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Prueba de producto
EL GADGETOTRíPODE

Tamrac ZipShot: análisis

 
18
MAY 2010

Cualquier aficionado a la fotografía sabe que el trípode es uno de esos accesorios que deberían llevarse casi siempre encima, pero que a la hora de la verdad rara vez acarreamos. Normalmente demasiado voluminosos y pesados, han ido apareciendo en el mercado propuestas bastante ingeniosas. El Tamrac ZipShot es una de las más curiosas: un trípode plegable que supera el metro de altura, pesa poco más de 300 gramos y presume de soportar hasta una pequeña réflex.

La situación es de lo más corriente: escena con luz muy justa, velocidad de disparo algo lenta y nada a la vista donde poder apoyar la cámara para evitar la presencia de trepidaciones en la toma. O en su vertiente más familiar: retrato de grupo y ningún voluntario cerca para ejercer de fotógrafo y que todos salgan en la foto.

Aunque los trípodes deberían ser compañeros casi inseparables de nuestra cámara, no es esto lo habitual. Los realmente útiles suelen ser demasiado grandes y pesados como para llevarlos siempre encima, y algunos de los modelos de bolsillo resultan de cuestionable utilidad.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En los últimos años han ido apareciendo soluciones bastante ingeniosas. La más conocida -y una de nuestras preferidas- es la familia Gorillapod, de Joby. Se trata de curiosos trípodes articulados de tamaño y peso muy reducidos que son capaces de agarrarse a casi cualquier superficie para ofrecer un punto de apoyo a nuestra cámara.

Algo parecido es lo que ofrece el nuevo Tamrac ZipShot, aunque en este caso no necesitaremos una superficie de agarre. Este artilugio se comporta como un trípode más convencional, con sus tres patas sobre tierra y una altura de más de un metro. ¿Cuál es entonces su peculiaridad? El sistema de plegado.

De 38 a 122 centímetros
El ZipShot recogido sólo mide 38 centímetros de longitud. Construido en aluminio, su peso es de 312 gramos -independientemente de si está o no plegado, claro-, por lo que la facilidad de transporte es su mejor argumento.

Según hemos podido comprobar, entra sin grandes problemas en una mochila fotográfica de tamaño medio. Las mismas cuerdas que mantienen la estructura plegada también pueden servir como agarre para atarlo a la parte exterior de la mochila.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Desplegarlo es sencillo (e incluso divertido). Basta con soltar las dos cuerdas rojas de los laterales, sujetar el trípode por la zona superior del cabezal y dejarlo caer. Los cuatro segmentos telescópicos que conforman cada una de sus patas se desplegarán y montarán instantáneamente, dando como resultado un trípode de 122 centímetros de altura.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Volver a plegarlo no es tan rápido, pero tampoco tiene ninguna complicación. Con las tres patas juntas hay que ir separando cada segmento e ir plegándolos conjuntamente de arriba a abajo hasta que las cuerdas vuelvan a sujetar todo el grupo.

Altura fija
Uno de los primeros problemas con los que nos encontramos es que la altura del trípode es fija. Es decir, no podemos variar esos 122 centímetros que ofrece el conjunto desplegado para, una vez colocada la cámara, elevar o bajar el punto de vista.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque resulta tentador desplegar más o menos segmentos según la altura que necesitemos, no estamos convencidos de que a la larga ésta sea una buena idea. Apoyar sobre el suelo esas zonas intermedias en lugar de las patas de goma implica exponer y presionar la goma interior, con el consiguiente riesgo de que acabe partiéndose.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El único recurso es, por tanto, jugar con el grado de apertura de las tres patas, juntándolas más de lo que indica su posición natural. Aunque sacrificaremos algo de estabilidad -y el trípode tampoco es que vaya muy sobrado en este sentido-, con este truco podremos ganar algún centímetro más.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si bien la altura no es regulable, el ZipShot sí dispone de un cabezal en su parte superior formado por una rosca estándar de 1/4 de pulgada y una rótula móvil con libertad total de giro e inclinación.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Construido en metal y con un tacto muy sólido, el mecanismo dispone de un sistema de fijación que bloquea el movimiento de está rótula y que ha demostrado ser capaz de soportar cámaras de tamaño y peso considerables.

Estabilidad justa
Como es lógico, la estabilidad que puede ofrecer un trípode de poco más de 300 gramos y sus finas patas de aluminio es bastante limitada. De entrada, necesitaremos un terreno lo más liso posible para apoyarlo, puesto que -como ya hemos comentado- no hay posibilidad de regular por separado la altura de las patas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Pensado para compactas y réflex pequeñas, el ZipShot consigue sostener la Canon EOS 7D pero no aporta suficiente estabilidad al conjunto.

Además, habrá que separarlas el máximo posible unas de otras para conseguir que la zona de unión con el cabezal sea lo más firme posible. De otro modo, la simple pulsación del disparador de la cámara puede provocar un ligero movimiento, así que no estaría de más recurrir al temporizador automático de la cámara para evitar esta sacudida en el último segundo.

Según los datos oficiales, el trípode es capaz de soportar unos 1.300 gramos de peso. Lo hemos probado con cámaras compactas de diferentes dimensiones y con réflex pequeñas junto a un zoom estándar, y no hemos tenido ningún problema.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De hecho, la limitación no es tanto el peso -tampoco se trata de colocar un teleobjetivo y ver qué pasa-, sino la estabilidad del conjunto.

Además de su uso natural, durante las semanas que hemos podido trabajar con él también hemos descubierto que el ZipShot puede sernos de ayuda como improvisado monópode si sujetamos con firmeza sus tres patas unidas, tanto para fotos como para secuencias de vídeo. No conseguiremos una estabilidad perfecta, pero si no tenemos nada mejor a mano, puede sernos útil.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Incluso los más atrevidos puede que se atrevan a aprovechar su longitud para usarlo a modo de "percha" para realizar planos de vídeo con una perspectiva diferente.

Pequeño y ligero
Distribuido en España por Dugopa, el Tamrac ZipShot puede encontrarse por unos 40 euros. Un precio moderado que lo convierte en un accesorio asequible. Pese a los problemas inherentes a su construcción, puede ser útil para los aficionados y usuarios de compactas o pequeñas réflex.

Tamrac ZipShot
Tamrac ZipShot
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No sustituye a un trípode convencional, y es cierto que hay que tener claras sus limitaciones en cuanto a peso y -sobre todo- estabilidad, pero si conseguimos hacerle un hueco junto a nuestro equipo habitual, seguro que en más de una ocasión lo agradeceremos.

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