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Entrevista
TONI AMENGUAL , FOTóGRAFO

"El morbo es lo que nos mueve a todos"

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Foto: Toni Amengual
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OCT 2014

Toni Amengual no es un fotógrafo al uso. Autodefinido como activista visual, sus reportajes suelen nacer de la conjunción de varias ideas que cobran forma mediante el lenguaje fotográfico, pero sirviéndose de una gramática muy propia. El universo visual de este mallorquín está plagado de golpes de flash y retratos picados en primer plano, de descarados viñeteos, contrastes y desaturaciones. Recursos todos ellos para acentuar una teatralidad que confiere múltiples interpretaciones a sus series fotográficas. El próximo 12 de octubre presenta su primer libro, "PAIN", repleto -como su obra- de metáforas.

¿Qué es lo que más te atrae de la fotografía documental?

Yo me metí en esto para poder vivir. A mí lo que me interesa es tener experiencias, vivencias, y la fotografía documental me permite esto: meterme en lugares y conocer sitios diferentes.

En el momento de decidir cuál sería mi trabajo, sobre todo tenía claro que no quería que hubiese dos días iguales en mi vida. Y puedo decir que más o menos lo he conseguido gracias a la fotografía documental. Era una máxima. Quería un trabajo que no fuera en una oficina, encerrado entre cuatro paredes; un trabajo en el que hiciese y viese cosas diferentes, conociendo a personas nuevas cada día. Aunque a día de hoy incluso la etiqueta documental empieza a parecerme una carga.

Foto: Toni Amengual
Amengual, en un autorretrato.

Hablando de etiquetas, ¿por qué te decantaste por la fotografía documental y no simplemente por el fotoperiodismo?

Yo estudié fotoperiodismo, y me interesa mucho el tema. Pero el fotoperiodismo está limitado a una serie de historias que tienen que ver con la actualidad y a unos ciertos dogmas de producción. Hay ciertas limitaciones que no comparto. La fotografía documental te permite hacer cualquier cosa. Si nos remitimos a lo anterior, puedo tener más vivencias en lo documental, donde puedo incluir la actualidad, mientras que si hago periodismo me limitaría a hacer cosas de actualidad en unas coordenadas creativas muy concretas.

Morbo, intencionalidad e interpretación son tres factores claves de tu fotografía.

El morbo es lo que nos mueve. A todos. Yo creo que nos mueve como seres humanos. Una de mis máximas a la hora de trabajar es ir a lugares a los que nunca iría. Me interesa ver cosas nuevas y diferentes, y si tuviera que definirlo con una palabra, para mí eso es el morbo. Morbo no en un sentido negativo ni despectivo; sencillamente inquietud y que algo te sorprenda. Así lo entiendo.

También hay provocación en ese morbo. Hay un punto de provocación hacia uno mismo, de estar en situaciones que igual no son del todo cómodas para mí y luego transmitir esa incomodidad al observador. La intencionalidad es algo que está clarísimo. Cualquier fotógrafo tiene una intención. Lo que pasa es que algunos la esconden muy bien. Yo no. Al revés: la muestro muy claramente, para provocar.

Fotografías de la serie "Patriotas". | Foto: Toni Amengual

"Una de mis máximas a la hora de trabajar es ir a lugares a los que nunca iría"

Entiendo la fotografía como una herramienta de pensamiento. Tengo unas ideas, unas estructuras mentales que me generan dudas sobre lo que veo y lo que vivo, y sencillamente quiero hacerlo extensible a los demás para -de alguna manera- no sentirme solo. Luego me doy cuenta de que son cosas que compartimos y que son comunes. Las dudas y los cuestionamientos son lo que nos une.

Lo que pasa es que normalmente te explican el cuento de una forma, y creo que todo el mundo se lo cuestiona pero poca gente lo hace de forma pública. Lo que intento es hacer público ese pensamiento y hacerlo extensible. Y claro, cuando es un cuestionamiento no puedes darlo cerrado. Hay una intención de que la gente se haga su propio planteamiento, pero no de dar órdenes sobre lo que los demás han de pensar.

