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Entrevista
TOMáS MUNITA, FOTOPERIODISTA

"Muchas veces las imágenes más interesantes son aquellas que ni recuerdas haber tomado"

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Foto: Tomás Munita
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ABR 2016

Galardonado con múltiples premios (entre ellos tres World Press Photo), Tomás Munita ha viajado por todo el mundo para volver a casa cargado de imágenes de una belleza embriagadora. La cruda realidad de las bandas en El Salvador, el estallido de la guerra en Siria o la recolección de guano en Perú son algunas de las muchas historias que este chileno nacido a mediados de los 70 ha contado con su cámara, cuyo objetivo dirige ahora con mayor frecuencia hacia temas medioambientales. Para Munita da igual cómo evolucione la tecnología en los próximos años: lo que realmente importa, tal y como siempre ha sucedido, es que las imágenes lleguen a su destino y cuenten lo que está pasando en el mundo.

¿Por qué decidiste dedicarte a la fotografía? ¿Cuál es tu historia?

Elegí ser fotógrafo pero no sabía que terminaría en el fotoperiodismo. Fue pura casualidad. Me gustaban las imágenes, tanto la fotografía como la pintura, pero jamás me atreví a pintar. No obstante con la cámara sí me atreví. Estudié fotografía y empecé a trabajar para un diario. Fue entonces cuando me enamoré de la fotografía documental.

La fotografía es una excelente herramienta narrativa. ¿Qué historias quieres contarle al mundo?

La fotografía es un poderoso lenguaje universal y poético. Personalmente antes solo quería hacer imágenes, pero ahora quiero contar cosas. A veces siento la urgencia de hacerlo. En estos años lo que más me interesa es hablar de conflictos medioambientales. Estamos viviendo un momento crítico en la historia del planeta y es a eso a lo que quiero dedicar buena parte de mi tiempo.

Foto: Tomás Munita

Naciste hace 40 años en Chile y has trabajado muchísimo en tu país, en países vecinos y también en India, Siria, Afganistán… la lista es interminable. ¿Cómo te preparas para documentar un lugar que nunca antes has pisado?

En la mayoría de los casos no tengo tiempo de preparar nada. Suena el teléfono y en poco tiempo parto hacia el aeropuerto. Intento leer artículos sobre lo que voy a fotografiar, pero me es muy importante entenderlo a través de mapas e imágenes recientes que hayan producido otros fotógrafos.

Para contar una historia como es debido es necesario profundizar en ella.

Cada historia es diferente. Algunas son muy complejas de contar, otras son difíciles de acceder y otras acontecen allí mismo, delante de tus ojos. Durante los últimos años he trabajado por encargo, de modo que el tiempo que le puedo dedicar a una historia se limita a unos pocos días.

"Antes solo quería hacer imágenes, pero ahora quiero contar cosas"

Siempre es imprescindible profundizar. Y no me refiero únicamente a la temática: también al contenido humano. Yo no puedo regresar a casa sin haber antes podido encontrar aquel momento en que los sujetos retratados expresan, en su lenguaje corporal y en el ambiente que los rodea, lo que ellos quieren comunicar. La historia la cuentan ellos a través de las imágenes.

Foto: Tomás Munita
Siria, 2012. | Foto: Tomás Munita

Siria es un lugar devastado por la guerra. ¿Cómo fue trabajar en aquella zona? ¿Puede una sola imagen resumir todo lo acontecido en el país?

Vivirlo fue angustiante. Cuando estuve allí era el comienzo de la guerra y se veía venir un gran derramamiento de sangre. No creo que se pueda resumir una guerra en una sola fotografía, pero sí puede suceder que una imagen cambie la opinión de la gente y el curso de las cosas. Ya sucedió con la foto de la niña del napalm en Vietnam o más recientemente con la foto de aquel niño sirio que murió ahogado.

"No se puede resumir una guerra en una sola fotografía, pero una imagen sí puede cambiar la opinión de la gente y el curso de las cosas"

Es impresionante cómo una foto, como por arte de magia, puede penetrar en las personas. He visto cientos de capturas mucho más dolorosas del conflicto sirio y no provocaban ninguna reacción colectiva. Pero de repente aparece esta del niño y todo el mundo está hablando de ella y de la situación de los refugiados.

El mundo del fotoperiodismo ha cambiado muchísimo en los últimos años. ¿Cómo sobrevive uno en este trabajo hoy día?

No es fácil. Cada vez son menos los medios que pueden enviar a sus reporteros o fotógrafos a cubrir un tema. De repente la gente se está informando a través de Facebook, e Internet se llena de imágenes frescas tomadas con teléfonos desde el epicentro de las noticias.

