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Entrevista
TINO SORIANO, FOTóGRAFO

"Sin empatía no hay buenas fotografías, y esto no lo enseñan en ninguna escuela"

 
5
NOV 2006
Ivan Sánchez   |  Perpiñán

Tino Soriano es de esos fotógrafos que sorprenderían por su dilatado currículo y sus interminables premios, si no fuese porque lo que de verdad sorprende -y casi hechiza- son sus fotografías. Consumado fotoperiodista y reportero de viajes, profesor en múltiples talleres y cursos y autor de varios libros, este barcelonés afincado en Banyoles es, desde 1999, reportero de National Geographic, el mismo año en que fue galardonado con el World Press Photo en la modalidad de Arte. Soriano aprovechó la reciente peregrinación al festival Visa pour l'Image para compartir sus vivencias con QUESABESDE.COM.

De administrativo a fotógrafo. Ésta podría ser una forma muy simple de resumir tu carrera. ¿Cómo te convertiste en fotógrafo aficionado y más tarde en profesional?

De hecho, desde el administrativo hasta el fotógrafo hay un paso intermedio de tres años. Yo trabajaba como administrativo en un hospital, y cuando crearon el departamento de audiovisuales necesitaban a alguien que entendiera de fotografía y de vídeo. Así mataron dos pájaros de un tiro, amortizando una plaza de administrativo y consiguiendo un técnico en audiovisuales.

Pero a mí me gustaba mucho el fotoperiodismo y la fotografía de viajes, y a la empresa para la que yo trabajaba casi siempre le iba bien que yo hiciese mis vacaciones en agosto. A mí esto no me convenía, porque agosto es la peor época para realizar viajes: hay más masificación de gente, menos temas interesantes, todo es más caro, la luz es peor... Por tanto, decidí independizarme y pedí una baja voluntaria.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Soriano estuvo conversando con QUESABESDE.COM en Perpiñán a principios de septiembre, con motivo del festival internacional de fotoperiodismo Visa pour l'Image.

Entonces vinieron cinco años en los que combiné durante la semana trabajos fotográficos de lo que saliera -muchas veces ligados a la medicina, que era lo que yo controlaba- y durante el fin de semana hacía trabajo personal. Así que dedicaba siete días a la semana a la fotografía: cinco para ganarme la vida y dos para disfrutar.

Cuando llevas cinco años jugando a este juego, resulta que ya tienes muchos temas personales. Le enseñas tu trabajo a editores gráficos, y empieza a haber una cierta respuesta. Comencé a colocar fotografías, y así llegó mi primer encargo en el año 92, cuando tenía 37 años.

Los siguientes 14 años han sido de ir tirando del hilo y, sobre todo, de no dormirme en los laureles.

Trabajar, trabajar y trabajar...

Incluso durante mis vacaciones. Yo me iba con la idea de que las fotografías que hacía eran para un encargo, o bien tenían que tener la calidad de un encargo para luego venderlas. Tuve la gran suerte de que a mi compañera también le gustara la fotografía y de que entendía lo que yo quería hacer. Nunca me dijo cosas como "es muy aburrido mirarte haciendo fotos".

Foto: Tino Soriano

Lo bueno de todo esto es que, cuando volvía de mis viajes, lo que producía lo vendía. Esto te abre el camino un poco, y piensas: "Si he estado en Marruecos y en la India y me publican las imágenes, significa que, si voy más a menudo, tendré más material para vender." No todo es tan simple, pero ésta es la idea básica: verificar que lo que estás haciendo tiene salida.

Foto: Tino Soriano

Luego está la parte del encargo. De repente, puede ser que les interese tu manera de entender el color o la luz, y tienen que publicar un reportaje en que sea importante y el editor gráfico piense en ti y te pidan que lo hagas. Así que creas una doble corriente.

¿Cómo se combina la vida en pareja con una profesión en la que se viaja tanto?