Aquí entramos en el terreno de la interpretación.

Sí, la interpretación es la ambigüedad que tiene la fotografía. Cada uno le va a poner ambigüedad a la imagen en función de lo que conozca y lo que piense. A mi parecer, ésa es una gran virtud de la fotografía; esa ambigüedad es lo que la convierte en una buena herramienta para cuestionar la realidad que nos rodea.

Siendo tu fotografía tan abierta a la libre interpretación, ¿cómo lo llevas ahora que todo el mundo hace y sabe de fotografía?

En el momento en que todo el mundo puede hacer fotografías, el espacio que nos queda a los fotógrafos [profesionales] es el mismo que el que les queda a los escritores cuando todo el mundo sabe escribir. Nadie ve como algo negativo que todo el mundo sepa leer y escribir. Al revés: que todo el mundo sepa hacer fotografías yo lo veo como algo positivo.

¿Qué lugar me queda a mí? Yo ya no puedo solo hacer fotografías: tengo que hacer algo más. ¿Qué hace el escritor? Juntar ideas utilizando un código que todo el mundo conoce para explicar otras cosas que la gente todavía no ha visto o no ha pensado, y aportar algo. Pues yo creo que eso es lo que ha de hacer un fotógrafo, y en eso estoy.

Foto: Toni Amengual
Fotografías de la serie "Votantes". | Foto: Toni Amengual

¿Qué relación intentas establecer entre los sujetos de tus fotografías y el espectador?

El fotógrafo es un intermediario. Es una persona que está en medio. Cuando estoy haciendo fotos interacciono con los sujetos a los que fotografío. Cuando yo me quito de en medio y dejo solo la fotografía, esa interacción se transmite al observador. Yo quiero trabajar como intermediario entre lo que vivo y cómo lo veo -ahí está el punto de ego de todos los fotógrafos- y transmitirlo.

Teniendo en cuenta tu trabajo documental y tu visión de la fotografía como herramienta para la interpretación, para ti debe ser aburrido eso de que el periodismo ha de ser lo más objetivo posible.

No es que sea aburrido, es que me pregunto hasta qué punto es posible. Dentro de mi cuestionamiento esto es muy importante. ¿Existe la objetividad? Para mí no. Todo fotógrafo tiene una intención. Intentar evitarla o esconderla me parece una falacia. No, tú tienes una intención, todo el mundo la tiene. Mostremos nuestras intenciones. Yo he aprendido más conociendo las intenciones de otros fotógrafos que sus fotografías. Por eso busco siempre contextualizar los trabajos de un fotógrafo con su vida y su momento histórico y social.

"Cualquier fotógrafo tiene una intención. Lo que pasa es que algunos la esconden muy bien. Yo no"

Un claro ejemplo de esto: a raíz de la exposición de Joan Colom en el MNAC salieron varios artículos hablando de él como un fotógrafo sexista, burgués, clasista. Por supuesto que lo era, pero es muy fácil juzgar desde nuestro contexto social a aquel fotógrafo. No olvidemos que en aquellos años el fotógrafo formaba parte de una sociedad sexista y clasista (lo de burgués sería más a título personal). Pero precisamente por eso la obra de Colom es un legado histórico, porque sus fotografías contienen el zeitgeist de su época.

Una vez más, el fotógrafo es un intermediario. En este caso en concreto, además, lo es a través del tiempo. El problema del periodismo es que intenta hacer distinciones entre buenos y malos, y ahí es donde, desde mi punto de vista, estamos perdidos. ¿Quién dice lo que es bueno y lo que es malo? Empecemos a preguntarnos esto. ¿Quiénes son los buenos? ¿Los que ganan? ¿Son en verdad esos los buenos? ¿O tan solo los que tienen acceso a las maquinarias de producción de verdades? No hace falta ir muy lejos. La historia reciente de España es un gran ejemplo de eso.

