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Entrevista
ULISES CASTELLANOS, FOTOPERIODISTA

"Somos los invitados incómodos a las guerras"

 
24
DIC 2006

A sus 40 años, Ulises Castellanos ha sido fotógrafo y editor de un importante semanario mexicano. Colaborador de Paris Match y El País Semanal, es pionero del fotoperiodismo bien hecho en su país de origen y autor del libro "Fotoperiodismo, retos y soluciones". De hecho, lleva tiempo escribiendo sobre fotografía con el objetivo de favorecer una mayor implicación de fotógrafos y ediciones en México. Testigo de conflictos como la guerra de Iraq, Castellanos estuvo hablando recientemente con QUESABESDE.COM.

Comenzaste a trabajar en el semanario Proceso, primero como fotógrafo y luego como editor. ¿Tiene parangón en Europa esta publicación?

La revista Proceso es el semanario más importante en México, el que tiene más tirada y mayor credibilidad, y es una revista fundamentalmente política. En Europa no existe nada igual. Paris Match, por ejemplo, es un semanario de actualidad, y aunque incluye algo de política, no es el tema central de la revista. En España no hay revistas de ese estilo; más bien hay diarios. En cambio, Proceso es una revista al cien por cien política.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Castellanos, con una de sus portadas en Paris Match, se lamenta de que Latinoamérica represente "el Tercer Mundo" del fotoperiodismo internacional.

Yo trabajé allí durante doce años: cinco como fotógrafo y los últimos siete como editor. Este año he renunciado a la revista Proceso porque me interesa mucho más la fotografía documental y periodística a nivel internacional que lo que se hace allí a nivel local.

Decidí probar suerte en otros sitios, y después de un par de exposiciones en Francia, la gente de Paris Match se fijó en mí y logramos hacer un trabajo recientemente.

También trabajas con El País.

Acordamos colaborar con el dominical de El País e hice un trabajo especial sobre las elecciones en México con el corresponsal que tienen ellos en mi país. Así que ahora colaboro aquí en Francia con Paris Match, en España con El País Semanal y en México con un nuevo periódico que se llama Milenio, donde tengo una columna sobre fotografía.

¿Qué te llevó a escribir tu columna "En la mira"?

Además de hacer fotografías, yo siempre estaba preocupado por la necesidad de mejorar el nivel fotográfico de los profesionales en México.

Foto: Ulises Castellanos

La columna de Milenio salió después de platicar con el subdirector del diario. Le sugerí que hacía falta profundizar y estudiar mucho más sobre la fotografía de prensa, escribir sobre ello. Y en México no existen reflexiones sobre este tema.

Foto: Ulises Castellanos

La columna se publica los viernes en la sección de cultura del diario y aparece en mi página web los lunes. En ella reflexiono sobre un evento o una fotografía publicada durante la semana.

¿Cómo se trabaja en un semanario? ¿Es el modo de operar muy distinto al de un diario?

Mi experiencia como editor en la revista Proceso me permitió hacer trabajos fotográficos y coordinar los de otros compañeros para poder competir con lo que se publica en un diario, que es mucho más fugaz que lo que se publica en el semanario.

Foto: Ulises Castellanos

Así, en Paris Match siempre hemos buscado la manera de presentar un trabajo que sobreviva a la periodicidad propia del medio. Quien compra una revista lo hace porque quiere conocer el tema con más profundidad, y esa es línea en la que yo estoy; es decir, hacer reportaje, contar historias a través de la imagen.

¿Qué tienen en común para ti reportajes como los que has realizado en Nueva York o Cuba, o sobre los Monjes budistas del Tíbet o el trabajo de los obreros?

Estos trabajos los he hecho con una diferencia de tiempo de hasta diez años. El reportaje de los albañiles, que se llama Obra Negra, lo hice en 1996, y fue en blanco y negro porque en aquella época aún trabajábamos con película. Entre orden y orden, me iba a fotografiar albañiles.

Foto: Ulises Castellanos

Cuando ocurrió el atentado de Nueva York me encontraba en París, y llegué allí sin la posibilidad de fotografiar los ataques. Como no tenía imágenes ni de los aviones ni de la destrucción de las Torres Gemelas, al quinto o sexto día de estar allí decidí fotografiar la depresión del norteamericano frente a este golpe que recibió en su propio territorio.

Foto: Ulises Castellanos

De allí me fui a Pakistán con la intención de entrar en Afganistán para continuar la historia de lo que ya todos sabemos: la invasión norteamericana y las guerras que aún hoy seguimos viviendo. La idea era retratar algo que, en definitiva, ha cambiado el rostro del mundo; fue la bienvenida al siglo XXI y había que estar ahí para contarlo.

Foto: Ulises Castellanos

El de los monjes budistas del Tíbet es un reportaje que realicé hace tan sólo un par de años. Es un tema mucho más personal y profundo, que tiene que ver con retratar culturas ajenas a la occidental. El mundo es muy amplio y alguien tiene que contar en imágenes este tipo de comunidades. Si no, perderemos la memoria colectiva del mundo.

