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Un juez ordena el cese de actividades de Uber en España

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Se aceptan por válidas las medidas cautelares reclamadas por la Asociación Madrileña del Taxi, que lucha contra el servicio de alquiler de vehículos

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DIC 2014

La guerra en España contra Uber dista de alcanzar su resolución, pero la primera batalla la han ganado los taxistas. Dando por buenas las exigencias de la Asociación Madrileña del Taxi, el magistrado titular del Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid ha ordenado el cese cautelar de la actividad de la compañía estadounidense en España y la prohibición en territorio español de cualquier aplicación que permite hacer uso del dicho servicio.

Las medidas cautelares tendrán efecto una vez que la Asociación Madrileña del Taxi presente un aval de 10.000 euros en los tres días posteriores a la notificación de la resolución.

Lanzada en 2009, Uber se promociona como un servicio pensado para que los conductores puedan compartir sus vehículos a cambio de una compensación económica, y se ha convertido en el objetivo de los taxistas desde su despliegue en España hace aproximadamente medio año.

El gremio acusa a la firma estadounidense de competencia desleal, pues consideran que los conductores de Uber trabajan como si fueran taxistas pirata, prestando sus servicios sin licencia de ninguna clase y evitando el pago de impuestos.

En el auto, el magistrado justifica las medidas cautelares exponiendo que "los conductores contratados carecen de autorización administrativa alguna para desarrollar la labor, y la actividad que llevan a cabo supone competencia desleal". Adicionalmente, la medida "se ha tomado sin escuchar a la empresa Uber por el daño que se está ocasionando a los titulares del servicio de taxi y porque Uber es una empresa domiciliada en el paraíso fiscal estadounidense de Delaware".

Luces y sombras de una startup meteórica

España no es el único país donde Uber se ha encontrado con problemas. La polémica sigue a la empresa estadounidense como si fuera su sombra, y recientemente la justicia de Tailandia y Nueva Delhi también ha ordenado el uso de sus actividades.

En el primer caso las autoridades estimaron que Uber no podía seguir funcionando como una empresa de alquiler de vehículo si no utilizaba conductores autorizados, mientras que el caso indio está relacionado con la violación de una cliente por parte de un conductor.

Pero los problemas de Uber van más allá de los tecnicismos y los recovecos legales. Hace unos días la firma se encontró en el ojo del huracán después de que se diera a conocer que uno de sus ejecutivos declaró su deseo de contratar investigadores privados para destruir la credibilidad de los periodistas críticos con la compañía.

Pese a todo, Uber sigue imparable. La vertiginosa expansión internacional de la compañía sigue adelante y apunta ahora a Asia. Presente en 250 ciudades de 50 países, Uber logró cerrar la semana pasada una ronda de financiación de 1.800 millones de dólares (1.450 millones de euros) que le permitirá expandir su negocio en la región de Asia-Pacífico.

Los accionistas de Uber, entre los que se cuenta Google, tienen motivos para estar felices a pesar de tropezones como el sufrido en España. El valor de la compañía sigue creciendo como la espuma y ya ha alcanzado los 40.000 millones de dólares (32.220 millones de euros).

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