Muchas veces los periodistas se posicionan del lado del más débil, del que pierde.

Yo no cuestiono al fotoperiodista en sí. Cuestiono toda la industria y la maquinaria que sustenta eso. Yo soy un paranoico, pero tal vez los grandes medios de comunicación tengan acciones en [la industria del] armamento. Y qué buena publicidad: “Qué bien funcionan nuestras armas, mirad lo que consiguen.”

Ahí es donde yo no llego. Lo desconozco y por tanto dudo inmediatamente. Y dudo porque hay conflictos que están en los medios y otros que no, pero existen igualmente. ¿Por qué? ¿Quién marca la agenda de los medios? ¿Y si, como decíamos antes, todos tenemos una o varias intenciones? Me gustaría conocer esas intenciones, porque entonces entendería mucho más el mundo en el que me ha tocado vivir.

Fotos de la serie "Algo en lo que creer". | Foto: Toni Amengual

Toda fotografía es publicidad, es propaganda. Todo depende de cómo se use y en manos de quién caiga. Me lo planteo de esta manera: si fuese palestino y viese las fotos de los palestinos masacrados, ¿yo que haría? ¡Inmolarme en Israel! Ésta es la ambigüedad de la fotografía: si el que sale en las fotos es mi hermano o mi vecino, ¿qué voy a hacer? Aquí está de nuevo la ambigüedad de la imagen.

Es un tema muy complejo. Y estoy convencido de que es necesario que se generen más documentos visuales de las barbaries. Ese trabajo es imprescindible para que las generaciones futuras sepan lo que pasó. Lo que no comparto es la idea del fotoperiodista como alguien que busca convertir el mundo en un mundo mejor. ¿Mejor para quién?, sería mi pregunta.

Este doble uso de la fotografía se intuye en tus trabajos “Patriotas” y “Votantes”.

Me guste o me disguste, soy heredero de una historia, una tradición y una cultura. Es la que me ha tocado. La cuestiono, y me disgusta más de lo que me gusta. ¿Por qué tengo que elegir paquetes prefabricados? En los temas complejos es donde los paquetes prefabricados o los turoperadores hacen más negocio. Izquierdas versus derechas. Del PP versus del PSOE. La religión sería otro buen ejemplo de turoperadores impostados.

"Soy heredero de una historia, una tradición y una cultura. Es la que me ha tocado. La cuestiono, y me disgusta más de lo que me gusta"

En mi web, al final de los reportajes hay unos pequeños textos que dan a entender eso. Yo no soy ni catalán ni español. No me siento ni una cosa ni otra. Parece que haya que posicionarse, y además tener enemigos. Yo no quiero luchar contra nadie. Son cosas que nos separan, pero vamos a buscar las cosas que tenemos en común.

Con todo, muchos de los personajes de ambas series aparecen ridiculizados.

Esa ridiculización de la que hablas es para mí un intento de humanización. Creo que el sentido del humor es una de las características más humanas. Hay por mi parte una cierta intención de hacer una parodia de esas cosas que nos tomamos demasiado en serio. Vamos a reírnos un poco de nosotros mismos, que falta nos hace. Creo que el sentido del humor nos permite tomar cierta distancia y ver las cosas desde otros puntos de vista. El humor, aunque sea negro, a mí se me hace muy necesario para poder sobrellevar las amarguras.

Hay algo de eso en la serie “Figuras”.

Hay lugares en los cuales todo cae por su propio peso. Se trata de encontrarlos, y no hace falta irse a la otra punta del mundo. Es más difícil que solo eso, pero hay un trabajo de búsqueda. Saber encontrarlos es como tocar la tecla que a mí me interesa.

Foto de la serie "Figuras". | Foto: Toni Amengual

¿No te has enterado de que usar la figura de Franco para hacer arte puede encender los ánimos de un sector de la población?

