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  • "Hay fotógrafos haciendo cosas interesantes, pero no sé si cuando tengan ...
Entrevista
TOM STODDART , FOTOPERIODISTA

"Tenían razón cuando me dijeron que llevaría una vida de champán con un sueldo de cerveza"

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Foto: Tom Stoddart
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OCT 2013

Cuenta con una lista interminable de premios, ha expuesto sus obras por todo el mundo y ha publicado varios libros. Incluso una de las salas expositivas de Visa pour l’Image lleva su nombre. Y es que Tom Stoddart, fotoperiodista que sigue trabajando con un riguroso blanco y negro en sus proyectos, lleva desde finales de los años 70 dedicado en cuerpo y alma a documentar lo que sucede en el planeta. De Beirut al Rainbow Warrior de Greenpeace, pasando por Palestina, Iraq, Sarajevo, el África subsahariana o Inglaterra, al lado de Tony Blair, este inglés es una de las voces autorizadas en el fotoperiodismo. En Quesabesde hemos mantenido una larga y distendida charla con él para hablar de su carrera, del futuro del fotoperiodismo y de por qué sigue dándole al obturador después de tantos años.

Llevas cerca de 40 años ganándote la vida como fotoperiodista. ¿Te consideras afortunado viendo la situación actual de la profesión?

Sin duda. Creo que tengo mucha suerte, ya que es muy difícil ganarse la vida trabajando de fotoperiodista, especialmente si quieres cubrir según qué noticias. Cuando empecé hace 40 años, en mi primer día en un pequeño periódico semanal el editor me dijo que llevaría una vida de champán con un sueldo de cerveza. Y tenía razón. No te dedicas al fotoperiodismo si quieres convertirte en un hombre rico. Y ahora es aún más complicado. Es una forma muy difícil de ganarse la vida.

¿En qué ha cambiado el fotoperiodismo durante estas cuatro últimas décadas?

No es sólo el fotoperiodismo: es la fotografía en general lo que ha evolucionado. La era digital ha revolucionado esta industria y la fotografía se ha convertido en el lenguaje más universal. La gente usa sus cámaras para expresar sus emociones y las imágenes son un lenguaje que todo el mundo entiende. Estamos viviendo una época de comunicación asombrosa. Cuando yo empecé no era posible comunicar según qué cosas, pero ahora vemos el poder de la fotografía y su conexión con la sociedad a diario y en todas partes del mundo.

Stoddart, en un retrato cedido por este autor a Quesabesde. | Foto: Tom Stoddart

¿Crees que las redes sociales y los smartphones son una amenaza para la fotografía?

Para nada. Hace años la fotografía era un sector muy cerrado y ahora es algo a lo que todo el mundo puede acceder, y eso es maravilloso. La revolución que ha supuesto el uso de los teléfonos móviles en la fotografía es parte de este cambio, de esta nueva época digital que estamos viviendo.

¿Has utilizado alguna vez un smartphone para hacer fotos en alguno de tus proyectos?

No. Algunos de mis colegas sí, como Benjamin Lowy, que ha utilizado su iPhone para hacer varios trabajos. Yo soy muy tradicional y no hago fotos con mi teléfono. De hecho me pasé a la tecnología digital hace apenas un par de años.

Pero en el fondo da igual con qué cámara hagas la foto. La foto, en realidad, la haces con la cabeza y el corazón, sin importar la herramienta. Lo que importa es si la imagen va a servir y si va a hablarle al espectador.

Hace unos meses el periódico estadounidense Chicago Sun-Times echaba a la calle a toda su plantilla de fotógrafos y entregaba teléfonos iPhone a sus redactores para que ellos mismos hicieran las fotos que debían ilustrar las noticias. ¿Son los fotoperiodistas una especie en extinción?

Ése es uno de los puntos negativos de esta revolución fotográfica. Pero no se puede vivir del pasado. Es muy triste que tanta gente perdiera su trabajo y creo que es un error muy grande por parte de la dirección del periódico lo de dar teléfonos móviles a sus redactores. Es como si a mí me dieran un lápiz y un papel y me dijeran que a partir de ahora también tengo que escribir las historias que fotografío.