Todos estos cambios son interesantes y pueden dar lugar a buenas cosas, pero el peligro es que se deje de hacer periodismo serio, de confianza y de profundidad, que los medios dejen de tener los recursos para poder reportear lo que estimen justo y la oportunidad que esto genera ponga en duda la credibilidad de los medios.

Foto: Tomás Munita
El Salvador, 2012. | Foto: Tomás Munita

¿Te ves haciendo vídeo? Parece que hoy en día todos tenemos que saber hacer de todo.

No. No es mi lenguaje ni tengo habilidades para hacerlo.

Tu lista de premios es muy larga: en tu estantería ya figuran tres World Press Photo. ¿Para qué sirve ganar un premio de estas características?

Es muy difícil empezar en este trabajo y llegar a ver publicadas tus fotografías. Los premios sirven para darte a conocer.

¿Existe realmente la objetividad en los trabajos fotoperiodísticos o es una ilusión que nos hemos sacado de la manga?

Creo que sí existe, aunque es obviamente imposible decir todo lo que debe ser dicho y de manera totalmente imparcial. Un periodista elige a quién entrevistar, dónde contar su historia y con qué momento empezar la narración.

"La clave está en ser fiel a los hechos, en no intervenir en lo que acontece, en no producir nada, no cambiar absolutamente nada"

Lo mismo sucede en fotografía: uno selecciona momentos y espacios que representan una realidad y que por supuesto no son toda la realidad, pero sí un aspecto que expresa una idea. La clave de todo esto está en ser fiel a los hechos, en no intervenir en lo que acontece, en no producir nada, no cambiar absolutamente nada. Se trata de ser un mero testigo.

Foto: Tomás Munita
Recolección de guano. Perú, 2009. | Foto: Tomás Munita

¿Acaban tus proyectos tal y como los habías concebido o van por derroteros que no habías previsto?

Es imposible tener un plan claro de cómo va a terminar una historia. Uno puede pretender hacer algo, pero lo lindo de la fotografía es que se basa en lo que te rodea, y eso es totalmente imprevisible.

"Lo lindo de la fotografía es que se basa en lo que te rodea, y eso es totalmente imprevisible"

A veces la imagen más importante de una historia es una mirada, un gesto, una luz. Por eso hay que tener los ojos bien abiertos y registrar todo. Más tarde, cuando uno se sienta a editar, hay que estar dispuesto a entregarse a la sorpresa. Muchas veces las imágenes más interesantes son aquellas que ni recuerdas haber tomado y no aquellas que te llevó horas hacer.

¿En qué proyecto andas metido en estos momentos?

Ahora mismo sé que estaré trabajando intensamente con The New York Times, así que nunca se sabe cuál será mi próximo tema. Hay que esperar a que suene el teléfono.

No son pocos los fotógrafos y periodistas que han querido dar su punto de vista sobre la crisis de los refugiados en Europa. ¿Tienes previsto abordar este tema de algún modo?

Tiempo atrás hice un trabajo relacionado con este tema y estuve viajando por varios países europeos.

Foto: Tomás Munita
Nómadas. India, 2003. | Foto: Tomás Munita

¿Cuál es tu proyecto soñado? ¿Y la foto que no hiciste pero te hubiera gustado hacer?

Siempre tengo diferentes proyectos con los que sueño. Uno de ellos es continuar con mi trabajo en la Patagonia chilena, la vida de los gauchos. Fotografiar Cuba es otro. Volver a Himalaya, a Potosí… Hay tantos.

"A veces la imagen más importante de una historia es una mirada, un gesto, una luz. Por eso hay que tener los ojos bien abiertos"

En cuanto a las fotos que se escapan, son demasiadas para recordarlas. Pero hay una cosa que es importante tener en mente: cuando uno está tomando fotos y ve una situación interesante hay que pensar que es ahora o nunca. O la tomas o la dejas pasar, porque nunca nada se repite de la manera en que lo viste.

¿Cómo ves el fotoperiodismo dentro de diez años?

Hace una década había que instalar un teléfono satélite y enviar la foto. Hace dos décadas había que revelar los rollos y enviar las imágenes por vías tecnológicamente mucho más lentas. Hace 30 años se enviaban rollos por correo. Al final, lo único que importa es poder hacer imágenes y poder demostrar lo que sucede en los lugares. La tecnología cambia, bienvenidos sean los cambios, pero lo esencial no ha cambiado mucho.

¿Por qué son necesarios los fotógrafos profesionales?

Yo no me atrevería a decir que somos necesarios. Se trata de un rol, un oficio y un lenguaje. Y es diferente cuando alguien conoce bien el lenguaje. Como en todos los oficios se agradece el trabajo de los profesionales en virtud de la calidad.

Foto: Tomás Munita
Aganistán, 2005 (imagen superior) y 2002. | Foto: Tomás Munita

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