De hecho es un cruce de cables muy sencillo. Leí una entrevista a [Eugenio] Merino, que hizo aquella escultura de Franco dentro de una nevera, y explicaba que en ningún museo de España le habían dejado exponer aquello. Luego leí un artículo en el que mostraban las diez peores figuras de cera de la historia: tenían muy poco parecido con el personaje real.

Así que junté esos dos cables, y vi que en los museos de cera ya hay unas figuras de los personajes públicos que son completamente ridículas, porque convertir un elemento en cera ya es una parodia de sí mismo. Sí que hay museos en los cuales hay figuras ridículas de políticos: los museos de cera, que siempre han estado allí. Y son lugares muy interesantes.

Tu porfolio desprende controversia por los cuatro costados. ¿Cómo escoges los temas?

Mi intención es expandir mi cuestionamiento, y la controversia ayuda a seguir pensando en ello cuando las cosas no están claras. La fotografía que me interesa es la que está en las fronteras, no solo físicas sino a todos los niveles. Se trata de cosas que no están bien definidas y que probablemente no lo estén nunca porque nuestra propia esencia humana tiene esas grandes grietas.

"La ambigüedad es lo que convierte a la fotografía en una buena herramienta para cuestionar la realidad"

Suelo encontrarlas en lugares a los que yo a priori no iría si no tuviese una cámara, porque me interesan cero. Pero precisamente esos son los lugares donde yo tengo algo que aprender, que es una de mis grandes motivaciones. Y en ese aprendizaje me llevo una cámara para luego poder reflexionar sobre lo que he visto y vivido.

El punto de partida inicial es muy personal: quiero ver esto, fotografiarlo y aprender sobre este tema. Luego tomo una serie de notas, que son mis fotografías. Luego me apetece compartirlas con más gente y extender ese razonamiento.

Tu reportaje “La sombra del valle” nace de las emociones que te plantea una película. ¿Cómo llegas de una motivación personal a un tema tan general?

Nace mucho más adentro de lo que uno cree. Vi “Balada triste de trompeta” y fui al Valle de los Caídos a hacer unas primeras fotos. No quedé contento con ellas y volví a ir. La fotografía es como el primer motor, pero cuando estoy viendo esas fotos, las estoy retocando y a lo mejor estoy escuchando música que tiene que ver con esas fotos, es ahí cuando me doy cuenta de que todavía es mucho más personal.

Empiezo a analizar una serie de cosas que no me había planteado a priori. Mi padre era de una familia humilde. Consiguió realizar sus estudios a base de becas del Estado, pero esa misma formación y lo que vivió durante sus años de universidad le hicieron adquirir una mentalidad comunista. Mi madre venía de una familia de pueblo acomodada gracias al trabajo y la visión empresarial de su abuelo. Ella fue a una escuela de monjas (no había mucha más opción entonces) donde le enseñaban las canciones de la Falange, y tiene una educación determinada.

"La sombra del valle"

Cuando estoy viendo esas fotos (...) empiezo a analizar una serie de cosas que no me había planteado. Mi padre era de una familia humilde. Consiguió realizar sus estudios a base de becas del Estado, pero esa misma formación y lo que vivió durante sus años de universidad le hicieron adquirir una mentalidad comunista. Mi madre venía de una familia de pueblo acomodada (...) fue a una escuela de monjas donde le enseñaban las canciones de la Falange (...) Todo esto siempre ha estado subyacente en mi casa (...) Yo no quiero tener que elegir entre mi padre y mi madre"

Toni Amengual
Toni Amengual
Toni Amengual
Toni Amengual

Todo esto siempre ha estado subyacente en mi casa; tengo esa polarización. Yo no quiero tener que elegir entre mi padre y mi madre. Ambos me han aportado una visión muy diferente de la realidad, pero en los valores básicos coinciden. Por eso me quedo con las coincidencias antes que con las desavenencias. Y resulta que esto no es algo exclusivo mío: pasa en muchas casas. Creo que si analizas más adentro llegas a lugares que todos tenemos en común.