"Si quieres ser fotoperiodista, debes ser un autor en toda regla. Debes asegurarte de que tu fotoperiodismo tiene algo especial y que no eres uno entre un millón"

Pero al mismo tiempo, cuando hablo con jóvenes fotógrafos, entienden que a partir de ahora va a ser mucho más complicado ganarse la vida en este negocio y que saber hacer fotos no va a ser suficiente. Hoy en día, si quieres ser fotoperiodista, debes ser un autor en toda regla, con fuerza. Debes asegurarte de que tu fotoperiodismo tiene algo especial y que no eres uno entre un millón.

¿Qué necesita tener una historia para que te interese y quieras inmortalizarla con tu cámara?

Creo que el buen fotoperiodismo es cuando alguien te cuenta la verdadera historia de un tema sobre el que creías saberlo todo. Ésas son las historias que me gustan, las que van más allá de la imagen y te cuentan cosas que no sabías.

¿Cuánto hay que profundizar en una historia para contarla como es debido?

Depende. En ciertas ocasiones verás imágenes de noticias actuales con una gran fuerza y en otras verás fotografías de reportajes que desprenden un gran esfuerzo y una dedicación constante. No es que exista una manera correcta de contar una historia. La dedicación, el tiempo y la pasión son vitales en los reportajes.

Uno de los trabajos más conocidos de Stoddart versa sobre la lucha contra el sida en el África subsahariana. | Foto: Tom Stoddart

¿Te ves más como un mensajero o como un cuentacuentos?

Soy un poco de cada cosa. Siempre espero que todas las historias que fotografío tengan un mensaje. Soy fotoperiodista, no artista. Mis imágenes nacen para contar una historia.

¿Crees que la fotografía conserva el poder para cambiar las cosas tal y como lo ha hecho en el pasado?

Sin duda. Es una pregunta que me hacen muy a menudo, y de eso va realmente el fotoperiodismo. Nunca ha habido un mejor momento para hacer fotos. Las fotos de Nick Ut y la niña del napalm, entre otros, fueron iconos de una época, y la fotografía todavía puede cambiar las cosas. Sigue existiendo una gran necesidad en los fotógrafos de disparar y crear imágenes para cambiar las cosas.

Una víctima del sida en Zambia. | Foto: Tom Stoddart

Has cubierto todo tipo de temas. ¿Existe alguna historia que no hayas tocado y que te gustaría que estuviera en tu porfolio?

Muchas. Cuando miro atrás veo historias en las que me hubiera gustado profundizar más y dedicarles más tiempo. Me hubiera gustado ser más inteligente en ciertos tiempos. Pero no puedes predecir el futuro, así que cuando estás trabajando es complicado ver según qué cosas. Creo que no hay que hacer fotos para hoy sino para dentro de veinte años. Si haces fotos durante dos o tres días, no te quedes allí. Sigue haciendo fotos sobre aquel tema durante dos o tres meses.

Foto: Tom Stoddart
Imágenes del asedio de Sarajevo, concretamente en la tristemente famosa Avenida de los Francotiradores, en 1992. | Foto: Tom Stoddart

Por el contrario, ¿hay alguna historia que hayas documentado y que preferirías no haber hecho?

No me arrepiento de ninguna historia que haya fotografiado. Sólo me arrepiento de no haber hecho más fotos y no haber contado más historias. Me gustaría tener miles de fotos y también me gustaría haber escrito un diario de todo lo que he hecho en todos estos años. Me gustaría haber escrito sobre las imágenes que he hecho.

El 90% de tus trabajos son en blanco y negro. ¿Existe alguna razón por la que descartes casi siempre el color?

No. Hace años el fotógrafo canadiense Ted Grant me dijo algo que siempre recordaría: cuando fotografías a la gente en color, fotografías sus ropas, pero cuando fotografías a la gente en blanco y negro, fotografías sus almas.

Como fotógrafo también es importante descubrir qué se te da bien y encontrar tu estilo. Yo descubrí que trabajaba mejor en blanco y negro, y tengo la suerte de poder seguir trabajando sin color hoy en día.

Un violoncelista tras interpretar un réquiem por la muerte de un amigo en Sarajevo, en 1992. | Foto: Tom Stoddart

¿Qué es lo que convierte una buena fotografía en una fotografía icónica?

Ésa es una muy buena pregunta. Creo que es algo que atrapa la imaginación del espectador, algo que te llega de una manera especial. La niña corriendo por la carretera, los marines colocando la bandera, el hombre que le dispara a la cabeza a otro en plena calle de Saigón… son imágenes que la gente recuerda, imágenes que provocan un cosquilleo en tu interior.

¿Y si miramos tu porfolio? ¿Con qué imagen te quedas? ¿Cuál de ellas despierta ese cosquilleo?

