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Con texto fotográfico

"Perdió esos dos dedos en su intento por llegar a Estados Unidos" Toni Arnau

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Foto: Toni Arnau
22
JUL 2010
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Miembro fundador del colectivo RUIDO Photo en 2005, Toni Arnau ha documentado durante mucho tiempo el éxodo de distintas poblaciones, como los expulsados de Bután a Nepal o los exiliados africanos y asiáticos que buscan legalizar su situación en España. Trabajando para el diario salvadoreño El Faro, inició este reportaje sobre los emigrantes centroamericanos hacia Estados Unidos en su etapa más peligrosa: México. Lo que comenzó como un reportaje terminó siendo un proyecto en el que otros dos fotógrafos y un periodista de su colectivo se implicaron durante un año.

Toni Arnau

La migración centroamericana hacia Estados Unidos es el éxodo migratorio más grande del mundo. Cada año, más de medio millón de personas cruza la frontera del norte de Guatemala hacia México, última etapa de estos 'espaldas mojadas' hacia Estados Unidos. Y la más peligrosa, ya que sólo un 20% lo consigue.

La forma menos peligrosa de llegar a Estados Unidos es contratar los servicios de un pollero [persona que se dedica a transportar trabajadores indocumentados hacia ese país], que les pide entre 5.000 y 6.000 dólares, para dejarlos en alguna ciudad del sur. Pero son muy pocos los que antes de emprender este viaje logran reunir una suma tan elevada; la inmensa mayoría sólo puede ahorrar unos cientos de dólares, en ocasiones nada, y se lanzan a una travesía que puede costarles la vida.

Los ciudadanos centroamericanos pueden circular libremente por los distintos países que conforman Centroamérica, pero al cruzar la frontera con México se convierten en ilegales en uno de los países más corruptos del mundo y quedan a expensas de los diferentes cuerpos de seguridad, que no dudan en asegurarse una 'mordida' [soborno] antes de permitirles seguir su camino.

A lo largo de todo México existen varios albergues, normalmente al cargo de religiosos, que dan cobijo a los viajeros que lo necesitan. Algunos de los que tienen la suerte de llegar a estos albergues deciden que su aventura ha llegado a su fin y regresan.

No así Manuel, el salvadoreño de 53 años que conocí en el albergue Jesús el Buen Pastor, en Tapachula, Chiapas, muy cerca de la frontera con Guatemala, y que posa con sus manos destrozadas en esta fotografía. Cuando lo conocí estaba leyendo un capítulo del Apocalipsis de la Biblia. Aquello me parecía una alegoría a la realidad de los emigrantes centroamericanos. Le pedí que sujetara el libro y tomé esta fotografía.

Su historia no es muy diferente de la de otros. Manuel decidió hacer la travesía para poder pagar la universidad a su hija, algo bastante común, pero en su primer día en México le pararon dos veces. Su primer encuentro fue con unos funcionarios de migración a los que tuvo que pagar todo lo que llevaba: 500 pesos [unos 30 euros].

Después tuvo la mala suerte de cruzarse con tres asaltantes. Al no poderles pagar, le atacaron con un corvo [tipo de machete largo muy típico entre los campesinos de la zona]. El golpe iba dirigido a la cabeza, pero Manuel lo interceptó con las manos. Perdió dos dedos y sufrió heridas en ambas manos, pero pudo llegar a este albergue que pone su esfuerzo en cuidar de aquellos migrantes que han sufrido amputaciones al caer del tren.

La mayoría de los centroamericanos intentan llegar hasta la frontera norte de México viajando como polizones en los techos de los trenes de mercancías que cruzan de sur a norte el país. Realizan muchas paradas, ya que no hay recorridos continuos, pero se exponen a muchos peligros. Y entre éstos, el verdadero peligro lo representan las bandas de crimen organizado.

Los maquinistas paran el tren para que suban bandidos que lo recorren en busca de los migrantes para extorsionarlos antes de permitirles seguir el viaje. Cuando éstos no tienen dinero, son extremadamente violentos. Con frecuencia, los asaltantes los tiran del tren en marcha; otros, agotados tras muchos días sin dormir, caen solos entre las vías. Cada año decenas de centroamericanos regresan a sus casas sin piernas, sin brazos. Estos son los afortunados que pudieron zafarse de las ruedas del tren.

En 2007 aparecieron sobre el escenario Los Zetas, un grupo formado en 1999 por el narcotraficante Osiel Cárdenas Guillén. Este fundador del poderoso Cártel del Golfo creó Los Zetas con algunos militares de élite que desertaron para formar este grupo, que ahora se considera un cártel independiente y que desde 2007 agregó a sus actividades el secuestro masivo de indocumentados, por los que pide rescate a sus familiares. Entre 300 y 5.000 dólares en depósitos rápidos vía compañías de remesas. Ése es en México el precio de la vida.

Los Zetas son el grupo de sicarios más peligroso y organizado de México, según un informe de la división de antinarcóticos de Estados Unidos divulgado en enero de 2009. Los secuestros están aumentando año tras año, sin que el gobierno mexicano ni los de los países centroamericanos hagan nada para evitarlo.

Durante los secuestros, los migrantes son hacinados en pequeñas casas y se les pide el teléfono de algún familiar que pueda pagar su rescate a través de un envío ordinario de dinero. En ocasiones incluso asesinan despiadadamente a alguno en presencia del resto para amedrentarlos. Al cabo de un mes de retenerlos, suelen liquidar a aquellos cuyas familias no han pagado el rescate.

Cuando decides embarcarte en un proyecto de estas características, tan peligroso y que por fuerza debes contar en primera persona, viajando con ellos y corriendo sus mismos riesgos, asumes todo lo que puede pasar de antemano. Sabía que era peligroso, pero sabía que debía contarse: la historia del mayor éxodo actual no puede quedar muda a los oídos y ciega a los ojos de la gente.

Pero, por otra parte, intentas minimizar los riesgos. No tiene sentido quedarse en el centro de un pueblo pequeño en el que todo el mundo se conoce y en el que cierran la puerta de los locales a tu paso. En una situación así, sabes -o crees- que hay cierto peligro y por tanto es mejor marchar de ese lugar y continuar la historia en otro.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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