Es un tema muy importante. Resulta casi anecdótico llevar 25 años con la misma pareja en una profesión en la que se dan tantos divorcios por culpa del ritmo de trabajo que se lleva. El otro día escuchaba a un fotógrafo alemán de National Geographic que decía que estaba divorciado porque cuando se va a trabajar está dos meses fuera y no quiere que le llamen ni llamar, porque no quiere que le desconcentren lo más mínimo.

Foto: Tino Soriano

Esto tu pareja te lo puede aguantar una vez, pero cuando se hace continuo... ahora salgo, ahora entro... De repente, te conviertes en un ser extraño, que llega a casa a lavar la ropa y estar un poco con la familia. Pero no desconectas del todo, porque el trabajo continúa: tienes que revelar, hacer pies de fotos, preparar el próximo proyecto...

Foto: Tino Soriano

La gente no entiende que esto es un trabajo. Sigue pensando que viajar es un tema de placer y que, por tanto, tiene que compartirse con la pareja. Pero esta idea no tiene nada que ver con la realidad. Resulta que eres un fotógrafo, que estás en ese lugar y tienes que pensar y actuar como tal, y no como alguien que se divierte y que va a compartir una cena con alguien. Lo cierto es que, de lo cansado que estás, casi nunca cenas.

¿Cuál es tu logro fotográfico más importante?

A Elliott Erwitt, que por cierto fue uno de mis maestros, le han preguntado qué salvaría de sus fotografías, y en segundo lugar ha puesto las fotografías de su familia. Es muy importante hacer buenas fotos familiares, porque es lo que nadie o casi nadie hace, y es un gran campo de entrenamiento.

Lo que yo hice fue documentar el primer año de vida de mi hija, pero con una doble intención: para que lo tuviera ella y para que me sirviese a mí de entrenamiento, y sucedió que hacía fotos muy divertidas. De hecho, en mi próximo proyecto, que es un trabajo sobre el humor, habrá fotografías de mi hija.

Soriano ha documentado fotográficamente los primeros años de su hija. | Foto: Tino Soriano

Yo concebí esta idea como free-lance, así que tenía que ser algo que me diera dinero. Llevé las fotografías a Jordi Socías, el director de fotografía de El País Semanal, y pensó: "Vaya, otro pelmazo que me viene a traer las fotografías de la niña." Pero al verlas me dio la portada.

Reportajes como éste, sobre el primer año de un bebé, te enseñan que para hacer buenas fotografías no tienes que ir muy lejos, sino tener los ojos bien abiertos.

Tino fotoperiodista y Tino viajero, en tus fotografías se aprecia la belleza de la vida por doquier; son una verdadera oda a la vida y al optimismo. ¿Es tu forma de ver la vida o son los temas que tratas?

No es cierto del todo. De hecho, mi primer trabajo fue sobre niños con cáncer; fue el tema del primer Fotopres que me dieron. Mi primer trabajo personal habla de la vida en los hospitales, y esto incluye también a enfermos de SIDA, Alzheimer... Ahora estoy preparando una exposición en México sobre la esclavitud, sobre la zafra.

Foto: Tino Soriano

Lo que sucede es que yo me formé mucho en Visa [pour l'Image]. Llevo viniendo desde los comienzos del festival: primero como aficionado, y luego trayendo mi portafolio. Y después de 18 años viendo fotos de guerras, historias de Eugene Richards, historias clásicas de los grandes documentalistas sobre los aspectos negativos de la vida, estoy completamente convencido que es imprescindible, si no equilibrar, sí darle unos toques de azúcar a la historia cotidiana.

Foto: Tino Soriano

Es un poco contradecir aquello de que una noticia no es noticia si no es una mala noticia. El problema es que todas las noticias que nos llegan desde los medios de comunicación son para ponernos los pelos de punta. A mí me parece que, siguiendo la línea de Robert Doisneau y Elliott Erwitt, que yo creo que pronto será la mía, explicar la vida de una manera amable puede ser tan interesante para la gente que ve mi trabajo como para mí mismo.

