© Ulises Castellanos


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Ulises Castellanos: "Shangri-La, sabe a frío y huele a verde. Su sol no calienta, su cielo azul recorta las montañas rumbo al Himalaya y su noche, además de húmeda, se estrella en un cielo negro e infinito interrumpido, de vez en cuando, por estrellas fugaces.
El monasterio enclavado en la montaña más alta de Shangri-La irrumpe como un lugar que impone devoción.
Se compone de un templo principal que asemeja al Potala, centro ceremonial de la capital tibetana. Según uno de los monjes del lugar, de los 6.200 monasterios que existían en algún tiempo en el Tíbet, hoy sólo quedan 14. Éste, el de Shangri-La, es uno de los más grandes y mejor conservados.
Esta imagen la tomé al tercer día de mi estancia en aquel monasterio y forma parte de un reportaje que se publicó en México en 2004.
Los niños rezaban muy concentrados, dándome la espalda. Yo caminaba sigiloso, tratando de no interrumpir, pero después del primer disparo se dieron la vuelta para verme, primero curiosos y después muertos de la risa al ver que yo seguía disparando a cada movimiento.
Entre risas y curiosidad se alternaban para mirarme sin que su maestro lo notara. Éste es quizá el cuarto o quinto disparo de aquel encuentro. Yo también reía, y les mostré su imagen en la pequeña pantalla de mi Nikon D2H.
Al final pasé una semana con ellos y fue muy divertido."
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez.
Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.
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