Si en la superficie, que es allí donde llega la fotografía, consigues encontrar lugares comunes, te das cuenta de que has encontrado temas que son globales. Porque, nos guste o no, estamos todos interconectados. Aunque a veces hay que excavar muy hondo para encontrar el lugar de conexión.

Prosiguiendo con tus trabajos, ¿“Necrofilia I” trata sobre animales en cautividad o es un reflejo del hombre urbano que vive cautivo en la ciudad?

Una vez más, ¿por qué tenemos que elegir entre dos cosas? ¿Pueden ser ambas a la vez? Este trabajo surge también de una historia personal: de repente yo me vine a vivir a una gran ciudad por motivos laborales y tuve unas sensaciones que quería representarlas a nivel fotográfico. Se trataba de no caer en el tópico de otro tema que hice, “Fosc”, con personas en la ciudad completamente solas, aisladas. Quería ir más allá.

El constructo de que yo estoy aquí porque tengo un trabajo y mis necesidades fisiológicas cubiertas pero hay otras necesidades que no están cubiertas porque lo fisiológico no lo es todo... ¿cómo lo puedo representar?

Se me ocurrió que los animales del zoo tienen las mismas condiciones: les dan de comer y tienen todas sus necesidades fisiológicas más que cubiertas, pero en realidad cuando pienso en un zoo lo veo como un sitio gris en el cual animales no están muy contentos.

Pero, ¿por qué, si tienen todo lo fisiológico cubierto? Ésa es la reflexión que me hago, y luego uso la fotografía para ilustrarla. ¿Que si habla de animales en cautividad? Sí. ¿Y que esos animales sirven como metáfora para hablar de la cautividad del ser humano dentro de la ciudad? También. Es un doble juego.

Estos animales están como desnaturalizados, poco salvajes. En ocasiones incluso parecen estar tristes dentro de sus jaulas.

Yo cuando me planteé “Necrofilia” pensé que tenía que ser más un trabajo sobre barreras que sobre animales. No es muy complicado. Ahí sí que la intención es ir al lugar a buscar lo que quiero y esperar a que el animal tenga una reacción que de alguna manera podamos descodificar como humana. Y es que las tienen. Ya hemos hablado de la interconexión, ¿verdad?

"Necrofilia I"

"¿Que si habla de animales en cautividad? Sí. ¿Y que esos animales sirven como metáfora para hablar de la cautividad del ser humano dentro de la ciudad? También (...) Cuando me planteé 'Necrofilia' pensé que tenía que ser más un trabajo sobre barreras que sobre animales"

Toni Amengual
Toni Amengual
Toni Amengual
Toni Amengual

De hecho se llama “Necrofilia I”.

Sí, ahí está la clave. Hay una serie de claves en mis trabajos y “Necrofilia” no hace referencia al término freudiano más conocido sobre la pulsión sexual por los muertos, sino al concepto de Erich Fromm de los hombres que están muertos en vida porque han perdido la ilusión y la esperanza. Algo muy actual en nuestra sociedad de consumo.

Esta es la parte I, sobre el mundo animal, y tenía pensado hacer la parte II, que era la parte vegetal, sobre bonsáis. De hecho hice algunas fotos, pero no estoy muy convencido. Trata de la dominación del hombre sobre la naturaleza, que éste consigue delimitándole el espacio. Hacer una planta que le resulta bella pero que de alguna manera está sufriendo. Me parece una buena metáfora de cómo el hombre pretende moldear la naturaleza a su antojo. Todavía estoy trabajando en él.

En tu página web algunas fotografías esconden otra imagen detrás que solo se desvela al pasar el cursor por encima de ellas.

Son una serie de pequeños trucos visuales, aunque todavía hay que mejorar el display de la web. Pero no está explicado en ninguna parte, con lo cual es difícil de encontrar. La historia es hacer muy evidente lo que antes comentábamos sobre la ambigüedad de la imagen usando este recurso para dar otras pautas narrativas.