No creo que haya tenido la suficiente suerte como para tener una imagen icónica entre mis trabajos, pero miro algunas de mis fotografías y en algunos casos creo que no podría haberlo hecho. De entre todas las imágenes que tengo, hay cinco o seis que me encantan. Una de ellas es la de una mujer caminando por una de las calles de Sarajevo. Recuerdo muy bien esa imagen. Estaba trabajando en una historia sobre las mujeres en Sarajevo y vi a esta mujer venir hacía mí. Tuve tiempo de disparar dos o tres veces antes de que se hubiera ido.

Meliha Vareshanovic, ciudadana de la asediada Sarajevo, camina con gesto firme entre los militares en 1992. | Foto: Tom Stoddart

"Una de las imágenes que tengo que más me encantan es la de una mujer caminando por Sarajevo. Es una imagen que habla de dignidad"

La fotografía se publicó en la revista Life en Nueva York y los editores me pidieron que volviera a Sarajevo, encontrara a esa mujer y le hiciera más fotos para un reportaje más extenso. Yo no la conocía de nada ni tenía ninguna información sobre ella. Pero volví al país y la encontré. Hablé con ella y me contó muchas cosas sobre la situación que se estaba viviendo en su país. El año pasado volví a reunirme con ella y sigue siendo una mujer fantástica.

Es una imagen con mucha fuerza, con mucha información.

Creo que también funciona porque es una imagen que habla de la dignidad. Fue un disparo afortunado. La posición de ella y el hecho de que se parezca a Sofia Loren también aumentan su fuerza. Es una de las fotografías preferidas de la actriz Angelina Jolie. Hace un tiempo su productora me llamó para pedirme una copia impresa de la imagen. Es una fotografía que funciona. Personalmente me gusta mucho.

También hay otra fotografía de mi porfolio que me gusta mucho: la de la china gimnasta saltando delante de una ventana. Es una imagen muy bella, con una historia detrás. Puede funcionar como imagen de deporte, de política, de derechos humanos…

Foto: Tom Stoddart
Foto: Tom Stoddart

¿Qué es lo que te lleva a seguir documentando la realidad con tu cámara tras tantos años?

Es un privilegio, un trabajo maravilloso. Ser testigo de lo que sucede en el mundo. Pasar seis semanas con Nelson Mandela, estar cinco o seis años documentando la pandemia del sida, tener acceso a políticos para documentar sus vidas, estar en Sarajevo… todo ello es una forma maravillosa de vivir. Sigo sintiendo curiosidad por el mundo y eso te hace seguir haciendo fotos. No tengo tanta energía como antes, pero me sigo emocionando igual que antes.

¿Cómo ves el futuro de la fotografía y del fotoperiodismo en general?

Creo que es un mundo apasionante y va a seguir siéndolo. Ahora mucha gente puede explicar sus propias historias, y eso es algo maravilloso. Pero si quieres convertirte en fotoperiodista y ganarte la vida con ello, tienes que dedicarte completa y excepcionalmente a este oficio. A las revistas ya no les interesan mucho según qué historias, y el fotoperiodismo se ha convertido en un auténtico reto para los fotógrafos.

Foto: Tom Stoddart
Desde la caída del Muro de Berlín hasta el tsunami de 2004 en el sudeste asiático. Stoddart es el reportero todoterreno por excelencia. | Foto: Tom Stoddart

¿Cuáles son tus herramientas de trabajo?

Trabajo siempre con equipos Leica. Después de pasarme años y años disparando con la M6, ahora uso la Leica Monochrom. Recientemente me pasé a la tecnología digital y mi elección no podía ser otra que este modelo. Es fantástica. La calidad que ofrece está fuera de toda duda y en mi caso, que siempre disparo en blanco y negro, me soluciona todos los problemas de edición digital posterior. No tengo que convertir las fotos de color a blanco y negro posteriormente.

Mi estilo fotográfico es muy simple. Me gusta acercarme a los sujetos y trabajar con objetivos de 28, 35 y 50 milímetros. No uso teleobjetivos. La razón es que no me gusta robar fotos: me gusta capturar momentos. Me gusta mirar a los ojos de mis sujetos y por eso uso ese tipo de objetivos. Es una forma distinta de trabajar. Al principio quizás echas en falta el teleobjetivo, pero cuando ves que tienes que acercarte a tu sujeto, entonces todo cambia.

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