Foto: Tino Soriano

Pero no todo es así. Por ejemplo: el último trabajo que publiqué en El País Semanal fue la historia de una prostituta de calle en el Raval de Barcelona, y ésta fue una historia muy triste por lo sórdido de las condiciones de esa señora.

El buen viajero no visita lugares y conoce gente, sino que hace "amigos" y descubre la belleza escondida del lugar. ¿Qué hace falta, a nivel técnico y humano, para tal propósito?

Técnicamente no es complicado. En los últimos cuatro libros de viaje que he hecho, el 90% de las fotografías están tomadas con un [objetivo de] 35 milímetros y un 20 milímetros, y eventualmente utilizo un tele si voy en coche para algún paisaje: unas montañas con luz bonita o una niebla interesante, por ejemplo, para tener una buena perspectiva. Pero esto lo hago más porque también me pagan por tener fotos bonitas, no sólo interesantes.

Flash en TTL, que como mucho le quitas un poco de potencia, película de alta sensibilidad... y aquí se acaba toda la parte técnica.

Foto: Tino Soriano
Foto: Tino Soriano

La parte difícil es ser un buen viajero, porque esto no te lo enseña ningún libro ni ningún taller; esto lo aprendes tú solo, viajando mucho. Así es cómo aprendes a hacer amigos. Y lo más importante: aprendes a olfatear y descubrir lo significativo de un lugar.

Tengo una amiga fotógrafa que afirma, refiriéndose a los lectores: "Mis ojos son tus palabras". Si nosotros hemos de ser los ojos de algún lugar, hemos de pensar en ellos, hemos de enseñarles lo más significativo. Porque mucha gente va a los sitios por las fotos que ve, no por el texto de la guía.

Foto: Tino Soriano
Foto: Tino Soriano

Es algo muy difícil, y la prueba es que hay muy pocos fotógrafos de viajes profesionales. La gente cree que todo consiste en un billete de avión barato y llevar la cámara con un par de objetivos.

En realidad, esto no tiene ninguna importancia. Lo verdaderamente difícil de la fotografía de viajes es toda la organización que consigues hasta que tomas la foto, dónde estás situado y por qué, a qué hora, qué permisos has conseguido, si necesitas guía, cómo volver al hotel... La fotografía la haría cualquiera, mejor o peor, pero lo importante es llegar hasta esa foto.

A quienes conozcan tu obra quizá les venga ahora en mente el retrato que tomaste en Irlanda a un señor que toca el acordeón y al que acompaña un perro. El trato con la gente ha de ser tu principal arma...

Esa foto la tomé durante un reportaje que hice en Irlanda, en las islas Aran, un mes de mayo. Me estuvo lloviendo durante todo el tiempo. Este hombre tocaba el acordeón, así que no podía interrumpirle para pedirle permiso. A veces, cuando lo hago, en realidad ya he tomado la fotografía y luego pido permiso.

Foto: Tino Soriano

Pero si la foto es más espontánea, todo se reduce a la empatía. Con una buena sonrisa, una mirada... mediante el lenguaje de los signos tuve su consentimiento. Luego esperé a que acabase y conversé un rato con él; le expliqué que estaba haciendo una guía.

Foto: Tino Soriano

Sin empatía no hay buenas fotografías; es fundamental. Y esto tampoco lo enseñan en ninguna escuela. Esa capacidad de comunicarse con la gente es inherente a cada uno. Hay muchos fotógrafos que son tímidos o poco comunicativos, y eso es un problema.

La llegada del formato digital está atrayendo a muchos fotoperiodistas, pero quizá sea en el gran reportaje y en la fotografía de viajes donde más le está costando entrar. ¿Tú ya has dado el salto o continúas trabajando con película?