Hay algunas fotos en el trabajo del Valle de los Caídos en las que debajo se esconden otras imágenes que ayudan a generar otros significados. Igual que en la serie “Figuras”, bajo la primera figura se esconde una segunda figura. Dejemos que sea el observador el que lo interprete.

En “Fe” tratas otro tema caudal de la condición humana.

Necesitas fe para vivir. Es indispensable, aunque sea solo en ti mismo, en tu pareja, en tu familia. Tener fe significa depositar tus ilusiones en algo más. Yo me cuestiono una serie de cosas que me quitan el sueño. Los trabajos me sirven para eso, para quitarme de encima cosas que de alguna manera no me dejan dormir.

En aquella época yo me planteaba la herencia [cultural] que me ha tocado. ¿Por qué tengo que ir a la iglesia? Un lugar donde tienes que hacer una serie de cosas, donde hay unas cruces, unos ritos… Pero es que si hubiese nacido en la otra punta del mundo, no serían tan diferentes, pero serían otros.

Foto de la serie "Fe". | Foto: Toni Amengual

Me planteo el porqué, de dónde viene toda esta historia. Ya había estado en Jerusalén el año anterior a cuando hice estas fotos, y es el lugar que representa las tres religiones monoteístas de mi época. Dónde están los dioses de los griegos, cuántos dioses debe haber en paro esperando a que alguien vuelva a rezar por ellos…

Pues yo creo que probablemente lo mismo pasará con estos que tenemos ahora. Y cuando eso ocurra, espero que tomemos conciencia de lo absurdo que resulta utilizar la idea de un dios único para matarnos entre nosotros. Aunque una vez más esa idea es tan solo una máscara más que esconde otros intereses mucho más terrenales.

¿Qué hay en “Fe” de eso que nos une a todos, más allá de la superficie?

Yo fui a verlo y a cuestionarlo. Aquello que se supone que tendría que unirnos es lo que más nos está matando. Por lo que más se ha matado en la historia del hombre es por los dioses y por la religión. Con lo cual parémonos un momento: esto no puede ser bueno. Vamos a verlo de cerca.

"La religión está basada en un pensamiento mágico. ¡Es psicopatología pura y dura! Pero al ser colectiva todos la aceptamos"

Y entonces te das cuenta de que tiene un punto de psicopatología: está todo basado en un pensamiento mágico. ¡Es psicopatología pura y dura! Pero al ser colectiva todos la aceptamos. Incluso podemos llegar a matar por ello, y en algunos casos está aceptado y bien visto. ¿Qué parte del Quinto Mandamiento no queda clara?

Flash, imágenes muy saturadas o desaturadas, fondos totalmente negros… ¿Qué importancia juega esta estética tan artificial en tus trabajos?

Para mí la estética es la herramienta del fotógrafo. En mi forma de entenderla, la fotografía tiene que entrar por los ojos. Luego te puedes parar a analizarla. Pero si no hay una estética previa, una ventana a través de la cual quieras mirar, no llegarás a todo esto. Por eso para mí la estética es tan importante. La construcción, la forma.

El uso del flash da un punto de teatralidad. Yo entiendo que el mundo es un teatro y que todo son construcciones, que una persona ha pensado en eso. Al menos en el ámbito humano, que es el territorio donde yo me muevo. Si nos vamos a la naturaleza, tendríamos que pensar en otras coordenadas. El flash me permite explicar que se trata de una construcción humana porque me ayuda a evidenciar mi propia construcción fotográfica.

Foto de la serie "Fe". | Foto: Toni Amengual

También hay un punto de huir de la objetividad con el flash. Para mí la fotografía no es para nada objetiva. En el momento en que yo elijo qué fotografío y cómo lo fotografío ya estoy siendo subjetivo. Pues se trata de llevarlo al extremo: ya no solo determino qué aparece en la imagen, sino que además le pongo una iluminación.

