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OpiniónEnfoque diferencial

Una nueva palabra

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ABR 2015

Uno un día se levanta, se viste y sale a la calle, saca su cámara fotográfica y toma unas fotos. Fin de la historia. Antes fotografiar era así, un proceso con más o menos matices que tan solo implicaba eso: fotografiar. Los que tenían más suerte podían luego revelar el material en casa, y si de verdad eras afortunado llegaba el día en que les enseñabas las fotos a tus amigos. La fotografía de hoy ya no es la fotografía de antes. Hoy día fotografiar utilizando solamente una cámara no es que no sea posible, que lo es, es que ya no es concebible.

Hacer fotografías es hoy día casi la parte menos interesante. Ahora hay multitud de condicionantes que sobre el papel no son tan relevantes como hacer clic, pero que son factores a los que les hemos dado tanta importancia que fotografiar cada vez se parece menos a sacar la cámara y disparar.

Necesitamos una nueva palabra para definir la fotografía, porque fotografiar hace tiempo que dejó de ser hacer fotos

La democratización fotográfica, el hecho de acercar la posibilidad de hacer fotos a la inmensa mayoría de la población, es una gran noticia. Pero como pasa siempre en estos casos, se corre el riesgo de perder la esencia y se pervierta el sentido original de las cosas.

Más allá de la captura, fotografiar hoy día tiene implícita la edición, el compartir, el recibir la aprobación (o los abucheos) de otros y la posibilidad de repetirlo todo para hacerlo mejor. Se me dirá, y con razón, que eso es algo que ya le ocurría a la fotografía de antes. El problema de ahora es que hemos distraído nuestras prioridades, y en lugar de centrarnos en hacer fotos nos preocupamos más por el qué dirán.

La edición siempre ha sido la guinda de nuestro pastel. Retocar esos pequeños defectos que toda foto tiene desde su nacimiento para hacerla perfecta era el último paso fotográfico. Hoy nos hemos vuelto vagos en la cámara y dejamos que el ordenador nos solucione los problemas. ¿Mirar la burbuja del trípode por si tenemos el horizonte caído? ¿Hacer un balance de blancos para clavar el color? Nada de eso. ¿Por qué perder tiempo trasteando con la cámara si lo podemos hacer luego en el ordenador?

Pero eso no es lo peor, porque ahora también confiamos al programa de edición de turno que solucione nuestros errores, y a los filtros que disimulen nuestras carencias. ¿Que está desenfocada? Al ordenador. ¿Que no he sabido medir adecuadamente? Métele un filtro vintage. Y así ocurre que ya casi no hay fotógrafos: hay aspirantes a retocadores.

Y todo ello lo hacemos para los demás. Si antes ver las fotos era motivo de celebración y excusa para disfrutar de una tarde agradable, hoy día compartir nuestras fotos significa que probablemente las verán muchos más desconocidos que amigos, y seguramente nos importará mucho más su opinión que la de los que realmente tienen algo interesante que decir.

Ya no compartimos las fotografías por el placer de compartirlas, sino por ganar favoritos en nuestro casillero, y eso influye en nuestra forma de fotografiar y seleccionar nuestras fotos. Existe el miedo al escarnio público, y también el rebajarse a compartir una fotografía mejorable que -por motivos ajenos a la técnica- va a recibir muchos “me gusta”.

Fotografiar hoy ya no es apretar un botón: es un conjunto de procesos que comienzan capturando una imagen y terminan cuando la compartimos. Fotografiar ya no es encuadrar y disparar: es solo disparar y pasarse unas cuantas horas en el ordenador para rectificar lo que no supimos (o no quisimos) hacer bien a la primera. Fotografiar ya no es elegir: ahora disparamos en ráfaga con la esperanza de que hayamos capturado algo que merezca la pena.

Fotografiar ya no es hacer fotos: es un entramado de procesos que se superponen para concluir que nos importa más que nos digan lo buenos que somos a ser realmente buenos. Necesitamos una nueva palabra para definir la fotografía, porque fotografiar hace tiempo que dejó de ser hacer fotos.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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