hablar del país desde el interior hacia el exterior. Incluso cuando todo parecía reducirse a un simple reflejo de la violencia. Esta imagen corresponde a la historia de Sudamérica.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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