Yo soy de los que piensan que antes de llegar la fotografía digital ser fotógrafo era un oficio, y ahora es un trabajo. Antes, mi oficio era estar en el lugar adecuado, disparar el obturador y obtener una diapositiva bien impresionada. A partir de aquí, el resultado de lo que yo había hecho de la mejor manera que sé iba a manos de otros profesionales que sabían revelar, hacer fotolitos, positivar... el resultado final era el trabajo conjunto de una serie de profesionales.

Ahora, todo ha ido a parar a unas solas manos, que son las tuyas. Obtienes mucho control sobre el resultado final, pero el problema es que se trabaja el doble de tiempo para obtener el mismo resultado y los precios han bajado a la mitad. De manera que, con mucha más responsabilidad y con la presión de tener que amortizar un equipo en muy poco tiempo, ganas cuatro veces menos por el mismo trabajo.

Foto: Tino Soriano
Foto: Tino Soriano

Por esta razón, soy parte de ese 10% que sigue trabajando en analógico, aunque esto no quiere decir que nunca haga nada en digital. He hecho algunos reportajes para los que no disponía de tiempo para revelar y que tampoco me interesaban especialmente. Me he beneficiado de la inmediatez que te da el [formato] digital, he presentado el trabajo, lo he cobrado... y a otra cosa.

Foto: Tino Soriano
Foto: Tino Soriano

También tengo algunas dudas sobre la perdurabilidad de los sistemas de almacenamiento digitales. Dudo que mi disco duro aún dé vueltas dentro de 40 años. Ya sé que hay empresas en Estados Unidos con unos discos duros impresionantes y qué allí te lo actualizan, pero, ¿a qué precio?

Pero esta discusión sobre si digital sí o no, no es importante. Lo importante es si vendes tus fotos para ganarte bien la vida, aunque las hagas con una caja de zapatos con un agujero.

Comentabas antes que trabajas con un objetivo de 20 milímetros y otro de 35. La mínima carga posible...

Sí, porque cuando estás trabajando 14 horas diarias y 12 estás caminando, hacerlo con mucho peso en la espalda es criminal. La espalda aguanta hasta una cierta edad. De repente, vas un día al médico y te dice que tienes una fisura, y que tienes que hacer natación o ejercicio el resto de tu vida.

Yo suelo llevar un par de cámaras: una para 400 ISO y otra para 50 ISO -creo que esto sí es un inconveniente importante del [formato] analógico- junto al 20 milímetros y al 35 milímetros, e incluyo además un 85 milímetros para cambiar un poco de perspectiva. A veces, si voy en coche, incluyo un 180 milímetros para exteriores.

Háblanos un poco del panorama internacional y español, de las diferencias que ves entre este país y el resto del mundo en el ámbito del gran reportaje y la fotografía de viajes, ¿Son realidades muy distintas?

El panorama en España, pese a que las diferencias van acortándose poco a poco, no es bueno. Conozco al menos cuatro casos de editores gráficos -que es quien de verdad conoce la fotografía- que han sido sustituidos por becarios que cobran una quinta parte del sueldo. Cada vez más el redactor jefe tiene más responsabilidad a la hora de decidir, y por lo general es alguien que escribe muy bien, pero que tiene muy poca educación fotográfica.

Foto: Tino Soriano

Se tiende a publicar trabajos cuya producción sea más barata y corta; te piden que resuelvas un tema en cuatro horas, y los gastos suelen ir casi siempre de la mano del fotógrafo. Se tiende a abaratar costes al máximo.

Foto: Tino Soriano

Por lo general, fuera de España está mejor, pero también va en recesión. [La revista] Geo, que tenía una edición en cada país, a partir de ahora va a tener la producción alemana y se va a traducir a los idiomas correspondientes. Incluso los fotógrafos van a perder los derechos de autor, así que quedarán para la propia revista. ¡Y esto ocurre hasta en National Geographic!

Y finalmente, el tema de la ubicación es muy importante. Para una revista es muy importante mantener un buen "feedback" con un fotógrafo local, porque éste puede sacarte las castañas del fuego más fácilmente. Sin embargo, esto es un problema a la hora de vender fuera.

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