La estética, la forma, tienen que ser incidentes. Disfruto de ver otro tipo de fotografías, pero en mi trabajo me gusta que las imágenes sean lo más incisivas posibles. Supongo que tiene que ver con mi forma de ser.

¿Crees que tendría que haber límites en el retoque de la fotografía que utiliza la realidad como base?

Tú lo has dicho: la fotografía utiliza la realidad. Esto es un juego, no lo olvidemos. O al menos así lo veo yo. Puedes estar haciendo incluso fotos de gente muriéndose, pero es un juego en el que cada uno se plantea unas normas para jugar. Si quieres estar dentro de lo que supone el World Press Photo, pues hay unas normas marcadas por unos señores que son los dueños del concurso.

Lo divertido del juego es que no hay fórmulas y cada uno puede poner sus propias reglas. ¿Dónde están los límites? Donde cada uno quiera ponérselas en función del juego al que quiera jugar. Incluso con el retoque: puedes cambiar cosas de sitio, hacer montajes. Sí. Ahora, no me engañes. Si las normas del juego son unas, sé coherente. Lo que nos molesta a todos es que nos mientan, que nos digan que esto ha pasado y que luego me dé cuenta de que en realidad no ha sido así.

"Lo que nos molesta a todos es que nos mientan, que nos digan que esto ha pasado y que luego me dé cuenta de que en realidad no ha sido así"

La famosa foto [del miliciano caído] de Robert Capa, hablando de fotoperiodismo. ¿Qué problema hay si el tipo no muere? ¿Qué problema hay? La foto es un icono y representa muy bien -y lo hará durante el resto de la historia- la Guerra Civil española, porque masacraban a los republicanos.

Lo que pasa es que el problema moral es que Capa dijo que aquello había sucedido de verdad, y si se demuestra -como creo que se ha demostrado- que no era así, me abres la duda respecto a todo lo que me has enseñado, que igual tampoco ha pasado. Ése es el problema: cuando tus actos no son coherentes con tus palabras. Pero que tire la primera foto el que…

¿Qué proyecto tienes ahora mismo entre manos?

Estoy centrado en el que ya es mi primer libro. Como decía antes, entiendo mi trabajo como el de escritor, y a pesar del denominado boom del fotolibro, siento que mi trabajo encaja perfectamente en el formato editorial y me gusta pensar que no es un fotolibro, sino un libro a secas. No me interesan las imágenes una a una, sino las series fotográficas en las que más que el virtuosismo fotográfico del autor, éste puede generar un texto por medio de las imágenes y el diseño.

En este caso las imágenes son fotografías de calle tomadas con la cámara de un teléfono móvil entre los años 2010 y 2012. Lo precario de la cámara genera unas fotografías de aspecto terrible que quieren ilustrar el dolor que se respira a pie de calle debido al momento político, social y económico en el que nos encontramos.

El título del libro es “PAIN”, un juego de palabras que es la primera de las muchas metáforas que el libro esconde, y lo de esconder lo digo en sentido literal. Astrid Stavro y Pablo Martín, de Atlas, han desarrollado el diseño perfecto para reforzar la idea de “PAIN” y el sentido de la serie de 120 fotografías que conforman el libro.

El libro se ha impreso de la mano de Mercè y Josep Amat, de Arts Gràfiques Orient, en Barcelona, y con el trabajo de preimpresión y supervisión de Joan Roig, de Addretouch. Tanit Plana, Moritz Neümuller, Maria Canudas y Jon Uriarte me han ayudado a desarrollar la edición fotográfica. “PAIN” es sin duda el proyecto más ambicioso -en todos los sentidos- en el que me he embarcado, pero con semejantes compañeros de viaje ha sido todo un lujo. El día 12 de octubre saldrá a la luz y se podrá adquirir a través de mi página web.

Fuentes y más información
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