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OpiniónEnfoque diferencial

Un ataque de sinceridad

 
27
FEB 2012

Hace pocos días me confirmaron el nombre del que será mi cuarto alumno en prácticas. Son tres meses de gran satisfacción en los que uno ve cómo un fotógrafo madura y se hace Fotógrafo, con mayúscula. Tres meses de rápido crecimiento durante los cuales todo lo aprendido los dos últimos años se pone en práctica. Tres meses que pueden marcar el futuro profesional de una persona.

A mi círculo más próximo la ilusión por la fotografía se les ha caído de la bolsa hace ya demasiado tiempo

Estas prácticas me ilusionan, y generalmente hago partícipe de mi ilusión a mis compañeros fotógrafos. Algunos me miran como a un bicho raro; otros se preguntan qué sacaré a cambio; hay quienes me compadecen, e incluso hay quien me da una palmadita como quien dice "pobre alumno, la que le espera". Y también los hay que comparten reflexiones sinceras tan ciertas como tristes en voz alta, como ese fotógrafo que recientemente me vino a decir que, estando el mercado como está, para qué formar a un potencial competidor.

Razón no le falta: quien fuera mi primer alumno es hoy colaborador de otro medio de comunicación y por tanto competencia directa, pero no por ello -o tal vez precisamente por ello- la situación es aún más penosa. Que el fotoperiodismo patrio no pasa por sus mejores momentos es vox pópuli en el gremio y fuera de él, pero da miedo pensar que la cosa esté tan mal como para que nos veamos obligados a cortar las alas a quienes vienen detrás por miedo a quedarnos sin empleo.

Hace no tanto tiempo a un cliente le podías plantar cara y decirle "te lo haré más caro pero mejor". Eso ahora ni se nos pasa a la inmensa mayoría por la cabeza. Ajustamos al máximo el presupuesto y cruzamos los dedos para que nos lo acepten. Y eso de rechazar trabajos por no comulgar con nuestro estilo... uno se aguanta y fotografía toros por muy anti taurino que sea.

Puede que sea porque no estoy acostumbrado a tales arrebatos de sinceridad o porque nunca he querido ver un futuro tan negro, pero lo cierto es que a pocas semanas de empezar las prácticas me pregunto cómo demonios le voy a transmitir ilusión a una joven fotógrafa cuando a mi círculo más próximo la ilusión por la fotografía se les ha caído de la bolsa hace ya demasiado tiempo.

Ese romanticismo fotográfico del que se habla en las escuelas lo pisoteamos cuando intentábamos escapar de la crisis

La historia de la fotografía nos ha dejado grandes frases, como la de unir el ojo, la cabeza y el corazón para tener una buena toma. Qué tiempos aquellos. Hoy déjate el corazón en casa y no te calientes la cabeza. Bastante hacemos si sabemos poner el ojo. El 90% de la fotografía profesional ya ni es arte ni es pasión: es negocio y empleo. A ver cómo le digo yo a mi alumna que todo ese romanticismo fotográfico del que le han hablando durante los dos últimos años lo pisoteamos cuando intentábamos escapar de la crisis.

Cuando empecé en esto mis compañeros me enseñaron y me ayudaron. No hice unas prácticas al uso, pero sí es cierto que resolvieron mis dudas cuando las tuve, me frenaron los pies cuando me pasé de la raya y me dieron un capón a tiempo cuando dije algo indebido. Eso es lo que me gustaría que los veteranos hiciéramos con los que vienen. Pero en el mejor de los casos no dirán nada. Quién sabe si esa jovencita que hoy mira de reojo tu repleta bolsa de cachivaches te estará metiendo el codo mañana para tratar de tener la mejor instantánea. Qué triste que tengamos siquiera que pensarlo.

Y qué paradójico resulta que, cuanto más cercana al pueblo es la fotografía, menos respeto se tiene por ella. Decían en una película algo así como "usted es de los que prohibirían Internet para que no cerrasen las bibliotecas". Puede que a los fotógrafos nos esté pasando algo parecido. Que todo el mundo tenga cámara... ¿podría significar que nuestra profesión carece de sentido? Quién sabe. También decían que la televisión mataría a la estrella de la radio, y ahí está, como el primer día.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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