Estuviste en 2003 en la guerra de Iraq. Los fotoperiodistas tienen hoy la difícil labor de convertirse en los nuevos cronistas de la Historia.

En ese entonces aún trabajaba como editor para Proceso, y con mi experiencia anterior en Medio Oriente se decidió en una junta editorial enviar un equipo formado por un reportero y yo.

Ocurre que en México no hay cultura periodística extendida sobre conflictos internacionales; no se mandan cubrir. De hecho, fuimos prácticamente los únicos mexicanos de medios impresos. El enfoque era diferente al de las grandes agencias, pero también nos enfrentamos a grandes problemas, porque el ejército norteamericano les daba preferencia a los medios norteamericanos y de la alianza.

De hecho, México votó en las Naciones Unidas en contra de la guerra, y cuando nosotros llegamos con nuestros pasaportes al cuartel general norteamericano para organizarnos y entrar durante la invasión, se nos pusieron todos los límites posibles.

Nos costó mucho trabajo, y rodeamos el tema de Iraq desde todos los ángulos posibles. No entramos, ni mucho menos, el primer día. Allí sólo entraron los medios norteamericanos, y adosados. A nosotros nos dieron entrada varios días después, con las consecuencias que comportaba no ser de un país aliado. De hecho, había que entrar con visa norteamericana: el visado iraquí ya no tenía ninguna validez.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Castellanos considera que la labor de los periodistas es "muy peligrosa para cualquier ejército".

Fue una experiencia corta en términos de tiempo. Estuvimos solamente un mes en la región, entre Jordania, Siria, el Líbano, Iraq y Qatar, donde estaba la base estadounidense. Fue, además, una experiencia muy cara para un medio latinoamericano.

Parece ser que los medios no son bien recibidos en las guerras, ni por los países invadidos ni por los invasores. En algunos casos, han llegado incluso a convertirse en objetivo.

Es evidente que los norteamericanos han aprendido qué hacer con la prensa. En la guerra de Vietnam, donde no había control, los fotógrafos andaban por ahí. Era algo muy arriesgado, pero iban a sus anchas. Los Estados Unidos ya aprendieron que, si ellos invaden un país, ellos controlan quién entra.

El ataque al Hotel Palestina, por mucho que hayan dicho que en una fracción de segundo un soldado nervioso dispara porque supone que allí hay francotiradores, al final se trató de un aviso. Murieron sobre todo camarógrafos de Al Jazeera.

Nosotros somos los invitados incómodos a las guerras. Antes les parecía simpático que hubiera un fotógrafo, y no había problemas con el periodista. Hoy existe, al menos, la intención de controlar eso. Al fin y al cabo, una guerra sólo compete a los que la viven in situ: los soldados, la población civil y los periodistas.

Pero nosotros somos los únicos que contamos lo que ocurre. Millones de personas saben qué hay en tal guerra por nuestra información, y eso es muy peligroso para cualquier ejército.

Has trabajado como free-lance para medios de varios países. ¿Crees que hay muchas diferencias entre un país puntero en Europa y México, que sobresale en Latinoamérica pero que a nivel mundial aún está a la zaga?

México, a pesar de que es uno de los países con mejor infraestructura a nivel de fotografía y medios en Latinoamérica, aún no tiene una industria fotoperiodística importante. Los fotógrafos en México siguen siendo trabajadores de la lente con salarios bajos a quienes se manda a cubrir conferencias aquí y allá.

Foto: Ulises Castellanos
Foto: Ulises Castellanos

En México hay una cultura de reportaje, y hay muy buenos fotógrafos que nunca publican allí. Es increíble, pero es cierto. Este reportaje que te contaba para Paris Match se publica acá, en Francia, y yo no sé si se va a publicar allá, en México.

Al decir aquí, ¿te refieres a Francia y Alemania, o incluyes también España?

Me refiero a Europa en general. Puede ser que España vaya un poco a la zaga con respecto a los países europeos más destacados, pero está muy por encima de lo que hay en América Latina. Hay talento fotográfico en todos los países, pero el asunto es: ¿Qué haces con tus fotos? Ya tienes las imágenes, pero... ¿adónde las llevas? ¿Quién te las publica?

Foto: Ulises Castellanos

Y si vamos al tema de los pagos económicos, sin duda en Europa [el trabajo de fotoperiodista] es mucho más reconocido que en México. Aquí a veces se paga cinco, seis u ocho veces más por el mismo trabajo.

Foto: Ulises Castellanos

Entre galerías, editores, agencias, revistas y diarios aquí se habla sobre la calidad de la imagen. En México se discute todavía si van a poner o no tu crédito en la fotografía; si merece la pena realizar un reportaje fotográfico porque el editor va a publicar sólo una imagen. México -y Latinoamérica en general- representan el Tercer Mundo en términos fotográficos.

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